Putamente libre - Feminismo Artesanal

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Anécdotas de una escribidora

   IGLECIA GLANBE     IGLEZIA GRAND3 

Hace más de 10 años tomé la decisión de escribir, aunque soy una escribidora . Soy disléxica , tengo memoria a corto plazo y disgrafía, y en ese entonces necesitaba y necesito todavía dejar rastro de mis contenidos reflexivos y mis pensamientos porque simplemente no me quiero ahogar con ellos atravesados en la garganta, en la cabeza y en el corazón. Necesito comunicarlo y escribirlo, esto se convirtió para mi en un reto, porque es una forma de hacer visible la realidad de muchas y muchos escribidores (as) excluidos y maltratados por la sociedad. ¿De verdad comparan un error semántico, un error ortográfico, un error de puntuación, una falta gramatical con la más espantosa falta de educación?, -con la mancha de comida en una corbata, leí una vez- nadie sabe lo que uno sufre leyendo o escuchando ese tipo de cosas. La bendita corbata la puedes lavar, la mala educación de no saber usar cubiertos o de ser impertinente puedes corregirla de una u otra manera , algún día si se te da la gana -porque hay gente que es feliz siendo altanera e impertinente- pero esto, esto de no saber escribir y leer correctamente va mucho más allá y no se resuelve así de sencillo y no puede ser excusa para marginar. No voy a dejar de escribir, ya no me va a dar pena decir que tengo apoyo para hacerlo, y no es que me hagan mi trabajo,. lo que está en mi cabeza es mi trabajo, que le den forma idónea para que sea leído correctamente e interpretado de manera eficaz porque no tiene los errores y horrores que una persona con problemas para escribir siempre va a cometer ,ese es otro trabajo diferente. Ya tengo paz con eso, antes me daba demasiada vergüenza decirlo, le suplicaba a las personas que me ayudaban a corregir los textos que no lo fueran a decir como si se tratara de un delito de lesa humanidad o algo absolutamente vergonzante y cuando peleaban conmigo por alguna razón y ya nos seguíamos en la línea de la amistad la forma de castigar la situación era regarle el cuento a «todo el mundo» y decirles que hacían todo mi trabajo intelectual y de construcción, aunque nunca dejé de decirlo,¡nunca!, siempre dije que a mí me corregían mis textos. Si me daba mucho miedo y mucha vergüenza contarles qué mis textos eran como un montón de ladrillos tirados en desorden, con una cantidad de elementos para hacer una casa y que entonces yo hacía todos los cimientos de la casa y los planos y trazaba la idea concreta del diseño , el concepto de lo que sería esa casa pero me quedaba grande dejar la casa tal cual como la tenía en mi cabeza. Esos ladrillos en desorden eran mis palabras, mis letras, mis morfemas y fonemas , eran mis ideas eran mi reflexiones, era mi materia prima eran mis propias interpretaciones y sensaciones, pero necesitaba ayuda para ponerlas en orden adecuado, para ser asertiva en el mensaje. No es más valioso el contenido de quién escribe bien que el contenido de quién no conoce ni puede entender la estética de las palabras; hay gente que escribe perfectamente y todo lo que escribe es una soberana mierda y hay escribidores y escribidoras con miedo a escribir llenas de tanta riqueza que no quieren soportar más las críticas exageradas sobre sus letras porque la gente se empeña en equiparar la torpeza de escribir con la grosería a propósito e incluso hasta con crímenes. He alcanzado a leer que quien escribe mal es un criminal, claro que las formas importan, claro que la semántica y la ortografía, la puntuación sí importa; lo que no está bien es que sea considerada marginal la persona que no lo puede hacerlo bien . Yo podría dedicarme de tiempo completo a hacer solo producto audiovisual pero seguiría perpetuando la idea de qué es superior quien domina el arte de las letras y la semántica, quién puede usar correctamente la técnica de la palabra escrita a quién no lo hace. Muchísimas personas pueden escribir perfecto y de modo impecable pero todo lo que está ahí es basura que está haciendo daño y puede haber gente como yo, gente torpe para escribir pero con verdades urgentes y con mensajes impajaritables.¿Tendríamos que autocensurarnos por el simple hecho de no saber escribir?, ?Tendríamos que dejar de escribir por el simple hecho de no hacerlo de forma impecable?. Así como son con las letras «dañadas», así son con todo, así la maldita vida de este mundo, así el racismo , el clasismo, el sexismo y todo lo demás, por eso me niego rotundamente a dejar de escribir; Obviamente que en la medida que he ido creciendo y me he ido encontrando con las letras más íntimamente, me he animado a contarles que ahora hay varias personas ayudándome a darle forma a todos los textos que tengo en mi cabeza y que no quieren ser mencionadas algunas, otras sí y las menciono con orgullo y agradezco su apoyo y su respaldo en mi vida.

Mar Candela La mujer en construcción y por siempre escribidora. Ideóloga del feminismo Artesanal, comunicadora y periodista en formación y por sobre todas las cosas una mujer putamente libre.

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