El 06 de octubre, 8 a 9 am, conversación transatlántica de empresas y universidades del Valle del Cauca y el experto Jonas Mendes Constante, PhD, de Fundación Valencia Port, la institución líder de la innovación en el Puerto de Valencia, España, y coautor de estudio de referencia del Banco Interamericano de Desarrollo, BID. Entrevista de abre bocas con el experto.

“Ecosistemas de innovación portuaria y rol de universidades” es el tema del webninar.

La Cumbre Universidad-Empresa en Buenaventura, inicialmente con fecha del 26 de agosto, se postergó para el primer trimestre de 2027 por el impacto del terremoto del 10 de agosto en la ciudad.

Para la Cumbre, organizada por el Comité Intergremial de Buenaventura y la Fundación Color de Colombia, han confirmado participación las universidades Icesi, Nacional de Colombia (sedes Manizales, Palmira y Tumaco), Javeriana Cali, Autónoma de Occidente, UniValle, de San Buenaventura Cali, UniLibre y U. Santiago de Cali.

En la agenda de directivos de las ocho universidades se prevé visita a la Sociedad Portuaria de Buenaventura.

La Cumbre busca activar y ayudar a estructurar a mediano plazo la relación Universidad-Empresa para Buenaventura, contando con el clúster universitario de Cali.

Dado que la Cumbre abordará los temas de capital humano, automatización, innovación y logística en la industria portuaria, para cuyo documento de trabajo se usó una publicación de Fundación Valencia Port, se solicitó el webinar al subdirector general de esta, Salvador Furió Pruñonosa, PhD, quien delegó al asesor senior y líder de proyectos en más de 15 países Jonas Mendes.

Fundación Valencia Port es el centro de conocimiento del clúster portuario líder del mediterráneo.

Y esta es la versión divulgativa del artículo de consulta: “Ecosistemas de innovación portuaria de referencia: Rotterdam y Valencia”.

Fundación Valencia Port es una iniciativa de la Autoridad Portuaria de Valencia a la que se suman relevantes empresas, universidades e instituciones de la comunidad portuaria.

Desde sus inicios ha desarrollado proyectos en más de 70 países, principalmente del Mediterráneo, resto de Europa, Asia y América Latina.

“Rol de universidades en innovación portuaria es variado”: Jonas Mendes

Avances de la entrevista.

  • Un puerto inteligente no es el que tiene más tecnología, sino el que tiene mayor capacidad de innovar.
  • El ecosistema de innovación depende de la cooperación efectiva entre actores.
  • Cartagena ya ha construido capacidades relevantes de smart port.
  • Un ecosistema se reconoce por sus conexiones y resultados, no por el número de instituciones
  • La calidad y frecuencia de las conexiones son la verdadera medida del ecosistema.

Jonas Mendes Constante es un experto internacional en el sector portuario y en consultoría estratégica, con más de 20 años de experiencia en estrategia e innovación portuaria.

Doctor en Administración de Empresas, cuenta con formación ejecutiva en Babson College (Estados Unidos), la Universitat Politècnica de València (España) y la Fundação Getulio Vargas de São Paulo (Brasil).

Es especialista en estrategia, competitividad e innovación en el sector logístico-portuario y ha desarrollado proyectos en más de 15 países.

Es profesor en escuelas de negocios, ponente en programas ejecutivos internacionales y autor de publicaciones sobre innovación y competitividad en los sectores de infraestructuras y logística.

A continuación, la entrevista.

¿Qué tanto de la competitividad de un puerto depende de que sea un puerto inteligente, y qué es un puerto inteligente?

Un puerto inteligente no es simplemente un puerto que utiliza mucha tecnología. Es un puerto cuya gestión tiene procesos y capacidades para identificar, absorber, probar e implementar nuevas soluciones de manera continua, transformando tecnología y conocimiento en mejoras concretas de sus operaciones y servicios.

Por eso, ser un smart port implica combinar tecnología, datos, talento, empresas, investigación y colaboración. Un aspecto especialmente importante es la capacidad de utilizar los datos generados por el propio puerto y por su comunidad para mejorar la toma de decisiones, anticipar problemas y aumentar la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad.

Ahora bien, un puerto no es competitivo solamente por ser inteligente. La competitividad también depende de factores estructurales como su ubicación, conectividad marítima y terrestre, infraestructura, costes, eficiencia operacional y calidad de los servicios.

¿Y en qué momento estamos?

Lo que está cambiando es que, frente a desafíos como la digitalización, la automatización, la transición energética y la descarbonización, la capacidad de innovar y adaptarse se está convirtiendo en un factor cada vez más importante para mantener la competitividad en el tiempo.

Y aquí hay una idea central de nuestra investigación: muchas veces el desafío de un puerto no es desarrollar internamente una nueva tecnología, sino tener la capacidad de identificar tecnologías desarrolladas fuera del sector, absorberlas, adaptarlas e implementarlas rápidamente. Es lo que denominamos absorptive capacity.

En definitiva, un smart port no es el puerto que tiene más tecnología, sino el que tiene mayor capacidad para convertir tecnología, datos y conocimiento en mejores decisiones y mejores resultados.

En la investigación ustedes analizaron de cerca el caso de la Sociedad Portuaria de Cartagena. ¿En qué fase del camino hacia ser un puerto inteligente se encuentra Cartagena?

Cartagena es un caso interesante porque ya había avanzado bastante en el camino hacia un puerto inteligente cuando realizamos el estudio. La innovación era uno de los pilares de crecimiento del Grupo Puerto de Cartagena, con dos objetivos muy claros: generar más valor para sus clientes y desarrollar nuevas fuentes de crecimiento.

Lo más interesante es que no se trataba solamente de incorporar tecnología. Cartagena había desarrollado distintos mecanismos de innovación: innovación interna, un programa para aprovechar las ideas de sus propios colaboradores —Port-Ideas—, innovación abierta mediante Delta X y procesos de cocreación con startups y empresas del ecosistema logtech.

Además, ya existían aplicaciones concretas: integración digital de actores, monitoreo en tiempo real de carga refrigerada, automatización y digitalización de operaciones, procesos de atención al cliente 100% online y uso de energías renovables.

Por eso, Cartagena no estaba empezando su camino hacia un smart port. Ya había construido capacidades importantes de innovación y estaba utilizando la tecnología para transformar operaciones, experiencia del cliente y desarrollar nuevos modelos de negocio.

Para puertos como Barranquilla, Buenaventura, Tumaco o Puerto Antioquia, quizá la principal lección de Cartagena es precisamente esa: no empezar preguntando qué tecnología comprar, sino cómo construir dentro y alrededor del puerto la capacidad permanente de innovar.

También creo que el benchmarking es muy importante para acelerar este proceso. Contar con la experiencia de puertos que ya han recorrido este camino y superado los retos. 

El estudio dice que sin ecosistema de innovación es difícil llegar a la condición de puerto inteligente. ¿Cuál es el factor clave para que haya un ecosistema de innovación?

El factor clave es la cooperación y conexión entre los actores. Un ecosistema no existe porque haya universidades, empresas, startups o gobierno actuando por separado.

Existe cuando esos actores trabajan juntos de forma recurrente sobre problemas y oportunidades concretas. En los puertos, además, suele ser importante que alguna institución ejerza una función de orquestación del ecosistema.

Cuando hablan de centros de formación e investigación, ¿a qué tipo de instituciones se refieren? ¿Solamente universidades?

No. Hablamos de un concepto mucho más amplio. Incluye universidades, centros tecnológicos, institutos de investigación aplicada, centros de formación profesional, fundaciones portuarias, laboratorios, living labs, incubadoras y otras instituciones de conocimiento.

Lo importante no es el tipo de institución, sino su capacidad para generar y conectar conocimiento y talento con necesidades reales del sector portuario.

¿Qué indicadores podemos usar para saber si ha comenzado un ecosistema de innovación que involucre a las universidades?

Yo miraría principalmente indicadores de interacción. Por ejemplo: programas de formación especializados, proyectos conjuntos universidad-empresa, prácticas de estudiantes en empresas portuarias, startups surgidas del entorno académico, pilotos realizados en el puerto y participación conjunta en proyectos internacionales.

En síntesis, un ecosistema empieza a existir cuando vemos relaciones recurrentes y proyectos concretos, y no solamente eventos aislados. Un ecosistema de innovación no se mide solamente por el número de actores que existen, sino por la calidad y la frecuencia de las conexiones entre ellos.

Los interesados en el estudio del BID pueden descargarlo aquí: https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Ecosistema-de-Innovacion-en-Puertos-benchmarking-internacional-y-recomendaciones-para-el-desarrollo-en-America-Latina.pdf

Para más información escribir a: mision.tecnica@fundacioncolordecolombia.org

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