Líneas de arena

Publicado el Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)

WIMBLEDON

Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, campeones de dobles en Wimbledon

 

Acaba de terminar una versión mas del legendario torneo de Wimbledon, el cual para los amantes del tenis, representa posiblemente la cumbre máxima de ese deporte, que inspiró una película del año 2004, que lleva por título ese nombre.

La película en mención, es una comedia romántica protagonizada por Kirsten Dunst y Paul Bettany, que cuenta la historia de un tenista británico en proceso de retiro, el cual aunque nunca llegó a los primeros puestos del ranking mundial, fue animador constante con un nivel regular, que intentaba mantenerse de manera decente, pero que veía cómo llegaban jugadores más jóvenes, rápidos e irreverentes.

El personaje se enamora de una joven tenista estadounidense, una estrella en pleno ascenso y la historia de amor, distrae las interesantes reflexiones del maduro tenista, quien tiene la gran oportunidad de destacarse en su particular canto de cisne en la final del torneo inglés. La película tiene escenas rodadas durante el torneo real del año 2003, siendo la primera vez que se permite ese tipo de filmación, dentro de la competencia.

Deseo relacionar este filme con varios momentos del torneo real, cuando algunos marginales, descartados o subestimados, lograron brillar en el campeonato británico. Advirtiendo que el argumento se basó en la historia real del tenista croata Goran Ivanisevic quien en 2001, estaba clasificado en el puesto 125, logrando una victoria tan inesperada como sublime.

A esta altura del presente artículo, el ocasional lector y aficionado al tenis, adivinará que el primer momento se refiere a la actuación de Andy Murray, tenista británico que después de setenta y cuatro años pudo en 2013 ganar la final de Wimbledon, llegando a ser número uno del mundo, a pesar del triunvirato de Novak Djokovic, Rafael Nadal y el inmenso Roger Federer.

Federer es capítulo aparte, el mejor tenista de la historia, quien con su fulgurante actuación en el torneo de este año, a pesar de la derrota frente a Djokovic, demostró que es un reloj suizo que todavía tiene cuerda, a pesar que muchos lo están pensionando hace años. El partido de la final ha sido de los más dramáticos que se recuerde y la verdad si Federer hubiera tenido una mayor precisión y quizás mejor suerte, el resultado habría sido muy diferente.

Otro momento estelar fue el de un hombre en 2012, alguien que aprovechó sus quince minutos de fama mundial, el checo Lukas Rosol clasificado en el puesto 100, quien eliminó al brillante español Rafael Nadal, astro que a pesar de sus gestos en la cancha (resulta llamativo por darle un calificativo bondadoso, ese ritual de Nadal en cada bola, de tocar diversas partes de su humanidad), posee la velocidad y precisión definitivas.

Lukas Rosol, tuvo su juego soñado, al derrotar a su ídolo deportivo, aunque en declaraciones posteriores parecía ofrecer disculpas e incluso estar arrepentido del triunfo. Sin embargo, en la cancha legendaria que combina el verde gramado con aquellos espacios pelados por las huellas de las pisadas y los golpes de las pelotas, el checo fue gigante. Rosol se ha ido diluyendo lentamente, pero seguro guardará en su memoria el día de su momento, cuando se convirtió en un famoso instantáneo. Nadal sigue deslumbrando.

Sabine Lisicki una bella tenista alemana, algo desconocida, logró llegar a la final del torneo en 2013, la deportista había tenido una carrera afectada por constantes lesiones y no se esperaba de ella que se destacara en un torneo Grand Slam, pero contra todo pronosticó lo logró, aunque en un partido inolvidable, plagado de lágrimas, perdió contra la tenista francesa Marion Bartolli, quien se retiraría ese año, cuando ganó el campeonato soñado.

Esto para culminar en el momento en el cual, dos tenistas colombianos no solo triunfaron en la categoría de dobles de la catedral del tenis mundial, sino han llegado al número 1 de la clasificación de la ATP. Robert Farah y Juan Sebastián Cabal, dos amigos desde la infancia que estuvieron a punto de abandonar el deporte, por lesiones previas y cuya constancia y perfecta coordinación como pareja, los ha llevado a lo más alto.

Debe hacerse el justo reconocimiento a Colsanitas, una compañía de salud privada, entidad que ha respaldado al talento tenístico colombiano. Con este triunfo de Cabal y Farah, Colsanitas seguramente le dio el mejor servicio de salud a todo el país (recordar que servicio, es también el saque en el tenis).

Hubo un torneo de tenis llamado Wimbledon, una película del mismo nombre, ambos muy recomendables y un breve artículo de opinión que ojalá algún lector generoso pueda recomendar.

Dixon Acosta Medellín

En Twitter en ocasiones gano puntos de partido como @dixonmedellin

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