Líneas de arena

Publicado el Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)

Cuentos Salvajes para Nerds

 

Nota preliminar: El presente texto fue publicado originalmente en la columna que el autor mantiene en El Correo del Golfo, único medio en español del Oriente Medio con sus apellidos de pila, es decir, firmando como Dixon Moya.

 

“Cuentos Salvajes para Nerds”

Este título, corresponde al nombre de un libro que se está lanzando en la Feria del libro de Bogotá durante estos días de 2019, que recoge los cuentos ganadores de un concurso literario convocado por Colciencias, la entidad encargada de promover la ciencia en Colombia y la editorial Planeta. Lo interesante de la convocatoria es que se trata de relatos en el género de ciencia-ficción, con el fin de promover la lectura entre niños y jóvenes.

En este punto, debo compartir con los amables lectores, que dentro del grupo de cuentos seleccionados para esta antología, aparece uno de mi autoría, lo cual es un orgullo muy grato. Ahora bien, los organizadores de la convocatoria, han pedido a los escritores que no pueden estar presentes en el lanzamiento del libro, que respondan algunas preguntas que amablemente han formulado, por lo cual aprovecho este espacio para responder y que se convierta en una invitación para quienes puedan y deseen obtener este libro.

He cultivado la ciencia-ficción literaria desde la juventud, pero con mayor conciencia finalizando mis estudios de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, he publicado un libro de cuentos, hice parte del equipo editorial de la única revista literaria sobre ese género que tuvo cierta continuidad en el país, hasta su suspensión y he impulsado lo que he denominado la “ciencia-ficción doméstica”, una líneas narrativa en la cual la temática se aleja de aquellos lugares comunes, como los viajes espaciales o los futuros apocalípticos, para acercar la ciencia-ficción a la realidad hispanoamericana, a los problemas cotidianos de las personas.

Considero a la ciencia-ficción como un género literario que se hace las preguntas fundamentales de la vida, esbozando respuestas con un fundamento racional, en lo que se diferencia de la fantasía, pues suele confundirse la ciencia-ficción con lo fantástico, que para decirlo en términos sencillos, son familiares, pero como ciertos primos, más alejados de lo que se piensa, así en las librerías suelan poner los libros de los dos géneros en los mismos estantes. En la fantasía los temas se resuelven con conjuros, embrujos, dragones u otros animales mitológicos, en la ciencia-ficción los conflictos deben tener soluciones basadas en la razón y la lógica.

Es un género que suele pasar en el tiempo futuro, pero que plantea problemas que nos afectan en el presente y en ese sentido, es un género siempre vigente. A los niños y jóvenes les encanta la ciencia-ficción, al menos en el cine y la televisión, por los llamados “efectos especiales” hay que impulsar que también puedan leerla, para poner a funcionar la imaginación y descubran que un libro, es la mejor nave de exploración para descubrir nuevos mundos e incluso sitios insospechados de este amplio y ancho planeta Tierra.

Mi cuento se titula “La máquina contra el olvido” y me motivó el drama de quienes padecen enfermedades que borran sus recuerdos, porque no solo sufre quien padece el mal, sino su entorno familiar. Así que imagino a alguien diagnosticado con la enfermedad del olvido, pero que busca una solución apelando a la ciencia. Ojalá algún niño o joven que leyera ese cuento, fuera el científico del futuro que diera con esa solución. Julio Verne, padre de los escritores de ciencia-ficción, decía que todo lo que alguien puede imaginar, otro puede hacerlo realidad.

Al final, lo importante es que este libro de título curioso, pero quizás llamativo, sea un acicate para que niños y jóvenes se animen a leer y a escribir, no solo ciencia-ficción, cualquier género literario o de no ficción, pues la gran amenaza de las nuevas generaciones tan apegadas a lo tecnológico, es que no gusten de la lectura, lo cual equivale a desprenderse de herramientas para sobrevivir, una especie de suicidio generacional. Cuando la imaginación se sacrifica para conformarse con lo básico.

Debo decir que todavía no conozco la edición final del libro, pues no me encuentro en Bogotá, pero me encontré en Internet la ilustración de mi cuento, una bella imagen de la artista Lina Arias, que me emocionó mucho. A quienes accedan a estos “Cuentos Salvajes para Nerds”, desde ya les deseo una feliz aventura, que al final de eso se trata la experiencia literaria, un momento de felicidad.

Dixon Acosta Medellín

En Twitter trato de no olvidar lo importante como @dixonmedellin

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