Líneas de arena

Publicado el Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)

Cuando un año se resiste a irse

La persistencia de la memoria. Salvador Dalí (1931)
La persistencia de la memoria. Salvador Dalí (1931)

¿Será probable que un año, sea un ente en sí mismo? Pensemos que esto que llamamos año, no solo sea la recopilación de alegrías e infortunios de la humanidad en su devenir en este mundo, sino un ser que se va alimentando, precisamente con todos esos sentimientos, sensaciones, pensamientos, ideales, intereses, frustraciones, miedos, ambiciones, cualidades y vicios de la gente.

Durante los últimos días, no hacemos otra cosa que invocar al próximo año que empieza a insinuarse en el horizonte y repetimos de manera incesante a los seres queridos, allegados, amigos e incluso a desconocidos que tengan un feliz año nuevo y que el 2017 les traiga salud, trabajo, prosperidad e incluso, por qué no, algo de felicidad, en una palabra, que sea venturoso. Acaso será que de tanto repetir esa fórmula benigna, un conjuro amable y bienaventurado, despertamos los celos del moribundo año, que de todas formas se niega a marcharse y al menos decide no irse solo. Es la sensación, al momento de hacer el balance necrológico del año y recordar a los personajes que nos han dejado.

No de otro modo se explica que hasta la última semana del presente 2016, presenciemos dramas familiares que trascienden a todo el mundo, porque sus protagonistas se quedaron en la memoria audiovisual colectiva, como aquella jovencita que cantaba bajo la lluvia, en compañía de dos extraordinarios bailarines acrobáticos y que sesenta años más tarde, sufriera el dolor de ver partir primero a su hija, la misma que fue princesa intergaláctica y puso de moda un peinado que si no hubiera viajado a otras galaxias, no habría tenido mayor futuro. La madre decidió seguir a la hija por el camino que todos tomaremos en cualquier momento.

La reacción del 2016, también podría explicarse porque ha sido objeto de crítica constante, debido al ambiente en general, tan enrarecido y cambiante como el clima. El concepto de democracia parece redefinirse, por no decir que ha entrado en franca crisis, gracias a la demagogia, el populismo y las elecciones vergonzantes. Las redes sociales fueron el recipiente perfecto para las mentiras rampantes. Las guerras frías parecieran revivirse, mientras las calientes siguen estallando alrededor de nuestro planeta. El 2016 no quiere irse y de hacerlo, parece que seguirá dando de qué hablar hasta el último segundo. El 2017, según el calendario chino es el año del gallo, esperemos que al menos no sea gallo de pelea, pues suficiente con lo que hemos vivido durante el actual.

En todo caso y a riesgo de seguir provocando la ira del 2016, al ocasional lector que se encuentre con estas líneas, le deseo un año pleno de salud, trabajo, bienestar y si cabe, al menos por momentos, disfrute algo de la esquiva felicidad. Dios mediante, nos seguiremos encontrando en este blog. Saludos.

Dixon Acosta Medellín

En Twitter deshojo los calendarios como @dixonmedellin

Comentarios