Las palabras y las cosas

Publicado el Diego Aretz

De guerrillas a Guardabosques.

¿Qué podría aportar el ELN a Colombia en un post conflicto?

Desde la firma del acuerdo de paz de Juan Manuel Santos con las FARC, se han registrado 370 homicidios a ex combatientes, esto no solo ha llevado a una desmoralización de la confianza en procesos de paz en Colombia, los ex combatientes no solo no se han sentido integrados al país sino además han recibido en muchas ocasiones peor tratamiento que cuando se encontraban alzados en armas.

El famoso caso de Santrich y los diferentes frentes que se han declarado en «disidencia» prueban un parcial fracaso del proceso de paz, pero aquí hay dos elementos que pienso deberíamos tener en cuenta en este nuevo proceso con otra guerrilla antigua e histórica del continente que es el ELN.
Cuando uno se pregunta que proponerle a un grupo de hombres y mujeres alzados en armas, en su mayoría de origen campesino pero de formación y convicción militar, en un escenario de post conflicto no es fácil llegar a conclusiones. Pero los errores que se cometieron con las FARC pueden ser el camino más asertivo para pensar el problema de violencia regional que atraviesa el Catatumbo, Arauca y Chocó. Todas zonas de influencia dominante de este grupo.

Al finalizar las negociaciones en La Habana entre el gobierno y las FARC, las FARC no hicieron entrega del poder regional, del conocimiento profundo de las selvas del país, del conocimiento profundo de las rutas y la economía del narcotráfico y sobre todo no hicieron entrega de su poder social y político que era prácticamente «el Estado» en esas regiones, no lo hicieron por el sencillo motivo que el Estado Colombiano no tenía ni tiene aún un aparato institucional solido, para ocupar y ejercer de estado en esas regiones. Y esa es la realidad para la mayoría de los territorios periféricos del país.

En viajes que he realizado estos años he corroborado lo que intuimos en Bogotá pero en las regiones se ha probado realidad; el Estado a esos territorios solo llega cuando hay recursos que explotar o para hacer operativos magnánimos o actos «simbólicos». Ni escuelas, ni hospitales, ni vías, es esa también la razón originaria de numerosos grupos de paramilitares y guerrillas que suplantan erráticamente a un Estado fantasma.

Las regiones que controla el ELN son importantes en la medida que son las fronteras del país, la seguridad nacional depende de esas regiones, son importantes porque son también los corredores más importantes para la economía de la coca y sobre todo son regiones con recursos naturales impresionantes.

El ELN podría convertirse en una especie de grupo Guardabosques, un grupo que conoce la región en profundidad y puede disponer ese conocimiento a favor del Estado, la tarea sería que esta vez si se haga entrega total y profunda de la información, las relaciones políticas y sociales en el territorio, las políticas que han ejercido en la ilegalidad en los territorios en que han hecho presencia y ese conocimiento acumulado por décadas. Si ellos mismos hicieran parte de ese trabajo podrían ahorrarle al Estado muchos problemas, los mecanismos para hacer esto son muchos pero naturalmente la acogida práctica y simbólica de esto es el Ejercito Nacional, un ejercito de 240.000 personas debería ser capaz de integrar con facilidad 7000 personas que ya cuentan con un entrenamiento físico y militar.

Las ventajas de esto son muchas, es hacer que los mismos combatientes aporten en un proceso costoso de posconflicto, darles una agenda real, sin expectativas falsas, una agenda que pueden cumplir a favor de la nación, devolverle al Estado poder regional, y por supuesto proteger sus propias vidas por la misma característica del planteamiento. Naturalmente que esta puede ser una opción entre varias, de reincorporación, pero creería que es una opción realista y valida.

La crítica a esto podría ser entregarle armas del Estado a un ex combatiente, la realidad es que esto ya sucede en otro campo, la UNP en la protección de muchos ex combatientes de las FARC entrega armas de dotación a ex combatientes que cuidan de sus compañeros después de un entrenamiento (hasta la fecha no ha habido ningún tipo de inconvenientes en eso) y también es cierto que muchas empresas de vigilancia contratan ex combatientes, dejados en armas de grupos paramilitares y guerrillas, es la realidad de un país con más de 50 años de guerras fratricidas.

Colombia tiene una una guerra contra la deforestación y la protección de los recursos naturales es urgente, es según Forbes el tercer país más bello del mundo y es el segundo más biodiverso del planeta, es evidente que la próxima década no verá el fin del narcotráfico y que las regiones que el ELN dejará (si triunfa una negociación) serán claves para la protección del país. Aquí hay una propuesta.♦

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Diego Aretz es un periodista y activista Colombiano, candidato a master en reconciliación y estudios de paz de la Universidad de Winchester, ha sido columnista de medios como Revista Semana, Nodal, El Universal, colaborador de El Espectador. Así mismo es jefe de comunicaciones del Consejo Nacional de Bioética y consultor de Terre Des Hommes Alemania. Director de la ONG Por la Frontiere.

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