Las Ciencias Sociales Hoy

Publicado el Las Ciencias Sociales Hoy

El río Bogotá y la reserva forestal Thomas van der Hammen: dos protagonistas de un mismo sistema

Yuliana Cristina Cardona  (Abogada), Johanna María Cazares  (Abogada), Ana Cristina Pinzón (Ingeniera Química), Luisa Alejandra Vásquez  (Ingeniera Mecánica)

Grupo Río Bogotá y RTVDH – Maestría Transdisciplinaria En Sistemas de Vida Sostenible.

 

La transdisciplinariedad es poner la vida en el centro, es generar  pensamientos dirigidos a conservar, regenerar y sostener  la vida, en los  escenarios y sociedades que tocamos.

La restauración y protección y de la Reserva Thomas van der Hammen (TVDH), y el cumplimiento de su Plan de Manejo Ambiental (PMA), contribuyen al buen vivir de los habitantes de Bogotá y la Sabana, con una ciudad en la que pueda respirarse, que esté abastecida de agua limpia, rica en fauna y en vegetación.  Una ciudad balanceada en la cual todas las formas de vida sean posibles.  Se requiere de acciones concretas que acaben con la confrontación entre lo urbano y lo rural, que se ha prolongado durante los últimos 20 años, en cuanto a la delimitación de la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen, lugar catalogado como bastión de la fauna y la flora autóctonas de la sabana de Bogotá.

El río Bogotá, fuente fundamental de la vida en la capital y actualmente en su peor estado de contaminación, encuentra en la reserva Van der Hammen un aliado incondicional para su futuro, ya que, a través de ella, se conectan los Cerros Orientales, los humedales de  Torca Guaymaral, el Cerro de La Conejera, el humedal La Conejera, y el valle aluvial del Río Bogotá. Junto con sus acuíferos superficiales y subterráneos, forman un sistema de agua dulce, íntimamente ligados a la Cuenca del Río Bogotá, conformando un solo Sistema.

La vincularidad de este territorio es explícita, evidente y debe ser respetada por las interacciones del sistema jurídico, legislativo, político, productivo, cultural y comunitario, para que el Río y la Reserva puedan cumplir sus funciones ecosistémicas y que con su potencialidad propendan por el buen vivir de los habitantes de Bogotá y la Sabana.

Bogotá es de lejos la ciudad más poblada de Colombia. Con 7`118.000 millones de personas, es un referente a nivel nacional.  Si en el distrito capital no cuida y respeta los ecosistemas, será un ejemplo que pondrá en peligro los territorios de otras ciudades de Colombia que puedan seguir este modelo.

El estudio de las normas, el trabajo con la comunidad, y la visión sistémica del Territorio, construyen la imagen de lo evidente. No hay nada que no se haya dicho. Todas las metodologías utilizadas: La hermenéutica, la perspectiva sistémica, la investigación acción transdisciplinaria en ese proceso de construcción de conocimiento, así como los conceptos técnicos, apuntan a que el territorio está en riesgo de ser destruido como resultado de los proyectos de la administración distrital, desconociendo las normas vigentes y el contexto de crisis climática global.

Si todo está dicho y normatizado, por qué no se cumple?  ¿Por qué el asunto continúa en un limbo?  Es una vergüenza pública que esta situación se esté dando. Hay que ver la realidad tal cual es, es un problema de divulgación y de falta de considerar sistémicamente el Territorio para para hacer evidente las relaciones y la necesidad del cumplimiento de las normas desde el plano jurídico y técnico.  Más allá de una crítica es exigir coherencia entre los objetivos que busca la constitución para garantizar un ambiente sano para los ciudadanos, los compromisos internacionales  sobre el cambio climático, y el propósito de sanear el Río Bogotá, en relación con las decisiones locales de ordenamiento territorial de Bogotá  (POT).

El territorio del Río y la Reserva es un solo Sistema que no puede analizarse separadamente y es indispensable que los habitantes lo reconozcan y lo comuniquen, para hacer ver las  interdependencias que conlleva la vida humana con su entorno natural y con su propio entorno social. Del mismo modo es necesario la retribución del sistema social, al sistema ecológico.  El sistema social está recibiendo directa e indirectamente  beneficios del sistema ecológico  (servicios ecosistémicos o servicios ambientales), indispensables para la vida humana. Es preciso reconocer y retribuir  localmente al sistema ecológico.  Todos los días tenemos agua potable, aire alimento, gracias a que los ecosistemas están cumpliendo sus funciones. Por la falta conocimiento de las relaciones ecosistémicas y el cuidado que requiere el territorio, hoy nos enfrentamos al cambio climático. Más allá de la parte jurídica y ser coherentes con el cumplimiento de las normas, es necesario reconocer que restaurando y protegiendo la RTVDH, estamos retribuyendo localmente a los ecosistemas, garantizando  beneficios a largo plazo.  Esto es mirar la vida, no con la inmediatez de lo que significa “progreso” y beneficio económico, sino proyectando los derechos a esa calidad de vida de quienes aún no han nacido.

 

La RTVDH se encuentra amenazada por múltiples factores, como: -la no aplicación de las normas jurídicas o la ineficacia del Estado para protegerla, restaurarla y conservarla, mediante el incumplimiento de PMA, y las más notoria, -el deseo de la administración distrital de urbanizarla, para lo cual el Distrito ha adelantado actuaciones administrativas y judiciales para SUSTRAER una área de la Reserva.

 

Existe una contradicción entre los estudios presentados por el Distrito y los estudios soporte de la declaratoria y PMA de la Reserva, que son contundentes al manifestar  que al interrumpirse la continuidad del corredor ecológico que es el área de la Reserva, se pierde su potencial ecosistémico. ¿Puede ser El principio de Precaución, una herramienta para el saneamiento del Río Bogotá y protección integral de la RTDVH?

 

Dada la prolongada omisión de las autoridades del cumplimiento de sus obligaciones por la no aplicación de la Sentencia, el PMA, y los mandatos que protegen el territorio, lo que afecta derechos constitucionales de un número significativo de personas que habitamos Bogotá y la Sabana, surge la pregunta: ¿Podría darse a lugar declarar el Estado de Cosas Inconstitucionales en este caso de no cumplimiento de las normas que regulan la sostenibilidad del territorio?

 

 

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