Conozco, estimo y valoro a Jorge Enrique hace ya años, antes de ser senador, cuando era un destacado dirigente cívico en el departamento de Caldas, más precisamente en la Región Cafetera. Combinaba su interés por los problemas urbanos de los cuales ha sido un estudioso, comprometido en su análisis y tratamiento, que lo hace un analista con sus pies en la tierra, jugándosela hombro a hombro con organizaciones comunitarias y ciudadanas y no desde el escritorio sino en el terreno, donde se confrontan los problemas y las soluciones, de manera concreta, no simplemente discursiva, y esa experiencia vivida, alimenta sus análisis y sus posiciones en defensa de los intereses de esas comunidades, alimento de sus planteamientos y reflexiones, plasmados en libros y artículos, en conferencias y columnas quincenales en La Patria, el periódico de su tierra. Y al tiempo, durante más de un cuarto de siglo, fue profesor de Diseño en la Facultad de Arquitectura de la Nacional en Manizales, estableciendo una combinación enriquecedora entre el trabajo con las comunidades y la reflexión, durante más de un cuarto de siglo maestreando y acompañando a las comunidades en sus iniciativas y emprendimientos, mientras que iba escribiendo sobre su experiencia, una manera de compartirla.

Y desde que estudiaba en Los Andes, milita en el MOIR y hoy, sin renegar de su formación y de aquello en lo que ha creído y luchado por más de medio siglo impulsa, en asocio con Sergio Fajardo, desde Dignidad y Compromiso, una propuesta abierta y democrática, de claro corte socialdemócrata.

Puedo decir, con conocimiento de causa, que Jorge es un hombre comprometido, para el cual lo público es su oxígeno y la razón de ser de su actividad. Combina su alma, su formación y su experiencia como académico; es, sin exagerar, un académico extraviado en la política, pero no en la ambigüedad de la política en general, sino asumida, integrada a la realidad concreta de comunidades y regiones, logrando algo fundamental y que es muy escaso, articular/integrar, aterrizar una visión teórica en realidades concretas.

Siempre he pensado que Robledo es ejemplo destacado, de la tarea y la responsabilidad del congresista, como se vio a lo largo de sus tres períodos como senador, guardián insobornable del interés ciudadano, defensor del Congreso no como club exclusivo, guardián de privilegios, sino como la tribuna donde se escuche la voz del pueblo, se proteja y se hagan valer los derechos de los excluidos y se escuche la voz y el reclamo de la Nación en su diversidad e indivisibilidad y no de los eternos detentores de los privilegios.

Por eso mi voto para el senado es por Jorge Enrique Robledo, número 10 de la lista abierta de la Coalición Ahora Colombia conformada por el Mira, el Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, que encabeza Juan Sebastián Gómez. Si no recatamos al Congreso, Colombia seguirá de bote en bote y aunque es fuerte en su capacidad de resistir, todo tiene su límite.  

Avatar de Juan Manuel Ospina

Comparte tu opinión

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 EstrellasLoading…


Todos los Blogueros

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.