En Colombia no estamos tan acostumbrados a pensar a mediano y largo plazo, por lo cual en ocasiones nos asombramos cuando alguien se anticipa en el tiempo para proyectarse en el futuro. Pero es bueno comenzar a reflexionar no sólo en grande, sino también de manera previsiva y manejar los temas con perspectiva de porvenir. Esto no sólo es aplicable para un tema concreto de política exterior, como el que vamos a desarrollar, sino para la vida misma.

Para el lector que no esté familiarizado con los acrónimos y términos habituales de la diplomacia internacional, es importante recordar lo que significa CELAC, hacer un repaso de su historia, así como un breve recuento de la Unión Europea, su relacionamiento conjunto, lo que se ha logrado en ese relato compartido y las expectativas de una cumbre que esperamos sea definitiva e inolvidable, porque sin duda, será un gran compromiso para Colombia.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños(CELAC), es un mecanismo de diálogo y concertaciónregional que reúne a los 33 países de América Latina y el Caribe, fue creado en 2011 y busca avanzar en la integración política, económica, social y cultural de la región, sobre la base de los intereses compartidos por los países miembros. Debe destacarse que, del grupo de naciones, 18 son hispanohablantes, 12 de idioma inglés, 1 de habla portuguesa, 1 francés y 1 neerlandés, con una superficie total de 20 millones de kilómetros cuadrados y una población mayor a 622 millones de personas.

La CELAC en la práctica vino a reunir los esfuerzos conjuntos de dos iniciativas previas, el recordado Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC), con el fin de no duplicar esfuerzos. No puede olvidarse como precedente en los años 80 el Grupo de Contadora integrado por Colombia, México, Panamá y Venezuela, creado para promover la paz en Centroamérica, que se debatía por aquellos días en una serie de conflictos internos. En esencia se trata de una instancia multilateral interesada en promover la paz, el desarrollo socio-económico y la integración de toda la región.  

La CELAC se coordina internamente por el mecanismo denominado “Troika”, habitual en ciertos organismos internacionales, que está conformado por el país que detenta la presidencia temporal (presidencia pro témpore), por el predecesor y por el próximo que la va a ejercer. Para dar el ejemplo concreto, actualmente la Troika está conformada por San Vicente y las Granadinas, Honduras y Colombia. La preparación de la Cumbre CELAC-UE 2024, empieza en el interior de este mecanismo, al menos por parte de América Latina y el Caribe.

Del otro lado, la Unión Europea (UE), es una comunidad o asociación supranacional, compuesta en este momento por 27 países europeos, gracias al Tratado de Maastricht del 1 de noviembre de 1993, que representa la culminación de un proceso de integración profunda, iniciado luego de terminar la II Guerra Mundial, al encontrar que el comercio y la cooperación eran los mejores antídotos contra un nuevo conflicto continental. Fue así como nació la Comunidad Económica Europea, que comenzó con el carbón y el acero, hasta que el 1 de diciembre de 2009 entró en vigor el Tratado de Lisboa, constituyéndose en una unión efectiva, con una moneda común y creando una institucionalidad que la blinda ante fisuras internas y amenazas allende sus fronteras. Hablamos de una población mayor a 446 millones de personas, con 24 lenguas oficiales.

Sin duda la Unión Europea representa el mayor éxito mundial de una integración regional, llevando a cabo una serie de logros que podrían resumirse en mantener un continente en paz (sólo afectado recientemente por el ataque de Rusia a Ucrania, dos países que no hacen parte del bloque regional, pero con el deseo del segundo de integrarse). Así mismo, establecer un mercado único que permite la libre movilidad de mercancías, servicios, personas y capital, con una única moneda, fuerte y consolidada. Además, logrando una conciencia ciudadana europea, con una carta de derechos y una profusa normativa que protege a los habitantes de la región. A pesar de los cambios políticos e ideológicos al interior de las naciones que conforman la UE, el bloque continental se ha podido blindar a estos vaivenes internos, a lo que ha contribuido el hecho de ejercer una diplomacia común que promueve el diálogo, el comercio, los derechos humanos, la cooperación y la ayuda humanitaria.  

El dialogo birregional entre Europa y América Latina y el Caribe se ha venido produciendo incluso desde antes de la misma creación de la CELAC, en los años 90, pero con el nuevo mecanismo, se formalizaría en la I CumbreCELAC-UE, celebrada en Santiago en 2013, dado que Chile ejercía la presidencia pro témpore de la CELAC. La II Cumbre tuvo lugar en Bruselas (Bélgica) en 2015, hubo una interrupción de 8 años y la III Cumbre repitió sede en julio del 2023, gracias al esfuerzo de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea y la importancia que le confiere el gobierno de España al diálogo con América Latina y el Caribe. En esta reunión cuyo lema fue “Renovar la asociación birregional para fortalecer la paz y el desarrollo sostenible”, se acordó que la siguiente se realizaría en 2025 en Colombia.

La importancia de la Cumbre que organizará Colombia en 2025 es que se darán cita los lideres y representantes de más de mil millones de personas, siendo un tercio de los países que integran las Naciones Unidas, es decir el 14% de la población mundial y el 21% del PIB mundial.Actualmente, la región que corresponde a CELAC cuenta con un 60% de energías renovables, siendo la mayor del mundo, un 50% de la biodiversidad del planeta y concentra el 14% de la producción mundial de alimentos. El comercio total entre las dos regiones, entre bienes y servicios alcanzó la cifra de 369.000 millones de euros, así como una inversión de 693.000 millones de euros por parte de la Unión Europea.

En el recorrido de las cumbres, se han venido institucionalizando algunos espacios, como el mecanismo de coordinación y cooperación en materia de drogas, el diálogo estructurado en migraciones y el dedicado a la investigación e innovación. Contamos con la oportunidad de seguir profundizando estas importantes materias e integrar nuevas, que tengan que ver con la paz, el cambio climático, la transición energética, entre otros.

En la historia de la integración latinoamericana, debe siempre recordarse como referente e hito en la historia diplomática continental el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, convocado por el presidente de la República de Colombia, Libertador Simón Bolívar, el cual supuso el primer intento de concertación de los países latinoamericanos que recién habían logrado la independencia política del Reino de España. Bolívar, que era un visionario adelantado a su tiempo, tenía claro que la unión de nuestros países era la única garantía de seguridad y fortaleza ante las potencias extranjeras, pero también ante las amenazas internas.

El congreso panameño (Panamá por entonces integraba a la que se ha llamado posteriormente la Gran Colombia), fracasó no sólo por las incomprensiones y ambiciones localistas, sino como se ha demostrado en investigaciones posteriores, por una intensa y secreta campaña de sabotaje orquestada desde los Estados Unidos, cuyos líderes veían en la unión latinoamericana un riesgo potencial a sus propios intereses continentales. Pero el resultado no puede hacernos olvidar este referente del multilateralismo que nació en Colombia, el cual es antecedente directo de la CELAC.

En cuanto a grandes eventos internacionales, de los que llaman la atención del mundo como Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Ferias Universales, nuestro país no ha tenido experiencia como sede y cuando tuvo la oportunidad, la desechó. Me refiero al momento en que la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), luego de un trabajo denodado y solitario del fundador del club deportivo los Millonarios, Alfonso Senior, le concedió a Colombia la sede del mundial de fútbol 1986, que el gobierno de la época rechazó unos meses antes de la contienda y México aprovechó para organizar uno de los mundiales inolvidables en la historia del balompié.

Actualmente, no es fácil que a nuestro país le sea concedida la sede de un evento global, como los que hemos mencionado, pero el sistema multilateral nos ofrece la oportunidad de sacar adelante, la que posiblemente sea una de las cumbres más importantes que se hayan organizado desde el Ministerio de Relaciones Exteriores. En la Dirección de Mecanismos de Concertación e Integración, un pequeño grupo de trabajo, desde ya se encuentra sensibilizando a todas las dependencias de la Cancillería y entidades relacionadas sobre este compromiso que trasciende al Ministerio, pues constituye un gran reto para el país organizar esta Cumbre.

Para lograr el objetivo, es importante recordar las experiencias en la organización y ejecución de otras cumbres internacionales, como la de las Américas (2012) y la Iberoamericana (2016) así como la Asamblea General de la OEA (2019). No puede olvidarse otro referente importante en la historia diplomática colombiana, la Conferencia de los Países No Alineados en 1995, cuando nuestro país detentó la presidencia del organismo y recibimos a jefes de Estado y de gobierno de diversas regiones del mundo.

Las mencionadas reuniones internacionales se celebraron en Cartagena de Indias y Medellín. Cartagena tradicionalmente ha sido la sede de los eventos más importantes del multilateralismo que se han organizado en Colombia, en el Centro de Convenciones. En los últimos años, aparecen Plaza Mayor en Medellín y Corferias en Bogotá, que son, a mi parecer, los únicos sitios en Colombia que cuentan con todas las facilidades en conectividad, capacidad hotelera, infraestructura y logística para afrontar un reto de grandes proporciones. En su momento se determinará si será Bogotá, Medellín, Cartagena u otra ciudad la responsable de acoger a las delegaciones internacionales en 2025.

El título del presente artículo contiene una pregunta que es al mismo tiempo una provocación, porque habrá personas que no consideren la de la CELAC – UE como la más importante cita internacional de nuestra historia y posiblemente se decanten por alguna de las citadas previamente. Sin embargo, todos coincidirán en que tener a sesenta jefes de Estado y de gobierno, con sus respectivas delegaciones, no es algo que veamos todos los días y nos exige desde ya una coordinación de esfuerzos relevante.

Por eso no dudamos en afirmar que ¡la Cumbre CELAC – UE 2025 empezó desde ya!

*Dixon Moya es sociólogo de la Universidad Nacional y embajador de carrera diplomática, actualmente asesor en la Dirección de Mecanismos de Concertación e Integración Regionales de la Cancillería en Bogotá.Escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/

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