Ese extraño oficio llamado Diplomacia

Publicado el Asociación Diplomática y Consular de Colombia

BILL RICHARDSON: ADIÓS AL MEDIADOR*  

Ha fallecido Bill Richardson, QEPD, el hombre que debió ser Secretario de Estado y quien pudo haber sido el primer latino presidente de los Estados Unidos, un diplomático de formación profesional que consiguió mediar en problemas y temas tan complejos como improbables de resolver. No en vano, se le llamó el “Indiana Jones de la Diplomacia”. Un vistazo a su vida y obra en la hora de su despedida.

Bill_Richardson_at_an_event_in_Kensington,_New_Hampshire,_March_18,_2006

 

En el largo nombre de William Blaine Richardson III, no pareciera rastrearse el origen latino de un político demócrata que llegó a ser Gobernador del Estado de Nuevo México, embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, secretario de Energía y congresista. Sin embargo, aunque Richardson nació en Pasadena, California, tenía herencia mexicana por parte de sus dos padres y de hecho creció en Coyoacán, barrio colonial y bohemio de Ciudad de México.

Su padre, un banquero de Boston de igual nombre, tenía ascendencia mexicana y llegó a trabajar a México, en donde conocería a María Luisa López-Collada Márquez, mexicana de padre español, con quien se casaría y formaría familia. Bill Richardson creció en la década de los cincuenta en Ciudad de México, como católico, hasta que fue enviado a una escuela de Massachusetts para continuar con sus estudios. Un detalle interesante es que Richardson fue una promesa juvenil del beisbol y alcanzó a interesar a equipos profesionales como los Cubs de Chicago en su posición de lanzador (Pitcher).

Richardson se graduó en la Universidad Tufts en Massachusetts con una especialización en francés y ciencia política y una maestría en relaciones internacionales de la Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia de la misma universidad en donde conocería a su futura esposa Barbara Flavin. Su formación profesional y sus primeros empleos, como asistente del congresista F. Bradford Morse y del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, fueron marcando el devenir de Bill Richardson, quien se trasladaría al Estado de Nuevo México, donde comenzó su propia carrera política, sirviendo primero en el Congreso del Estado, convirtiéndose en presidente del Caucus Hispano.

Para quienes no estén familiarizados con el término, los “caucus” en Estados Unidos son asambleas o grupos informales al interior de un partido político, pero a pesar de su carácter no oficial, son determinantes a la hora de escoger un candidato a un determinado cargo, por lo cual ser presidente de una de estas agrupaciones es una posición clave, como sucedió con Richardson, quien se convirtió en un líder natural del Estado, aprovechando su doble condición de estadounidense e hispano.

Amigo cercano de su tocayo Bill Clinton, ayudó a impulsar el tratado norteamericano del NAFTA, convirtiéndose en interlocutor directo con el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, esta intervención le valdría ser condecorado con el Águila Azteca, máximo reconocimiento que puede recibir un extranjero en México. El presidente Clinton involucró a Richardson en diversas misiones diplomáticas, y allí empezó su fama de mediador y liberador de compatriotas detenidos y/o rehenes en el extranjero, como fue el caso de dos ingenieros militares capturados por el régimen de Sadam Hussein en Iraq o de Evan Hunziker, un civil retenido en Corea del Norte. En misiones similares estuvo en América Central, Cuba, India, Bangladesh, Nigeria, Sudán, Serbia, lo que le valió ser nominado varias veces al premio Nobel de paz.

Como embajador ante Naciones Unidas, sostuvo reuniones con los lideres talibanes de Afganistán, aunque en el cargo sólo se mantuvo un año, pues fue promovido como secretario de energía de la administración Clinton. Finalizando su gestión se convertiría en profesor de Escuela Kennedy de Harvard y otros centros de estudio del Estado de Nuevo México. Regresaría al escenario político como Gobernador de su Estado. Sin embargo, no dejó de lado su labor diplomática, pues continuó apoyando las conversaciones con Corea del Norte, país que visitó en múltiples oportunidades.

Recuerdo cuando en un español perfecto, con claro acento mexicano, Richardson anunció su candidatura como aspirante a la presidencia de los Estados Unidos en 2008, aunque terminó apoyando la campaña de Barack Obama, en un movimiento sorprendente, dada su íntima relación con los Clinton (la otra aspirante con favoritismo era Hillary Clinton). Lo que resulta interesante, casi paradójico, es que, dado sus antecedentes como diplomático, muchos apostaban que Richardson sería el seguro secretario de Estado de la administración Obama, pero sería precisamente Hillary Clinton quien sería designada en ese cargo.

Richardson era el hombre de las liberaciones de detenidos y rehenes estadounidenses de regímenes totalitarios, como el del periodista Danny Fenster de una cárcel de Myanmar en 2021 y su última gestión fue a favor de la liberación hace unos meses de la jugadora de baloncesto Brittney Griner, quien había sido detenida y procesada por Rusia, en medio de la guerra que ese país lleva contra Ucrania.

Bill Richardson y otros congresistas en Bogotá

Bill Richardson estuvo varias veces en Colombia, especialmente se le recuerda por sus gestiones para liberar a tres contratistas estadounidenses que habían sido secuestrados por la antigua guerrilla de las FARC. Algunos diplomáticos colombianos que servimos como oficiales de enlace en la posesión del ex presidente Juan Manuel Santos lo recordamos en esa ceremonia, algo caótica, por cierto, pero que no le quitó la sonrisa al amable enviado de Estados Unidos y a sus acompañantes.

Bill Richardson es autor de varios libros, entre otros uno escrito con Kevin Bleyer titulado “Cómo hablar suavemente con un tiburón. Estrategias e historias de un Maestro Negociador”. En donde entre otras cosas dice: “Respete a la otra parte. Intente conectarse personalmente. Utilice el sentido del humor. Permita que el otro lado salve las apariencias”. Adiós a un audaz diplomático, quien llevó el idioma español a lo más alto de los escenarios políticos de Estados Unidos, Descanse en paz.

*Dixon Moya Acosta es embajador de la Carrera Diplomática y Consular e Colombia, escritor por vocación, autor de varios libros, lleva un blog en El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En lo que era Twitter ocasionalmente aparece como @dixonmedellin

 

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