Don Ramón, psicología laboral

Publicado el ramon_chaux

Carta a un jefe

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Jefe, cordial saludo.

Con algo de vergüenza debo confesarle que pude ver su perfil de cargo. Creo no haber hecho nada malo, pues es un documento que está público en el repositorio de documentos internos.

¿Sabe que me llamó la atención? Que el 35% de su responsabilidad está dentro de una categoría que llaman “Administración de personal a su cargo” y habla allí de una serie de actividades. Leer las mismas es lo que me motiva a enviarle la presente, con la admiración y el respeto de siempre.

No es comprensible para mí (tal vez porque no soy estudiada), por qué no me realizó usted la evaluación de desempeño arguyendo que le coincidió con la elaboración de presupuesto y que no alcanzó a realizarlo a todos. Me puse a comparar y la gestión financiera ocupa solo el 25% de su responsabilidad y sé que es de los primeros en cumplir con la fecha de entrega de los informes financieros. Sinceramente no creo que usted considere más importante el dinero que la administración del recurso humano, pero entiendo su sapiencia y entenderé sus razones, que no por nada llegó hasta el cargo de jefe.

La hoja de vida de mantenimiento de las máquinas al parecer está más completa y con más detalle que nuestra evaluación, pero nuevamente confío en que no estará usted dando más relevancia a los aspectos técnicos, más que a nosotros, los que hacemos mover las máquinas, los que en realidad trabajamos (las máquinas no trabajan solas).

Allí (en su perfil), también habla que debe realizar reuniones frecuentes con su equipo de trabajo. Personalmente no se lo he dicho, pero siempre observo que las hace cuando hay un problema y nos habla bravo. En otras ocasiones siento que las hace porque tiene que hacerlas y entonces no nos regaña, pero son reuniones aburridas, hablan siempre los mismos o todos nos quedamos callados. No sé cómo puede usted lograr que nuestras reuniones luzcan tan amenas e importantes como el grupo primario de gerencia.

También vi en su perfil que debe gestionar el clima y que debe promover el aprendizaje de sus colaboradores. Jefe, yo confío mucho en usted (creo que se lo he demostrado), pero siempre los asuntos de aprendizaje y capacitación vienen desde gestión humana y la vez que le dije que quería entrar a estudiar el manejo de fresadora usted me respondió que yo estaba haciendo bien mi puesto, que aquí era donde me necesitaba. Yo no aspiro a ser jefe (mejor dicho jefa), pero imagino que usted antes de serlo le dieron la oportunidad de aprender para seguir mejorando y ascendiendo. Yo confío en usted, insisto, pero no quisiera que me pase lo de José, que hizo un curso para dejar de ser obrero pero usted no lo ha dejado.

Jefe, yo lo noto muy metido en los asuntos técnicos de su puesto. Yo sé que deben ser muy difíciles, pues varias veces lo noto corriendo y estresado. Pero al fin y al cabo las máquinas, máquinas son, y el presupuesto, los procesos y esas cosas no se mueven si nosotros no trabajamos. De nuestra parte (hablo por mis compañeros) nosotros lo vemos a usted muy humano. Sabemos cuándo está bravo, cuando está preocupado e incluso cuando está cansado. Jefe, ¿no será mucho pedir que usted también nos mire como seres humanos? Perdóneme que sea tan franca, pero nosotros también tenemos sueños, tenemos ganas de aprender y de ser mejores. La verdad yo no sabía de sus responsabilidades hasta que por casualidad me encontré su perfil de cargo y allí me enteré que casi la mayor parte de sus responsabilidades tiene que ver con recursos humanos.

La otra vez leí por ahí que ser jefe no era mandar más ni enfocarse en los procesos. Que lo más importante en una empresa era administrar bien los recursos humanos. Perdóneme la ignorancia, pero solo hasta ahora entiendo porque han venido insistiendo en que lo dejemos de llamar jefe y le pongamos el nombre de líder.

Jefe, (perdón, líder, mi líder), ya con ese título creo que no se trata ni de máquinas, ni de procesos pues estuve leyendo en internet y el liderazgo es con personas.

Es la primera vez que me atrevo a escribirle así a un jefe (perdóneme que me cueste tanto decirle líder), pero recuerde que acá estamos para ayudarle, para servirle en los nobles propósitos que nos encomiende y sacar adelante juntos esta área. Muchas veces yo he querido hacer cosas que pueden quitarle peso de encima, pero usted no me ha dejado, por falta de confianza pienso yo. Aquí es donde me duele no haber estudiado, pues estoy segura que será por eso que usted no me permite que haga cosas diferentes a las que hago siempre, tal vez sin notar que soy muy observadora y que aprendo rápido.

Le agradezco mucho que me haya leído. Ojalá sus ocupaciones tan importantes no le impidan leerme esta vez, que escribo tan franca y compungida.

La última vez que le escribí fue el mes pasado. Lo hice para informarle de una fuga de aceite en la máquina tres, y aun no me ha respondido.

Espero que con esta carta no me pase lo mismo.

Con aprecio y con la admiración de siempre,

María Ramírez

Técnica Operaria II

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