Detrás de Interbolsa

Publicado el Alberto Donadio

El caso Fidupretelt, en pocas palabras

Víctor Pacheco, el abogado de Fidupetrol, resumió en tres párrafos de una entrevista con Juan Gossain, su acusación contra el magistrado Jorge Ignacio Pretelt:———————«Pretelt me invitó a su apartamento y me dijo lo siguiente: “La revisión de la tutela de Fidupetrol, en la que tú estás interesado, le correspondió a Mauricio González. Soy el único a quien él escucha en la Corte”.

¿En qué fecha fue eso? pregunta Gossain.

Víctor Pacheco responde: «El 18 de octubre del 2013. Yo le digo: “Ah, sí? ¿Y de qué se hablaría?”. Y Pretelt me contesta: “Mauricio González es una persona honrada que no le recibe plata a nadie. Pero eso se puede solucionar con una cifra aproximada de 500 millones de pesos, de los que una parte sería para Marcela Monroy y para su hijo, un muchacho de 17 años”.

¿Usted sabía que Marcela Monroy fue esposa de Mauricio González? pregunta Gossain.

Responde Víctor Pacheco: «Lo vine a saber mucho después. Y también supe que el muchacho es el hijo que tuvieron en el matrimonio. Esas fueron sus palabras textuales.»

¿La señora Monroy recibió los ‘regalos’ que sugirió Pretelt? pregunta Gossain.

No tengo información sobre eso, pero no lo creo. Después de la reunión con Pretelt, indagué por ella y descubrí que es absolutamente impoluta, decente.

¿Pero tenía ella información de que estaban usando su nombre en esa clase de componendas?
pregunta Gossain.

Responde Pacheco:

«Nunca. ¿Y sabe usted por qué me atrevo a afirmarlo? El 26 de diciembre del 2014, fui a la casa de Gabriel Eduardo Mendoza, magistrado de la Corte Constitucional. Lo conozco hace 20 años. Mi padre y mis tíos fueron amigos de sus padres. Llegué a su casa, en Barranquilla, como a las 9 de la mañana. Hablamos de parientes enfermos y de viejos amigos. De repente, me dice: “¿Leíste lo del escándalo del yate que compró Pretelt con un socio?”. Le dije que algo había oído. Y le dije: “A propósito de Pretelt, ven y te echo un cuento”. Le hablé de la reunión en el apartamento. Le conté lo mismo que acabo de contarle a usted. “Lo que más me indigna”, le dije a Mendoza, “es que a una señora perfectamente honrada, Pretelt la ponga de mampara para tratar de lograr un lucro. Eso es una bastardía”. Recuerdo que a Gabriel lo impactó esa palabra.»

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