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¿Por qué los alcaldes dejan de ser alcaldes?

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Foto: Archivo El Espectador

Por: Ana Lucía González

0 y van 2. En poco más de dos años, esta es la segunda vez que la Procuraduría General de la Nación deja a la capital de la República sin mandatario. Pero a diferencia de la destitución de Samuel Moreno Rojas en mayo de 2011, la de Gustavo Petro generó una fuerte controversia por varias razones.

El 9 de diciembre del año en curso el Procurador Alejandro Ordoñez, además de destituir de su cargo como Alcalde de Bogotá a Petro por las irregularidades en la planeación y ejecución del nuevo sistema de basuras de la capital que había puesto en marcha en diciembre del 2012, lo inhabilitó por 15 años para ejercer cargos públicos. Moreno Rojas, por su lado, fue igualmente destituido por encontrarse involucrado en las irregularidades del proceso de contratación de las obras de la Calle 26, pero a diferencia de Petro fue inhabilitado por tan sólo 12 meses, a pesar de que siempre fue evidente la gravedad de la situación, pues el escándalo del “carrusel de la contratación” –uno de los más grandes en la historia del país– le costó a la ciudad la módica suma de un billón de pesos.

Debido a que en Bogotá antes de estas dos recientes destituciones hacía muchos años un alcalde no dejaba su puesto, pues durante décadas la Alcaldía de Bogotá había sido una de las más constantes y estables del país, retrocedimos en el tiempo y nos preguntamos cuáles eran las razones para que quienes ocuparon este cargo ejecutivo se retiraran.

Renuncias por “pleitecitos”

A mediados del siglo XIX, los gobernantes de Bogotá eran llamados Jefes Municipales, pero en 1861 Tomás Cipriano de Mosquera decidió crear el Distrito Federal y nombrar su primer gobernador, Andrés Cerón. El cabildo de la ciudad se negó rotundamente a reconocer esta figura y siguieron defendiendo al Jefe Municipal. Hasta 1864 existieron las dos autoridades y durante todo el siglo XIX, por ésta y otras razones políticas, la administración de la ciudad (encabezada, según la época, por Alcaldes Municipales, Gobernadores del Distrito Federal, Jefes Municipales y Gobernadores del Distrito Capital) cambió constantemente, a tal punto que se llegó a tener hasta 4 o 5 cabezas visibles al año. Las pugnas entre el Gobierno Central representado por el Distrito Federal, el Cabildo de la Municipalidad y el Estado Soberano de Cundinamarca fueron las razones más importantes para la destitución de los alcaldes y para que este cargo fuera poco deseado.

 Destituir y absolver

A las dos destituciones ya nombradas se suman otras tres.

En 1934, el Alcalde Alfonso Esguerra Gómez, quien había traído a la ciudad al urbanista austriaco Karl Brunner, fue destituido por razones que desafortunadamente aún desconozco.

Pocos años después, en febrero de 1937, el entonces Alcalde de la capital, Jorge Eliécer Gaitán, fue destituido por el Gobernador de Cundinamarca, Parmenio Cárdenas, por algunos acuerdos “intransigentes” impuestos a los choferes del transporte público.

En marzo de 1992, Juan Martín Caicedo Ferrer no solo fue destituido sino apresado por el delito de peculado por apropiación, al comprobársele la autorización de unas firmas para unos multimillonarios auxilios a algunos Concejales de la ciudad. Pero con el tiempo Caicedo Ferrer fue absuelto por la Corte Suprema de Justicia y pudo ser elegido durante 8 años como “honorable” Senador de la República.

O renuncias o te hago renunciar

En 1929, el alcalde de entonces, José María Piedrahíta, debió retirarse de su puesto pues las manifestaciones contra la corrupción del estado financiero y de la administración en general eran cada vez más fuertes.

Y en diciembre de 1985, Hisnardo Ardila Díaz, fue protagonista de una de las escenas más bochornosas de Bogotá. Tuvo que renunciar luego de haber utilizado dineros del Distrito, más específicamente de la Filarmónica, para contratar músicos encargados de tocar en el matrimonio de su hija, la noche del 9 de junio de 1985 en el Club Los Lagartos. Su sucesor Diego Pardo Koppel decidió abandonar el Palacio Liévano pues no resultaba bien visto que hubiera sido representante en los Estados Unidos del entonces narcotraficante Gilberto Rodríguez Orejuela.

 Los inconformes

A principios de 1936, Carlos Arango Vélez renunció a la Alcaldía de Bogotá al desaprobar un proyecto constructivo en unos lotes cercanos a la Universidad Nacional, que al parecer beneficiaría al presidente de entonces, Alfonso López Pumarejo, pues éste era dueño de algunos terrenos colindantes.

En 1961, Juan Pablo Llinás le entregó la Alcaldía a Jorge Gaitán Cortés, luego de renunciar a raíz de un problema político propiciado por el directorio liberal del Distrito Especial. Éste último tuvo que hacer lo mismo en 1963 tras un incidente político en la Dirección Nacional Conservadora. Sin embargo, Gaitán Cortés continuó gobernando hasta 1966.

 El trampolín

En 1944 Carlos Sanz de Santamaría, quien estaba en el cargo desde 1942, renunció para aceptar un mejor puesto en el Ministerio de Economía, donde organizó el Instituto Nacional de Abastecimientos (INA), futuro Instituto de Mercadeo Agropecuario (Idema).

Entre el 16 de octubre y el 3 de diciembre de 1948, Fernando Mazuera Villegas fue remplazado por Carlos Reyes Posada, pues se encontraba en la muy importante Conferencia Internacional de Alcaldes en París.

A principio de 1997, el entonces Alcalde Antanas Mockus decidió “abandonar” su cargo para lanzarse a las elecciones presidenciales de 1998. En un principio se presentaría como candidato presidencial, pero luego aceptó la candidatura a la vicepresidencia de Noemí Sanín.

 Me dicen el desaparecido

Fernando Mazuera Villegas, alcalde de Bogotá entre 1947 y el 1 de abril 1948, debió volver a su puesto pues el recién nombrado, el arquitecto Manuel de Vengoechea, había desaparecido -por poco tiempo- durante los hechos del Bogotazo.

Después de un breve barrido por la historia de la Alcaldía de Bogotá, éstas fueron unas de las razones para que los alcaldes dejaran de ser alcaldes. Viendo que las destituciones se han puesto de moda… quiénes serán las siguientes?

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