De ti habla la historia

Publicado el detihablalahistoria

Carlos Lleras Restrepo a solo $100.000

CLlerasimages

Por: Andrés Felipe Hernández Acosta

Recientemente se expidieron los primeros billetes de $100.000 en la historia económica de Colombia. En estos se hace un homenaje a la Palma de Cera, árbol endémico de los valles andinos del país, y el personaje de la historia que se representa es Carlos Lleras Restrepo (1908- 1994), presidente de Colombia entre 1966 y 1970, y quien ¡vaya ironía! impulsó la devaluación “gota a gota” del peso, que hoy alcanza la más alta cota frente al dólar de la que se tenga noticia, pareciendo más una devaluación en chorro que una de a gotitas.

Carlos Lleras estudió Derecho en la Universidad Nacional y se graduó con la tesis “El juicio de quiebra”. En esta institución desarrolló un activismo político significativo inspirado como eco al Manifiesto  Estudiantil de Córdoba (Argentina, 1918) y centrado en la oposición que se hacía en la época a la hegemonía conservadora buscando abrir el sendero a  la laicización de la educación, donde la Iglesia tenía, para la época, un connotado poder. En esas aulas lo llamaron “tachuelita”, por su corta estatura y su explosivo carácter. Muchos años después, durante su candidatura visitó a la UN y fue retenido, al punto de que fue evacuado en helicóptero. Ya en la Presidencia enviaría ejército y policía a reprimir las manifestaciones.

Cleofás Pérez, seudónimo que como escritor adoptó Lleras, fue Contralor de la República a los 28 años de edad, durante el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934- 1938). Luego fue ministro de Hacienda en el gobierno de Eduardo Santos (1938-1942), y en el segundo mandato de López (1942- 1945). Durante su gestión fundó el Instituto de Crédito Territorial (ICT),  el Instituto de Fomento Municipal, el Instituto de Fomento Industrial (IFI), el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el Fondo Nacional del Café y el Fondo de Estabilización Monetaria. Entre tanto, desarrolló una rivalidad con Jorge Eliécer Gaitán, que iba desde la forma en que debía desarrollarse el país hasta el modo de obtención del poder. Cuando se produjo el asesinato del caudillo del pueblo resultó relevante para evitar el caos nacional resultante del magnicidio. Durante el gobierno de Laureano Gómez (1950- 1953), los conservadores le quemaron la casa y tuvo que exiliarse a México. Más adelante, en el acuerdo de las élites para concentrar el poder durante el Frente Nacional, desempeñó un papel destacado y gobernó el país en el segundo turno de gobierno del Partido Liberal, el primero había sido el de su primo Alberto Lleras Camargo.

Había vivido intensamente la República Liberal (1930- 1945) y bebió de las ideas modernizadoras y democráticas que esta tenía para entender y acoger la diversidad de intereses en los más amplios ámbitos que cobijan a la población de un territorio en la modernidad del siglo XX.

Esto se evidenció en su gobierno al crear Colcultura, orientada a la organización y ordenación de recursos institucionales para el apoyo a la elevada diversidad artística y cultural de nuestra nación; Coldeportes, para el impulso de la juventud y el deporte en el contexto de importancia mayor que había adquirido este campo en los desarrollos geopolíticos de la Guerra Fría (1948- 1989); el Fondo Nacional del Ahorro, enfocado al crédito en la clase media; el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), para el cuidado de la niñez y la familia; Colciencias, para abocar al país al desarrollo científico que se irrigaría en la industria, la sociedad, la economía, la ciencia y la tecnología de la nación, que iría de la mano con el ICFES (Instituto Colombiano para el Fomento de Educación Superior), creado también en su gobierno; el Inderena (Instituto de Recursos Ambientales no Renovables) pionero de la gestión ambiental en Colombia.

En Lleras tenemos a un presidente interesado en reducir los desequilibrios y combatirlos a través del intervencionismo ordenado del Estado para corregir las desigualdades, también en el campo, donde apoyó a la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), a los minifundistas, aparceros y arrendatarios rurales, aunque al final de su gobierno mermó de manera sustantiva su apoyo frente a la oposición de los terratenientes y latifundistas del más que azotado sector rural. En todo caso hay una búsqueda por incluir, como dice el sociólogo Hesper Pérez, no solo a los campesinos, sino a los habitantes de tugurios en las ciudades, los niños de las calles, los indígenas y los colonos. El Estado debía proteger de los desmanes de sectores de la empresa privada a los más desprotegidos.

En el ámbito político, propuso reducir la presencia parlamentaria para incrementar la celeridad del poder legislativo a cambio de ampliar tiempo de los senadores a 4 años, y buscar así un desarrollo más coherente del Estado; amplió el cociente electoral para incrementar la participación de las minorías étnicas. Las reformas fueron aprobadas a cambio de beneficios a los parlamentarios. Asimismo, se amplió el Frente Nacional hasta 1978.

El apoyo a la reforma constitucional de 1968 provino de la burguesía, los partidos políticos no se opusieron. El MRL (Movimiento Revolucionario Liberal) ya estaba cooptado, evidencia de ello era la apuesta que hizo el puntofijismo nacional hasta 1978 y que significaría la elección de López Michelsen; la Anapo (Alianza Nacional Popular), consideró esta reforma adecuada para las circunstancias que atravesaba el país, aunque Rojas se manifestó en diferentes ocasiones en su oposición al gobierno por medio de la movilización de las masas; los liberales y los conservadores apoyaron a Lleras, salvo una minoría de estos últimos, agrupados como “independientes”, que buscaron el apoyo del clero para oponerse a esta; Intento fallido, pues la iglesia apoyó a Lleras en esta empresa.

El economista José Antonio Ocampo denomina el periodo 1966- 1974 como “El gran auge” en la historia económica nacional de la segunda mitad del siglo XX debido a que la administración de Carlos Lleras adoptó no solo una política económica sólida para enfrentar la crisis externa “sino que -dice Ocampo- abrió paso a la expansión económica más rápida de la posguerra y creó un esquema institucional estable para el manejo del sector externo”. Al comienzo del gobierno se estableció un rígido control a las exportaciones y se eliminó la tasa de cambio preferencial de $9 por dólar. Sin embargo, constata el economista, la medida más lúcida de Lleras fue la expedición del Decreto- Ley 444 de marzo de 1967, que diseñó su ministro de Hacienda, Abdón Espinosa.

Este decreto adoptó la devaluación gradual, en contra de la presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que le proponía al gobierno una devaluación masiva. La devaluación “gota a gota”, de manera periódica fijaba una nueva tasa de cambio. El segundo elemento de este decreto eliminaba el mercado libre de divisas, estableciendo un control sobre los flujos de capital con el exterior, así como un “comité de vigilancia para los pagos de regalías al exterior. Además, se generó una unificación gradual de las tasas de cambio múltiples”.

El decreto 444 posibilitó un régimen estable que ayudó a la promoción de exportaciones ampliando el Plan Vallejo y creando el Fondo de Promoción de Exportaciones (Proexpo), generando ventajas tributarias y una tasa de cambio preferencial con la ampliación del Certificado de Abono Tributario (CAT) al sector exportador. Estos hechos implicaron la ampliación del mercado exportador nacional en el contexto de la diversificación de la producción nacional, combinando el fomento de las exportaciones y la protección de la industria nacional, creando un “modelo mixto”.

En lo internacional, Lleras propuso y firmó el Pacto Andino en 1969, orientado al fortalecimiento intrarregional de las relaciones con los países del área, con la idea, no solo de fortalecer las economías, sino las relaciones políticas y culturales de los países miembros.

Los logros de este gobierno fueron significativos, sin duda, y contrasta con lo que hicieron los conservadores en el Frente Nacional. Sin embargo Carlos Lleras, o sea Cleofás, como decía López Michelsen, era “de doble faz, rojo por delante y godo por detrás” y el Frente Nacional se puede considerar como un “Partido Morado” en la medida en que asfixió la vida política pues solo gobernaban rojos y azules y los demás quedaban excluidos en un estado de sitio permanente que posibilitó el nacimiento del ELN y las FARC en 1964 y del M- 19, que toma su nombre de las elecciones que enfrentaron al conservador Misael Pastrana con Gustavo Rojas Pinilla, cuando el 19 de abril de 1970 Lleras, en momentos en que ganaba Rojas, le sugirió a la población, en alocución televisada, que se fuera a dormir. Al día siguiente, Pastrana, para sorpresa de muchos, era el nuevo presidente electo.

Lleras continuó su vida política y se presentó a las contiendas partidistas en las cuales perdió su aspiración a la máxima magistratura del Estado. Después de ello, su vida periodística fue la que más se desarrolló por medio de la revista Nueva Frontera, donde expuso sus propuestas al mundo agrario y reflejó su más alta frustración: la fallida reforma agraria. Desde esta revista propulsó la candidatura de Luis Carlos Galán que fue impulsado como una mixtura del carisma de Gaitán y el pragmatismo republicano que Lleras defendía. Su asesinato lo afectó profundamente.

 

 

Comentarios