De ti habla la historia

Publicado el detihablalahistoria

Bitácora de viaje en la ruta de clasificación de Colombia a los mundiales de fútbol (Tercera parte)

clasificados7f45ad3923a987f16ad2087903a68d34

Por: Rafael Jaramillo Racines

A Hernán Jaramillo Racines (+). In memoriam.

Foto: Archivo El Espectador

 El formato de competición para la fase clasificatoria al mundial de Francia 98 tuvo una modificación sustancial en relación al formato tradicional de clasificación a los mundiales FIFA. Ya no se trataba de formar grupos de 3 o 4 equipos que luchaban por un cupo a la fase final de la Copa Mundo sino de conformar un gran grupo de equipos pertenecientes a la Confederación Suramericana de Fútbol –CONMEBOL- para disputar a lo largo de dos años un torneo de todos contra todos en partidos de ida y vuelta, para definir un grupo de 4 equipos que clasificarían finalmente a la gran cita de Francia 98. En principio, Brasil, por su condición de campeón del mundo, no participaría en dicho torneo, de tal forma que el número de países participantes por Sudamérica, para luchar por las cuatro casillas, se limitaría a la cifra de nueve selecciones nacionales. Esto implicaba nuevas formas de afrontar el compromiso eliminatorio. Nuevas metodologías, otros tipos de trabajo, un cambio en las costumbres futbolísticas y nuevas dinámicas que se asumían por parte de los diferentes agentes que configuran el universo del fútbol (aficionados, periodismo, empresarios, patrocinadores, etc.). El fútbol de selecciones se enmarcaba en nuevas categorías de competición, dándole más relevancia y más visibilidad internacional a éste.

A fines de los 90 el ciclo que marcó una de las épocas más brillantes de la historia del fútbol colombiano parecía llegar a su fin. En el manejo de selecciones de mayores su principal gestor, Francisco Maturana, ya no estaba presente. El mando había cambiado de manos y Hernán Darío “el Bolillo” Gómez tomaría la posta en la conducción de la selección Colombia de mayores, asumiendo la presión que significaba ser partícipe del descalabro de USA 94 donde Colombia no respondió a las expectativas que se habían creado a su alrededor.

Un fuerte sector de opinión clamaba por un cambio de filosofía en el manejo de las selecciones Colombia, de tal forma que la gestión de Hernán Darío Gómez se desarrolló en medio de las más difíciles condiciones para culminar su proyecto con éxito. El primer reto fue la Copa América del 95 en donde la tricolor convalidó un tercer lugar que se había obtenido también en Ecuador en 1993. Se trataba entonces de recuperar la confianza y rehacer un camino que se había iniciado en el 87 con toda la estela de éxitos y reconocimientos logrados por el fútbol colombiano en el  ámbito internacional. La apuesta no fue fácil.

Más allá de los cuestionamientos la Selección Colombia, al mando de Gómez, empieza la competencia con buen pie. Un triunfo frente a Paraguay (1-0) en su estreno en el Metropolitano de Barranquilla, un empate en Lima frente a Perú (1-1) y una victoria frente a Uruguay (3-1) marcaron un comienzo alentador para las aspiraciones de Colombia a adquirir el pasaporte a Francia 98.

Poco a poco las críticas se fueron acallando y los comentarios positivos empezaron a dar un nuevo aire al entorno del equipo cafetero. Este comienzo prometedor le daba un nuevo semblante al cuadro nacional. Para convalidar ese momento el 1 de septiembre de 1996, en exuberante demostración, los chilenos caen frente a Colombia 4-1. Ese nivel ascendente se iría ratificando en los siguientes encuentros. En Quito, el 8 de octubre, Colombia vence a Ecuador, que era dirigido por Francisco Maturana, por 1-0, con gol de “El Tino” Asprilla. Luego, en La Paz, Colombia obtiene un valioso empate 2-2 frente a los bolivianos y, posteriormente, en San Cristóbal, se derrota a Venezuela 2-0, rematando un año fértil en buenos resultados.

Solamente la racha victoriosa sería cortada cuando, un 12 de febrero de 1997, se pierde frente a la selección Argentina por “un extraño” tanto lanzado por “el Piojo” López al arco colombiano, custodiado en ese entonces por el guardavallas Faryd Camilo Mondragón. De todas formas, hasta esa fecha Colombia presentaba una campaña destacada, la cual tenía como particularidad el hecho de que durante 7 fechas del calendario eliminatorio, desde la 3ª hasta la 9ª, Colombia fue líder de la zona suramericana, gracias al brillantísimo arranque que, en determinado momento, llegó a sacar diferencias hasta de 5 puntos a sus más inmediatos perseguidores.

Un análisis de su ruta para obtener el tiquete para Francia 98 nos muestra que ésta tuvo tres etapas puntuales. Una primera etapa exitosa, con triunfos  tanto de visitante como de local, que, al término de la primera vuelta colocaba a la selección Colombia como líder indiscutido de la zona suramericana. Una segunda etapa de crisis en donde el equipo de Gómez tiene una racha de derrotas que, en determinado momento, llegaron a poner en entredicho la permanencia en el cargo del técnico nacional. Y, finalmente, una tercera etapa de reacción o de “toma de un segundo aire”, en donde se ganan los puntos necesarios para obtener la credencial para el mundial de Francia 98.

Dentro de los hombres importantes que hicieron posible el objetivo de clasificación a la XVI Copa Mundo Francia 98 justo es destacar el aporte de Faustino “el Tino” Asprilla el cual se colocó entre los artilleros más eficientes, después de la dupla chilena conformada por “el Ban ban” Zamorano y Marcelo Salas.

Eran los tiempos en los que se empezaron a adoptar nuevas formas de calificación para los seleccionados nacionales, por parte de la FIFA. Surge entonces el sistema de clasificación FIFA, más conocido hoy como “el Ranking de FIFA”. La primera clasificación de la FIFA se registra en agosto de 1993, en donde Colombia aparece en el puesto 19. Tres años más tarde, en 1996, y con el inicio de la serie clasificatoria a Francia 98, Colombia asoma en el 9º lugar en el mes de abril, puesto que se constituía en el mejor hasta ese momento de la historia de las clasificaciones de FIFA. Posteriormente, en octubre, registra un 8º sitio, en noviembre un 7º puesto y en diciembre un 4º escaño dentro de los equipos más importantes del orbe futbolístico. Este hecho lleva a la revista francesa France Football a considerar a Colombia como la mejor selección del año 1996 en Suramérica.

Después de la derrota frente a Argentina sigue un traspiés frente a la selección paraguaya en el Defensores del Chaco, 2-1, y una derrota frente a Perú en el Metropolitano de Barranquilla, 1-0. Un empate (1-1) con Uruguay en el Centenario y un humillante descalabro frente al Chile de Zamorano y Salas en Santiago por 4-1. Con esto se cierra un ciclo de malos resultados para los hombres de Hernán Darío Gómez.

A pesar de este mal momento se seguía en el cuadro de clasificados a Francia 98 con un tercer lugar en el tablero general y las expectativas se concentraban en los tres partidos siguientes a jugarse en Barranquilla con rivales que, en el papel, eran considerados históricamente “fáciles”.

Siguieron tres victorias en línea. Contra Ecuador 1-0, contra Bolivia 3-0 y contra Venezuela 1-0, fueron suficientes para obtener el boleto de viaje a Francia 98 una fecha antes de terminar la eliminatoria. El objetivo se había cumplido.

Tiempos de globalización. Tiempos de grandes cambios en el mundo del fútbol y ante los cuales Colombia no era la excepción. Se pasó lentamente, por ejemplo, de ser importadores consuetudinarios del mercado de futbolistas suramericanos a ofertar al exterior jugadores de buenas condiciones a precios atractivos en relación con otros mercados que eran más costosos. Las dinámicas del “Consenso de Washington” generaron un nuevo escenario para la organización del fútbol en nuestro medio. El futbolista colombiano sale del encerramiento en sus fronteras y se proyecta al plano internacional, ante lo cual el trabajo del fútbol de Selección Colombia experimenta cambios sustanciales. Uno de ellos es el factor preparación. Hernán Darío Gómez anotaba entonces cómo, ante este panorama, la función del técnico de selección mayor es más de seleccionador que de entrenador. Los jugadores convocados para ese momento jugaban en su gran mayoría en clubes del exterior y el trabajo se reducía ostensiblemente, logrando apenas sesiones de trabajo de un máximo de tres días, antes de cada partido, siendo optimistas. En el equipo que jugó en el decisivo partido contra los venezolanos y que le significó la clasificación a una fecha de terminar la eliminatoria, más del 60% jugaban en el exterior a la sazón. Bermúdez y Serna eran titulares en Boca Juniors de Argentina, Cabrera en Independiente de Buenos Aires, Freddy Rincón en el Corinthians de Brasil, Carlos Valderrama en el Tampa Bay de la MLS, Asprilla en el Newcastle de Gran Bretaña y De Ávila en el Barcelona de Ecuador. Era una selección conformada en buena parte con jugadores pertenecientes a clubes de fútbol allende las fronteras colombianas. Esto generaba nuevas dinámicas, nuevos discursos, nuevas narrativas.

El ciclo eliminatorio se cierra contra Argentina en Buenos Aires, en la cancha de La Bombonera. Dos equipos clasificados sellan un honroso empate 1-1. Este final de proceso eliminatorio planteaba posiciones divergentes en la opinión. Para unos era el punto de inflexión que sellaba el final de un ciclo importante en la historia del fútbol colombiano que marcó un estilo y una identidad, razón por la cual había que estar abierto a nuevas propuestas que le dieran nuevos rumbos al fútbol colombiano. Para otros había que cambiar conservando, es decir, ser conscientes de que una generación de grandes jugadores había dejado su impronta futbolística patentando un ADN futbolístico, un código de formas y maneras futbolísticas que ha sido reconocido en el planeta futbolístico con gran aceptación. Había entonces que pensar en un recambio generacional que garantizara esa personalidad futbolística. Ante este panorama el horizonte de Francia 98 estaba abierto a la continuidad o a la innovación.

 

Después de 16 años el fútbol de Colombia regresa a los mundiales de fútbol. Si nos atenemos  a las circunstancias observadas en el proceso eliminatorio el camino no ha sido fácil. No se clasifica cómodamente a una Copa del Mundo.

Intentaremos mirar el hecho más desde la perspectiva del largo plazo y no caer en la ingenuidad del cortoplacismo, típica de nuestro medio. Este momento cumbre que vive el fútbol colombiano se remonta a los procesos de selecciones juveniles y prejuveniles dirigidos por técnicos como Reynaldo Rueda y Eduardo Lara. Si nos detenemos en aquella selección sub-20 del 2005 que conquistó el suramericano juvenil de ese año en el eje cafetero observamos que hoy son la base de la selección Colombia de mayores. Esta selección contaba con nombres como Cristian Zapata, Camilo Zúñiga, Abel Aguilar, Freddy Guarín, Radamel Falcao García, hoy todos considerados jugadores importantes en sus respectivos equipos y prácticamente todos con una gran experiencia internacional.

Esta generación de jugadores se fue cuajando en el tiempo. Ya en la Copa América del 2011 empezaba a anunciar de lo que era capaz, bajo las órdenes del técnico Hernán Darío Gómez. Después del incidente personal que le significó su salida de la selección tomó las riendas su asesor Leonel Álvarez, conformando una dupla técnica con el uruguayo Julio Avelino Comesaña, en calidad de mánager general. Pero esta fórmula no prosperó, no logró la confianza necesaria de los dirigentes quienes, después de intentar vincular a Gerardo “La Tata” Martino, llegan a un acuerdo feliz con el técnico argentino José Néstor Pékerman. A partir de ahí Pékerman tuvo la inteligencia suficiente para potenciar el excelente material humano del que disponía para llevar a buen puerto el objetivo colombiano de llegar clasificado al Mundial Brasil 2014.

Fue entonces una resultante de muchas etapas. Una generación que ha llegado a su madurez futbolística y que hoy culmina con éxito el propósito de llegar a la cita ecuménica del fútbol el próximo año. Es muy fácil decir que los honores se los lleva el técnico Pékerman. Desafortunadamente la amnesia y la ciclotimia, dos rasgos característicos de nuestro ser nacional, tienden a soslayar los eslabones de una gran cadena de factores que hizo posible que el fútbol colombiano viva un momento importante.

Por último es bueno anotar que, más allá de este gran paso, a esta generación todavía le falta consolidar su proyecto de llegar al menos un poco más lejos de lo que lograron sus antecesores, los cuales deben servir como espejos para asumir los grandes retos de sus objetivos deportivos. El futuro nos dará su escrutinio final.

 

Comentarios