ciudad MADE IN CHINA

Publicado el Juan Sebastian Herrera

‘estilo contemporáneo’

Esto es el colmo, mientras el Distrito se gasta toda la plata del mundo en propaganda para defender sus proyectos, alguna gente ‘hastiada’ se manifiesta pidiendo que no hablen tanto y hagan más, así sea mal pero que hagan.

El caso puntual es el famoso elefante blanco llamado Parque del Bicentenario, localizado sobre la 26 al lado de la séptima; con tres años de controversias, hoy se encuentra parado debido a una orden judicial interpuesta por un grupo de ciudadanos organizados. Para los que no están muy enterados, se trataba IDEALMENTE de un proyecto de espacio público que buscaba coser los costados norte y sur de la calle 26 y permitir que los edificios públicos cercanos (Biblioteca Nacional, MAMBO) se articularan a la estructura del parque, torres del parque y el Museo Nacional, originalmente propuesto por Rogelio Salmona hace varias décadas, obtuvo luz verde en 2007.

Veinte mil millones de pesos -dicen- se le ha invertido a este proyecto que actualmente no es más que una estructura ridículamente masiva y desafortunada. No hace falta ser arquitecto para darse cuenta con sólo pasar por allí que si la intención era conectar, lo que hay construido habla todo lo contrario, unas pantallas de varios metros de altura están condenando a la Biblioteca Nacional y al MAMBO a la oscuridad, y a los peatones a la inseguridad.

Basta que los encargados de construir este parque se refieran a la obra como un proyecto de «estilo contemporáneo» para darnos cuenta que estamos jodidos, o no saben lo que hacen o definitivamente la mentalidad está en construir por construir y en el concreto como sinónimo de mejoría. Lo bueno es que desde el comienzo los vecinos de la zona lograron asesorarse y dar la pelea y gracias a ellos el tema trascendió la discusión técnica y ahora es un problema de todos, y a pesar que el Ministerio de Cultura salga a defenderlo argumentando que no se está tocando el componente de patrimonio, y que la alcaldía venda el proyecto como «Bogotá tendrá ahora parques sobre autopistas», hay aún entidades oficiales responsables como el Instituto Distrital de Patrimonio que abiertamente reconocen los errores del proyecto y proponen soluciones para tratar de intervenirlo, pero también, por el otro lado están quienes proponen cancelar el contrato y demoler lo construido, lo cual significaría demandas y literalmente la perdida de 20.000 millones de pesos de los bogotanos.

Yo soy partidario de buscar una solución creativa a los errores del proyecto y tratar de sobrepasar la muralla por bien de la ciudad, no oculto que también me atrae la idea de demoler y así expresar que las cosas se tienen que hacer bien, tanto desde lo oficial, como desde los profesionales encargados de proyectos trascendentales como estos. Antes de terminar quisiera que vieran de manera gráfica esto que escribí para que tomen partido, es un video bien explicado por profesionales y ciudadanos reconocidos donde queda en evidencia el gran daño que puede sufrir esta zona y en general, el daño que se le puede hacer a la ciudad con intervenciones desafortunadas, que no es la primera, léase estación de Transmilenio de Museo del Oro, puente de la calle 109 con NQS  / (2)

¿Qué harían con esta obra?

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