Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Un ensayito sobre Un ensayito sobre la fama

Carlos Granés, cuyos libros y artículos devoro, escribió un texto ayer, en el Espectador, sobre el hecho de que amparo Grisales fuera invitada a la Bienal Internacional de Cali. Es poco probable, pero no imposible, que la Grisales sepa de arte lo suficiente como pare ser parte y arte de una Bienal. Granés sabe, como todos sabemos, que cuando una diva es invitada, lo es para atraer más público. Granés, aclama, no sin razón, que la fama es más importante que la calidad para existir en cualquier reino.

Es una verdad dolorosa, porque a los seres humanos nos gusta la justicia y nos parece que los méritos deberían ser reconocidos, pero con criterio. La fama sin mérito, y que las hay, las hay por montones, como la de las Kardashian o las Hilton y muchos otras, nos dan un cierto desconsuelo a las personas justas. Además, porque no hay cama pá tanta gente. No hay tiempo ni atención en los medios para todo el mundo, y el espacio que hay es limitado. Saber existir en los medios es algo que algunos conocen, otros compran, a otros por azar les toca y otros obtienen por méritos.

Porque evolucionamos para un mundo distinto del actual, tendemos a pensar que hay una mayor inteligencia y nobleza en las personas que alcanzan una alta jerarquía social. Esta no es una idea mía, es algo ampliamente conocido y estudiado por los sicólogos evolucionistas.

«La convicción de que los artistas y conocedores son moralmente avanzados es una ilusión cognitiva que nace del hecho de que nuestra circuitos para la moral está interconectado con nuestros circuitos para el status» (ver el capítulo 15 Blank Slate, Steven Pinker).

Pero volvamos al asunto. La gente no solo presta atención a las personas de la farándula y de la realeza, a las personas del mundo del espectáculo, de los deportes y a cuantas cosas entretengan (cosas fáciles, pues lo difícil es para pocos)* sino que les adjudica habilidades que no tienen, y los ponen a hacer cosas que no saben. Cuando alguien ya es famoso, o sea, está en el tope de la escalera jerárquica, por el motivo que sea, atrae la atención, y con esta puede lograr muchas cosas (las tonterías de gwyneth paltrow y sus productos para la salud, que son un peligro para la salud).

No hay arte que pueda prescindir de la atención. Todas las formas de arte necesitan, para empezar, atraer la atención de los espectadores, pues ahí es donde comienza el show. Esto explica los nombres en las listas de invitados a los eventos importantes de cualquier evento que se haga. Porque somos animales jerárquicos, la fama tiene más poder que la verdad, el bien y la belleza. Recordemos el sabio refrán que dice: Crea fama y échate a dormir.

* Me pregunto qué porcentaje de personas leen sobre los premios Nobel de Física y Química (asuntos que repercuten fundamentalmente en nuestras vidas) comparado con el porcentaje que se interesa por el Nobel de literatura.

 

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