Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

El improbable asunto de volver a ser flaco

La publicación en internet de Science Daily (16 de julio de 2015) cuenta sobre un estudio hecho recientemente en el que se muestra la baja probabilidad de que una persona con sobrepeso vuelva a su peso normal. Unos pocos, afortunados, con un índice de masa corporal entre 30 y 35, de los cuales hay uno en 210, en el caso de los hombres, y una en 124, en el caso de las mujeres (las mujeres lo hacen mejor), logran, haciendo dieta y ejercicio, bajar al peso apropiado; y esto, mientras no haya obesidad severa, pues con esta, o sea, cuando el índice de masa corporal es superior a 40, la suerte arremete en contra con más fuerza: uno en 1290, en el caso de los hombres y una en 677, en el caso de las mujeres, logran bajar de peso.

Recordemos que el índice de masa corporal, o IMC, es la proporción entre el peso y la talla de una persona. Se obtiene dividiendo el peso, en kilogramos, por la estatura, en centímetros, elevada al cuadrado.

Cuando el IMC está entre 19 y 25, se considera que la persona tiene un peso normal; de 25 a 30, ya tiene sobrepeso; de 30 a 35 se considera obesa tipo I; de 35 a 40 se considera obesa tipo II, y más de 40 se considera tipo III. Las personas musculosas pueden dar resultados de masa corporal altos aunque en realidad no tengan mucha grasa, pues el músculo es más denso que aquella. Si ponemos en un vaso de agua una cucharada de aceite, el aceite flota, mientras que si ponemos un tronco de carne, este se va al fondo. Así se puede apreciar la diferencia de densidad entre las dos sustancias.

Uno de cada 12 hombres y una de cada 10 mujeres alcanza a bajar el cinco por ciento de su peso haciendo un año de dieta y ejercicio continuados. Un poco más de la mitad de ellos, el 53%, recupera el peso en los dos años siguientes, mientras que el 78 % lo recupera en los cinco años siguientes.

Las estadísticas son tan desconsoladoras, que los médicos y dietistas han pensado que quizá sea mejor prevenir que curar. La idea que han tenido es la de evitar que los niños suban de peso:cuidarles la alimentación y la cantidad de ejercicio para que la obesidad no aparezca, pues una vez engorden, las probabilidades de volver al peso normal son muy reducidas.

Los niños se alimentan según el criterio de los padres, quienes definen su dieta, hasta cierto punto. Las políticas sobre alimentación en los colegios son también definitivas. En algunos colegios se ofrecen a los niños, entre comidas, frutas, verduras crudas y cocidas, acompañadas de queso crema o de limón, y, en vez de gaseosas ricas en azúcar, se les dan jugos naturales y té.

El profesor Martin Gulliford, director principal de la División de Salud y Asistencia Social de Investigación en el Kings College, de Londres, ha dicho lo siguiente: «Las estrategias actuales para hacer frente a la obesidad, que se centran principalmente en la reducción de calorías y en aumentar la actividad física, están fallando en cuanto ayudar a la mayoría de los pacientes obesos a perder peso y mantener esa pérdida de peso. La mayor oportunidad para poner freno a la actual epidemia de obesidad está en el amplio alcance de las políticas de salud pública para prevenir la obesidad en la población”. La investigación de la cual salen estos datos fue financiada por el Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR). En esta se estudiaron los casos de 278.982 participantes (129.194 hombres y 149.788 mujeres), utilizando registros electrónicos de salud desde el 2004 hasta el 2014.

Sin duda, el sobrepeso es un problema de salud pública, es un problema económico y social. Las enfermedades que se derivan de aquel cuestan mucho a los sistemas de salud, y más de una vez, la obesidad conduce a la diabetes tipo II y al cáncer. Sería magnífico que pudiéramos contar con un medidor de las calorías consumidas, pero automático. Existe una manera química de averiguar cuánto ha consumido una persona hasta un momento dado del día. Si el método fuera accesible, sabríamos cuándo parar, cuándo deberíamos interrumpir la ingesta de alimentos a menos que gastemos más calorías, si es que no queremos empezar a acumular grasa. Todavía no es una herramienta para tener en casa, y la de contar calorías no funciona, pues a la gente le da pereza hacerlo, pero esperemos que en el futuro haya una. Mientras tanto…. resignación.

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