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Carta 7000 millones

¿Dónde naciste? ¿Ya naciste? Bueno, pues organismos internacionales dicen que sí, que tú eres el habitante número siete mil millones de nuestro planeta. ¡Bienvenido (a)!, aunque es improbable saber con exactitud si seas hijo de una familia pudiente (entérate: en el mundo al que llegas hay familias pudientes, que son las que tiene cómo vivir con holgura, otras que son sobradamente ricas y la mayoría: pobres. No creas que aquí todo es lo mismo) o si engrueses las filas de la pobreza extrema. Quizás seas europeo, digamos, escandinavo, bien por ti, mas, si, como muy probable, naciste en un país no industrializado la bienvenida deja de ser tan entusiasta. Es más, pequeño, no sé si sobrevivas tu primer año, como le sucede a muchos bebés en el cuerno de África, o por qué no, le estoy escribiendo a un futuro presidente de los Estados Unidos. Hay una hipótesis que me aterra: deseo que no hayas sido hijo de un desplazado colombiano, no porque los desplazados colombianos no merezcan hijos, sino porque tu inocencia no merece ser recibida con las vicisitudes inhumanas con las que vive esta población ante el paseo indiferente de muchos.

Como habrás notado, hay revuelo por tu nacimiento, que espero que sea un nacimiento y no un aborto, por ejemplo, forzado como en China. Quizás te hagas la misma pregunta que yo: para qué nacer en este mundo. Bueno, ya te acostumbrarás a vivir  con ese interrogante, pero entenderás poco a poco, que este mundo al que llegaste es realmente hostil y muy desigual. No es tu culpa, pero sí es cierto que sostener una población de siete mil millones de humanos, esa especie a la que pertenecemos tú y yo y que es tan depredadora, es una tarea no cumplida, y difícil de cumplir, mejor: imposible si continuamos con el mismo orden económico. Disculpa hablarte de esta forma, pero no es sencillo ubicarte en el planeta con su complejidad, pero te explico: hay un orden de las cosas, un orden económico que no lo decidiste ni tú ni yo, pero en el que ambos vivimos y como notarás cada vez más, ese orden (que se supone lógico) hace cada vez más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

Ya crecerás y notarás tu entorno, alguien te mencionará los cambios que ha dado este lugar y entenderás, por ejemplo, que este tipo de comunicación artificial no ha existido siempre, y que de hecho, nada de lo que hay aquí ha existido siempre, pero muchos modelos se intentan perpetuar.

Es difícil entender la situación en la que estamos, pero por eso no te amargues, sólo comprométete a ser uno de los pocos humanos que actúa con responsabilidad, y disfruta tu vida: juega, ríe, comparte, respira, aprende: ¡vive! Y de la manera más sincera espero que eso hagas, que vivas, y que en unos años tú y yo, con millones de personas más encontremos la solución para mantener a los más de siete mil millones de personas que compartirán este mundo con nosotros y a los que no se les puede negar la vida por negligencia ni por incompetencia de políticas desiguales.

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