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Votar: la decisión más importante

Por: ANDRÉS PRECIADO (@andrespreciado3)

El voto es ante todo una decisión, puede parecer verdad de Perogrullo, pero en realidad implica un ejercicio serio de elección cívica. Como todo derecho, usted es libre de decidir ejercerlo o no, y en caso de optar por votar, de cómo y de qué manera hacerlo.

Lo primero que es necesario señalar entonces es que cada persona habilitada para votar este domingo en Colombia está en la completa libertad de acercarse o no a las urnas, no se deje engañar, no es menos colombiano ni menos ciudadano si no se levanta de su cama, en realidad es preferible que lo haga si resulta que su voto no es consciente o puede estar indebidamente manipulado.

Ahora, en caso que no vote tiene un margen cerrado para exigir de aquellos finalmente electos el cumplimiento de su mandato. No legalmente, pero desde lo moral usted quedaría inhabilitado para quejarse de los gafes de los próximos congresistas, que seguramente los habrá, su indignación futura no será tan legítima si usted decidió abstenerse de cambiar a los que siempre critica.

En caso contrario, su posición ciudadana y su posibilidad de exigir cuentas es más amplia, nuevamente desde lo moral, pues resulta que usted cumplió con participar del insumo más simple de la democracia: el pronunciamiento en forma de sufragio que da el poder de representación y decisión de un grupo a una persona que en el órgano legislativo hablará a su nombre para definir las leyes que nos gobiernen.

No crea que es una metáfora, es una realidad. En sistemas representativos el elegido habla y decide a nombre propio y ajeno por gracia del cargo que obtuvo en elecciones desde los votos de muchos otros. Todos los congresistas llevan detrás suyo el voto de quienes los nombraron, su voz e intereses.

Por eso reviste particular importancia que todo aquel que se acerque a las urnas tenga pleno conocimiento de la persona a la que dará su confianza, el voto en últimas es eso, la expresión de confianza social en torno a una persona como digna de hablar por mí en un espacio restringido en el que no todos podemos intervenir.

Si usted tiene claro esto y llegó a la conclusión de ejercer su derecho, celebro su decisión de votar pues ha tomado usted partido por la participación activa y responsable mediante el voto y no el reclamo pasivo y la indignación desde una silla al frente del televisor o una red social.

 

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