Bajolamanga.co

Publicado el Bajolamanga

Un gran paso Lgtbi

Por: Daniel Yepes (@yepesnaranjo)

“Con o sin ustedes, esto sigue”, sentenció en abril de 2013 Martha Lucía Cuéllar, madre de un homosexual y, junto con su hijo, activista de los derechos de la población Lgtbi. Se lo manifestó a los congresistas que en ese entonces se opusieron al matrimonio igualitario, derecho reclamado por esta población, y que fue negado por el Congreso de la República.

Ahora esa frase se amplía y se fortalece. Con o sin usted, Congreso; con o sin usted, procurador; con o sin usted, Roberto Gerlein; con o sin usted, homofóbico; con o sin usted; comunidad fascista. Los derechos de los homosexuales seguirán siendo defendidos por quienes creemos en una sociedad plural, libre, digna y respetuosa.

Y sigue no contra ustedes, porque el movimiento Lgtbi en Colombia no pretende igualarse a los excluyentes, no quiere ser una población que por defender sus derechos pase por encima de los demás; la reivindicación de la igualdad es precisamente eso, igualdad y no superioridad.

Las lesbianas, los gays, los bisexuales, los trans y los intersexuales no tienen miedo, y desde la legalidad y la institucionalidad seguirán luchando por su dignidad y su libertad, enfrentando a quienes desde el totalitarismo de la democracia, la del número, la del irrespeto a las minorías, la de la masa apabullante, pretenden imponer concepciones religiosas que nada tiene que ver con el Estado laico constitucional. Bien lo decía Borges: “la democracia es el abuso de la estadística”.

Los derechos que defienden trazan, además, la ruta de una sociedad pacífica. No deben entenderse como unas reivindicaciones particulares sino como la base del reconocimiento de la diferencia entre los seres humanos.

Ahora, con el apoyo de la Corte Constitucional, se dio un gran paso hacia la adopción. Van por más, se los aseguro. Su fuerza interior no la doblega un twitter insultante, un ataque policial o el asesinato de alguno de sus compañeros de batalla. La defensa de sus derechos los sobrepasa individualmente, no tiene nombre ni apellidos, no tiene hora ni lugar; es constante, fuerte, colectiva.

Que ondee la bandera de la diversidad más y más alto, que el viento la haga sonar. Agitarla frente a quienes pretenden pisotearla con los argumentos del odio y la discriminación siempre debe ser un orgullo.

PD: Viviane Morales, con la convocatoria al referendo ¿está usted defendiendo el Estado de Opinión? Los derechos de los humanos no se circunscriben a un sí o un no. La mayoría no puede definir la dinámica del individuo cuando éste no le causa ningún daño al colectivo. Le recomiendo leer ‘Sobre la libertad’ y ‘El individuo contra el Estado’.

 

Esta y otras columnas podrá leerlas en www.bajolamanga.co (@bajo_lamanga)

Comentarios