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Razones para creer

Por: Sarita Palacio (@saritapalacio)

Cuando hay niños que siguen caminando hacia la escuela, cuando hay maestras y maestros que se levantan temprano y se acuestan tarde preparando sus clases, cuando hay sacerdotes que desafían la tendencia y la fama construyendo buenas historias alrededor de la transformación, cuando hay políticos que no se la roban y se encargan de construir con las uñas una nueva historia: hay razones para creer.

Malala, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014, se convirtió en la persona más joven galardonada con ese premio en cualquier categoría. ¿Pero quién es ella? Es una razón para creer, es una razón de la esperanza.

Malala es una defensora de la educación como motor de la transformación. Malala es un ícono de la esperanza en tiempos de la desidia absoluta. Según Wikipedia: “ella es conocida por su activismo a favor de los derechos civiles, especialmente de los derechos de las mujeres en el valle del río Swat, donde el régimen talibán ha prohibido la asistencia a la escuela de las niñas”, soñar para tener un norte, ser valiente para alcanzarlo. Esa es una de las razones que lo invitan a uno a no dejar de creer.

Pero bueno, digamos que esta razón sea algo inédito, que es algo salido de los cabellos, que es algo que no pasa sino cada cierto tiempo, que no es común.

Hoy me di a la tarea de buscar razones para creer.

Razón 2:

En Santa Rita de Ituango me encontré un grupo de profesores de una escuela rural que decidió sacrificar mucho de su tiempo familiar para formarse más y mejor y así poder entregar una formación de mejor calidad a sus estudiantes.

Así es, el grupo de maestras y maestros de Santa Rita pasaron de ser normalistas a ser profesionales, todo porque querían pulir su conocimiento para ser mejores en su día a día y formar un mejor futuro para quienes a diario los escuchaban en las aulas.

Razón 3:

Mariana Pajón. Esta reina sobre ruedas siempre es una razón para creer. Pero la esperanza realmente se renueva cuando uno encuentra en una mujer como ella una historia que convence aún más.

Sin tener los escenarios adecuados para entrenar en nuestro país, recibiendo varias puertas en la cara durante su niñez, siendo despreciada por los «deportistas tradicionales», Mariana se aferró cada vez con más fuerza a su bandera. Mariana decidió creer. Y ya siendo una campeona pero sin alcanzar el oro olímpico Mariana rechazó la oferta de cambiar de nacionalidad por la de Estados Unidos a cambio de una «mejor vida». Para ella su mejor vida era seguir siendo lo que era: colombiana. ¿Cómo no seguir creyendo?

Razón 4:

Un niño canta con alma, vida y corazón en el programa concurso de mayor audiencia de los últimos tiempos, una canción llanera. Es su música, es su vida y es su alma. Los nuevos ritmos no lo mueven como lo mueve su historia.

Y no es una imposición, es un sentimiento, es un llamado a la historia. Es la vocación de ser colombiano la que impulsa una y mil veces a creer.

Razón 5:

En nuestro país hay una, la primera, Cumbre Nacional por la Educación. El epicentro es Antioquia. Un departamento que decidió con casi un millón de votos creer que la educación es el camino.

Más de una semana llevan diarios regionales y nacionales teniendo en portada la educación. sí señoras y señores, como lo leen: la educación es noticia.

Un matemático y un grupo de locos decidieron que las decisiones más importantes de una sociedad las tomaban los políticos y que era desde la política que se lograba transformar y lo han logrado, lo están logrando, y si desean, lo van a seguir logrando.

No se sigan haciendo pues los de la vista gorda: hay razones de sobra para creer.

 

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