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Primera salida en falso del Polo

Por: MANUELA RESTREPO SYLVA (@manurs13)

Los hechos ocurridos la semana pasada en el nuevo Congreso cuando 52 frente a 30 votos se impidió al senador Iván Cepeda adelantar un debate de control político contra el ex presidente Álvaro Uribe por sus presuntos nexos con el paramilitarismo de Antioquia y Córdoba, mostraron claramente cuál será el panorama estos próximos cuatro años.

Bastante hemos leído y analizado ya sobre la composición del Congreso y las fuerzas que allí se mueven para esta legislatura, pero el hecho de haber visto como se unían de manera categórica, santistas, conservadores y uribistas, para taparse entre todos los pecados que se tienen, deja bien claro la ardua tarea a la que se enfrenta la oposición liderada por el Polo y los Verdes.

Desde lo jurídico aún no me queda muy clara la viabilidad o no de dicho debate. Es cierto que la ley 5 de 1992, la cual expide el reglamento del Congreso en su artículo 6 trae como una de las funciones de este órgano el control político, el cual se establece para  “requerir y emplazar a los ministros de despacho y demás autoridades y conocer de las acusaciones que se formulen contra altos funcionarios del Estado” cuestiones que allí se cumplían pues se adelantó la debida citación al ministro de justicia, al ministro del interior, al director de la aeronáutica civil y a la policía antinarcóticos para hablar sobre el avance de las investigaciones sobre el paramilitarismo, pero por su lado, la misma ley en el artículo 59 que establece las funciones de la Comisión de Ética, dice que  esta “conocerá del conflicto de interés y de las violaciones al régimen de incompatibilidades e inhabilidades de los Congresistas. Así mismo, del comportamiento indecoroso, irregular o inmoral que pueda afectar a alguno de los miembros de las Cámaras en su gestión pública, de conformidad con el Código de Ética expedido por el Congreso”, dejándole en un primer momento y según la bancada uribista, la competencia para la discusión sobre un congresista en particular a esta Comisión; sin embargo es bastante obvio que la decisión allí tomada no partió de lo jurídico sino de lo netamente político.

Vimos una clara coalición de fuerzas alrededor del ex presidente, junto a un acto propio de su estilo retador al votar él mismo a favor del debate. Esto enfrentado a una minoría ávida de justicia pero para nada estratégica, que pensó que en la primera semana del periodo lograría desbaratar años y años de maquinaria, corrupción y violencia incrustada en el poder.

Y es que parece que al senador Cepeda las cuentas le dieron mal y no se acordó que los ahora santistas fueron uribistas y que nada les costaría volverlo a ser, sobre todo si era para seguir manteniendo oculto los vínculos de la política, esa que ellos representan, con los peores males que han atacado a este país. Fue ingenuo y meramente irreverente querer comenzar así la legislatura, pues era claro que se comenzaría perdiendo y cediéndole terreno al Centro Democrático. Espacios habrían seguramente muchos para ir abordando el tema y hubiese sido mejor ir conociendo en terreno como se movería esta bancada, sus puntos fuertes y los débiles, esos que le permitirían al Polo poder poner en plenaria la discusión sobre el paramilitarismo que tanta falta le ha hecho al proceso de reconciliación Colombiano.

Ahora el Polo buscará mediante tutela la posibilidad de realizar dicho debate, pero el desgaste será mayor y el tema de este en sí perderá protagonismo. Vale más esperar el momento indicado, abonar el terreno y comenzar a debilitar la bancada uribista en otros temas frente a la opinión pública, pues será está al fin de cuentas la que en el momento del debate contra el ex presidente, tome partido y le de validez o no a lo allí dicho. Será muy difícil inculpar al ex presidente en el Congreso o en los tribunales, cuando en la calle sigue siendo sin duda el político que más afectos despierta.

Nota: El artículo 17 de la ley 5 de 1992 dice que para la posesión de los congresistas, el Presidente de la Junta Preparatoria deberá tomar juramento preguntando lo siguiente:

            “Invocando la protección de Dios, ¿Juráis sostener y defender la Constitución y las leyes de la República y desempeñar fielmente los deberes del cargo?”

A lo que pregunto ¿si se cambia la segunda persona del plural “vosotros” por “ustedes” para hacerlo más colombiano y menos copiado, no se cumpliría el acto de posesión?

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