Bajolamanga.co

Publicado el Bajolamanga

Nada que pensar

Por: ALEJANDRO GAMBOA (@dalejogamboa)

Confiado en la posibilidad de un mejor futuro, para las votaciones del 15 de junio no hay nada qué pensar a la hora de votar.

El avivamiento de un país vengativo con la falsa idea de una paz “perfecta”, con una guerrilla sometida a punta de balas y sangre es un espejismo que no da lugar a imaginar una Colombia distinta. Las balas y la sangre las tira y las recibe el pueblo, el dolor que generan lo sufren por lo general los más humildes. Pobreza, llanto, dolor, desarraigo.

Sin duda, una paz negociada, un desmonte de la fuerza irregular de las Farc, será un paso difícil y complejo; difícil y complejo pero con menos muerte, difícil y complejo pero con un respiro en ese hastío de sangre que la gente más humilde ha derramado. Un proceso de paz difícil y complejo pero esperanzador. Un proceso difícil y complejo que avanza en más de la mitad y para el cual tenemos que prepararnos.

Tenemos que prepararnos si queremos de verdad la paz.

Y es que dos raíces íntimamente ligadas han mantenido al país en el ostracismo, han profundizado el sentimiento de desesperanza en la política, nos han mantenido en el campo de la desconfianza y nos dejan un 60% de abstención, ciudadanos que le dieron la espalda al país y a la democracia. Esas dos raíces, la violencia y la corrupción tenemos la posibilidad de irlas arrancando a medida que buscamos acuerdos fundamentales en áreas sociales, como el desarrollo del campo, la reparación a las víctimas y alternativas a los cultivos ilícitos y el narcotráfico.

Tenemos en las manos la esperanza de parar una máquina de guerra que alivianaría la carga de un país complejo, que espera con ansias la discusión por un sistema de salud eficiente y digno, una educación de calidad y potenciadora de la creatividad, la inteligencia y el talento de las personas, combatir la corrupción que ha impedido todo.

No puede ser que la queja cotidiana no trascienda al interés general para buscar la posibilidad de dejar de ver a los conciudadanos víctimas de la violencia proliferarse en los semáforos del país, reproduciendo unas historias de dolor que parecen repetirse como en la más macabra e infinita espiral.

Para el 15 de junio a lo único que podemos apelar es a la esperanza, a la posibilidad de que nos demos la oportunidad de soñar un país en paz.

No hay camino fácil para la paz, porque la paz misma es el camino y por eso no hay nada qué pensar para el 15 de junio.

La firma de un acuerdo será el primer paso y de ahí nos vienen ingentes retos. La aprobación de los acuerdos por todos los colombianos, la reconciliación, la materialización de lo pactado, muchos años de trabajo y de esfuerzo, de decir la verdad, escucharla, pactar la justicia, perdonarnos, encontrar nuestra cura a tanta herida abierta.

Todo esto y más podría suceder si acaso usted se levanta el domingo 15 de junio y hace un voto por el país, pensando sólo en que el futuro, a pesar de lo incierto que pueda ser, puede tener una cara más amable.

No hay nada qué pensar el 15 de junio, este país merece una y mil oportunidades de paz.

 

Este y otros artículos podrá leerlos en www.bajolamanga.co (@bajo_lamanga)

Comentarios