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Los contras de la estrategia estadounidense contra ISIS

El comportamiento de las diferentes facciones enfrentadas en la guerra civil Siria, llevó a Estados Unidos y sus aliados ordenar en septiembre del 2014 a una serie de ataques aéreos  con el fin de detener el  rápido avance protagonizado por el ejército del  Estado Islámico, no solo en Siria sino también en Iraq. Esta facción, anteriormente perteneciente a Al Qaeda, decidió en 2011 unirse a los enfrentamientos entre el gobierno sirio y los múltiples grupos rebeldes, sin embargo luego de lograr conquistas importantes y apoderarse de gran cantidad de equipo bélico, emprendió un avance en Iraq, país que hasta ese momento era ajeno al conflicto.

La expansión del Estado Islámico fue acompañada por la imposición a la población civil de tributos, costumbres y la administración de justica según las prescripciones del Corán.

Motivado por evitar a ISIS como una amenaza futura para los Estados Unidos, el presidente Obama anunció a la nación durante su discurso dedicado al aniversario de los atentados contra el World Trade Center, el paquete de medidas donde se incluyó el envío  de contingentes militares sin rol de combate a Iraq.  Obama declaró en ese entonces lo siguiente: “He invertido cuatro años  y medio trabajando por terminar guerras, no para empezarlas” refiriéndose posiblemente al retiro de las fuerzas estadounidenses de Iraq tres años antes y la intervención de su país a favor de los rebeldes libios en 2011.

Como objetivo principal, los ataques aéreos fueron planteados para diezmar a ISIS – como se le conoce internacionalmente – sin embargo, en los últimos meses los resultados son poco prometedores y contrario a lo planteado por Obama en su discurso, la guerra se recrudece e igualmente la amenaza a Occidente.

He identificado varios de los elementos que disminuyen el efecto inicialmente pensado por parte de la estrategia estadounidense contra ISIS.

En primer lugar, el establecimiento de una cuasi-organización estatal en los territorios ocupados han permitido a ISIS mantenerse dotada de suministros y fuerzas de combate adicionales, las cuales ayudan a compensar las pérdidas sufridas por los ataques aéreos, no olvidemos que bajo el control de ISIS hay aproximadamente  33.000 kilómetros cuadrados, donde se encuentran centros urbanos de gran tamaño, por ejemplo Mosul, segunda ciudad de Iraq, habitada por aproximadamente millón y medio de personas. El aporte dado por las zonas conquistadas  es determinante para mantener un ISIS operativo, la única manera de romper las líneas sería mediante bloqueos permanentes, algo logrado de manera más efectiva por tropas de tierra; por otro lado, realizar bombardeos estratégicos en las zonas pobladas buscándose así quebrantar la moral de los ejércitos, supondría agregar a la lista de fallecidos millares de inocentes, cuyo costo político sería asumido por el presidente Obama.

Otro elemento importante es el cerco impuesto a la política exterior de Estados Unidos en la región, no hay duda sobre como el bombardeo contra ISIS beneficia directamente al ejercito de Bashar Al Asad, ya que aprovechando la confusión momentánea generada por los bombardeos sobre las milicias de ISIS, este incrementa su avance por restaurar el antiguo orden.  La situación sin duda crea un interrogante, ¿cómo los Estados Unidos pueden mantener una confrontación indirecta con Bashar Al Asad proveyendo a los rebeldes de armas y capacitación, y al mismo tiempo cooperar tácitamente con él para derrotar a ISIS?

Por último, es cuestionable la estrategia de los Estados Unidos en tanto si se observa con detenimiento las maniobras usada por ISIS para realizar sus conquistas, observamos que se trata de milicias que usan automóviles civiles como medio de transporte, vehículos de reconocimiento y suministros, es decir, lograr acabar con la operatividad de ISIS en esta materia es prácticamente imposible, ya que no tardan mayor tiempo en reponer el equipo perdido. Es factible decir que los bombardeos afectan la capacidad de reacción de ISIS ante un posible ataque de algún ejército enemigo, sin embargo, se trata de heridas pasajeras y rápidamente el grupo podría reorganizarse y emprender la reconquista.

Diciendo esto, ISIS se encuentra en una posición bastante favorable en tanto logró establecerse fuertemente en los territorios conquistados, mantiene un flujo constante de recursos, tropas y equipo, lo que la hace muy difícil derrotarla sin un contacto directo entre tropas de tierra, aun si se logrará hacer retroceder a ISIS de alguna manera, esto implicaría beneficiar a algún grupo en combate, principalmente al de Bashar Al Assad, pues el groso del ejercito de ISIS se encuentra en Siria.  Estados Unidos requerirá ya sea plantear la entrada  de sus ejércitos nuevamente a Iraq o por el contrario acudir a sus aliados en la región no necesariamente satisfechos con el manejo de la estrategia en tanto a las tropas leales al viejo régimen sirio avanzan de cuenta de Estados Unidos. Al país norteamericano se le acaban las opciones y si no replantea el manejo actual, podría en los próximos meses tener amenazas aún más serias contra su integridad por parte del grupo que redefinió el concepto de amenaza terrorista.

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