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La campaña presidencial sabe a mierda

Por: ANDRÉS PRECIADO (@andrespreciado3)

¿Sabe usted cuál es la propuesta en materia de infraestructura de los candidatos a la Presidencia? ¿Conoce lo que los candidatos proponen en cuanto a educación? ¿Cuál es la política de empleo que los candidatos desarrollarían en caso de ser elegidos presidentes?

No se sienta bruto por no conocer las propuestas, simplemente no existen, no al menos en el debate público en torno a las elecciones presidenciales, no es de lo que prefieren hablar los candidatos, no es lo que les preguntan los periodistas y, en aras de la sinceridad, no es una preocupación de los electores.

Los puristas de las campañas dirán que las propuestas son muchas y muy inteligentes, que se encuentran consignadas en sendos documentos en las páginas oficiales de los candidatos y que están a disposición de todo el público interesado. La respuesta a ese argumento en contra de lo que digo aquí es fácil: a la gente del común no le queda tiempo, no le interesa o no tiene acceso a internet para leer un documento de 50 páginas, en aquellos candidatos juiciosos, que está lleno de lugares comunes y tecnicismos de cultura general sobre el país.

Los ciudadanos requieren mensajes claros y directos en los espacios de comunicación que permitan encontrar en un candidato su propuesta de país y su postura ideológica sobre algunos temas puntuales, casi nunca más de cuatro o cinco, no es más.

Esta campaña presidencial, lejos de ser una confrontación de ideas y propuestas, es una campaña sucia y grotesca, enfrascada en la discusión de nimiedades y en donde se habla pura y física mierda de temas, la mayoría de veces, más bien irrelevantes. Prima más la perorata de horas porque Vargas Lleras le dijo gamín a un uribista, que para ser sinceros fue a gaminiar a una reunión de campaña del bando contrario justamente con el propósito de sacar de casillas al candidato a vicepresidente. Mal hecho de Vargas Lleras y mal hecho de parte del uribista que fue a sabotear y no a debatir.

Pero por el lado santista no lo hacen mal, recuerden que el presidente igualó hace poco a su antiguo patrón y ahora enemigo a un grupo delincuencial, bajeza igual a la anterior que no debe sorprender porque ese es el escenario en el que los mismos candidatos, todos, han puesto el debate.

Los que han asistido a espacios con los candidatos, al menos con los que sí van, dicen que la mejor propuesta de educación la tiene el Centro Democrático, seguramente tuvieron tiempo de construirla en 8 años de gobierno en los que no hicieron nada en la materia. Isabel Segovia (viceministra en esos 8 años de abandono) ahora posa de experta en la Alianza Verde como candidata viceprensidencial con la bandera de la educación y uno se pregunta entonces por qué en su momento no mostró mayor ejecución. De igual manera se instaló una nueva forma de hacer campaña quedándose callado; por eso Peñalosa cada vez baja más, pierde puntos callado y pierde más cuando abre la boca. El santismo está montado en el caballito de la paz, al que todos los demás ya dijeron que seguirán dejando cabalgar, y ni mu de empleo, el primer problema ciudadano cuando se le pide priorizar. De seguridad ciudadana ni hablemos, tenemos la falsa idea que con el proceso con las FARC finalizado todo será felicidad y tranquilidad; pura mierda, si algo ha mostrado la historia mundial es que luego de ese tipo de acuerdos lo que queda por delante es inseguridad, desde otro lado, pero al fin inseguridad.

Asistimos entonces a una campaña presidencial en la que como ciudadanos debemos escoger al que hable menos mierda o a aquel que nos parezca que está menos untado por ella. Total, el olor no se va.

 

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