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En pro de la confianza del país

Por: Lorena Vargas (@lorenavargas_s)

Después de pasados dos años desde la firma del “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto”, en La Habana, el 26 de agosto de 2012, la gran conclusión es que aunque el país comparte los anhelos de la paz, la desfavorable percepción sobre los diálogos no disminuye.

La desconfianza del país hacia la negociación es palpable, ¡y no es para menos!, pues los ataques contra la población civil no cesan, al igual que no paran los actos de terrorismo, las conductas delictivas, el desinterés por las víctimas, mencionado solo algunas de las razones para no alargarnos con la lista.

Entonces, ¿luego de más de medio siglo de enfrentamientos y guerra, y de varios procesos fallidos en pro de la paz, qué nos queda?, ¿qué nos queda?, pregunta que retumba en la cabeza de muchos luego de conocer las noticias que a diario nos llegan por todos los medios.

Personalmente considero que aun nos queda la esperanza, y nos debe permanecer la idea que una Colombia pacífica si es posible, yo por ejemplo, soy de las personas que todavía piensa que sí hay cosas por hacer, y que este proceso representa una puerta abierta a la oportunidad de darle fin a esta problemática de manera definitiva, pero para conseguirlo debemos construir perspectivas integrales y mantener un debate informado sobre los sucesos relacionados con los diálogos.

Por esto es que hacer públicos los acuerdos parciales que se han llevado hasta ahora en La Habana sólo tiene una finalidad, acrecentar la confianza de la sociedad en un proceso que nació rodeado por las críticas.

Esta labor de darle publicidad a los puntos en negociación es fundamental para que cada persona forme su propio criterio frente a los puntos discutidos y se apropie del proceso de paz, debido a que construir opiniones a partir de las interpretaciones de terceros solo incrementa la incertidumbre y propaga la mala atmosfera.

Involucrar a la sociedad ratifica el compromiso de las partes por lograr una salida negociada al conflicto armado, pero interesarnos por los puntos en negociación (que más de uno no sabrá cuáles son) es una labor individual que cada uno debe llevar a cabo.

Pensar y analizar críticamente cada punto, unirnos como sociedad y hacerle sentir a las FARC-EP y al Gobierno cual es nuestra posición, es un trabajo que no podemos delegar, el país somos nosotros, la paz la construimos juntos y es para el disfrute de todos, por eso es que apostarle a la paz no implica únicamente expresar que estamos de acuerdo con las negociaciones (quienes compartimos esa posición), sino con argumentos expresar el porqué apoyamos o rechazamos el proceso para vincularnos como sociedad a las decisiones a las que posteriormente se tomen.

 

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