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El reto de la paz

Por: Amalia Uribe (@amalistauj)

Estamos en un momento histórico como país. Cualquier ciudadano joven o viejo está viviendo por primera vez en su vida lo más cercano a la paz de Colombia. Sin importar su postura política, sus creencias, su profesión o su estrato, a todos los colombianos nos ha tocado vivir de cerca la guerra: un familiar asesinado o herido, un hermano secuestrado, un amigo en la cárcel. El cese del conflicto genera dudas y temor, pues no hay nada más difícil para un ser humano que enfrentarse a lo desconocido. Durante años hemos vivido en el caos y en la violencia, así que la idea de la tranquilidad nos resulta incómoda porque no sabemos qué nos espera. Como colombianos hemos aprendido una serie de actitudes que nos han ayudado a defendernos, a encerrarnos, a protegernos; con sólo ver la cara de alguien “sabemos” (o creemos saber) que es un bandido, hay lugares del país que no podemos conocer porque los grupos al margen de la ley nos lo han impedido.

Obviamente con la firma de la paz no vamos a recuperar la confianza de viajar libremente por nuestro territorio o de compartir con personas desconocidas; los estragos que ha causado la guerra han sido devastadores para todos, no creemos en nada, no nos sentimos dueños de nada, nos da pánico mostrar nuestro pasaporte, los políticos nos generan desconsuelo, etc. El camino es difícil, pero está trazado y es mejor aceptarlo. Dentro de 6 meses nos espera un reto inmenso: el posconflicto. Algunos expertos dicen que éste será aun peor que la violencia, no creo. Será complejo, pero será mejor. Nadie está preparado para el posconflicto, pero en toda recuperación lo más apropiado es mantener las cosas simples, hacerlas un día a la vez. Hay que firmar la paz, luego esperar 60 días para la dejación de armas y de ahí en adelante poner nuestros ojos en todo el proceso de jurisdicción especial.

Nos guste o no, los guerrilleros de las FARC son colombianos. Van a volver a la legalidad, van a estar en los colegios con nuestros hijos, van a salir a la calle a divertirse, van a llegar al Congreso ¿Qué nos sorprende? ¿Acaso Gustavo Petro no es hoy el Alcalde de Bogotá? No nos puede dar miedo, ya lo hemos tenido por mucho tiempo. Para los reinsertados será mucho más difícil este proceso, sufrirán hostilidades de parte de todos, los tomarán por payasos, ¿quién va a aprobarles una ley o un acuerdo cuando se sienten en la Cámara o en el Senado? Si quieren jugar a los políticos, dejémoslos. De todas maneras el Congreso de Colombia no es lo más honorable del país. Hay personas decentes sí, pero incluso hay quienes se han untado de narcotráfico o paramilitarismo y ahí están.

Démosle la mano a la paz, la foto de Santos con Timochenko no es lo que hay que mirar. Lo verdaderamente importante va a ser entre nosotros, los ciudadanos del común que tendremos que mirar a los ojos a quienes tanto nos han quitado y decirles “Bienvenidos a su país”.

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