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Publicado el Bajolamanga

Curiosidad de Paz

Como todos los ciudadanos de este país, he vivido en tiempo de guerra, pero mi relación con ella ha sido, afortunadamente, poca. Habitando toda mi vida en Medellín, en barrios de estratos medios y medio – alto, he escuchado balas de, posiblemente,  actores del conflicto armado (o tal vez de delincuencia común); sentí el aparatoso estruendo de la bomba de Caracol Radio, en Laureles, que sacudió con fuerza mi edificio; en las calles he visto (casi todos los días) familias desplazadas por la guerra, con niños y letreros que me parten el corazón; y, por supuesto, veo los desgarradores noticieros de este País. Pero nunca he sido una verdadera víctima de la guerra como lo son quienes viven en ella.

Me atrevo a decir que no soy la única ciudadana de Colombia que presencia la guerra desde el cómodo sofá del televisor, y eso es porque vivo en una ciudad grande y en la ciudad y en los barrios de más alto estrato la guerra no se siente, solo el fuerte coletazo que deja, que si bien es feroz, no es la guerra misma.

Es en el campo donde de verdad se sufre, es el pobre el que pone la mayoría de los muertos y el campesino el que está siendo explotado por todos los bandos.

No sé qué puede sentir una persona que perdió a su padre a causa de la atroz guerra cuando lee un titular que dice que se darán 30 indultos a Las Farc. Debe ser tormentoso, apelar a lo más profundo de las entrañas y casi imposible no sentirse insultado por el Estado con un titular de estos, pero quienes no hemos sido víctimas directas de la guerra, quienes hemos tenido la escasa fortuna de no vivirla en vivo y en directo ¿con qué autoridad podemos estar promoviendo, irresponsablemente, el fin de los acuerdos de Paz?

Digo irresponsablemente porque aun el gobierno no ha hecho la rigurosa tarea de explicarnos los términos de los acuerdos y los ciudadanos no queremos ni darles la oportunidad de que lo hagan. Ese “NO” injustificado es la respuesta automática de una persona, cómoda, egoísta y guerrerista que merece el país en el que está viviendo.

Yo, por la simple curiosidad de ver cómo sería Colombia en Paz, voy a darle al gobierno la oportunidad de que me explique qué más hay en el proceso, además de los indultos, porque yo quiero que los que padecen la guerra a diario empiecen a vivirla como la vivo yo, desde un sillón y por televisión hasta que finalmente desaparezca ese angustioso canal.

Aclaración final: Si usted no apoya los acuerdos de Paz, con conocimiento de causa, no se sienta aludido con el texto. Está en su derecho de no estar de acuerdo, pero no tome su decisión hasta no informarse. Por simple curiosidad lea antes de negarse a una posibilidad de Paz.

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