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Colombia 24/7

Por: Andrés López (@andresflopez)

Cuando se piensa en el funcionamiento de una ciudad las 24 horas del día, una de las cosas que primero se viene a la cabeza son los establecimientos nocturnos, de rumba. Pero para que una ciudad se permita esa dinámica tiene que analizar muchos otros factores. En el sector privado algunos establecimientos ya hacen uso de esto. Almacenes Éxito, por ejemplo, a través de su formato de Éxito Express en los barrios habilita su servicio de venta por ventanilla después de las 11 de la noche. Fenalco ya se mostró a favor de la idea.

Esto tendría un impacto directo sobre la economía del país. En la microeconomía ayudaría a mejorar el ingreso por familia y por persona, lo que mejoraría el poder adquisitivo y el excedente de dinero. Este ingreso lo pueden gastar, invertir o ahorrar. De una manera similar ocurriría con las empresas al tener mayores ventas. A través del consumo interno se moverían positivamente las variables macroeconómicas como el ingreso nacional medido mediante el PIB. Todo esto en teoría.

Supondría una mejora en la creación de empleo. Según el Dane, Medellín es la segunda ciudad con mayor reducción en su tasa de desempleo después de Ibagué, pasando de 14,1% al finalizar el 2013, al 11,5% en el primer trimestre de este año. Una medida como esta que le apunta a ampliar los horarios laborales tendría una relación directa sobre esta tasa.

Otro de los sectores que se beneficiaría sería el turismo. En ciudades como Bogotá, San Andrés y Medellín que recientemente recibieron “el premio Óscar” del turismo, podría representar no solo un mayor consumo de los visitantes nacionales y extranjeros, sino también un aumento de los viajes a estas ciudades.

El análisis económico debería hacerse también desde lo laboral, en cuanto a salarios, jornadas laborales, horas extras, costos para las empresas, seguridad social, entre otros.

Pero una ciudad 24/7 se tiene que pensar más allá del beneficio que puede representar para la economía local y nacional, pues no sólo mejoraría la dinámica del sector privado sino que también implicaría un sector público más activo. El exalcalde de Medellín Ómar Flórez y ahora director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, Asocapitales, planteó la necesidad de hacer un análisis para no improvisar y teniendo en cuenta las características de cada región. Algo que resulta muy necesario si tenemos en cuenta que no todas las ciudades cuentan con los elementos fundamentales para tomar medias como estas.

La discusión alrededor de las ciudades plantea muchos retos. Uno sería el de la movilidad. Cómo se manejaría el transporte público sería la gran pregunta. Lo ideal sería tener un transporte que funcione articuladamente y facilite los desplazamientos. Por otro lado también se plantea que la movilidad podría mejorar, al distribuirse los carros ya no en la mitad del día sino en el día completo, pero por otro lado se debería pensar el impacto que tendría sobre el medio ambiente y la calidad de vida de las personas. Ciudades como Medellín que cuentan con metro, metrocables, buses articuladores y próximamente dos metrocables más y un tranvía, así como las facilidades tecnológicas que ofrece la administración local, son factores a favor que la podrían poner como una de las ciudades piloto para implementar esta idea.

Los cambios socioculturales y la manera de relacionarnos también podrían modificarse. Habrá personas que se desempeñan mejor en la noche, y organizarán su estilo de vida y rutinas conforme a eso, por lo que puede implicar que nos relacionemos con unos y no con otros, o más con unos que con otros.  Seríamos dos ciudades en una, y los análisis sociológicos y psicológicos no se harían esperar. Esto se relacionaría directamente con el tema de la salud física y mental de las personas, que probablemente sufrirían cambios.

Otro de los retos sería el del manejo de la seguridad. Quienes están a favor de la medida plantean que a mayor número de personas en las calles, mejora más la seguridad. Pero también es cierto que serían más víctimas potenciales, y esto sumado a la posible falta de alumbrado y espacio público podría complicar las labores de las autoridades locales como la Policía. Pensar en más pie de fuerza o el uso de la tecnología sería una de las cosas a analizar.

El desarrollo de una propuesta como estas debe ser de una manera organizada, con reglas claras y con un compromiso férreo tanto de los gobiernos locales como del sector privado, porque de por medio no sólo está el desarrollo económico, sino también la calidad de vida de las personas. Hoy Medellín es una de las mejores ciudades para vivir en Latinoamérica según el estudio de la multinacional del sector tecnológico, Indra, y de cómo se desarrolle la idea de una ciudad 24/7 dependerá su éxito y de que la calidad no se pierda. Podría ser algo de manera gradual, sólo los fines de semana, en algunas zonas de la ciudad y en ciertos sectores del comercio. No olvidemos que en las ciudades funcionan las zonas mixtas, donde hay comercio y zona residencial al tiempo, y esta medida podría ir en favor de unos pero en detrimento de otros. Tener en cuenta a los habitantes que viven en estas zonas es fundamental, pues deberá contemplar las necesidades de unos y otros, y lograr un consenso. Algo así como construir un gran pacto de ciudad.

La discusión ya se está dando en el Congreso y a nivel de ciudades capitales, y el Gobierno Nacional ya se manifestó a favor de la idea. Por el momento caben todos los análisis, y resulta importante abrir el debate. Medellín puede ser una de las que lidere este proceso.

 

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