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Carta al magistrado Pretelt Chaljub

Por: 

Señor magistrado Jorge Pretelt Chaljub, indigno representante de la magistratura en la Corte Constitucional (CC).

Gracias a usted pudimos conocer qué pasa en realidad en la rama judicial, por qué existen tantos cuestionamientos en cuanto a sus magistrados, elegidos por componendas políticas y por amistades con el procurador o el presidente de turno, como es su caso, ternado por Álvaro Uribe Vélez para fiscal, en donde se fundió el fusible, pero terminó en la terna para la CC, por congresistas que ahora le dan la espalda. Incluso dicen de usted que no debieron haberlo ternado, “enviando una terna limpia” para elegir a Mauricio González, como lo muestra Daniel Coronell en una grabación. Si lo hubieran metido a usted en esa terna, dice el político y exconvicto Mario Uribe Escobar, primo del otro Álvaro, “lo meten a uno en un lío”.

Usted, abogado Pretelt, sí mostró las uñas como un verdadero tinterillo, en el que no cabe la ética, como lo dice su abogado estrella Abelardo De la Espriella, que sabe más de cocteles y vinos que de derecho, de quien también se habla de tener nexos con grupos paramilitares, al pedirles presuntamente dinero para ayudarles en la CC, órgano que usted presidía. ¡Qué defensor! No sabe uno si quedarse con el defendido o el defensor. ¡Qué indignidad!

Para terminar de ajustar la baraja resultó usted como propietario de predios que fueron usurpados por las AUC en Urabá, en donde repartió miedo y bala alias “El Alemán”. ¿No sabía que eran tierras de desplazados? ¿Usted, que imparte jurisprudencia para defender a las víctimas, involucrado en despojo de tierras?

Renuncie, señor Pretelt.

Usted no merece ser magistrado de la CC. La silla que alguna vez ocuparon Carlos Gaviria Díaz, Alejandro Martínez Caballero, Manuel José Cepeda y Gerardo Monroy, juristas de peso, está hoy sirviendo de asiento a un indigno, despojador, tinterillo, malabarista y usurpador.

El que usted haya salido de la CC dando portazos, señalando a sus compañeros magistrados, sin pruebas, faltando a la presunción de inocencia que usted reclama para sí mismo, no lo va a salvar de salir como se merece: destituido, declarado indigno por el Senado y con su carrera como jurista vuelta trizas.

Qué vergüenza, como titula la revista Semana en su portada más reciente, es usted y solamente usted, porque así se quiera poner en duda la honorabilidad de las demás cortes y del mismo Fiscal General, las responsabilidades son individuales. Si tiene pruebas apórtelas, pero no siga buscando el muerto río arriba, cuando el olor a cristiano lo carga usted mismo.

¿Qué espera para renunciar? Evítese un escarnio mayor que el que ha soportado. Va a vivir usted con el karma eterno de haber sido un abogado de regular imagen, investigado y juzgado por tramador, formas propias del tinterillismo. Va a quedar en peores condiciones que Ernesto Samper, quien no gobernó por defenderse. Retírese y viva de esos $3200 millones de pesos que declaró como patrimonio, el cual se le incrementó de manera acelerada en los últimos años. ¡Claro, cómo no! Si tiene entre sus propiedades fincas manchadas de sangre.

En la entrevista que le concedió a La W, el viernes pasado (20 de marzo), hizo un monólogo en el que no se dio cuenta que se estaba hundiendo, hablando de prejuzgamientos en cuanto a posiciones suyas como jurista, las cuales puso en consideración en fallos de la CC. ¿No es eso una falta disciplinaria? Sí señor. El prejuzgamiento consiste básicamente en dejar entrever la decisión por fuera de los espacios de la misma Corte antes de tomarla oficialmente. Es grave porque pone en cuestionamiento la imparcialidad del magistrado. ¡Qué le va a importar a usted, una lumbrera del derecho, esos desaciertos!

Por acusar al fiscal Montealegre, quien tiene posiciones muy avanzadas en materia penal, ahora que hablamos de justicia transicional, se enredó y se está perdiendo en su propio laberinto. ¿A quién le está haciendo el favor cuando se rehúsa a dictar sentencia sobre la Ley de Víctimas, la Ley de Tierras y otros asuntos que llevan más de 3 años engavetados en su oficina? Ah, claro, como ahí no hay coima, ni invitación a comer caviar ni a tomar whisky, como está acostumbrado usted al hacerle favores a la familia Char, de Barranquilla, a quienes ha beneficiado con sus fallos, o a Fidupetrol, de quien al parecer recibió 500 millones, a través de otro pelafustán como Víctor Pacheco.

Por todo esto, señor Pretelt, si le queda algo de dignidad y vergüenza, renuncie. O sino, hacemos un llamado de urgencia desde estas páginas al presidente de Comisión de Acusaciones (¿o absoluciones?), Julián Bedoya Pulgarín, para que agilice la investigación y nos evite sentir más vergüenza con este impase judicial. Si no hay celeridad los hundidos serán todos los de la Comisión, y por contera de la Corte Constitucional.

Cordialmente, un ciudadano indignado, que aún cree en Kant.

 

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