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Publicado el Bajolamanga

Bogotá Humana

Desde que Gustavo Petro ganó las elecciones hace 4 años, se sabía que iba a ser una alcaldía difícil porque no iba a hacer lo que siempre se había hecho; hacer lo que los empresarios querían con la ciudad y medir el progreso de Bogotá en número de ladrillos, calles y huecos tapados. Este iba a ser un alcalde diferente.

Los medios de comunicación han hecho todo lo posible por desacreditar su imagen y por hacer de Bogotá una ciudad llena de mucho odio. También, algunos periodistas y políticos, quienes no están de acuerdo con el alcalde ni con su forma de hacer política, desde el día que resultó elegido han criticado y atacado a Petro por el simple hecho de ser él. Y pues, obviamente todo lo que el alcalde ha hecho en la capital de la República ha sido reprochado y condenado por estas personas.

En Colombia nos tienen acostumbrados a que desarrollo es construir, construir y construir. Claro, por que ello trae consigo contratos para los amigos y familiares de los políticos, como también para los amigos de los periodistas o para ellos mismos. En otras palabras, desarrollo es que usted pueda andar tranquilo en su carro para llegar rápido a su trabajo y que usted tenga una buena vía para ir a su finca. Pero los demás, los que tienen que ir en bicicleta, a pie, o en bus al trabajo o universidad,  los que tienen que pagar un dineral por tener acceso al agua y a los servicios básicos, o viven en la pobreza extrema, que bien sea dicho han sido llevados a esta por los gobiernos de derecha de este país, que se las arreglen como puedan, así llevando el país a una desigualdad social mucho más grande que la que tenemos en este momento.

Gustavo Petro se ha encargado de que estas cosas cambien y por eso han tratado de destituirlo, y lo han atacado como han querido. Lo han tratado de irresponsable, de mal alcalde y de mal administrador. Todos los gobernantes cometen errores, y seguro él ha cometido algunos en esta administración. Quizás su mayor error ha sido intentar hacer las cosas de una manera diferente para mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan; de aquellos que no tienen un hogar, de aquellas madres solteras que tienen que dejar a los niños solos en sus casas, y de aquellos que no tienen un trabajo que les dé una vida digna, en este país donde el cemento y la guerra son prioridad sobre la educación, el bienestar social y la salud.

En Bogotá, en los últimos tres meses, se taparon más de 7 mil huecos y se generaron más de 83 mil puestos de trabajo, de hecho, en este momento hay una oferta de 100 puestos para médicos y enfermeros para trabajar en hospitales públicos. Van ya 80 mil atenciones a al menos 22 mil personas beneficiarias de los CAMAD (Centros de Atención Médica a Drogodependientes), y la semana pasada se entregó el Centro Bakatá, un centro de atención para 1.300 habitantes de la calle. Pero, tristemente, a pesar de ser reconocido internacionalmente,  todo esto nunca será gran noticia ni motivo de debate constructivo en los medios nacionales, pues el odio hacia una persona es más grande que el deseo de que la dignidad de las personas y la calidad de vida en Bogotá y el país mejoren.

Otra cosita: aquí les dejo el link al video del discurso de Petro el día de la entrega del Centro Bakatá. (Ver video)

Otra cosita (2): y aquí, la historia de la semana del libro “Los hijos de los días” por Eduardo Galeano

Julio 3

La piedra en el hoyo

Habían pasado tres meses desde que el rey James II había prohibido el golf, en 1457, y ningún escocés le hacía caso.

En vano, el monarca repitió la orden: era necesario que los jóvenes dedicaran sus mejores energías al arte de la arquería, imprescindible en la defensa nacional, en lugar de perder el tiempo golpeando pelotitas.

Pero en los verdes campos de Escocia había nacido el golf, allá por el año mil, cuando los pastores mataban el aburrimiento embocando piedras en los hoyos de los conejos; y esta tradición seguía siendo invencible.

En Escocia están los dos campos de golf más antiguos del mundo. Son de propiedad pública y de entrada gratuita. Raros en el mundo: por regla general, este deporte, privatizado, pertenece a los pocos que comen el espacio de todos, y nos beben el agua.

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