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«A mí me sacaron del país, pero nunca me fui de él»

Aida Avella

 

ENTREVISTA BAJO LA MANGA (@bajo_lamanga)

Ver de cerca el rostro de Aída Avella, candidata presidencial por la Unión Patriótica, es ver de cerca la cara de la guerra, del exterminio de aquel partido y el dolor de 4 mil familias de las víctimas que dejó ese capítulo del conflicto armado en nuestro país.

Regresó a Colombia tras más de 17 años huyéndole a las balas y vivir exiliada en Europa, donde representó a los sindicatos de trabajadores ante las Naciones Unidas.

Salió del país luego de sobrevivir a un atentado con una rocket cuando era concejal de Bogotá. Aunque cree en que el Gobierno Nacional debe sentarse con todos los grupos guerrilleros, el ELN recientemente atentó contra su vehículo en el departamento de Arauca. Por ello propone un cese bilateral para avanzar en los diálogos de paz, y el perdón y el respeto por la diferencia política como salida a más de 50 años de guerra.

Al recordar las masacres, su voz se entrecorta y su rostro se llena de tristeza. Cuando habla de las problemáticas del país, aparece la indignación y rabia, pero al comenzar a relatar el país con el que sueña, su cara refleja esperanza y alegría.

Esta mujer, nacida en Sogamoso (Boyacá) el 23 de enero de 1949, psicóloga de la Universidad Nacional, sindicalista, constituyente de 1991 y exconcejal de Bogotá, dialogó con Bajolamanga.com y mientras terminaba de comerse un pandequeso antes de iniciar su ponencia ante sus seguidores en Sintraintabaco. Nos explicó sus propuestas, sus temores, sus sueños, su visión de cómo debe ser Colombia.

BAJO LA MANGA: ¿por qué acepta las disculpas del ELN tras el atentado que le hicieron y llama a la paz?

AÍDA AVELLA: porque para nosotros lo prioritario es la paz, incluso estamos llamando al Gobierno Nacional y el ELN a que se sienten en la mesa, porque necesitamos desactivar todos los factores de violencia, pero además proponemos que se haga la tregua bilateral porque creemos que así habría más espacios para dialogar y construir una Colombia más democrática. Hay zonas donde no podemos ir, como el Urabá y Córdoba porque las estructuras paramilitares están intactas. En Sucre nos dio mucho miedo entrar y sólo pudimos ir a Sincelejo. Por eso hay que desactivar la violencia en el país.

BLM: ¿cómo se construye la paz hoy en Colombia? ¿cree en el proceso con las Farc?

AA: yo creo y tengo una enorme esperanza, porque primera vez en el país se llega a dos puntos de acuerdo entre la insurgencia armada y el Gobierno, y eso nos abre una enorme esperanza. Hay que desactivar los factores internos, por ejemplo el de la delincuencia común, y para mí ese problema no se resuelve ni con cárceles ni represión, sino con más educación. En lugar de construir más cárceles, hay que construir escuelas, y en lugar de represión y hay que generar más trabajo. Muchos de los jóvenes delincuentes, son jóvenes maltratados y nunca han tenido una oportunidad de un salario mínimo. Por eso hay que crear el subsidio al desempleo.

BLM: usted se exilió de Colombia en plena expansión del proyecto paramilitar por evidentes amenazas contra su vida. A su regreso, el proyecto paramilitar se consolidó en todo el país en términos militares, políticos y en la mente de varios sectores de la sociedad: ¿por qué regresó?

AA: vine por dos cosas: porque nos devolvieron la personería jurídica a la Unión Patriótica y el Congreso Nacional fue una reunión de recuerdos, de dolor, de esperanza, de enterarnos que habíamos sobrevivientes fuera del país, pero también adentro. También porque hay una situación muy especial en Colombia que es el proceso de paz. Vine a apoyar con todo el esfuerzo ese proceso para llamar a la tolerancia, al respeto del pensamiento político del otro, para curar las heridas de la guerra, para que todos podamos construir un país generoso, pero con una orientación distinta y eso es lo que estamos haciendo.

BLM: ¿qué le pasó por la cabeza durante los 17 años de exilio?

AA: yo nunca me fui del país. A mí me sacaron, pero nunca me fui. Yo trabajé en Suiza durante muchos años hasta el mediodía, porque allá existe esa opción,  y a la una de la tarde me iba para las Naciones Unidas donde era la representante de la Unión Sindical. Fue un trabajo político que me permitió conocer muchas cosas y por eso creo que hay que replantear nuestras relaciones internacionales.

Por ejemplo, a nosotros nos están dejando muy poco las empresas de la locomotora minera, que es sólo entre el 2 y el 4%, y fuera de eso nos dicen que son regalías. A nosotros no nos regalan nada, ese término de regalías se lo aplico más bien al Gobierno Nacional, porque les regaló nuestras riquezas a las trasnacionales.

Lo que proponemos es que esa riqueza que reclamamos sea del 30%, porcentaje similar al que se paga en los demás países de América Latina. Eso ha permitido que la riqueza se quede donde está verdaderamente la riqueza, para crear empleo para nuestros campesinos que se están muriendo con los TLC porque ya estamos importante café de Vietnam, estamos importando arroz quebrando a nuestros arroceros, estamos importando papa para quebrar a nuestros paperos y los Estados Unidos doblaron los subsidios para sus campesinos, y nos exigen a los países de América Latina que no subsidiemos a los nuestros. Eso es aberrante y no podemos continuar con ese sistema de gobierno.

BLM: por eso a usted la llaman comunista…

AA: claro, porque trato de que seamos una sociedad igual. Aquí hay familias que no tienen un solo peso para vivir, familias completas en Ciudad Bolívar (Bogotá) o en cualquier comuna de Medellín que no tienen dinero para comer, pero funcionarios como los notarios en Bogotá que se quedan con 50 millones de pesos diarios y otros 50 millones para el político que lo hace nombrar, y esta situación tiene que cambiar, o por qué cree que pagan reelecciones con notarías: pues porque es un negocio millonario. Incluso ya mucho están comprando apartamento en el exterior, es decir, estamos exportando el capital público y por eso queremos reinvertir el propósito que es beneficiar la mayoría de colombianos y eliminar tanto privilegio a tan pocas familias del país.

BLM: ¿cuál es la diferencia para hacer política con la UP en los años 80 y ahora?

AA: no hay mucha diferencia. Nos siguen amenazando, nos hostigan, nos detiene la gente en las manifestaciones, por lo menos ahora nos escuchan y nos dan un escolta. Nos mataron 4 mil de nuestros miembros y nos decían que eran autoamenazas.

BLM: ¿cómo afectó el país los asesinatos de Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo  Ossa?

AA: fue muy duro, extremadamente duro. Por ese genocidio fue condenado el Estado, que ha sido por los crímenes de Galán, de Pizarro, por las masacres de Segovia, del Chengue, del Salado, de Trujillo en el Valle, de Piñalito en el Meta, por todos eso ha sido condenado el Estado.  Yo espero que hayan aprendido la lección, el Estado no puede seguir siendo condenado, tienen que cambiar la doctrina de seguridad y de enemigo interno. Nosotros no somos enemigos internos, somos ciudadanos que hacemos política y que tenemos derecho a hacerla.

BLM: ¿qué es lo más duro que recuerda de esa época?

AA: ¡todo! Por ejemplo, fue muy duro el crimen de Pedro Luis Valencia aquí en Medellín, ese día yo mandé a poner una puerta nueva en mi casa porque entendí la dureza de lo que estábamos sufriendo. Recuerdo que nunca nos vendieron un armas para protegernos. En el caso de la amenazas a Manuel Cepeda nunca hicieron nada porque dijeron que había un homónimo, pero a Manuel lo asesinaron. Recuerdo momentos tan duros como la masacre de Caño Sibao (Meta) donde enterramos cinco mujeres y dos hombres, Eso fue horrible.

BLM: ¿la UP está condenada al exterminio eterno?

AA: yo espero que no, que hayan aprendido la lección y que el Estado no siga siendo condenado, porque siempre estuvo vinculado en los crímenes por omisión, colaboración o acción directa.

BLM: Pero junto a usted se ve gente muy joven, ¿No le da temor por ellos?

AA: No, con ellos lo que siento es una enorme vitalidad, porque no perdimos nuestro tiempo y los jóvenes toman nuestras banderas y nuestros contradictores no podrán matar a todo el mundo.

BLM: en varios países de América Latina hay gobiernos de izquierda: Venezuela, Cuba, Nicaragua, Argentina, Brasil, a Chile regresa la izquierda: ¿su concepción de país a cuál de esos se parece?

AA: es un país de izquierda a lo colombiano. Por ejemplo, hay que rescatar la riqueza que produce la minería, porque aquí nos dejan el 3 y 4% en oro y plata y el 9% en petróleo y eso no puede seguir así. Si recuperamos el 30% tendríamos miles de billones para construir carreteras como en Arauca, que es uno de los departamentos más ricos pero que no tiene vías y un solo municipio con agua potable. Allí está el más alto índice de analfabetismo, pero allí está El Cerrejón.

Estamos proponiendo una nueva forma de Estado y de economía, estamos proponiendo el rescate del dinero público de los negocios, como las notarías, por ejemplo. Proponemos que con esa plata se cree una caja nacional de pensiones para pensionar el grueso de los habitantes que nunca ha tenido nada. Propongo que hoy los ciudadanos que tengan más de 65 años gocen de una pensión, una pensión para los campesinos, los vendedores ambulantes, que nunca han tenido. La persona que trabajó 19 años, pero que no tiene derecho a nada porque aquí se les ocurrió eliminar las pensiones proporcionales al tiempo trabajado; cuando me fui existían y ahora que llego ya no existen ese tipo de pensiones. Lo mismo pasa con los jóvenes, a quienes contratan dos meses, descansan otros tres y así juegan con la pensión de la gente mientras que otros se echan todo el dinero a los bolsillos.

Hay gente en el sector privado con mucho dinero y esto se tiene que racionalizar. La miseria está muy organizada en el país, pero la riqueza no y lo que queremos es que la riqueza vaya a los 46 millones de colombianos y no a las 150 familias de siempre. Tal vez eso es lo que le incomoda a la gente que nos anda amenazando, pero yo quisiera saber quiénes son, y yo les hago un llamado a ellos para que nos muestren sus caras y nos digan qué les molesta. Nuestro país no ha tenido gobierno, sino gente  trabajando para que sus fortunas incrementen a costa de los más pobres.

BLM: ¿pero lo que usted propone con las empresas mineras y demás trasnacionales no se asimila a la expropiación tal y como pasó en Venezuela?

AA: no, de ningún modo. Lo que nosotros estamos proponiendo  es que trabajemos juntos para reactivar la economía, porque ellos han acabado con nuestras medianas y grandes empresas, y están en declive las fábricas pequeñas. Cuando llegué a Medellín pregunté qué sindicatos habían y me dijeron que el de la Phillips Morris, pero también me dijeron que el tabaco colombiano desapareció.

Lo mismo pasó con Coltejer y Fabricato, y eso me dio mucha tristeza, porque cuando me fui del país vestíamos orgullosos prendas hechas en Medellín y ahora todo el país se convirtió en un sanandresito chino, ¿y dónde está nuestra industria? Pues ellos mismos la acabaron gracias a los Tratados de Libre Comercio que sólo han beneficiado a las zonas francas, y por ahí hay un candidato propietario de las zonas francas más grandes del país.

BLM: ¿por qué no se lograron unir los partidos de izquierda como el Progresismo, el Polo y la Unión Patriótica para estas elecciones?

Por la Ley Electoral que aprobó el parlamento oficialista y que nos puso palos en las ruedas. Nosotros hicimos una consulta al Consejo Nacional Electoral para saber si podíamos hacer una unidad sin perder nuestro distintivo político y nos dijeron que no. Lo máximo que pudimos hacer fue una lista donde estamos los camioneros, campesinos, los Verdes y unos miembros de la UP para el Senado, que es la lista de la Alianza Verde.

En la Constituyente del 91 pusimos un umbral de 50 mil votos y eso era mucho, pero era más democrático. Ahora los partidos tradicionales y modernos como La U, Conservador y Cambio Radical, aumentaron el umbral  para evitar que partidos como el nuestro pueda competir por la falta de dinero. Esto es una democracia deslegitimada, muchos compran votos y todos saben dónde y a cómo los venden, menos las autoridades.

BLM: ¿usted cree que va a ganar las elecciones a la Presidencia?

AA: si la gente votara a conciencia, las ganaría, pero si la gente vota porque les pagan, no. Aquí nos vamos a tener que acostumbrar algún día a que la gente mire las ideas y no mire quién le da un bulto de cemento, porque eso es cemento hoy y mañana es hambre. El día en que la gente empiece a pensar políticamente y los medios de comunicación abran espacios iguales para todos, las cosas van a empezar a cambiar.

BLM: ¿qué piensa del voto en blanco?

AA: es una expresión legítima y respetable porque la gente tiene derecho a no sentirse representada, pero creo que en estos momentos no ayuda mucho.

BLM: usted estuvo en el balcón de la Alcaldía de Bogotá apoyando a Gustavo Petro: ¿cómo ve ese proceso que cada vez se torna más complicado?

AA: Cuando me fui del país eran impensadas muchas cosas como tener un procurador de la edad media, y hoy lo tenemos, el cual hace el oficio de un mocha cabezas con el que no esté de acuerdo con sus ideas políticas, que quita derechos políticos y la soberanía representada en el voto popular tal y como lo dice la Constitución.

BLM: ¿cómo se sueña Colombia?

AA: Me sueño una Colombia más igualitaria donde nadie aguante hambre, me sueño una Colombia donde mujeres y hombres tengamos igualdad de derechos, me sueño una Colombia donde nuestras riquezas no sirva para el bienestar de los de afuera y para el malestar de los de adentro.

Sueño con una Colombia donde podamos construir nuestras calles sin los contratistas, pero que los jóvenes contratistas puedan venir a trabajar como funcionarios del Estado y hacer nuestras propias vías, sueño con una Colombia donde todos los municipios tengan agua potable y maneje las aguas residuales para llevar las aguas limpias a los ríos, sueño con una Colombia con ríos de verdad y no unas alcantarillas.

Sueño con una Colombia más generosa y gobernada por todos los colombianos, porque todos tenemos derechos de conocer el presupuesto de los municipios y decidir qué se construye primero, si el hospital, una escuela o pavimentar una calle. Sueño con una Colombia sin corruptos, sueño con una Colombia diferente.

Sueña con una utopía…

Las utopías también tienen un momento que se vuelven verdad.

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