Hace más de seis siglos se viene desarrollando de forma responsable un recurso natural “la madera”, con un enfoque ambiental, social y económico. Se trata de una técnica muy inusual en la silvicultura, basada en dos principios: equilibrio y armonía.

Consiste en producir madera de excelentísima calidad, durabilidad y flexibilidad. Esta última característica, la flexibilidad, le ha permitido al hombre de cierta manera; abordar, enfrentar y proteger a la sociedad de eventos antrópicos- naturales, tales como: tornados, inundaciones, tifones, terremotos entre otros. Es una madera capaz de responder por sus excelentes cualidades, a los retos que cada vez más enfrenta la humanidad (infraestructura sismo-resistente con madera, construir aerogeneradores de gran altura para aprovechar la fuerza del viento y producir energía a menores costos-factor de capacidad-bajas emisiones de CO2 entre otros). El concepto se sustenta en producir madera sin talar la corteza de los árboles.

¿Cómo así? ¿Es posible aprovechar y desarrollar un recurso natural renovable y no renovable de forma sustentable?

Sí, es posible. Entre los años 1300-1400 en Kitayama, a 20km al noroeste de Kioto, Japón. Este lugar por su topografía de zonas montañosas y de laderas muy pronunciadas e inhóspitas, les generó penuria a sus pobladores en aquel entonces, lo cual fue determinante para producir madera de forma inusual. Después de muchos años de estudios e investigaciones, lograron desarrollar la técnica forestal Daisugi.

Es un proceso parecido al de los bonsáis. Consiste en cortar el cedro, una madera con mucha demanda por sus innumerables bondades, para uso doméstico, industrial e infraestructura en todo el mundo, y más cuando ha sido cultivada con la técnica Daisugi. Su valor es muy superior al cedro producido de forma tradicional, caso Colombia y otros lugares. Al momento de podar de manera controlada el cedro “sus primeros años”, este inicia un crecimiento de grandes ramas de forma vertical, se hablan de unos 20 años de tiempo, para alcanzar el óptimo crecimiento. Una de sus principales características es generar madera de longitudes muy largas sin nudo, el doble de fuerte, 140 veces más flexible que el cedro estándar, produciendo grandes volúmenes de madera hasta 300 años, sin talar la corteza del árbol.

De la madera a la Minería Daisugi. Colombia puede ser pionera

El sector de los recursos naturales en Colombia, caso minero energético que hace décadas viene padeciendo un fenómeno mundial: el rechazo de aceptar proyectos que involucren a los recursos naturales, incluyendo las energías renovables. Ojo, este fenómeno ha sido construido de forma artificial por parte de los tomadores de las decisiones en la creación de sus políticas públicas, no es cuestión de la suerte, otros para excusarse, hablan de lo complejo que son los territorios. El rechazo no cesa “crece como espuma”. Se trata de una de las cinco características “diría yo, la más retadora de todas” que tiene todo recurso natural renovable y más aún, no renovable. Leer: Las cinco características de la minería Por: Juan Daniel Angulo Argote, 2019.

¿Cómo encontrar ese camino para producir minerales desde la armonía y el equilibrio?

La normativa actual minero ambiental en Colombia, necesita dar un giro de 180 grados si queremos anticiparnos a los conflictos que nos respiran en la nuca, más no evitarlos, ya que son inextricables en todo recurso natural, y como primera medida, se necesita sensibilizar a todos los actores, y de esta manera, desarrollar e implementar gradualmente sobre el territorio colombiano, la metodología de la Línea Base Ambiental con Valor Compartido (LBACV), registrada como obra inédita en la Dirección Nacional de Derechos de Autor, Ministerio del Interior, Colombia. En ella se plasma sobre el terreno, todo ese olvido que por décadas han tenido principalmente dos actores en el desarrollo sustentable de una economía: 1. Las riquezas naturales “desde el agua, madera, leche, flores, café, carbón, cobre, esmeralda, oro entre otros” y 2. Sus comunidades.

Finalmente, para lograr ser potencia mundial de la vida, se necesita conocer las bondades, fortalezas y debilidades de cada territorio frente a sus recursos naturales. De lo contrario, el sector minero energético y su transición, seguirá dando vueltas en el mismo punto, y con un grillete lleno de conflictos sociales y ambientales a perpetuidad. Reitero, la LBAVC a corto-mediano plazo, asegura el presente y futuro que hoy en día no tienen los proyectos en Colombia. Promueve la inversión de manera exponencial, ya que, entrega un camino expedito con media llave de la licencia social para operar a perpetuidad,

Minería Daisugi en Colombia, es aquella capaz de direccionar a la institucionalidad, para crear un sector con pilares similares a la técnica forestal Daisugi “pasar de arenas movedizas hacia una roca competente”. Es actuar por las ramas, no por las raíces. Aquí cortamos y explotamos, más no autogeneramos, llego el momento en desaprender para reaprender.

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