Gaviotín.
Gaviotín.

 

El Pacífico nariñense forma parte de Chocó biogeográfico, que se extiende desde Panamá hasta el norte del Perú, cubriendo una zona de aproximadamente 187.400 km², que va desde el nivel del mar a los 5000 msnm en Ecuador, caracterizada por ser una zona neotropical húmeda, siendo uno de los lugares con mayor pluviosidad del mundo, ubicándose ahí el municipio de Lloró, en el departamento del Chocó, considerado uno de los lugares más lluviosos del planeta. Se asienta ahí el manglar más productivo del mundo, Sanquianga, en Nariño.

Su posición estratégica al occidente de los Andes ha hecho de este lugar uno de los más biodiversos, encontrándose 9000 especies de plantas vasculares, 200 de mamíferos, 600 de aves, 100 de reptiles 120 de anfibios, el 25% de las cuales son especies que únicamente se encuentran ahí. Los cosmonautas han quedado impresionados con el verdor de esta región, a tal punto que la reconocen como un tapiz de clorofila.

La fauna es tan variada, que va desde las ballenas jorobadas hasta las ranas más venenosas del mundo; tigrillos, jaguares, monos araña, perezosos, tatabras, tres especies de saurios -dos lagartos y un geco-, además de muchas especies de insectos y de especies marinas; su diversidad es tan grande, que los científicos no han acabado de estudiar una especie y encuentran otras nuevas que deben clasificar.

Colombia ocupa el primer lugar en el mundo en avifauna con 1869 especies, en el Chocó se han reportado un total de 838 especies, 10 de las cuales son endémicas de esta zona. Se encuentran ahí aves acuáticas y terrestres, recordando que aquí muchas aves descansan de las migraciones estacionales que hacen periódicamente. De tal manera que el Pacífico nariñense donde se encuentran importantes ecosistemas, algunos de los cuales están protegidos, como el parque natural Sanquianga, las reservas naturales La Planada y Río Ñambí, por mencionar algunas, albergan innumerables especies animales y vegetales, muchas de las cuales son endémicas.

Chorlito.
Chorlito.

 

Durante mi más reciente permanencia en dicho territorio, gracias a las redes sociales, encontré algo que me llamó mucho la atención, y es el grupo San Andrés de Tumaco Birding, de la Fundación Guandal, un grupo conformado por biólogos, naturalistas, ambientalistas y amantes de la preservación de las aves en el territorio. En el lugar donde viví, desde la terraza podía divisar las playas de El Bajito, uno de los espacios más hermosos y más tradicionales del Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico, y en la huerta de los vecinos mi distracción o pausa activa como llaman ahora a los recreos, era observar la cantidad de aves que ahí llegaban, asombrándome el número de especies, ahí azulejos, pájaros carpinteros, bobos coronados, pispirís, los encantadores kindes o quindes, también llamados colibríes, con sus hermosos colores verde y rojo, mis aves preferidas, sin duda alguna.

Así que no dudé en contactarlos y nos pudimos conocer con Marcela Cabanzo González y Jonathan Sequeda Zuleta, quienes junto con Vinicio Góngora Fuenmayor, Miguel Ángel Martínez Prado y Deyber Hernández conforman el grupo base de San Andrés de Tumaco Birding. Iniciamos una amena conversación, claro, alrededor de las aves que existen en el Pacífico nariñense, la charla era interrumpida cuando un ave sobrevolaba por los árboles del parque Colón, señalando con el dedo y tomando nota mnemotécnica, repitiendo nombres que me recordaron mis viejas clases de latín. Ambos hablan con pasión del tema, me cuentan que el grupo surgió por la necesidad de llevar no solamente el registro de aves que existen en Tumaco, sino también la necesidad de preservar estos hermosos animales que son no solamente el deleite de quienes los observamos, sino que forman parte vital de la existencia de la vida en nuestro planeta.

Y mientras las aves siguen revoloteando y ululando a nuestro alrededor, ellos me cuentan que llevan importantes registros, los cuales han sido ya incluidos en los listados internacionales; de igual manera hablan con emoción de los encuentros que hacen en el año sobre los conteos de aves, y sus mayores orgullos son haber realizado en mayo de 2008 el Primer Seminario de Biodiversidad del Pacífico Sur, enfocado en el tema de aves, con una participación de más de 80 personas de Colombia y Ecuador, y el 32º Encuentro Nacional de Ornitología -ENO- realizado en Tumaco en agosto de 2019. Asombra el empeño que estos jóvenes biólogos le ponen a lo que les gusta y consideran importante para el territorio. Nos despedimos, no sin antes recibir unos hermosos almanaques con fotografías de aves del territorio y programando una salida para divisar esas perlas aladas, como bien los han llamado los miembros del grupo.

Piurita.
Piurita.

 

El evento al que gentilmente me invitaron fue el October Big Day, que es la segunda fecha más importante para la observación de aves en el mundo, después del Global Big Day, que se lleva a cabo en mayo. Nos encontramos en la Dirección General Marítima, ubicada en el mayor promontorio de la isla de El Morro, y que lastimosamente tiene entrada restringida, ahí se unen al grupo Christian Bermúdez Rivas y María del Pilar Aguirre Tapiero, biólogos que trabajan en la Dimar, también apasionados por este hermoso territorio y por sus aves. Aun nos encontrábamos en la entrada, y ya se estaban registrando diferentes especies, aves que pasean de un árbol a otro, otros que están sobre los cables y los postes, así como otras aves inquietas que se aproximan a nosotros.

No habíamos avanzado 100 metros dentro de la DIMAR, y el registro iba en aumento; debo confesar que era esta mi primera experiencia observando aves con verdaderos expertos y ,claro, por mi naturaleza comunicante, en más de una ocasión don Vinicio, un verdadero sabio ornitólogo, debió hacerme señas para que me callara. Fuimos ascendiendo hasta llegar al faro, para mi una verdadera novedad, ya que siempre había querido divisar a Tumaco en todo su esplendor desde ese maravilloso sitio. El asenso fue lento y pausado, ellos registrando aves hasta lograr una verdadera bandada, yo, aprendiendo a utilizar unos binoculares profesionales y ayudando a divisar también aves. En la cima, ¡qué majestuosidad!, desde ahí se divisa en su magnitud ese mar verde Pacífico, las islas de El Morro, la Viciosa y Tumaco, la magia de Salahonda y la Isla del Gallo, y en todo su verdor la ensenada de Tumaco. Verdaderamente di gracias a la vida por esa maravillosa oportunidad al lado de gente igualmente maravillosa.

Tuve suerte de principiante, observé dos especies de aves rapaces, una blanca y otra negra, las cuales revoloteaban encima de nosotros en lo que para mi parecía una danza mítica y para ellos la lucha por la supervivencia para lograr su espacio. El descenso fue un poco más rápido, por un bello sendero que sería realmente el deleite de todos los tumaqueños, ya que todo ese promontorio está lleno de vida, de insectos, aves y mamíferos, de hermosas orquídeas y de imponentes árboles que todo lo sostienen, incluidos nosotros los humanos. Al descender se sigue anotando en el registro, ya no con el papel y el lápiz como yo creía, sino directamente en una plataforma en vivo desde el celular.

October Bird Day en Tumaco.
October Big Day en Tumaco.

 

Ya en la parte baja, fue donde más silencio se nos pidió hacer, la intensión era detectar una especie que habita en los manglares y que es muy difícil de observar. El grupo observaba aves, pero yo los observaba a ellos, quienes sigilosamente, casi que en un rastreo, se movían para no espantar a esta escurridiza ave, los ojos les brillaron cuando uno de ellos señaló con el dedo a la Chitagua o Polla Manglera, mientras uno de ellos musitó: Aramides axillaris. Creo que esta fue la perla de la corona de esta maravillosa jornada que jamás olvidaré. Finalmente, ese día se registraron 58 especies observadas en Tumaco para el mundo entero.

Marcela me explica que en Tumaco hay 21 especies de aves de distribución restringida en Colombia, y que el territorio comparte con Ecuador y Perú, donde se extiende el Chocó biogeográfico, entre las cuales están: Tortolita ecuatoriana (Columbina buckleyi), Gorrión europeo (Passer domesticus), Reinita manglera (Setophaga petechia), Polla manglera (Aramides axillaris), Tordo negro (Dives warszewiczi), Halcón peregrino (Falco peregrino), Gaviota cocinera (Larus dominicanus), Gaviotín real (Thalasseus maximus), Chorlito piquigrueso (Charadrius wilsonia), Cachimbuda (Numenius phaeopus), Tijereta Fragata (Fregata magnificens), Garzón (Ardea alba), entre muchas otras especies, ya que, como me siguen explicando, Tumaco es un sitio de parada para las especies migratorias, en su viaje de norte a sur, y después de regreso de sur a norte, descansan y se alimentan en las playas o humedales, como en las piscinas camaroneras de Maragricola.

En 4 años de trabajo el grupo San Andrés de Tumaco Birding, solo en este municipio ha registrado más de 400 especies de aves, así que el número para el total del Pacífico nariñense debe ser mucho mayor, el cual esperan pronto registrar en el libro “Aves de Tumaco”, para poder compartir el registro de sus investigaciones, lo cual será un insumo muy importante a nivel mundial para la preservación y cuidado de todas las especies, incluidos nosotros.

Chitagua.
Chitagua.

 

Desde entonces las aves tienen muchos más significados para mí, son no solamente el símbolo de la libertad en su vuelo, sino que entiendo que su presencia es fundamental en la existencia del planeta, que nuestro territorio está pletórico de vida y que ahí pulula la esperanza, por eso no puedo terminar esta columna sino con una sentida estrofa de “A una alondra”, del poeta inglés Percy Bysshe Shelley, para agradecer así, a este grupo, ese trabajo inmenso y maravilloso que están haciendo:

 

Si un poco me dijeras

del gozo que tú sabes,

tal locura armoniosa

brotara de mis labios,

que, como yo te escucho, el mundo escucharía.

Grupo San Andrés de Tumaco Birding.
Grupo San Andrés de Tumaco Birding.

 

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