No sería igual un <<paisa>> que un antioqueño[i]. Mientras el antioqueño sembró, el paisa habría depredado. Mientras el antioqueño construyó ferrocarriles, carreteras y caminos para intercomunicar a sus pueblos, el paisa los habría utilizado para mover contrabandos.

El antioqueño construyó al Viejo Caldas. Y también <<armado>> de café sembró el norte del Valle del Cauca y el del Tolima. Todo ello soñando en cierta Antioquia Grande. El paisa sería apenas una versión cerrada de esa Antioquia.

Don Pepe Sierra fue un antioqueño que llevó capitales frescos a Bogotá impulsando su despertar inmobiliario e industrial. La subcultura paisa amenazaría consumir capitales implantando su consigna del <<todo vale>>. Sinrazón por la cual, a cambio del respeto que se habrían ganado los antioqueños, el paisa sólo estaría despertando miedos.

En la gestación de esta gravosa contradicción, comenzando el siglo XX se coció el que vino a ser uno de los más bellos cantos de la cultura antioqueña, cuyo primer párrafo reza:

<<Hubo una Antioquia grande y altanera /Un pueblo de hombres libres/ Una raza que odiaba las cadenas / Y en las noches de sílex / Ahorcaba los luceros y las penas / De las cuerdas de un tiple/Siquiera se murieron los abuelos / Sin ver como se mellan los perfiles[ii]>>

El antioqueño se hizo y continúa siendo <<montañero>> por arraigada convicción. Al abandonar el valle del Magdalena entrando por Puerto Triunfo o por Puerto Berrío, el valle del Cauca por La Pintada, la Costa Atlántica por Puerto Valdivia o volando hacia Medellín por Rionegro, por cualquier parte que llegue, al antioqueño se le inflama el alma como si sus montañas exhalaran helio a cambio de oxígeno. El paisa no llega porque nunca quiso salir.

El antioqueño sembró a Colombia de fríjol y la inundó de arepas (se dejó el poncho). El paisa habría elegido la politiquería parroquial urbana (se puso corbata). El montañero tiende a ser reservado como se lo ordena la majestuosidad cordillerana. El paisa es hablantinoso como ciertos reconocidos culebreros. El antioqueño se cultivó escéptico. El paisa se hizo rezandero. El antioqueño trabaja. El paisa reza y peca.

Mientras el antioqueño construye, el paisa aprovecha. Mientras el antioqueño sueña, el paisa urde. Mientras el antioqueño canta, el paisa lloriquea. Mientras el antioqueño invierte, el paisa consume. Mientras el antioqueño crea, el paisa socava. Mientras el antioqueño gobierna, el paisa trama. Mientras el antioqueño dirige, el paisa conspira.

Mientras el antioqueño se abraza a Colombia, el paisa la incendia…

Congótica. Mientras….

Congótica 2. Con corazón antioqueño y estómago rolo, estoy corriendo el riesgo de que por este blog me quiten <<la visa>> quienes amenazan convertir a Colombia en víctima de cierto fascismo a lo paisa.

Bernardo Congote es Politólogo, Economista y Profesor universitario colombiano, miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina-www.federalismoylibertad.org) y autor de La Iglesia (agazapada) en la violencia política (www.amazon.com).

[i] El autor es nacido en Medellín (Venezuela entre Barranquilla y Manizales). Y fue criado en Bogotá porque su padre consideró <<que la mejor avenida de Medellín era la venida pa´ Bogotá>>.
[ii] Robledo Ortíz, Jorge.(Santa Fe de Antioquia, 1917). <<Siquiera se murieron los abuelos>>. Primera estrofa del cimero poema.

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