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Publicado el jgorthos

EPICONDILITIS DEL CODO: UNA PATOLOGÍA INSIDIOSA Y MOLESTA

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Con frecuencia nos encontramos con un dolor que aparece de manera casual y progresiva en el codo; al principio puede ser sordo y moderado. Creemos que fue un golpe con algún objeto, pero no asociamos su causa con claridad.
En general, este dolor se producen por fracturas, bursitis, luxaciones, artritis, tendinitis, esguinces, desgarros musculares y los llamados codos del tenista o del golfista.
Vamos a detenernos en estos últimos que, por ser frecuentes, subagudos y de larga duración, no los entendemos y su tratamiento a veces se hace complicado, generando molestia en la vida diaria, hasta el punto de limitar la actividad laboral de quienes los padecen.
Estos dolores semiológicamente han sido clasificados como el codo del tenista y del golfista por su asociación con la práctica de estos deportes. Sin embargo, no siempre son los golfistas ni los tenistas quienes padecen este dolor. Algunos ni siquiera practican esos deportes.
Efectivamente no es una enfermedad exclusiva de estos deportistas, pero su nombre propio quedo así en la historia de la ortopedia. Veamos en qué consiste.
En el miembro superior existen grupos musculares que se encargan de realizar de manera sincronizada la extensión o flexión de la mano sobre el antebrazo. Cada grupo muscular tiene un trayecto bi-articular; es decir que viniendo desde su inserción en la mano pasan sobre la articulación de la muñeca y luego sobre el codo insertándose encima de él.
Los músculos extensores van lateralmente en el codo, en el llamado epicóndilo lateral, y los flexores van en la parte interna, en el denominado epicóndilo interno. De aquí sale la primera parte del nombre de la enfermedad: epicondilitis.
Ahora revisemos qué puede generar esta enfermedad. En general se clasifican como patologías por “sobreuso”; es decir, por fuerzas y trabajo muscular repetitivo, que causan inflamación, dolor y el subsecuente compromiso funcional.
El codo de tenista se presenta por uso excesivo, lo cual ocasiona lesión por tensión muscular. La contracción repetida de los músculos del antebrazo, para enderezar y levantar la mano y la muñeca, es la causante de este dolor.
Los movimientos repetidos y el estrés en el tejido pueden provocar pequeños desgarros en los tendones que unen los músculos del antebrazo con la prominencia ósea en la parte externa del codo.
El codo de golfista, también conocido como epicondilitis interna, es causado por daño a los músculos y tendones que controlan la muñeca y los dedos. Levantar, arrojar o golpear incorrectamente, así como poco calentamiento o mal acondicionamiento pueden causar codo del golfista.
El dolor del codo de golfista aparece repentina o gradualmente y empeora cuando:
• Se balancea un palo de golf o una raqueta
• Se aprieta o lanza una pelota
• Hay apretón de manos
• Se gira el pomo de una puerta
• Se levantan pesas
• Se recoge algo con la palma de la mano hacia abajo
• Se flexiona la muñeca

La repetición de golpe de revés, con técnica deficiente, al jugar tenis es una posible causa del codo de tenista. Sin embargo, muchos otros movimientos comunes del brazo pueden originan esta dolencia. Por ejemplo:
• Usar herramientas de plomería
• Pintar con brocha o rodillo paredes, puertas, muebles, etc.
• Atornillar y realizar trabajo de carpintería o bricolaje
• Cortar carnes y otros ingredientes de cocina,
• Usar repetitivamente el mouse de la computadora
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer este dolor están:
• La edad. Aunque el codo de tenista afecta a personas de todas las edades, es más común en adultos entre 30 y 50 años.
• La ocupación. Las personas que tienen trabajos que implican movimientos repetitivos de la muñeca y el brazo tienen más probabilidades de desarrollar codo de tenista. Los ejemplos incluyen fontaneros, pintores, carpinteros, carniceros y cocineros.
• Ciertos deportes. Participar en deportes de raqueta aumenta el riesgo de tener codo de tenista, especialmente si emplea una técnica de mal golpe.
• Realizar actividad repetitiva al menos dos horas al día.
• La obesidad
• El tabaquismo
Durante el examen físico, el médico aplica presión en el área afectada o le solicita al paciente que mueva el codo, la muñeca y los dedos de varias maneras.
En muchos casos, el historial médico y el examen físico brindan suficiente información para que el médico diagnostique codo de tenista. Pero si el médico sospecha que algo más puede estar causando los síntomas, es posible que sugiera radiografías u otro tipo de estudios por imágenes.
Respecto al tratamiento, el codo de tenista a menudo mejora por sí solo. Pero si los analgésicos de venta libre y otras medidas de autocuidado no son efectivas, el médico puede sugerir fisioterapia. Los casos severos pueden requerir cirugía.
Si los síntomas están relacionados con el deporte del tenis, el médico puede solicitar una evaluación técnica sobre la manera como se practica este deporte; en caso de movimientos relacionados con las tareas diarias, es importante determinar las causas del estrés en el tejido lesionado.
Los fisioterapeutas enseñan ejercicios para estirar y fortalecer gradualmente sus músculos, especialmente los músculos del antebrazo. Los ejercicios excéntricos, que implican bajar la muñeca muy lentamente después de levantarla, son particularmente útiles. Una correa o un aparato ortopédico para el antebrazo pueden reducir el estrés en el tejido lesionado.
• Infiltraciones. El médico puede sugerir inyecciones de plasma ricas en plaquetas, toxina botulínica o algún tipo de anti-inflamatorio en el tendón doloroso. La punción seca, en la que una aguja perfora el tendón dañado en muchos lugares, también puede ser útil.
• Tenotomía ultrasónica (procedimiento TENEX). En este procedimiento, bajo guía ecográfica, un médico inserta una aguja especial a través de la piel y dentro de la porción dañada del tendón. La energía ultrasónica hace vibrar la aguja tan rápidamente que el tejido dañado se licua y puede ser succionado.
• Cirugía. Si los síntomas no mejoran después de seis a 12 meses de tratamiento no quirúrgico extenso, la cirugía es una opción para eliminar el tejido dañado. Este tipo de procedimientos se puede realizar a través de una incisión grande o mediante varias incisiones pequeñas. Los ejercicios de rehabilitación son cruciales para la recuperación.
Como vemos esta es una entidad insidiosa y que, en ocasiones, genera limitación funcional y compromete la calidad de vida. Lo más importante es consultar el ortopedista y que éste se enfoque racional y adecuadamente en el caso, buscando la mejor de las opciones para tratar la dolencia.
En todo caso, prevenir las actividades desencadenantes del dolor siempre será la mejor de las opciones en el largo plazo.

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