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Publicado el Mongabay Latam

Cámaras trampa permiten conocer de cerca al águila que reina el cielo amazónico

  • En el 2000 un estudio determinó que una pareja de águilas harpías se movilizaba en un radio de hasta 5000 hectáreas.
  • Las cámaras trampa se ubican en la provincia de Tambopata, región de Madre de Dios.

Milton López/Mongabay Latam

Se encuentran en el tope de la cadena alimenticia amazónica junto a los jaguares y las anacondas. Si el jaguar domina el suelo y la anaconda, los pantanos y los lagos; el águila harpía (Harpia harpyja) reina como el depredador máximo en las copas de los árboles amazónicos. Así lo ha demostrado uno de los proyectos que forma parte de la iniciativa Wired Amazon que ha desplegado más de 100 cámaras trampa en los bosques amazónicos de la provincia de Tambopata, en la región de Madre de Dios, para registrar material invaluable, a través del proyecto ‘AmazonCam’, para los investigadores.

El proyecto relacionado con las águilas harpías se llama ‘HarpyCam’ y tiene como objetivo registrar imágenes y videos de esta especie, desde el albergue Refugio Amazonas hasta el Tambopata Research Center, para estudiar el comportamiento de este depredador. “El águila harpía es considerada el águila más grande en las Américas y la segunda en el mundo”, explicó Gabriela Orihuela, encargada de comunicaciones de Rainforest Expeditions.

Baawaja y Kee Wai son los nombres de la pareja de águilas harpía que son monitoreadas desde que nació su cría en mayo de 2017. Sus nombres provienen de la lengua indígena Ese Eja: Baawaja significa ‘Tambopata’ y Kee Wai ‘harpía’. En algunas de las imágenes más impactantes es posible ver cómo esta pareja de águilas se alimenta de un mono o le da de comer a una de sus crías.


Una de las águilas harpías alimenta a su cría. Foto: Rainforest Expeditions/San Diego Zoo Global

El águila harpía alimenta a su cría con un mono. Foto: Rainforest Expeditions/San Diego Zoo Global

Los inicios del proyecto

HarpyCam es un proyecto reciente. “Lo que se planea es registrar el día a día de esta familia: desde el nacimiento de su cría hasta que esta abandone el nido. El proceso dura aproximadamente 18 meses”, dijo Orihuela.

Lo curioso del proyecto es que nació a partir del estudio de los primates de los cuales se alimenta el águila harpía. Por eso hablamos con Mark Bowler, codirector científico de Rainforest Expeditions, quien se encuentra en el Reino Unido y es un experto en primates.

“La conducta de los primates está determinada por sus depredadores. Por ejemplo, la teoría sugiere que la presión de su depredación determina el tamaño del grupo de primates, debido a que deben tener muchos ojos atentos a cualquier ataque. Pero estas teorías nunca han sido probadas porque nunca hemos sido capaces de medir los niveles de depredación y menos cuando los depredadores son aéreos como las águilas harpías”, indicó Bowler.

Y agregó que ahora con la ayuda de las cámaras trampa colocadas en las copas de los árboles, se podrá tener idea de la cantidad de alimento que comen las águilas harpías y así se podrá determinar el porqué del tamaño de los grupos de primates.


Momento preciso en que un águila harpía trae una presa de mono al nido. Foto: Rainforest Expeditions/San Diego Zoo Global

“La principal ventaja de trabajar con cámaras trampa es el ángulo de visión para identificar a las presas del águila harpía que antes rara vez se podía. Aparte, un observador simple no puede concentrarse durante dos o tres días y no hacer movimiento para no espantar a la especie y además estar atento para solo ver un momento que podría durar 3 segundos. ¡La cámara está siempre lista!”, aseguró Bowler.

Un ave rapaz excepcional

Mongabay Latam se comunicó además con Renzo Piana, investigador especializado en aves rapaces, para entender la dinámica de esta especie de ave rapaz poco estudiada. Piana también estudió la población de águilas harpías en el 2000 en la región de Madre de Dios y señaló que, si bien no es una especie en peligro en el Perú, sí existen amenazas considerables que pueden poner en riesgo a su población.

“Como amenazas directas a la especie no hay, pero sí a los árboles donde vive. Por eso considero que la deforestación producida por la tala ilegal lo afectan. Desde el 2000 se incrementó hasta en 10 veces la tala ilegal del shihuahuaco, especie maderable que es su lugar especial para anidar. De manera eventual, a veces, cuando su nido está ubicado cerca a centros poblados, por una creencia que tiene la gente, se le caza para prevenir que se lleve el ganado o los pollos”, explicó el ornitólogo.

Piana también señaló que el águila harpía es un ave rapaz bastante peculiar porque tiene una fortaleza especial en una zona conocida como el tarso (unión de la pata con la pierna del ave). Esto se debe a que se alimenta de presas de gran tamaño y de mucha resistencia como los monos, los osos perezosos o los osos hormigueros. “La presa del águila harpía muere por la acción inmediata de las garras que se incrustan en su piel y dañan sus órganos internos. Se debe tener una fuerza tremenda para ello”, expresó el especialista en aves rapaces.


Las cámaras trampa se colocaron a una altura de casi 30 metros para captar imágenes insólitas de las águilas harpías en sus nidos. Foto: Rainforest Expeditions/San Diego Zoo Global.

En la imagen, un mono aullador es la presa cazada por el águila harpía. Foto: Rainforest Expeditions/San Diego Zoo Global

Si bien el águila harpía es un ave que domina el cielo amazónico, su población no es abundante. Según la investigación desarrollada por Renzo Piana en el 2000, la densidad poblacional de esta especies es escasa. Solo en la parte baja del río Madre de Dios encontró ocho nidos distanciados unos de otros en 5 kilómetros. Además, estableció que una pareja de águilas harpías podía vivir y movilizarse de forma exclusiva en un rango de hasta 5000 hectáreas. “Es el águila más grande de América, por eso necesita espacios grandes”, acotó Piana.

Fernando Angulo, también ornitólogo, señaló a Mongabay Latam que la importancia de las águilas harpías en el ecosistema amazónico se debe a que cumplen un papel central en el proceso de selección natural al escoger a sus presas. “Es simple, las águilas harpías no cazan a cualquier mono que vean, sino al más torpe, es decir, al que no se protege y camina de manera distraída y se muestra más vulnerable. Por eso es una especie que permite dejar en el mundo aquellos individuos más capaces y fuertes, con mejores genes y elimina a los menos capaces. Es un selector natural”, dijo.

En el futuro, finaliza Mark Bowler, con la ayuda de las cámaras trampa se determinará la densidad de crías del águila harpía en la Reserva Nacional de Tambopata en la región de Madre de Dios.

 

Foto de portada: Rainforest Expeditions/San Diego Zoo Global.

 

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