¿Se lo explico con plastilina?

Publicado el alter eddie

La masacre de la Ermita

En mi niñez siempre recuerdo las historias de mi abuelo hablando de la violencia en Santa Isabel, Tolima.

A eso de mis 13 años estuve de vacaciones en uno de los terrenos de mi familia, allí cerca a la casa y a un cultivo de papa, estaba enterrado un tal SANGRENEGRA, un bandolero que había matado a 29 personas en esa finca llamada la Ermita. Fue la peor de sus masacres y por esto como un castigo de por vida o de por muerte, decidieron sepultarlo en ese mismo lugar.

La narración que se hace de lo que pasó allí es aterradora, un sobreviviente llamado irónicamente Laureano Gómez y citado por el diario El Nuevo Día cuenta : “Empezó a matar primero a los hombres, quienes luego de ser amarrados fueron torturados, unos murieron descabezados y a otros les hacían el corte de franela (corte a la altura del cuello). Por su parte, los niños eran lanzados al aire y cuando caían eran recibidos con la punta del machete, mientras agonizaban fueron quemados en una hornilla”.

Esa hornilla era en la que se pelaban papas mientras hablábamos y nos contábamos historias con mis parientes.

SANGRENEGRA masacró a estas 29 personas, incluídos algunos familiares míos, por uno de los dos “pecados mortales” para la época, el de ser conservadores. Luego como era tradicional venía la matanza de liberales como venganza, en una finca llamada “El Placer” fueron masacradas varias personas entre ellos varios familiares míos. Lo aterrador de todo es que probablemente entre los victimarios estaban también parientes míos. Un reflejo triste de un país en el que nos matamos entre hermanos.

Hace poco me ví con un abuelo de 90 años, que sobrevivió a todas estas matanzas, yo le preguntaba la razón de tanta sangre, él me responde con rabia y seguridad:
¡Nos matábamos por brutos!

Espero que todo este odio visceral que hoy pulula en las redes sociales y en las calles, esas ganas de linchar al que piensa distinto, esa sed de venganza, esa incapacidad de escuchar al otro y de dialogar no genere otra bandada de 50 años de violencia para seguir en el ciclo de “matarnos por brutos”.

Las fotos pertenecen al libro Bandoleros, imágenes y crónicas de Victor Eduardo Franco y fueron tomadas en la finca la Ermita en 1963.

 

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