Conspirando por un mundo mejor

Publicado el Yolima Vargas Garzón @yoligrilla

Estimular la urbanización en Bogotá

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Bogotá, D.C. KienyKe

Desde hace muchas décadas los habitantes y visitantes de Bogotá vivimos las consecuencias de un estado crítico de contaminación que día tras día empeora y está llegando a niveles insoportables.

Acostumbrados al discurso de la riqueza de recursos naturales de Colombia, lo que muchos habitantes de Bogotá desconocen es que además de la contaminación, la capital del país se está acercando de manera peligrosa al límite de abastecimiento de agua que le proveen ecosistemas como Chingaza y Sumapaz; además el relleno sanitario de Doña Juana es insuficiente para recibir la gran cantidad de basuras que se producen.

Después de que Diego Laserna publicara un artículo que aseguraba que para el 2019 la necesidad de agua en Bogotá superaría la oferta, El Blog el Río de El Espectador profundizó la noticia y citando fuentes de la Empresa de Acueducto aclaró que aunque Laserna se basó en datos desactualizados de la Empresa de Acueducto, hoy se está en capacidad de abastecer a la ciudad y además 290.000 futuras conexiones.  
Bogotá no entrará en racionamiento de agua en 2019 (pero tal vez sí en 2022) (Blog el río, El Espectador)

Aunque la administración de Enrique Peñalosa en un acto de máxima irresponsabilidad insiste en ampliar hasta el 2070 la vida útil del Relleno de Doña Juana, éste tiene permiso de funcionamiento de la CAR Cundinamarca solo hasta el 2022, lo cuál para muchos ya es un exceso. Basta con hacer referencia a las constantes quejas de los vecinos del relleno que sufren de manera directa las consecuencias de la terrible contaminación por derrumbes que se presentan por exceder la capacidad del relleno.
Así es ser vecino de Doña Juana (Claudia Morales)

Sin duda quedan muchos otros factores por analizar de gran importancia como la calidad del aire o el ruido, pero es que sin agua o sumida en las basuras la ciudad no podría funcionar.
Mil millones de dólares cuesta contaminación del aire en Bogotá

Ante esta situación, ¿es viable implementar una política de crecimiento de Bogotá?

La alcaldía de Enrique Peñalosa argumenta que de no hacerlo y liderarlo, se promovería el crecimiento mal sano de la ciudad. Y bajo este argumento se propone implementar una política de construcción y urbanización de zonas rurales de la sabana de Bogotá (dentro de éstas la reserva Thomas Van der Hammen) que incluyan ampliación de vías y de la red de servicios públicos.
La ciudad que imagina Enrique Peñalosa (Laura Dulce Romero)

Esta propuesta ha recibido históricamente grandes críticas por parte de la academia, que en cabeza de líderes como Julio Carrizosa o el mismo Thomas Van der Hammen advierten que sería más saludable crear límites o barreras naturales al crecimiento de Bogotá (ordenar el territorio), y en una mirada más global de la región crear políticas que permitan que las regiones aledañas a Bogotá pudieran crecer de manera planeada y organizada.
La expansión de Bogotá (Julio Carrizosa)

Pero además existe un gran debate que indica que la alcaldía de Peñalosa podría estar sobre estimando las cifras de crecimiento de Bogotá. La sociedad de mejoras y ORNATO de Bogotá, en su publicación “La Bogotá que seremos población y territorio” página 41, ofrece unas cifras de proyección de población para Bogotá inferiores que se apoyan en estudios que sugieren que la tasa de crecimiento de Bogotá contrario a aumentar ha estado disminuyendo. Para el año 2020 la Secretaría de Planeación Distrital  dice que habrá en Bogotá 8.380.801 habitantes, el Departamento de Planeación Nacional habla de 8.380.961 y el estudio en mención da una cifra de 7.908.668 habitantes, la diferencia es de algo más de 470.000 personas.

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Otra crítica de carácter político a la propuesta de urbanización del alcalde Peñalosa advierte que lejos de obedecer a una solución estudiada y académica que beneficie al interés público, como manifiesta el alcalde, en realidad se motiva en la satisfacción del interés privado de constructores, agentes inmobiliarios, bancos y agentes de inversión.
Constructores: grandes dueños de la Van der Hammen

Dejando a un lado la controversia sobre el crecimiento de la ciudad, lo que este artículo de divulgación pretende dejar claro es que aún cuando se optara por expandir la ciudad, lo lógico sería primero dar solución a los problemas actuales para luego atender los servicios que requeriría la población adicional.

En cálculos de Peñalosa se construirían 2 millones de viviendas y cada una albergaría a 2,4 personas. Esto quiere decir 4,8 millones más de personas, un aumento de más del 50% de la población actual ponderada.

En su propuesta el alcalde habla de expandir la red de servicios públicos, pero la verdad es que sin agua esto no serviría de nada. Lo lógico antes de urbanizar sería que la Empresa de Acueducto encontrara la manera de recolectar más de agua para satisfacer la demanda de 1´710.000 nuevas conexiones  y que se implementara un nuevo sistema de manejo de residuos. Al respecto  Juan Pablo Ruiz Soto advierte que en un escenario de desabastecimiento de agua en Bogotá, la solución lejos de ser la construcción de nuevos embalses, es si el agua que se produce en los diferentes ecosistemas es suficiente para llenarlos; lo cuál además de la salud de los páramos y bosques andinos, dependería también de las variaciones climáticas, así como de los efectos de deforestación y degradación ambiental en otras zonas como la Amazonía.

Cabe también preguntarse por posibles problemas que podrían surgirían tras un aumento tan drástico de la población como el desabastecimiento de comida, energía, aire sucio, necesidades de transporte, impactos ambientales y sociales por la urbanización de suelos inapropiados y destrucción de ecosistemas naturales (inundaciones, sequías, disminución de la oferta agropecuaria), etc.

La respuesta entonces es que no, no sería viable para Bogotá implementar una política de crecimiento, y no solo con argumentos de orden teórico sino empírico. Es irresponsable e inviable para Bogotá  implementar una política de crecimiento. Bogotá es una ciudad en crisis que está a punto de colapsar.

El deprimido de la 94 y otras zonas de Bogotá, afectadas por la fuerte lluvia
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