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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Wisconsin | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Uta Hagen (1919-2004)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/uta-hagen-1919-2004/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se recuerda desde muy pequeña imitando las conductas de los demás, imaginando situaciones y creando personajes, y así sería esa mañana en la que un Mercedes Benz descapotable la llevaría al puerto donde la esperaba el barco con destino a los Estados Unidos: “Al pasar por los pueblos, yo saludaba desde el coche a los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Se recuerda desde muy pequeña imitando las conductas de los demás, imaginando situaciones y creando personajes, y así sería esa mañana en la que un Mercedes Benz descapotable la llevaría al puerto donde la esperaba el barco con destino a los Estados Unidos: “Al pasar por los pueblos, yo saludaba desde el coche a los paseantes, emulando a una princesa, actuando como si lo hubiera hecho toda mi vida.” Seis años tenía Uta cuando se despidió de Alemania, y lo cierto es que no lloró porque se sintiera triste, sino por esa manía de andar imitando a todos: “Lloré ese día, pero solamente porque los adultos lloraban.”</p>
<p>Su padre era un historiador y su madre una cantante de ópera, por lo que Uta recibió una amplia formación cultural que perfilaría su vocación artística. Comentaba que “en casa, leer era tan importante como comer.” Al llegar a América la familia se estableció en Madison, Wisconsin, y para 1937 Uta se mudaría a New York para dar inicio a su carrera como actriz.</p>
<p>Ese mismo año, integrando la compañía de Eva Gallienne, Uta debutaría con notoriedad interpretando a Ofelia, en la obra de <em>Hamlet, </em>seguida por el papel de Nina en <em>La gaviota, </em>de Antón Chejov, y así también le dio vida a Santa Juana en la obra de George Bernard Shaw. Y sería en las tablas, encarnando a Desdémona, de <em>Otelo,</em> donde conocería al actor José Ferrer, y con él entablaría una relación que los llevaría a los tablados del altar. Y a pesar de reconocer que la maternidad fue un asunto que la angustió hasta la edad de los 40 años, Uta se convertiría en madre de una niña a la que llamó Leticia. “La lucha entre la profesión y la maternidad no me preocupaba. Lo que me preocupaba era mi formación.”</p>
<p>Pero entonces la prometedora carrera de Uta, que esperaba despegar de los tablados para alcanzar la gran pantalla, y en donde ya comenzaba a cosechar sus primeros frutos, tuvo que verse truncada por un asunto que no tendría por qué limitar el arte: la política. Eran los años en que el macartismo se empeñó en su persecución en todos los frentes, y por sus relaciones con algunos colegas Uta sería incluida en la lista negra de Hollywood, y de esta forma se le excluiría para que no pudiera participar de ninguna forma en la industria cinematográfica. “Logré sobrevivir a los teléfonos pinchados, al FBI, a tener que andar de puntillas, a mirar de soslayo en los cafés para comprobar que no me escucharan. Sobreviví en un estado mental más sano que muchos otros. No tuve que luchar contra la culpa ya que no traicioné a nadie. Ni guardé rencor por haber sido ‘acusada’”.</p>
<p>Hagen sorprendió a su marido manteniendo una relación con un actor, lo que en medio de aquella sociedad tan conservadora consolidaría a la pareja como una relación definitivamente digna de figurar en la penosa lista negra de Hollywood. El matrimonio se divorció para el año de 1948, y un año antes ya Uta estaba buscando la forma de no declinar en su sueño de consagrarse como actriz, y se le ocurrió que tal vez su bagaje y su experiencia fueran ya suficientes como para aventurarse en la labor de dar clases y enseñar.</p>
<p>Ante las puertas que se le cerraron en el cine, Uta concentró su talento en sobresalir como una destacada actriz de los tablados, pero en especial por empezar a ser conocida como una mentora de nuevos actores. Fue tal su don para la pedagogía y la formación actoral, que su carrera como profesora de actores y actrices la mantuvo en vigencia hasta el día de su muerte. “No fui a la cárcel, no me suicidé y, en cuanto a la lista negra que me impidió trabajar en televisión y en el cine, en realidad me salvó de la tentación de entrar en el mundo comercial y de tener que transigir respecto a mis ideales más de lo que ya lo había hecho en Broadway.”</p>
<p>Y sería en Broadway donde conoció en 1957 a su segundo marido, el también actor Herbert Berghof, quien sería su compañero hasta la muerte de él en 1990. En adelante Hagen no pararía de deslumbrar en los tablados, destacándose su papel de Blanche De Bois junto a Anthony Quinn y también junto a Marlon Brando, en la obra <em>Un tranvía llamado deseo</em>, y cuya crítica en el <em>New York Times </em>mencionó lo siguiente<em>: </em>“Uta Hagen carga con el peso de la obra.”</p>
<p>En 1951 sería condecorada con el Premio Tony por su interpretación en <em>The country girl, </em>pero el papel con el que conseguiría demostrar al mundo la gran actriz que era Uta Hagen vendría en 1963 cuando interpretó a Martha en la obra teatral presentada también en Broadway: <em>Who’s afraid of Virginia Woolf?</em>, y que luego sería representada en los teatros londinenses. Esta interpretación le sería reconocida nuevamente con el Premio Tony, y casi cuatro décadas después, para 1999, se le reconocería su larga trayectoria y sería también homenajeada con este premio. En el 2002 fue condecorada con la Medalla de las Artes por el presidente George W. Bush en la mismísima Casa Blanca, y así son muchos los honores y títulos que le han sido otorgados por ser durante décadas una verdadera institución y una maestra en el mundo de la actuación.</p>
<p>Son determinantes en la carrera de todo actor enfrentarse en cualquier momento de su formación con la lectura del par de libros que escribió Hagen: <em>Respect for acting </em>y <em>A challenge for the actor</em>, y si de paso se quieren ampliar los conocimientos a otros campos, también leer el libro que escribió sobre cocina. “No estoy de acuerdo con el famoso dicho de Bernard Shaw: ‘Aquel que puede, hace. El que no puede, enseña.’ A esto yo añadiría: ‘¡Sólo el que puede debe enseñar!’”, opinaba quien se convirtió así en la más grande maestra de todos los tiempos.</p>
<p>Basándose principalmente en el método fundamental del ruso Stanislavski, Uta desarrolló su método propio con sus técnicas personales, y aunque en principio partirá de la dificultad que implicaba cómo educar para convertirse en una buena pedagoga: “Nadie nunca aprende realmente cómo se hace. El estudio de la conducta humana es infinito. Nunca lo vas a entender completamente y eso es lo maravilloso.”</p>
<p>“Entendí perfectamente que debía aprender a ampliar el concepto que tenía de mí, y ahondar en la idea de quién era yo en realidad si lo que deseaba era implicar a mi alma y ponerla al alcance de los distintos personajes.<em>”</em> Uta propone un grado de conocimiento supremo de la propia persona, así como del personaje que se pretende encarnar. “No olvides que en tu vida cotidiana, en todas las formas posibles de dramatización espontánea, tu propio ser es siempre el eje central.”</p>
<p>Quiere que el actor indague en la profundidad de su alma, es decir, que interrogue sus emociones, su psique y la conciencia de su aspecto físico: “Los componentes básicos de los personajes que encarnaremos residen en algún lugar de nuestro ser.” Es por esto que insiste en que el actor debe practicar una continua y vigilante “auto-observación”, práctica que llamó “ejercicios de estiramiento de la identidad”, y en donde se pretende almacenar un amplio registro de situaciones y comportamientos que eventualmente pudieran ser útiles para la construcción de un personaje. La idea sin embargo no es copiar estas maneras y comportamientos sino ahondar en las facetas del alma para poder asumir esos mismos comportamientos en el personaje encarnado.</p>
<p>En su método plantea unos cuestionamientos que el actor deberá responderse para afrontar el papel dramático, y esto es principalmente considerar qué quiero conseguir y qué tengo que hacer para conseguirlo, y así también los obstáculos que se lo impiden. El actor se interrogará permanentemente, en primera persona y en tiempo presente: ¿Qué me está sucediendo ahora? ¿Quién soy? ¿En qué circunstancias estoy? ¿Cuáles son mis relaciones? ¿Qué hago para conseguir lo que quiero? El estudiante no debe entonces dejar de percibirse en todo momento y no únicamente en los espacios académicos. Destaca la importancia de que el actor esté comprometido con el latinismo: <em>Hic et nunc</em> (“Aquí y ahora”), siempre presente y acoplándose a lo que ocurre en escena, y así mismo llevar esa consciencia a las calles.</p>
<p>Hagen propone una técnica humana y otra externa, teniendo ésta tres aspectos a considerar: el cuerpo como instrumento del movimiento, que “en el caso de un pianista es el piano, en el caso del actor es él mismo”<em>;</em> la voz que debe expresarse espontánea y natural, haciéndola parte integral del personaje; y la dicción que no puede estar afectada de superficialidades. Respecto a las técnicas humanas la idea es llevar la actuación al mayor grado de realismo: “La realidad es teatral”, dice, entendiendo este realismo como la posibilidad para que el actor capte y asuma los comportamientos ajenos y los haga suyos dándole vida a su personaje.</p>
<p>Le pide al actor flexibilidad, saber reconocer las tonalidades de las emociones cuando viajan de un extremo a otro. Dice: “Si un intolerante expresa sus opiniones racistas, me comporto con arrogancia; puedo comportarme como una snob, aunque me considere la más liberal entra las liberales y la más humanista entre las humanistas. Me considero una persona valiente a pesar de que cuando veo un ratón me pongo histérica.”</p>
<p>Para que el proyecto por entero cobre vida, es necesario que el actor sea consciente de la relación que se establece con los demás actores, así como darle un cambio continuo a sus interpretaciones según la relación con el otro: “Si estás durante un tiempo con otro actor y tu interpretación no varía, eres un mal actor.”</p>
<p>Uta será recordada además por el cuidado y el respeto por los actores, sus instituciones y el gremio en general. Mantuvo un trato cariñoso y no permitía que recibieran abusos de ninguna clase, y así mismo sería reconocida activista en favor de la lucha por los derechos de los actores. “Desesperados por actuar, los actores estaban tan confundidos que se permitieron las atrocidades más indignas. En una ocasión, dos jóvenes me preguntaron qué tenían que haber hecho cuando el director de escena les pidió en una audición que se colocaran en fila para medir la longitud de sus penes.” La maestra instó siempre a sus actores para que no permitieran afectar su propia estima y su dignidad y no ceder ante propuestas de este tipo, y así también no tenía reparos al momento de sugerir otros caminos para quien no tuviera ese potencial artístico, como el caso de aquella chica que estaba dubitativa y no sabía si ingresar a la universidad o dedicarse a la actuación. Luego de una prueba Hagen se sinceró: “Querida, ve a la universidad. Lo que el mundo no necesita es otra actriz estúpida.”</p>
<p>En el caso de las mujeres hablaba de un concepto al que llamó “modelo pedagógico feminista”, donde la mentora se presentará como eso, una compañera en el trayecto del conocimiento propio, y por lo cual no gustaba que le llamaran con términos rimbombantes como “gurú” u otro tipo de superlativos.</p>
<p>También fue directora y productora, y junto a Lee Strasberg y Stella Adler, Uta Hagen es considerada sin duda como una de las maestras de formación actoral estadounidenses más representativas. En el Estudio HB, en Greenwich Village, New York, donde Uta ha tenido su academia, han desfilado los nombres de Lizza Minelli, Robert de Niro, Al Pacino, Sigourney Weaver, Whoopi Goldberg, Jack Lemon, entre muchos otros, y ese Hollywood que empezó a destacar en los 70 y que mucho le debe a esa mujer que dio clases hasta el último de sus días, que sería un día de enero de 2004.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Sat, 06 Apr 2024 12:18:45 +0000</pubDate>
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        <title>Sau Lan Wu (1940)</title>
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        <description><![CDATA[<p>De niña se imaginó pintando cuadros, pero conoció la historia de Marie Curie y de inmediato se enteró que lo suyo no serían los pinceles y óleos sino los tubos de ensayo y las probetas. Wu nació en Hong Kong a comienzos de la década de los años cuarenta en el marco de la ocupación [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>De niña se imaginó pintando cuadros, pero conoció la historia de Marie Curie y de inmediato se enteró que lo suyo no serían los pinceles y óleos sino los tubos de ensayo y las probetas. Wu nació en Hong Kong a comienzos de la década de los años cuarenta en el marco de la ocupación japonesa, y veinte años después ya estaría de viaje rumbo a los Estados Unidos para dar inicio a sus estudios superiores, con una beca que le permitió cursar toda su carrera en el Vassar College.</p>
<p>Sus años universitarios se vieron marcados por un ambiente racista que se respiraba en el campus y en las aulas, y sin embargo Wu no dejaría que algunos episodios aislados medraran en su afán por convertirse en física y obtener su título para 1963, y al año siguiente su doctorado. Y sería durante un verano en Vassar, cuando Wu visitó el Laboratorio Nacional de Brookhaven y empezó a despertarse ese interés particular por la física de partículas.</p>
<p>Para 1970 Wu obtendría otro título de Física, esta vez de la prestigiosa Universidad de Harvard, y para finales de esa década pasará a ser integrante de la Colaboración TASS y a vérselas por vez primera con un acelerador de partículas, siendo ella la que se percatara en 1974 de una partícula que une, pega o enlaza los quarks para formar protones y neutrones.</p>
<p>Wu se valió del acelerador de haces con protones de alta intensidad para bombardear un objetivo concreto buscando generar una lluvia de partículas, efecto al que se le conocería como “evento de tres chorros”. Los resultados pudieron ser demostrados y las conclusiones serían dadas a conocer en varias revistas científicas.</p>
<p>Esta partícula recibió el nombre de “gluón”, y fue un piñón fundamental en las investigaciones llevadas a cabo en el MIT por el equipo de Samuel C.C. Ting, y por lo que dos años más tarde recibiría el Premio Nobel de Física, y de la misma forma todo su equipo sería galardonado en 1995 con el Premio de Física de Partículas y Alta Energía de la Sociedad Europea de Física.<br />
Experta en descubrir partículas subatómicas que en principio sólo son concebibles en la imaginación, y esta vez empleando el avanzado Gran Colisionador de Hadrones (LHC), Wu también sería determinante para el hallazgo de la partícula de Dios, siendo parte de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) y aportando sus investigaciones sobre los dos canales de desintegración.</p>
<p>Los científicos llevaban décadas tratando de encontrar esta misteriosa partícula. Muchos habían sido los intentos fallidos, las presunciones vanas, las falsas expectativas y las múltiples decepciones, y hasta que finalmente en la Pascua de 2011 el equipo de Wu alertó sobre la posible revelación de esa anhelada partícula. Y sin embargo no sería así, y esta vez también se trataría de una falsa alarma. La noticia ya se había filtrado hasta llegar incluso a varios blogs en Internet, y en gran parte la culpa recayó sobre esta científica que estaba en ese momento a cargo de dicha gestión.</p>
<p>A pesar de todo el incidente no pasó a mayores y la espera tampoco tuvo que ser tan larga, ya que un año más tarde el mundo científico anunciaba uno de los más grandes hallazgos en la historia: el descubrimiento del anhelado y perseguido bosón de Higgs, y con lo cual se asciende un escaño en nuestro afán por explicar el universo y su contenido.</p>
<p>La científica china, nacionalizada estadounidense, ha oficiado como profesora en varias importantes universidades; ha recibido cantidad premios, honores y membresías; ha participado como conferencista en un sin sinfín de mítines y foros; ha publicado artículos científicos hasta el cansancio y ha sido mentora de decenas de estudiantes de doctorados, y de esta forma continuará su tarea incansable de auscultar en los misterios microscópicos, y hasta poder develar los secretos del alma. Actualmente dicta clases en la Universidad de Wisconsin-Madison, siendo nombrada con el título de Profesora Distinguida de Física Enrico Fermi.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90470" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/247.-SAU-LAN-WU-300x200.jpg" alt="SAU LAN WU" width="300" height="200" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 27 Oct 2023 09:46:46 +0000</pubDate>
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