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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 04 Jul 2026 10:08:18 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Votaciones | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Del “modo democrático” al “reinicio democrático”?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/del-modo-democratico-al-reinicio-democratico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Parece existir un consenso universal sobre la crisis de la democracia liberal, pero no sucede lo mismo acerca de sus causas. Entre las principales, aparece la crisis de representación política, cuyo talón de Aquiles es la degradación de los partidos políticos a simples empresas electorales que, la mayoría de las veces, los convierte en testaferros [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Parece existir un consenso universal sobre la crisis de la democracia liberal, pero no sucede lo mismo acerca de sus causas. Entre las principales, aparece la crisis de representación política, cuyo talón de Aquiles es la degradación de los partidos políticos a simples empresas electorales que, la mayoría de las veces, los convierte en testaferros de intereses empresariales y corporativos en lugar de gestores y canalizadores de intereses públicos y generales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Semejante divorcio entre aspiraciones y necesidades ciudadanas, que condicionan y determinan su voluntad política en las urnas, frente a la gestión plutocrática de sus representantes y gobernantes en la administración pública, ha terminado por generar un peculiar “modo democrático” de vivir que tiene a los Estados liberales al borde del colapso y su eclipse total. Una de las expresiones más significativas de ese “modo democrático” de vivir ha sido la aparición de dos temperamentos y ánimos entre sus ciudadanos, que han terminado siendo animosidades irreconciliables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De una parte, está la complacencia y satisfacción creciente de aquellos ciudadanos que han prosperado y afianzado sus intereses gracias a la proximidad con el “modo democrático” de gobernar, una especie de centro estatal generador de bienestar y privilegios. De la otra, encontramos mayorías desengañadas y desesperadas que cada día están más alejadas y son expulsadas o desconocidas por ese “modo democrático” de gobernar al punto de quedar en la periferia, despojadas de su ciudadanía, <strong><em>“ese derecho a tener derechos</em></strong>”, según la precisa definición de Hannah Arendt.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ciudadanos Vs Plebeyos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, cada día, en forma casi imperceptible, las sociedades se van escindiendo en temperamentos democráticos irreconciliables, entre aquellos que bien se sirven del “<strong><em>modo democrático</em></strong>” de vivir y los otros que solo lo padecen. Entonces cada vez hay menos ciudadanos que viven la democracia en forma plena y pueden ejercer sus derechos civiles, políticos y sociales, y muchos más plebeyos que carecen de los mismos. Los primeros viven en la autocomplacencia y para ellos la democracia se agota en el horizonte de sus negocios, las demandas de mayor seguridad para gozar de plena libertad y su hostilidad contra todos aquellos que amenace tan peculiar y privado <strong><em>“modo democrático”</em></strong> de vivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los segundos, la mayoría, viven como plebeyos, casi siervos, aparecen como una amenaza inminente para el <strong><em>“modo democrático”,</em></strong> pues nunca han gozado plenamente de los derechos ciudadanos o están siendo despojados progresivamente de su dimensión social: empleo estable, salud, educación, vivienda, seguridad social y medio ambiente sano. Por eso fácilmente son deslumbrados y engañados por demagogos que les prometen su redención y votan ingenuamente por ellos. Otros millones deambulan como parias desde el sur hacia el norte, del este al oeste y huyen a los cuatro jinetes del apocalipsis, atraviesan desiertos, mares y selvas, donde miles pierden sus vidas y sueños en medio de salvajes travesías. Y así esa diáspora de inmigrantes cae en manos de traficantes que, como los jinetes de los cuatro caballos, convierten sus vidas en pesadillas mortales y sus sueños de gloria en derrotas infernales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para colmo, cuando creen haber llegado a tierra firme, sus vidas naufragan en el terreno cenagoso de burocracias estatales que les niegan sus derechos fundamentales. Son sometidos a una implacable persecución y estigmatización por líderes políticos ultranacionalistas y xenófobos que canalizan en las urnas la aporofobia visceral de sus electores. Así lo hizo Trump con una mayoría de latinos que lo eligió para impedir la llegada de miles de sus compatriotas que, por pobres, seguro consideraron una amenaza indeseable a su “modo democrático” de vivir y prosperar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IGUAL EN EUROPA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también acontece en Europa, con el auge de los partidos de ultraderecha, celosos protectores y promotores del “modo democrático” de vivir de sus complacidos y orgullosos ciudadanos. Por eso la pregunta de cómo pasar de ese <strong><em>“modo democrático</em></strong>” &#8211;profundamente desigual, injusto y violento&#8211; al <strong><em>“reinicio democrático”</em></strong>, está siendo respondida en forma letal por el auge inusitado de las facciones de ultraderecha, que no pueden ser consideradas partidos democráticos, pues niegan el derecho de todos a la igualdad de oportunidades para llevar una vida decente y digna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá la única manera de hacerlo sea “<strong><em>reiniciando la ciudadanía”</em></strong> como ese “<strong><em>derecho a tener derechos</em></strong>”. Pero para ello se precisan nuevos liderazgos políticos y menos mercaderes políticos que proliferan con su demagogia &#8211;más allá de sus falaces y roídas banderas partidistas de centro, derecha o izquierda&#8211; que enarbolan por todas las latitudes, desde el norte expoliador hasta el sur expoliado. Banderas como America First y Make America Great Again, enseñas de un dúo autoritario y soberbio, Donal Trump y Elon Musk.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primero, anunció en campaña que será un dictador durante su primer día como presidente, el 20 de enero de 2025, cuando ordenará el <strong><em>“cierre de la frontera y pueda perforar, perforar y perforar”</em></strong>, refiriéndose a la exploración de nuevos pozos petroleros. Y el segundo, con su ambición sideral de acumular, acumular y acumular, pues ya la Tierra se le quedó pequeña, estará a cargo de un nuevo “<strong><em>Departamento para la eficiencia Gubernamental</em></strong>”, lo que augura una fuente más de ingresos desconocidos para el complejo tecnológico digital, la inteligencia artificial y sus alcances impredecibles de control y manipulación de ciudadanos cautivos en sus redes, más las catástrofes que puedan desatar políticas públicas y decisiones políticas generadas por una burocracia virtual.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>EL PELIGRO DE X</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No por casualidad su red social es una enorme X, que amenaza con tachar y eliminar todo aquello que se oponga a sus designios. Por eso, como ciudadanos, no tenemos otra alternativa que vencer el miedo y tener el coraje de “<strong><em>reiniciar la democracia</em></strong>” para salir del actual “<strong><em>modo democrático</em></strong>”, tan parecido a esa mezcla tanática y distópica vislumbrada por Aldous Huxley y George Orwell en sus respectivas obras, <strong><em>“Un mundo feliz”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em></strong> y <strong><em>“1984”<a href="#_edn2" id="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a>.</em></strong> Todo parece indicar que nos ha llegado la hora de releer <strong><em>“Rebelión en la Granja”<a href="#_edn3" id="_ednref3"><strong>[iii]</strong></a> </em></strong>sin dejarnos someter como sus animales al mando de Napoleón o cualquier otro líder autocrático, semejantes a los que ya abundan en casi todas las latitudes, empezando por Trump y los de su brutal carisma. Un carisma que oculta la combinación más letal de estos tiempos, la simbiosis de la codicia con las redes sociales, las tecnologías de punta y la Inteligencia Artificial, que convierte a millones de seres humanos en siervos de sus designios, pues estos renuncian a pensar por sí mismos y confían sus destinos en estos nuevos ídolos, Trump y Musk, que impúdicamente exhiben el éxito de su ambición y narcisismo, metas ansiadas e inalcanzables por todos sus electores y admiradores.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Un_mundo_feliz">https://es.wikipedia.org/wiki/Un_mundo_feliz</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/1984_(novela)">https://es.wikipedia.org/wiki/1984_(novela)</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_en_la_granja">https://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_en_la_granja</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108727</guid>
        <pubDate>Fri, 29 Nov 2024 11:48:13 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Del “modo democrático” al “reinicio democrático”?]]></media:description>
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        <title>¿Y si cambiamos la forma de elegir?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cambiamos-metodo-elecciones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un método de elección que rompe con la lógica de votar por un único candidato y abre espacio al consenso.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El matemático, físico, politólogo, marino y caballero francés Jean‑Charles de Borda (1733‑1799) es el creador de un sistema de votación que lleva su nombre y que, con toda seguridad, muchos lectores han utilizado alguna vez para tomar decisiones colectivas: en sus lugares de trabajo, en reuniones familiares o en juntas y asambleas de administración de sus lugares de residencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El método resulta especialmente interesante porque sustituye la lógica de votar por un único candidato y permite, en cambio, seleccionar a alguien que quizá no cuente con un apoyo mayoritario, pero que tampoco genera un rechazo significativo. En esencia, el método de votación de Borda puede resumirse así:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si debe elegirse a uno entre <em>n</em> candidatos, cada elector elabora una lista con a lo sumo <em>m</em> nombres, donde <em>m</em> ≤ <em>n</em>, ordenados según su preferencia. El valor de <em>m</em>, que fija el número máximo de candidatos que cada votante puede incluir, se determina de antemano y, para que el método no se reduzca al sistema tradicional, se exige que <em>m</em> ≥ 2.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para realizar el conteo final se examinan todas las listas: al candidato situado en la primera posición se le asigna una puntuación multiplicándolo por el factor <em>m</em>; al segundo, por <em>m</em> − 1; y así sucesivamente hasta llegar al último, que recibe el factor 1. La puntuación total de cada candidato es la suma de los valores obtenidos en todas las listas, y el ganador es aquel que alcanza la mayor puntuación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ilustrar el funcionamiento del método, consideremos el siguiente ejemplo. Supongamos que en un curso de matemáticas hay 40 estudiantes que no logran ponerse de acuerdo sobre la fecha del examen que deberá realizarse el próximo mes. Se plantean tres posibilidades: realizarlo el día 10 (opción A), el día 20 (opción B) o el día 30 (opción C).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El grupo decide someter la elección a votación para determinar cuál de las tres fechas resulta más conveniente para la mayoría. Cada estudiante debe escribir en una papeleta sus tres opciones ordenadas por preferencia, es decir, indicar cuál sería su primera, segunda y tercera elección según su propio criterio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este ejemplo se tiene <em>m</em> = <em>n</em> = 3. Supongamos que, al realizar el conteo de las papeletas, se obtiene el siguiente resultado, teniendo en cuenta que la primera opción recibe el factor 3, la segunda el factor 2 y la tercera el factor 1.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="300" height="96" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2024-03-24-a-las-8.00.24 p.-m.-300x96.png" alt="" class="wp-image-98780" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2024-03-24-a-las-8.00.24 p.-m.-300x96.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2024-03-24-a-las-8.00.24 p.-m.-150x48.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2024-03-24-a-las-8.00.24 p.-m..png 642w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La tabla anterior muestra que la opción ganadora es la B, que fue la que acumuló la mayor cantidad de puntos. Para comprender mejor la esencia del método, conviene observar que esta opción no fue la más votada como primera preferencia: la opción C obtuvo 18 votos en primer lugar, mientras que la B solo 15. Si la votación se hubiera limitado a escoger una única opción —es decir, si se hubiera aplicado el sistema tradicional de mayoría simple— el resultado habría sido el que aparece en la columna correspondiente al factor 3.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos ahora un ejemplo con un conjunto de datos más amplio. Supongamos que en unas elecciones municipales compiten cuatro candidatos: A, B, C y D. Las encuestas de favorabilidad indican que A cuenta con un 40 % de apoyo, B con un 20 %, C con un 25 % y D con un 15 %. En una elección directa —es decir, votando únicamente por un candidato— el ganador indiscutible sería A.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, si se aplica el método de Borda, el resultado podría ser distinto. Supongamos que la votación arroja los datos que aparecen en la siguiente tabla, cuya columna correspondiente al factor 4 refleja precisamente los porcentajes de favorabilidad antes mencionados.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-Pantalla-2021-05-07-a-las-4.44.49-p.-m.-300x88.png" alt="" class="wp-image-83927" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La tabla muestra el porcentaje de votantes que apoya a cada candidato como primera, segunda, tercera o cuarta opción. De acuerdo con el conteo del método de Borda, el ganador sería el candidato B, quien en una elección directa habría ocupado el tercer lugar y que, en un sistema electoral como el que usamos en Colombia para elegir presidente, ni siquiera habría pasado a segunda vuelta. Este contraste pone de relieve que el método de Borda tiende a favorecer a candidatos con un respaldo más equilibrado y con menores niveles de rechazo, incluso cuando no son los más populares como primera preferencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este mecanismo se utiliza en algunos países —Eslovenia, por ejemplo— para elegir a los parlamentarios que representan a ciertas minorías.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El método de Borda presenta, además, algunas variantes. Una de ellas consiste en permitir que el votante decida si completa o no la lista: es decir, que no esté obligado a seleccionar exactamente <em>m</em> candidatos, sino que pueda votar hasta por <em>m</em> candidatos según su propio criterio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta modificación introduce un cambio importante: los candidatos que generan rechazo pueden quedar fuera de muchas listas y recibir cero puntos, lo que reduce su puntuación total y favorece a aquellos con un apoyo más amplio y menos polarizado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, si hay cuatro candidatos —A, B, C y D— y un votante solo desea apoyar a A y B, puede incluir únicamente esos dos nombres. En ese caso, C y D no reciben ningún punto, porque sus nombres no aparecen en la lista. En cambio, en el método tradicional ambos habrían obtenido al menos un punto por obligación, ya que incluso el candidato colocado en la última posición recibe un puntaje mínimo. Naturalmente, si el elector decide votar únicamente por uno de los cuatro candidatos, el procedimiento se aproxima al método de mayoría simple y el votante pierde la oportunidad de expresar su rechazo o menor preferencia por los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Naturalmente, adoptar sistemas de votación como el de Borda para elegir a nuestros gobernantes transformaría de manera profunda la dinámica electoral. Un mecanismo de este tipo eliminaría la necesidad de realizar una segunda vuelta, pues el propio sistema incorpora la información que hoy se obtiene en esa etapa adicional. Además, las estrategias tradicionales de los llamados <em>barones electorales</em> se verían considerablemente afectadas, ya que su capacidad de concentrar apoyos en torno a un solo nombre perdería eficacia frente a un método que premia el consenso y penaliza el rechazo. En conjunto, un cambio así modificaría no solo los resultados posibles, sino también la forma misma en que se construyen las alianzas políticas y se moviliza al electorado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>
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        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=83924</guid>
        <pubDate>Fri, 07 May 2021 21:38:30 +0000</pubDate>
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