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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Vietnam | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Cixí (1835-1908)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/cixi-1835-1908/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cixí tuvo varios nombres, pero se cree que el primero sería “Orquídea”. Fue hija de un militar mandarín de bajo rango que se había casado con una pekinesa de familia acomodada, y nadie hubiera creído que de esta unión habría de nacer la mujer que gobernaría China durante varias décadas. El destino la llevaría a [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Cixí tuvo varios nombres, pero se cree que el primero sería “Orquídea”. Fue hija de un militar mandarín de bajo rango que se había casado con una pekinesa de familia acomodada, y nadie hubiera creído que de esta unión habría de nacer la mujer que gobernaría China durante varias décadas.</p>
<p>El destino la llevaría a lo más alto, y un primer paso sería la de presentarse a la corte del emperador Xianfeng, para que junto a su hermana participaran como aspirantes a esposas consorte del monarca.</p>
<p>Debido a su belleza e inteligencia, la joven manchú sería una de las elegidas, obteniendo su entrada a la corte con una categoría de consorte de “sexto rango”, siendo la de menor categoría, y la encargada de servir a las esposas de más alto nivel, y a partir de ese momento se conocerá como “Noble Dama Lan”.</p>
<p>Cixí se destacaba de las demás por sus conocimientos del chino y del manchú, y por haberse hecho a un amplio bagaje de los conocimientos de Confucio y Mengzi, y a cuyas lecturas se dedicó en su juventud mientras moraba en los magnánimos aposentos de la Ciudad Prohibida, hasta el punto de memorizar varios pasajes con los que supo deslumbrar a los eruditos de la corte. Así mismo aprovecharía aquellos años para ganarse el cariño y respeto de los eunucos y consejeros del palacio, y todo esto sumado a su belleza, su encanto y su gracia, hicieron que en el año de 1854 recibiera un ascenso inédito en la categoría de una esposa consorte, elevándole al “quinto rango” y otorgándole el título de “Concubina Imperial Yi”.</p>
<p>La decisión de elevarle la categoría a Cixí obedeció sin embargo a un interés mucho más ambicioso. La esposa de Xianfeng, la emperatriz Ci’an, y así como su concubina principal, no habían logrado quedar embarazadas, por lo cual se recurrió a esta fértil opción que para 1856 tendría al primogénito del emperador y futuro sucesor del trono, y que sería conocido como Tongzhi.</p>
<p>Convertida en madre, Cixí adquiere la categoría de “cuarto rango”, con el título de “Consorte Yi”, y una vez su hijo cumplió el primer año, esta pasó a ocupar el “tercer rango”, y sería conocida como “Noble Consorte Yi”, ubicándose en importancia apenas por debajo de la emperatriz Ci’an, siendo así que su protagonismo dentro de la corte comenzaría a hacerse notorio, y tejiendo una red de espías y colaboradores, e involucrándose cada vez más en los asuntos de Estado.</p>
<p>En 1860, durante la Segunda Guerra del Opio, los ejércitos enemigos invaden la Ciudad Prohibida y el emperador decide refugiarse con su familia al norte de Pekín, donde moriría al año siguiente, a causa de lo que muchos creen tendría que ver paradójicamente con su adicción al opio.</p>
<p>A partir de ese momento Cixí adquirió el rango de “Emperatriz viuda”, y sería conocida como T’zu-Hsi, que en chino significa “Emperatriz del Palacio Occidental”, y que era esa ala de la Ciudad Prohibida en la que moraba la consorte.</p>
<p>Antes de morir el emperador había sido convencido por Cixí para que se estableciera un consejo conformado por los ocho principales regentes y ministros de mayor rango. Ni Ci’an ni Cixí podían gobernar, y tampoco se le permitía al hermano del fallecido emperador, el príncipe Kung, y a la larga el trono quedaría por derecho en manos del pequeño Tongzhi, hijo legítimo de Xianfeng, y cuya madre empezaría a ejercer el poder a través de su hijo imberbe e inexperto, quien según la legislación solo podría empezar su mandato en 1873, cuando entonces alcanzara su mayoría edad. Mientras tanto serían Ci’an y especialmente Cixí quienes tomarían las riendas de China, y empezarían por erradicar a sus principales oponentes, y así mismo a quienes amenazaran con arrebatarles el poderío, siendo así que mandó a ejecutar a uno de sus ministros y obligó a dos más a que se suicidaran, nombrando finalmente al príncipe Kung como consejero real y afianzándose de esta manera en el trono imperial.</p>
<p>Los primeros años de su mandato fueron conocidos como la “Era de la Regeneración” o la “Restauración de Tongzhi”, y que comprendió un periodo entre los años de 1861 a 1898. Al comienzo de su regencia, Cixí logró finiquitar la “Rebelión de Taiping”, y con ayuda de países occidentales consiguió cesar una guerra que duraría más de 15 años, y que ocasionó la muerte de unas 30 millones de personas. Así mismo, y bajo la veeduría y el actuar del príncipe Kung, China lograría legalizar el opio y dar fin a la fatigante guerra, afianzando sus relaciones con las principales potencias como Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Rusia, todas ellas interesadas en establecer relaciones comerciales con un país que para ese entonces contaba con unas 400 millones de personas.</p>
<p>Cixí le daría solidez y apoyo a la clase alta y estaría siempre en búsqueda de perpetuarse en el poder y de incrementar sus propias riquezas. Y a pesar de que en un principio la emperatriz se mostraría como una reformista, lo cierto es que su ideología era fundamentalmente conservadora y tradicionalista, representando los preceptos del confucionismo, y su largo gobierno sería caracterizado por tareas infructuosas de modernización, al tiempo que se ejecutaban medidas en donde el sistema económico y social se vería anquilosado y retrasado frente a los demás países.</p>
<p>Y pese a que entendía la importancia de aprender e importar conocimiento y tecnología occidental, se vería siempre reacia a introducir el telégrafo como pieza fundamental en las comunicaciones modernas, y así también como a instaurar una ruta de ferrocarriles que pudieran comunicar los distintos puntos comerciales de las regiones más distantes.</p>
<p>Sin embargo, y queriendo ampliar un poco las fronteras del conocimiento, permitiría a varios estudiantes chinos que viajaran a Estados Unidos para completar sus tareas académicas, y permitió la entrada de profesores cristianos que enseñaran matemáticas, astronomía e idiomas.</p>
<p>Una vez el emperador Tongzhi alcanzó la mayoría de edad, Cixí y Ci’an le eligieron como esposa a la hija de uno de los ministros que habían sido ejecutados años atrás, y de la misma forma las dos mujeres seguirían manipulando al joven Tongzhi para que fueran ellas dos quienes continuaran manteniendo el control del Imperio. Por otra parte, las pocas veces que Tongzhi quiso pronunciarse, alzar su voz y tomar alguna decisión, estas intervenciones resultaron desacertadas e importunas, revelando una evidente ignorancia en los asuntos de Estado y ganándose la enemistad y el descontento de consejeros, ministros y otros miembros de la corte.</p>
<p>Viéndose poco querido, Tongzhi decide hacerse a un lado y permitir que sea su madre y la emperatriz viuda quienes continúen al mando del país, y apenas unos meses después de haberse apartado del poder, el joven e inútil emperador moriría a causa de lo que unos piensan pudo haber sido sífilis y otros creen se trató de la viruela. Para beneficio de los intereses de Cixí, la joven esposa de Tongzhi también moriría unos meses después.</p>
<p>Nuevamente Cixí tendría que hacer un llamado para que el gran consejo decidiera un nuevo monarca, y una vez más la hábil emperatriz superaría todos los escollos que se le presentaban, para que finalmente el cuerpo de consejeros se decantara por nombrar a Guangxu, sobrino de Cixí, como el nuevo emperador de China, y dejando de esta forma que fueran Cixí y Ci’an quienes evidentemente se conservaran en el trono.</p>
<p>Para 1880 China era un país que había frustrado todo intento de industrialización, siendo dependiente de países occidentales y mostrándose poco competitivo en el plano de la producción, y así mismo las medidas tomadas en adelante no lograrían revertir el rumbo del país.</p>
<p>Al comienzo del mandato de Guangxu, Cixí tuvo que estar más atenta de su propia salud, por lo que sería Ci’an quien se encargaría de tomar las decisiones más relevantes -que hasta ese momento había preferido mantener una buena amistad con Cixí y dejar que fuera ella quien gobernara-, pero que a partir de ese momento también se presentaría para algunos como una oponente, permitiéndose tomar decisiones importantes como el nombramiento de ministros y otros funcionarios de altos cargos, e incluso ganándose la simpatía del pequeño emperador, quien consideraba a Ci’an como una mujer más afectuosa y tranquila. Sin embargo, para 1881 la viuda oficial moriría, dejando el camino libre para que en adelante Cixí pudiera gobernar a su antojo, y en solitario.</p>
<p>Guangxu alcanzaría en 1887 la mayoría de edad, momento en el cual debería asumir el trono, y sin embargo los oficiales de la corte decretaron que su ascenso debería postergarse por dos años más, para finalmente posesionarse como otro gobernante que estaría sujeto a las decisiones y voluntades de las dos mujeres que desde siempre habían venido manejando los hilos del poder. Fue por esto que la misma Cixí eligió a su esposa, siendo la destinada su sobrina Jingfen, conocida como la emperatriz Longyu, y que sería prima del mismo monarca. Así también se permitió ser ella quien eligiera a las esposas consortes, y de esta manera se aseguraba el pleno control sobre la vida del joven emperador.</p>
<p>Con el tiempo Cixí comenzaría a delegar tareas importantes a Guangxu, e incluso se mudó al ala de la Ciudad Prohibida destinada para las viudas, y más tarde por invitación del emperador ocuparía el Palacio de Verano, a las afueras de Pekín. Sin embargo Cixí no desatendería nunca los asuntos políticos, y así sería cuando su país se vio amenazado por distintas invasiones extranjeras.</p>
<p>Fue así como Japón invadió Corea, territorio que China mantenía bajo su control, y por lo cual se libraría una guerra que daría inicio justo el día en que Cixí se disponía a celebrar por lo alto su cumpleaños números 60.</p>
<p>China no solo tuvo que vérselas con los japoneses, teniendo que luchar por los territorios de Formosa (Taiwán), Vietnam y Birmania (Myanmar) contra los franceses, y cuyos territorios acabarían siendo borrados del mapa chino.</p>
<p>Estas derrotas hicieron que Guangxu y su séquito de consejeros lo llevaran a replantear los destinos de su nación, proponiendo para ello una reforma sustancial en donde China adoptara un sistema monárquico constitucional, similar al empleado en Japón o Alemania. Fue así como en 1898 propuso lo que se conocería como la “Reforma de los Cien Días”, donde se pretendía principalmente cambiar el modelo imperial hacia una monarquía parlamentaria.</p>
<p>Cixí actúo de inmediato como mejor sabía hacerlo. Convenció a la corte de que Guangxu no estaba en capacidad de regentar el imperio chino, y además señaló que al interior de su gobierno se estaba fraguando un Golpe de Estado, por lo que mandó a algunos reformistas a ser enjuiciados y ejecutados, confinando a Guangxu en una prisión.</p>
<p>Sea como fuera, la emperatriz viuda continuaría en adelante gobernando en solitario, y hasta el día de su muerte no hubo quien le hiciera frente ni la moviera de su trono, cada vez serían menos sus detractores y más sus aduladores, y con el tiempo Cixí fue atornillándose en el poder y rodeándose de funcionarios corruptos que favorecían su permanencia en el gobierno.</p>
<p>Persuadida por los burócratas, Cixí accedió a la explotación de minas de carbón, así como a impulsar el desarrollo textil y a la instauración del telégrafo, concentrando la mayor parte de sus reformas en la modernización militar y en las empresas del sector naval.</p>
<p>En ninguna de estas empresas obtendría una ganancia considerable para su país, ya que su interés real no era el de modernizar a China, sino la de mantenerse en sus posturas conservadoras, que le permitieran morir arraigada a su corona. Es por esto que siempre estuvo pendiente de quiénes le rodeaban, deshaciéndose de reformistas, opositores e inconformes.</p>
<p>La emperatriz procuró que la educación también mantuviera sus viejas costumbres y poco se actualizara, garantizando de esta manera el retraso y manteniendo también el control ideológico de su pueblo.</p>
<p>Cada día la gran monarca se aislaba más de su gente y de la realidad de su país, siendo enterada por sus consejeros de unas situaciones amañadas para agradarle, de informes en donde todo andaba de maravilla, comunicados que afirmaban su postura férrea en el poder y el control total de todos los problemas y asuntos de Estado, y de esta forma desde un rincón de la enorme Ciudad Prohibida la ineluctable monarca gobernaba un mundo compuesto de mentiras y falsedades. Recibiendo regalos y sobornos, y desinteresada del bienestar social, su fortuna personal la convertían en una de las mujeres más ricas, y ya para ella esto sería más que suficiente.</p>
<p>En 1899 se desata la “Rebelión de los Bóxers”, una revuelta de conservadores que Cixí decide apoyar, y que acabaría disputándose Pekín contra tropas extranjeras, en una contienda que luego de 55 días terminaría dándole la victoria a las fuerzas defensoras de la ciudad, e incluso amenazando con hacer una avanzada hasta la Ciudad Prohibida.</p>
<p>Cixí se refugió con su corte y su familia en el interior del país, pero aprovecharía la situación para presentarla como una visita que realizaría por las distintas provincias, y como parte de sus tareas de una monarca comprometida. Y aunque en principio hubiera servido como excusa, lo cierto es que a través de este viaje por las distintas regiones de su imperio, la emperatriz pudo enterarse ciertamente del contexto real social, de la pobreza que acosaba a su pueblo, y de cómo durante años sus más fieles consejeros y ministros le habían estado mintiendo respecto a las verdaderas condiciones que padecían millones de chinos.</p>
<p>Desde su nuevo fortín, Cixí decide pactar con las fuerzas enemigas, para lo cual se firmó el llamado “Protocolo Bóxer”, y por el cual la emperatriz conservaría su puesto de monarca, a cambio de pagar las indemnizaciones y otras peticiones que debió cumplirle a los vencedores.</p>
<p>En 1902 regresa a la Ciudad Prohibida, y aunque su poder se vería afectado luego de tantas pérdidas y desaciertos, y el tesoro nacional podría declararse en bancarrota, su vigencia en el poder perduró hasta el día en que finalmente fallecería.</p>
<p>En sus últimos años se mostraría más permeable al cambio, más consciente de las necesidades de un país y de su gente, y fue por esto que retomó muchas medidas que habían sido contempladas años atrás en la “Reforma de los Cien Días” propuesta por Guangxu, creando un ministerio de educación y promulgando para 1906 los principios de una constitución que consiguiera cambiar el sistema político de China, e instaurando un modelo de monarquía constitucional parlamentaria que finalmente lograría concretarse para 1917, once años después de su muerte.</p>
<p>Cixí fue la gobernante que condujo la dinastía Qing entre los años de 1861 y hasta 1908, y en un intento por preservarla con su obsoleto proceder tradicional, lo que finalmente consiguió fue llevarla a su declive. A pesar de llevar a cabo algunas propuestas de modernización, la verdad es que su mandato se caracterizó por una negación a estructurar nuevas reformas y soluciones que dieran con las necesidades reales de la sociedad. Durante su gobierno la enemistad entre las distintas clases sociales se haría más grande, siendo que siempre favoreció a la nobleza manchú y dejó en el olvidó a las clases más sufridas y necesitadas, generando de esta manera una brecha divisoria entre una sociedad inconforme.</p>
<p>Sus años postreros los dedicó a ser anfitriona de grandes convites que celebraba en los suntuosos salones de la Ciudad Prohibida, recibiendo la visita de diplomáticos extranjeros y dejándose retratar por pintores europeos, y convirtiéndose en una vieja un poco más carismática que se mostraba perpleja ante los nuevos avances tecnológicos, como la luz eléctrica y el teléfono.</p>
<p>En 1908 el emperador Guangxu moriría por causas que no quedarían del todo claras, y que muchos suponen sería envenenado por Cixí. Sea como fuera, la emperatriz ajustó en tiempo récord las medidas para decretar un nuevo gobierno, eligiendo a Puyi, sobrino del difunto, como nuevo sucesor, y dejando a Longyu como la nueva “Emperatriz viuda”. Quizás todo esto lo tenía pensado desde mucho antes, y su estrategia logró concretarse a tiempo, ya que al día siguiente ella también moriría.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 22 Mar 2024 06:10:40 +0000</pubDate>
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        <title>Margaret Hilda Thatcher “La dama de hierro” (1925-2013)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Cerca a la vía del tren, arriba de la tienda de comestibles de su padre, Margaret y su hermana pasarían su infancia, influenciadas desde pequeñas por las ideas políticas de papá, un predicador metodista que inculcó a sus hijas estas fuertes creencias religiosas. Luego de culminar sus estudios de primaria obtiene una beca para la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Cerca a la vía del tren, arriba de la tienda de comestibles de su padre, Margaret y su hermana pasarían su infancia, influenciadas desde pequeñas por las ideas políticas de papá, un predicador metodista que inculcó a sus hijas estas fuertes creencias religiosas.</p>
<p>Luego de culminar sus estudios de primaria obtiene una beca para la Escuela Femenina de Grantham Kesteven, mostrando ser una alumna avezada, aparte de destacarse en otras disciplinas como el piano, la poesía, o la práctica de hockey sobre césped y natación. Finalmente obtendría una beca para estudiar Química en Somerville College, Oxford, especializándose en cristalografía de rayos X, y graduándose con honores cuatro años después, obteniendo el título de grado de Bachelor of Science. Durante un breve periodo trabajó en Colchester, en Essesx, como investigadora química de plásticos BX.</p>
<p>Antes de abandonar Oxford, Margaret presidía la Asociación de Conservadores de la Universidad, causando impacto en algunos miembros del Partido Conservador, quienes quisieron postularla como candidata, y a pesar de que en un principio no figurara en la lista autorizada. Fue así como en 1951 Margaret figuraba como candidata conservadora para Dartford, lugar al que se trasladaría, y en el que había trabajado cuando estuvo a cargo de elaborar emulsionantes para la conservación de helados, y en donde de inmediato causaría curiosidad por tratarse de la competidora más joven y la única mujer. Dos veces lo intentó y en ninguna oportunidad lograría un escaño, pero en su última derrota ya se vería el perfil de una promesa que no tendría que esperar mucho para deslumbrar.</p>
<p>En 1951 conoció a Denis Thatcher, un acaudalado empresario con el que se casaría y tendría dos hijos mellizos, lo que impediría en ese momento que Ms. Thatcher se presentara a las elecciones, ya que se dedicaba al cuidado de sus hijos. Sin embargo los primeros años de su matrimonio, y auspiciada por su esposo, Margaret estuvo preparándose en el Colegio de abogados, recibiéndose en la categoría de <em>barrister</em> y obteniendo su especialización en derecho tributario.</p>
<p>Luego de una desgastante campaña, para 1959 es elegida como miembro del Parlamento (MP) por Finchley, y de inmediato comenzaría a mostrar una férrea ideología empeñada en combatir las políticas del gobierno Laborista. En adelante iríamos conociendo a una mujer con posturas que a veces parecerían contradictorias, unas veces acordes con lo que serían sus raíces y afinidades más profundas, y otras denotando cierto toque de modernidad. Es así como se opuso a su Partido cuando quiso conservar el <em>birching </em>(castigo físico que consiste en reprender con una vara) como un método escolar que debía conservarse en las escuelas; pero así mismo sería una de los contados miembros del Partido Conservador que se vio en favor de despenalizar las leyes de homosexualidad y así también legalizar el aborto. También impulsó iniciativas para prohibir la caza de animales, pero aprobaba la pena capital y se mostraba reacia a impulsar medidas que facilitaran la legislación sobre el divorcio.</p>
<p>Al mando de Edward Heath, en 1970 el Partido Conservador gana las elecciones generales y Thatcher es elegida para que oficie como Ministra de Educación y Ciencia. En su cargo redujo el gasto e hizo recortes para el sistema educativo estatal y priorizó la educación básica primaria. Dándole a unos para quitar a otros, como en cualquier decisión política, la promesa del Partido Conservador aprenderá “una valiosa lección. Había incurrido al odio político máximo por el beneficio político mínimo.”</p>
<p>A partir de entonces Margaret Thatcher quiso construir un personaje sólido que pudiera encarar los destinos de su Partido y así mismo de su nación. Muchos cercanos le vieron endurecerse hasta el punto de ser una mujer que sabía mostrarse sin un reflejo de duda, evitando las lágrimas y así también como las risas, y algunos la llamarían como frívola y falta de sentimientos. Lo cierto es que no quería develar signos de debilidad, dedicándose a trabajar en su voz y en su acento, y en especial en esa tonalidad aniñada, como un “gimoteo condescendiente y explicativo”, y así evitar las burlas, como aquella famosa en donde alguien se atrevió a comparar su voz con “un gato deslizándose sobre un pizarrón.”</p>
<p>Para las próximas elecciones el Partido Conservador había perdido su fuerza popular y fue vencido por el Laborista. Heath ya no gustaba y sería el momento en que Thatcher le hiciera frente, siendo así que para 1975 fue elegida como presidenta de su Partido.</p>
<p>Un año más tarde el mundo la conocería como “La dama de hierro”, luego de su discurso en el Ayuntamiento de Kensington, donde combatió con su oratoria los ataques desde la Unión Soviética, siendo bautizada de esta forma por el diario del Ministerio de Defensa soviético, <em>Kránaya</em> <em>Zvezda (Estrella Roja).</em></p>
<p>Unos meses antes de las presidenciales de 1978, los laboristas mostraban cumplidas muchas de sus promesas y era notorio el crecimiento de la economía, por lo que se perfilaban como los favoritos para mantenerse en el gobierno. Sin embargo Thatcher comenzó a repuntar, y fue entonces cuando el primer ministro James Callaghan decidió de manera arbitraria posponer un año las elecciones, a lo que Thatcher respondería tildando a los laboristas de ser unas “gallinas.”</p>
<p>Pero entonces las cosas no le saldrían del todo bien al Partido Laborista, viéndose azotado por las múltiples huelgas que serían conocidas como el “Invierno del descontento”, y que Thatcher aprovecharía impulsando campañas en su contra bajo el eslogan: “El laborismo no está trabajando”.</p>
<p>Fue así como en 1979 el Partido Conservador obtuvo una mayoría de asientos en la Cámara de los Comunes, y logrando posesionar como mandataria a la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en la historia del Reino Unido. En su discurso desde los aposentos del número 10 de Downing Street, la recién posicionada hizo una alusión a la famosa oración de San Francisco de Asís: “Donde haya discordia, llevemos la armonía. Donde haya error, llevemos la verdad. Donde haya duda, llevemos fe. Y donde haya desesperación, llevemos esperanza.”</p>
<p>Margaret Thatcher asumió las riendas de una nación en la que había un malestar social generalizado y un despertar racista, además de un descontento por buena parte de los ingleses, debido al incremento de extranjeros en territorio británico. Su popularidad creció más de diez puntos luego de pronunciarse respecto a las medidas inmigratorias: “El carácter británico ha hecho mucho por la democracia, por las leyes, y ha hecho tanto por todo el mundo que si existe algún temor que pueda inundarnos, la gente va a reaccionar actuando de manera hostil con aquellos que vienen… [las minorías] añaden más a la riqueza y variedad de este país. En el momento en el que la minoría amenaza en convertirse en grupo grande, la gente se asusta.” Sus políticas limitaban el número permitido de inmigrantes asiáticos, permitiendo en el caso de los vietnamitas que no sobrepasaran los diez mil.</p>
<p>Thatcher continuó reduciendo el presupuesto para la inversión en la educación superior, por lo cual la Universidad de Oxford no quiso nunca conferirle ningún título honorífico, diferente de como había venido siendo con los demás primeros ministros que tuvieron a Oxford como su alma mater.</p>
<p>Cada semana sabía rendir cuentas a la reina Isabel II -según es costumbre y deber para cualquiera que esté ocupando su cargo-, manteniendo con la Corona muy buenas relaciones y ganándose la confianza de la reina respecto a los asuntos de Estado. “Siempre encontré la actitud de la reina hacia el trabajo de gobernar absolutamente correcta… las historias de lucha entre ‘dos mujeres poderosas’ eran demasiado buenas como para ser un invento.”</p>
<p>Se dio entonces lugar a la Guerra de las Malvinas. Los habitantes de las Falkland Islands se mostraban en su mayoría a favor de conservar la soberanía del imperio, y sin embargo Argentina reclamó su potestad sobre el territorio, dando inicio a un combate desigual en el que los suramericanos apenas se verían apoyados por algunos países de la región. Tras 74 días de combate los ingleses se proclamaban victoriosos, lo que catapultó a Thatcher para que en las elecciones de 1983 fuera reelecta en su cargo de primera ministra. Dicho episodio le traería secuelas de por vida a su imagen de mujer implacable, y las decisiones que tomó para encarar el combate la han llevado a ser tildada por muchos como una “criminal de guerra”.</p>
<p>Los años siguientes emprendería quizás la más dura batalla en su historial político, queriendo reducir el poder sindicalista y teniendo que enfrentarse a un sinnúmero de huelgas que pondrían en jaque la economía de todo un país. Para 1984 más de un 10% de las minas de carbón que eran propiedad del Estado habían cesado sus actividades generando el despido de unos 20.000 mineros. Dos tercios de los mineros entraron en paro, pero la Dama de hierro se negaba a dar su brazo a torcer. En algún momento declaró, refiriéndose a algunos que no apoyaban sus propuestas al interior de su Partido: “¡Gira tú si lo deseas, la dama no se va a girar!”</p>
<p>En uno de sus discursos más fervientes la mandataria se atreve a comparar las Malvinas con la guerra que está dando contra los mineros: “Tuvimos que luchar con el enemigo en el exterior en las Malvinas. Siempre tenemos que estar alerta del enemigo interno, el cual es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad.”</p>
<p>Ese año de 1984 se contaron 1.221 paros. Un año después el gobierno anunciaba el cierre de 25 minas de carbón, generando un efecto económico notable en comunidades enteras, y estimando una pérdida de más de 1.500 millones de libras esterlinas, además de la caída de esta moneda frente al dólar estadounidense.</p>
<p>Luego de estos años de gobierno los desempleados alcanzaban la cifra de los tres millones y la industria había caído en un 30%; sin embargo en adelante comenzaría una recuperación paulatina, la economía se estabilizó, la inflación se redujo y así la tasa de desempleo. Thatcher se salió con la suya y, aunque no consiguió el cese de paros, sí conseguiría que cada año fueran menos, y hasta que en 1994 se privatizaran todas las empresas mineras. Curiosamente lo que no permitió nunca es que se privatizara el ferrocarril.</p>
<p>Los buenos resultados obtenidos durante el periodo reciente se verían justificados en las urnas. El Partido Conservador se atornillaba en el poder, y Margaret Thatcher era electa por tercera vez consecutiva para que continuara al mando del destino político de los ingleses.</p>
<p>Con los disidentes políticos irlandeses también mostraría su temple de acero: “El crimen es el crimen; no hay nada de político.” Por varias de sus medidas que acabarían afectando al pueblo irlandés, un político de aquel país le llamaría “la bastarda más grande que hemos conocido.” Sobrevivió así a un intento de asesinato en el Hotel Brighton por parte del movimiento IRA, donde cinco personas acabaron muertas, mientras que la temible Margaret resultaría ilesa.</p>
<p>Otro de sus rasgos más notorios sería su desafío frontal para encarar al comunismo y apoyar al presidente estadounidense Ronald Reagan en el marco de la Guerra Fría. Esta alianza representaría actualizar parte del arsenal inglés, adquiriendo misiles para submarinos y triplicando las fuerzas nucleares de su ejército. “El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás.”</p>
<p>A finales de la década de los noventa estuvo muy presente mientras los líderes Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan comenzaban a derrumbar el muro de humo que dividió a las dos potencias durante décadas: “Ahora ya no estamos en una Guerra Fría… Estamos en una nueva relación mucho más amplia de lo que la Guerra Fría fue.”</p>
<p>La invasión de Kuwait en Medio Oriente a través de tropas iraquíes a la cabeza de Saddam Hussein la sorprendería en Estados Unidos. De inmediato la dama de hierro se manifestó a favor de llevar una ofensiva militar, poniendo a disposición sus ejércitos para dar inicio a la Guerra del Golfo, e instando al presidente George H.W. Bush a que no vacilara en tomar medidas bélicas: “Este no es momento de flaquear”, sería su recomendación, y que casi podría confundirse con una orden.</p>
<p>Por otro lado no se mostró nunca cercana a la Comunidad Europea (antigua Unión Europea). Firmó un par de tratados mercantiles, pero cada vez se mostraba más reacia a participar de un sistema federal y una centralización de la toma de decisiones. Se negaba a renunciar a su independencia estatal y ceder su mando. En una conferencia en Brujas discrepaba del sistema: “No hemos retrocedido exitosamente las fronteras del poder del Estado en Gran Bretaña, solo para volverlas a ver impuestas a un nivel europeo, con un súper-Estado europeo ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas.”</p>
<p>En este tercer periodo la popularidad de Thatcher se vio gravemente afectada. Un impuesto conocido como el <em>poll tax </em>acabó por generar malestar social y así también al interior de su propio Partido, quienes tampoco compartían la visión de Thatcher respecto a la integridad europea.</p>
<p>Para 1990 no quiso insistir más, y a sus 66 años acabó por dimitir de su cargo como primera ministra y como cabeza de su Partido. Pasó a despedirse de su amiga la reina Isabel, hizo un par de llamadas a algunos de sus colegas en todo el mundo, dio un último discurso ante la Cámara de los Comunes, y dejó su casa del número 10 de Downing Street mostrando tal vez y por vez primera una actitud de congoja. “Estoy muy feliz de haber dejado al Reino Unido en un mucho mejor estado del que estaba cuando llegamos al poder hace once años y medio”, diría al despedirse.</p>
<p>El Partido Conservador le consiguió su remplazo logrando recomponer el rumbo de su mandato, siendo así que para las elecciones siguientes consiguieron una vez más, y por cuarto periodo consecutivo, reafirmarse en el poder.</p>
<p>Tras su renuncia le fue conferido el título nobiliario de baronesa Thatcher de Kesteven, en el condado de Lincolnshire, otorgándole una membresía vitalicia a la Cámara de los Lores. Y a pesar de que fuera ella misma quien se hiciera a un costado, no acabaría de sentirse expulsada y traicionada, expresando que “odiaba” regresar a aquellos recintos que finalmente habían terminado por desilusionarla. Confesó que de poder echar el tiempo atrás, no hubiera elegido dedicarse a la política, y que hubiera preferido la vida de una pintora.</p>
<p>Trabajó como asesora para la Philip Morris con un sueldo anual de 250.000 dólares, y cobraba 50.000 por cada discurso al que era convocada. En el marco de la Guerra de Bosnia se pronunció ante la OTAN para que interviniera respecto al genocidio étnico perpetrado por los serbios en los territorios de Gorazde y Sarajevo, refiriéndose a estos crímenes como a un suceso que recordaba los “peores excesos de los nazis” y alertando de que la situación podría convertirse en un nuevo “holocausto.”</p>
<p>La dama de hierro también mostraría su aspecto más noble liderando una fundación que años más tarde tendría que abandonar por falta de recursos financieros. Durante la década de los noventa sería rectora honoraria de la Universidad de William y Mary en Virginia y de la Universidad de Buckingham.</p>
<p>Quiso vivir una vida normal, y aunque ya parecía una tarea difícil de sobrellevar: “El hogar es a donde vienes cuando no tienes nada más que hacer.” Aprovecharía entonces para relatar dos volúmenes de memorias: <em>The Downing Street years </em>y <em>The path to power, </em>y unos años después publicaría un libro sobre asuntos políticos internacionales que dedicó al presidente Ronald Reagan: <em>Thatcher statecraft: strategies for a changing world.</em></p>
<p>Se mostró simpatizante del dictador chileno Augusto Pinochet, quien años antes la habría apoyado durante la intervención a las Malvinas, y a quien saludó con agrado en Londres luego de que éste fuera puesto bajo arresto domiciliario.</p>
<p>En el 2003 murió su compañero de toda su vida, de quien diría se mostró siempre como un leal compañero y quien nunca la hizo sentir sola: “Qué hombre. Qué marido. Qué amigo.” Un año más tarde moriría su hermana y así también su amigo Ronald Reagan.</p>
<p>Los honores y condecoraciones y halagos no se hicieron de esperar. Tony Blair siendo ya primer ministro se refirió a ella como “probablemente el líder laborista más formidable”. Para el 2007 se inauguró una majestuosa estatua de bronce con su figura, ante la cual la modelo en carne propia comentaría: “Hubiera preferido que fuese de hierro, pero el bronce hará que no se oxide.”</p>
<p>Entrado el nuevo siglo Thatcher comenzó a padecer los estragos de múltiples enfermedades cerebrovasculares que le impedirían continuar con su trasegar político. Los achaques empezaron a ser notorios, padeció una fuerte caída en donde se fracturaría el brazo y también le vimos desmayarse durante un discurso en la Cámara de los Lores. Varias veces fue hospitalizada e intervenida quirúrgicamente, y fue debido a su mal estado de salud que tuvieron que cancelar la conmemoración de su cumpleaños número 85.</p>
<p>Muchos sugieren que para ese entonces la dama de hierro sufría algún tipo de demencia senil, hasta el punto de confundir las guerras de las Malvinas con la de Bosnia, o evocar a su difunto marido como si éste aún estuviera con vida, y que olvidaba lo que decía o se le dificultaba hilvanar un par de ideas.</p>
<p>El 8 de abril de 2013 se encontraba en el Hotel Ritz cuando sufrió un accidente cerebrovascular que acabaría ocasionándole la muerte. Al instante la prensa mundial emitió el comunicado de que aquella mujer que se creía casi inmortal como el acero, había dejado finalmente este mundo. Los más altos mandatarios de todas partes se pronunciaron con mensajes de condolencias y muchos fueron los tributos y honores que se le rindieron, y así también muchos otros celebraron su desaparición, como el caso de las 3.000 personas que se dieron cita en el Trafalgar Square para vitorear la muerte de su odiada enemiga.</p>
<p>Su entierro se celebró según su voluntad. No quiso un funeral de Estado, y en cambio se decantó por el tradicional entierro católico con honores militares y que se llevó a cabo en la catedral de San Pablo de Londres. Sus restos reposan junto a los de su marido en el Royal Hospital Chelsea.</p>
<p>Margaret Thatcher supo mantener desde un principio ese talante férreo por el que destacó entre las demás mujeres. En sus primeras medidas para el recorte del presupuesto emitió un comunicado pidiendo más severidad: “No es lo bastante duro”, decía en su misiva. Así mismo sería quien probaría personalmente el armamento que compraba, inclinándose mejor por el modelo de la Ruger que encontraba más precisa que la RUC. Respecto a sus cuidados personales se caracterizó por ser discreta en sus necesidades y lujos, cubriendo parte de sus gastos con su patrimonio propio, cuando pudo haber sido costeado como parte de su oficio. No era pues ninguna despilfarradora, y comprendía como buena administradora el valor del dinero: “Nadie se acordaría del buen samaritano si sólo hubiera tenido buenas intenciones. También tenía dinero.”</p>
<p>Cuando François Mitterrand la conoció dijo: “Tiene los ojos de Calígula pero la boca de Marilyn Monroe.” Y es que su imagen parecería en todo caso contradictoria, o a lo menos polémica, ya que para muchos representó una guerrera ejemplar, mientras que otros la recordarán como a un ser monstruoso y despiadado.</p>
<p>Se le discute sí el que no haya sido propiamente quien más hizo por las mujeres, o al menos no lo suficiente, tratándose de una lideresa que pudo haber apoyado más las causas femeninas, e incluso algunas feministas la han llamado como una “enemiga”. Pese a esto, consideraba el poderío de la mujer como algo grande: “En cuanto se concede a la mujer la igualdad con el hombre, se vuelve superior a él.” Y de esta misma forma comprendía que los asuntos de mayor envergadura estaban también a la altura de la mujer común y corriente: “Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa estará más cerca de entender los problemas de llevar un país.”</p>
<p>El “thatcherismo” sería el término acuñado a esa corriente política de fuertes principios patrióticos y nacionalistas, medidas privativas y un liberalismo económico, una rígida moral tradicionalista y, en general, una notable fiereza y determinación política.</p>
<p>Tras once años y 209 días en el poder, no solo sería la primera mujer en ostentar ese cargo, sino quien más permaneció al frente del gobierno durante el siglo XX, y es por esto que la revista <em>Times </em>no dudaría al incluirla entre las mujeres más poderosas del siglo. Son muchos los documentales, series, libros, sátiras o canciones que cuentan de su vida y su personalidad, como la película en la que Meryl Streep encarnó a la dama de hierro, y por cuya actuación ganaría el prestigioso premio de la Academia.</p>
<p>Margaret vivió para verse representada en la gran pantalla, y así tuvo distinciones y reconocimientos de todo tipo, membresías, títulos, medallas, órdenes, y toda clase de condecoraciones que enaltecieron su indiscutida presencia de grandeza en la historia mundial.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89736" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/264.-MARGARET-THATCHER-260x300.png" alt="MARGARET THATCHER" width="260" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89735</guid>
        <pubDate>Fri, 23 Feb 2024 06:58:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Margaret Hilda Thatcher “La dama de hierro” (1925-2013)]]></media:description>
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        <title>Zhèng Shì (1775-1844)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/zheng-shi-1775-1844/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Leviatán y otros monstruos marinos asolaban las aguas de los mares del este asiático, pero rara vez se le vio por allí al Kraken, porque ciertamente el verdadero monstruo de aquellos tiempos tenía el rostro de una mujer. En el siglo XIX no hubo una tropa que hubiera podido hacerle frente a esta pirata [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El Leviatán y otros monstruos marinos asolaban las aguas de los mares del este asiático, pero rara vez se le vio por allí al Kraken, porque ciertamente el verdadero monstruo de aquellos tiempos tenía el rostro de una mujer.</p>
<p>En el siglo XIX no hubo una tropa que hubiera podido hacerle frente a esta pirata china que comandó la aterradora Flota de la Bandera Roja. Ella tendría muchos otros nombres antes de que la conociéramos como Zhèng Shì, siendo al parecer el primero el de Ching Shih, una niña nacida en la provincia de Cantón, y que pasaría su infancia robando en las calles y sobrellevando la crianza que le ofrecían los borrachos y las prostitutas.</p>
<p>Fue así como Zhèng Shì pasó a integrar parte de un burdel flotante, y fue en una de estas lujuriosas travesías donde se cruzaría al imponente capitán pirata Zheng Yi, quien habría quedado maravillado con la imponencia de una mujer mucho más alta que cualquier otra, y de una belleza tan increíble que no vacilaría para pedirle que se convirtiera en su esposa.</p>
<p>Altiva, digna, la mujer no permitiría que el pirata la raptara como era su costumbre, exigiéndole que únicamente se casaría con él, en tanto este accediera a compartirle la mitad del botín que lograran obtener sus experimentados filibusteros. Y cómo podría negarse Zheng Yi, si es que finalmente había encontrado a su compañera de aventuras, y sería a su lado que en adelante atravesaría los mares haciendo lo que mejor sabía hacer: robar.</p>
<p>Los ejércitos que defendían el imperio británico no pudieron hacerle frente a las embarcaciones de los refinados corsarios que solían desembarcar en las costas para saquear a las poblaciones, y por esto la recomendación más lógica pareció la de alejarse del lugar donde Zheng Yi ya no tendría ningún poder: en el interior de la tierra.</p>
<p>La medida resultó contraproducente, ya que el vicio de robar del pirata hizo que su labor como ladrón se hiciera más dedicada en el campo acuático. La flota del pirata chino se concentró así en darle un giro a su estrategia de saqueo, atendiendo con exclusividad a los navíos que tenían la mala fortuna de cruzársele en el camino, y hasta el punto de poner en jaque las rutas marítimas del comercio internacional.</p>
<p>Conocida ya como Zhèng Shì, la pirata acompañó a su marido a unirse en Vietnam al famoso Tay-son, donde de paso la pareja aprovecharía para adoptar a un niño al que bautizaron Zhang Bao. Y fue así como durante los próximos seis años la Flota de la Bandera Roja, que en su comienzo contaba con unas doscientas embarcaciones, acabaría convirtiéndose en un ejército poderosísimo, luego de que las alianzas entre piratas los llevaran a conformar una escuadrilla de más de mil quinientos navíos.</p>
<p>Tiempo después, en 1807, su marido fallecería en una galerna, una especie de tsunami cerca a las costas vietnamitas; sin embargo otra será la versión de Jorge Luis Borges en <em>Historia universal de la infamia, </em>donde dedica a Zhèng Shì un relato que tituló, <em>La viuda Ching, pirata, </em>del que dice haberse documentado del escritor Philip Gosse en su libro <em>The history of piracy, </em>y en su versión nos cuenta que al pirata le envenenaron su plato de orugas cocidas con arroz, y que es así como fue su muerte.</p>
<p>No interesará pues cómo muere el pirata sino lo que siguió en adelante y quién tomó las banderas de su empresa. Se trataría, obvio, de su esposa Zhèng Shì, quien no daría largas al asunto, y de una vez dejaría muy en claro cómo es que serían las cosas a partir de este momento. Hizo presencia ante su tripulación vistiendo su traje de seda de color azul, rojo y púrpura, y con el grabado imponente de un dragón dorado, para luego dirigirse a sus piratas con estas palabras: “Miradme capitanes, vuestro jefe estaba de acuerdo conmigo. La escuadra más fuerte es la que está a mis órdenes. Ha recaudado más tesoros que ninguna otra. ¿Creéis que me rendiré ante un jefe hombre? ¡Jamás!”</p>
<p>En adelante el poderío de la Flota de la Bandera Roja alcanzaría su máximo esplendor, hasta el punto de que las autoridades tendrían que empezar a pactar algunos tratados políticos con la comandante en jefe de esta peligrosa y eficiente flota naval.</p>
<p>No pasó mucho tiempo desde la muerte de su esposo para que Zhèng Shì volviera a contraer nupcias, esta vez con otro hijo adoptivo, Cheung Po Tsai, de quien no podría afirmarse se encontraba precisamente enamorada, pero sí justificar su matrimonio con una consecuencia lógica, y es la de afianzarse en el poder, brindándole estabilidad a su liderazgo y permitiendo que también sea su hijo quien eventualmente tomará de manera legítima el mando de un ejército y que recibirá como legado por ambas partes, la de su madre y al mismo tiempo su esposa.</p>
<p>A esta pirata no sólo se le reconoce por sus fechorías, sino porque fue ella quien quiso hacer de la piratería como una especie de empresa, aunque ilegal, pero que contara con su propio reglamento, sus leyes y órdenes. Es por esto que redactó un código donde principalmente se obligaba a sus piratas el cumplimiento de las órdenes que sus superiores les encomendaran, teniendo por desacato de estas leyes un castigo que se pagaría con la propia vida. También concedió ciertas garantías para los pueblos que se habían mostrado amigos de su causa impidiendo a sus flotas que los atacaran en el futuro. Otras medidas debían seguirse, como la de nunca tomar ni un solo céntimo de lo que era el botín común, además de respetar a las mujeres que habían sido prisioneras y no ejercer sobre ellas ningún tipo de violencia, ni menos una violación. Esto se castigaría como los demás crímenes con la pena capital, y en este caso en particular estaba totalmente prohibida la relación con una prisionera, -y aunque esta lo consintiera-, decapitando al pirata desleal y arrojando al agua a la pobre desdichada.</p>
<p>Para 1808 las fuerzas chinas decidieron enfrentar con todo su arsenal al asedio que ya representaba ese descomunal sistema de robo acuático que había fundado Zhèng Shì, pero no consiguieron más que diezmar sus navíos, luego de que la flota pirata venciera una y otra vez en cada uno de sus encuentros. El gobierno se vio tan urgido ante la pérdida de tantos barcos, que tuvo que recurrir a la expropiación de embarcaciones privadas que pudieran servir para afrontar la situación bélica.</p>
<p>Al final lo único que pudo medianamente combatir a Zhèng Shì serían los mismos piratas rivales. En especial se cuenta de O-po-tae, uno de los pocos que consiguió vencerla en el mar, pero que ante el temor de encontrársela de nuevo entre las aguas, prefirió resolver el asunto de una futura venganza y se presentó en tierra ante las autoridades pidiendo se le absolviera de sus culpas, y renunciando de esta forma a su oficio de bucanero.</p>
<p>A lo largo de su próspera carrera de bandolera marítima, Zhèng Shì se apoderó de un sinnúmero de barcos, saqueó aldeas costeras y se batió en cientos de duelos en los que casi siempre salió victoriosa. Imbatible, consiguió dirigir lo que algunos creen podría tratarse de la flota pirata más numerosa de la historia, reuniendo a más de dos mil barcos tripulados por una fuerza de veinte mil piratas.</p>
<p>En 1810, tal vez agotada de tanto pillaje, la leyenda temible de los mares orientales se presentó en persona en ese terreno donde era vulnerable, y a cambio de renunciar a la piratería, las autoridades chinas, por su parte, le concederían el indulto por sus tantos crímenes.</p>
<p>De Cheung Po Tsai se sabe que pasaría los siguientes años en la provincia de Cantón trabajando para el gobierno en algún puesto público. De Zhèng Shì se dice que volvió a sus andanzas de infante, y terminó por instalarse también en Cantón, donde estaría durante más de tres décadas al frente de un burdel, y hasta el día de su muerte en el año de 1844.</p>
<p>Mucho de lo que creemos conocer acerca de la mujer pirata que no dio tregua durante buena parte de comienzos del siglo XIX, es debido a un hombre que fue su prisionero durante algunos meses, y quien mientras aguardaba por el pago en canje por su rescate, aprovecharía su situación de presidio enterándose de cerca de la leyenda en vivo y de la cual luego nos escribiría algunas memorias.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90801" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/07/252.-ZHÈNG-SHÌ-300x169.jpeg" alt="ZHÈNG SHÌ" width="300" height="169" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90800</guid>
        <pubDate>Fri, 01 Dec 2023 13:39:38 +0000</pubDate>
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        <title>Audrey Kathleen Ruston-Hepburn (1929-1993)</title>
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        <description><![CDATA[<p>“Si en el cielo existen los ángeles, estoy convencido de que deben tener los ojos, las manos, el rostro y la voz de Audrey Hepburn”, es lo que diría alguno que tuvo la oportunidad de conocerla. Indiscutible, cualquiera puede notar que estamos ante una presencia angelical. Pulida como un cisne, con carita de inocentona, pero [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>“Si en el cielo existen los ángeles, estoy convencido de que deben tener los ojos, las manos, el rostro y la voz de Audrey Hepburn”, es lo que diría alguno que tuvo la oportunidad de conocerla. Indiscutible, cualquiera puede notar que estamos ante una presencia angelical. Pulida como un cisne, con carita de inocentona, pero culpable sin duda alguna. La delatan sus ojitos. ¡Qué bonita! Parecía ingenua, asustadiza, vulnerable, como un ser tierno al que vale la pena cuidar. Así mismo su personalidad nos engatusó a todos, y su sonrisa quiso ser imitada por toda una generación de mujeres que querían parecérsele. Nació en Bruselas, en el seno de la aristocracia, descendiente del rey Eduardo III de Inglaterra, que también sería pariente de la actriz Katherine Hepburn. Hija única, mimada y consentida, privilegiada, viajó por Bélgica, Inglaterra y Holanda, y aprendió desde niña a hablar con soltura el francés, inglés, neerlandés, italiano, español y alemán. En 1935 su padre, adepto a las ideologías del nazismo, abandona a su esposa y a su hija, por lo que en adelante la madre tendrá que cuidar sola a su pequeña. Años más tarde Audrey, en colaboración con la Cruz Roja, consigue dar con el paradero de su padre, y a partir de su reencuentro mantuvieron la cercanía y la actriz lo asistió económicamente hasta el día de su muerte. Años más tarde Audrey confesaría que el abandono de su padre, y el que fuera un seguidor del Partido Nazi, representaría “el momento más traumático de mi vida.” De niña estudió en un instituto privado en Kent, Inglaterra, y para 1939, <em>ad portas</em> de la Segunda Guerra Mundial, se traslada con su madre a casa de su abuela, en Arnhem, Países Bajos, tratando de alejarse lo más posible de las zonas de conflicto. Durante los años de la guerra Audrey aprovechará para terminar su formación básica, para dedicarse a pintar cuadros que todavía hoy se conservan, además de recibir lecciones de piano y de ballet clásico. Su deseo era convertirse en bailarina, pero su constitución extremadamente delgada no seducía a directores y coreógrafos, y pese a ser una bailarina que destacaba por su técnica y su estilo. Las condiciones dentro del ámbito de guerra fueron casi de penuria, y es así como la historia de Ana Frank será un referente de vida para la historia personal de Audrey Hepburn: “Tenía exactamente la misma edad que Ana Frank. Ambas teníamos diez años cuando empezó la guerra y quince cuando acabó. Un amigo me dio el libro de Ana en neerlandés en 1947. Lo leí y me destruyó. El libro tiene ese efecto sobre muchos lectores, pero yo no lo veía así, no sólo como páginas impresas; era mi vida. No sabía lo que iba a leer. No he vuelto a ser la misma, me afectó profundamente.” Luego de que Arnhem sufriera continuos bombardeos, la escasez de alimentos hizo que Hepburn y su familia fabricaran harina a partir de tulipanes, lo que pronunciaría aún más la delgada figura de la aspirante a bailarina. “Nos manteníamos con una rebanada de pan hecho con cualquier cereal y un plato de sopa aguada elaborada con una sola patata.” Fue testigo de fusilamientos, y algunos parientes suyos serían encarcelados y otros ejecutados. “Me convertí en una criatura melancólica, reservada y callada. Me gustaba mucho estar sola… Tengo recuerdos. Recuerdo estar en la estación de tren viendo cómo se llevaban a los judíos, y recuerdo en particular un niño con sus padres, muy pálido, muy rubio, usando un abrigo que le quedaba muy grande, entrando en el tren. Yo era una niña observando a un niño.” Termina la guerra y Audrey se muda a Ámsterdam para continuar con su formación de bailarina, y tres años después se traslada a Londres para seguir con sus estudios de ballet clásico. Sin embargo su flacura casi anoréxica seguiría siendo el óbice principal para dedicarse al baile como una profesional. Hepburn siempre mantuvo una dieta rigurosa, cuyos almuerzos solían ser un ala de pollo y una lechuga, y sería su hijo quien revelaría que en ocasiones comía galletas de perro para sobreponerse a los estragos del hambre. Y en vista de que su carrera como bailarina no despegaba, Audrey le apostó a la actuación, haciendo una primera aparición frente a las cámaras en una cinta educativa, <em>Holandés en siete lecciones.</em> Más tarde sería contratada para que actuara en dos obras musicales: <em>High button shoes </em>y <em>Sauce piquante</em>, y entonces llegaría su debut en una película, la producción inglesa <em>One wild Oat</em>, seguido de un papel más importante en la película <em>Secret people, </em>donde encarnó a una bailarina. En adelante aparecería interpretando papeles secundarios en producciones también de segunda, hasta que le ofrecieron el papel en el musical de Broadway, <em>Gigi, </em>luego de ver su discreta interpretación en la película <em>Monte Carlo Baby. </em>Tanto la obra como su actuación fue un éxito rotundo. Durante seis meses no pararon las funciones, y a la prometedora actriz le fue otorgado el Theatre World Award, por lo que Hollywood se interesaría en ella para que protagonizara junto a Gregory Peck la próxima producción del cineasta William Wyler, el film <em>Roman holiday (Vacaciones en Roma)</em>, y para la cual tenían como primera opción a la ya consagrada Elizabeth Taylor. Sin embargo el director quedaría prendado de la seductora Hepburn, y le bastaría con una sola entrevista: “Tiene todas las cosas que busco: encanto, inocencia y talento. Además es muy divertida. Es absolutamente encantadora. No dudamos en decir que es nuestra chica”, dijo Wyler respecto a la escogencia del personaje. Y no se equivocó al darle esta oportunidad, ya que la cinta gozaría del agrado de todos y la actriz destacaría por su personaje, convirtiéndose en la única en recibir los tres grandes premios del cine por un mismo papel y en la misma categoría: ganó el Oscar, el Globo de Oro y el BAFTA. El mismo Gregory Peck, vaticinando que ganaría el premio de la Academia, pidió que su nombre en el póster de la película no resaltara por encima del de la desconocida Audrey Hepburn, y que ambos nombres figuraran con el mismo tamaño de letra, tal cual correspondía a su destacada actuación. Para ese entonces Audrey se perfila como una fulgurante estrella del Séptimo Arte, y su cara angelical será portada de revistas de fama, entre las que se destaca la prestigiosa <em>Times. </em>El contrato que tenía con la productora Paramount le permitía tomar recesos para dedicarse al teatro, y fue así como durante el rodaje de <em>Vacaciones en Roma </em>se daría un espacio para continuar de nuevo en New York con el musical de <em>Gigi, </em>e incluso se iría de gira presentándose en Los Ángeles y en San Francisco. Imparable, actuará en la película <em>Sabrina, </em>que le valdría al año siguiente una nueva postulación al Oscar, pero que finalmente se lo quedaría Grace Kelly. Ese mismo año de 1954 encarnará otro personaje exitoso en la obra <em>Ondine</em>, y esta experiencia le valdría ganarse el Premio Tony, y así también como un esposo. Mel Ferrer fue el actor con el que compartió el protagónico de la obra, la cual tendría un éxito rotundo, y que siguieron presentando hasta finalizar el año, cuando entonces decidirían seguir juntos, pero esta vez en los tablados de la vida. Para finales de 1954 la pareja decide casarse. En 1956, y junto a su marido, Hepburn rodará <em>Guerra y paz, </em>y al año siguiente la veremos bailando junto a Fred Astaire en la película <em>Una cara con ángel, </em>en una de las interpretaciones que más disfrutaría, ya que compartió escenas de baile con el gran bailarín del cine hollywoodense. Pero sin duda la película que la consagró como una actriz virtuosa sería <em>The nun’s story</em>, de 1959, y cuya interpretación de la hermana Lucas le significó una nominación más al premio de la Academia. En 1960 tiene a su primer hijo, pero un año más tarde volverá al cine para representar a Holly Golightly en la película por la que tal vez más se la recuerda, <em>Breakfast at Tiffany’s. </em>Este personaje representó un reto actoral, además de haberla consagrado como un símbolo de la moda estadounidense: “Soy introvertida. Actuar para ser una persona extrovertida es la cosa más difícil que he hecho en mi vida.” Un papel que el mismo autor de la obra, Truman Capote, había pensado para la rubia del momento, la legendaria Marilyn Monroe, pero que ésta dejaría de lado por no querer insistir en el mismo papel de rubia tonta que le había valido su tanta fama. Audrey se tiñó el pelo de rubio y su personaje tuvo algunos cambios de fondo, camuflando a la prostituta de lujo y quitándole el componente lésbico que había sido pensado para Marilyn. Una vez más sería nominada al Premio Oscar, pero esta vez sería Sophia Loren quien se quedaría con la estatuilla. En 1961 la veremos en la polémica película de William Wyler, <em>La calumnia, </em>y cuya trama en torno al lesbianismo suscitaría varios escándalos. Para 1963 protagonizará junto a Cary Grant una parodia de las películas de suspenso de Alfred Hitchcock, <em>Charada</em>, y ese mismo año le cantaría el <em>Feliz cumpleaños </em>al presidente Kennedy, sin la melosería y el desparpajo que un año atrás había desplegado Marilyn en dicho evento. Un año más tarde volverá a actuar junto a su marido en <em>Encuentro en París, </em>y también participará del exitoso musical <em>My fair lady, </em>de George Cukor, y que se esperaba pudiera convertirse en una cinta legendaria. En versión teatral de Broadway, era la por ese entonces desconocida Julie Andrews quien interpretaba al personaje principal, pero en la adaptación cinematográfica se prefirió contar con la actuación de Audrey Hepburn. Ésta consideraba que el papel debía ser interpretado por Andrews, pero la segunda opción de la productora sería Elizabeth Taylor, por lo que Hepburn acabó aceptando lo que sería uno de los papeles más importantes de su vida. A la postre, y ese mismo año, Julie Andrews fue elegida para el papel que la inmortalizaría en el mundo del cine, <em>Mary Poppins, </em>y que incluso le valdría el reconocimiento de la Academia al concederle la codiciada estatuilla del Oscar. En los años siguiente Hepburn aparecerá en algunas cintas, entre las que se destacan <em>Cómo robar un millón, </em>de 1966, y tres películas del año siguiente: <em>Dos en la carretera, Hidrofobia </em>y <em>Wait until dark. </em>Para ese momento ya Audrey había comenzado a dejar relegada su carrera actoral, y se le vería más comprometida abanderando proyectos filantrópicos, así como a dedicar más parte del tiempo a su familia. Para 1968, luego de cinco embarazos infructuosos, Audrey se divorcia de su marido, y al año siguiente ya estará contrayendo nuevas nupcias con un psiquiatra italiano, con el cual tendría otro hijo, pero que tras una serie de infidelidades por parte de éste, acabaría finalmente divorciándose para el año de 1976. Ese mismo año protagoniza junto a Sean Connery la película <em>Robin y Marian. </em>Para 1979 la veremos junto a Omar Sharif en la película filmada en New York, <em>Lazos de sangre, </em>y por esos mismos días conocería a un actor holandés que se convertiría en su próximo amor, y con quien finalmente consolidaría una relación: “Él me hizo vivir de nuevo, darme cuenta de que no todo se había terminado para mí”, declaraba Hepburn respecto a su pareja. Finalmente, para 1988, actuará por última vez en la película <em>Always</em>, de Steven Spielberg, y en adelante consagrará sus esfuerzos en sacar adelante las iniciativas promovidas por la Unicef, la cual la nombró su embajadora de buena voluntad. Audrey viaja por Salvador, Guatemala, Honduras, Sudán, Somalia y Vietnam, participando en proyectos educativos respecto a la enfermedad del sida y otras problemáticas de salud, y asistiendo con ayudas alimentarias que pudieran combatir la desnutrición de los países más desfavorecidos. En 1991 es condecorada por la Sociedad Cinematográfica del Lincoln Center, y un año más tarde se le reconoce su trabajo como embajadora de buena voluntad, otorgándole la Medalla Presidencial de la Libertad. Y a pesar de que fumaba más de cincuenta cigarrillos al día, sería el cáncer de colon lo que acabaría con su vida, el día 20 de enero de 1993, en su casa en Tolochenaz, Suiza, a la edad de 63 años. Al morir, varios premios póstumos le serían otorgados, entre ellos el Premio Humanitario Jean Hersholt. En vida ganó también el Emmy y el Grammy, y es quien más veces ha otorgado el premio a Mejor Película en la gala de los Oscar, con cuatro en total. Actúo con Humphrey Bogart, Gary Cooper y Peter O’Tolle, aparte de los ya mencionados. No llevaba una vida ostentosa como muchas de las estrellas de Hollywood; cultivaba su propio huerto y jamás vivió en una mansión de lujo, manteniéndose alejada del derroche y la desfachatez, muy propio de una época y de su entorno. Y a pesar de que en su vida personal se decantara por ese estilo sencillo y descomplicado, los personajes glamurosos por los que se hizo célebre, conseguirían influenciar a toda una época y hasta el punto de convertirse en símbolo y referente de la moda. Las mujeres querían imitar sus trajes y sombreros marca <em>Givenchy. </em>No solía usar joyas y rechazó ser la imagen publicitaria de la joyería <em>Tiffany, </em>pese a lo cual la empresa destinó un escaparate para exhibir las preciosidades que había portado la afamada Audrey Hepburn. Así también se crearía un perfume que contenía su fragancia y que fue conocido como <em>L’Interdit. </em>El American Film Institute la ubicó en el puesto número tres dentro del ranking de las actrices más importantes del siglo XX, luego de Katherine Hepburn y Bette Davis. Su nombre hace parte de la International Best Dressed List Hall of Fame, y en el año 2000 la Unicef inauguró una estatua en su honor a las afueras de su sede en New York. En el 2007, mucho después de haber muerto, Audrey seguiría recaudando dinero para fondos humanitarios, luego de que se subastara uno de los trajes que la actriz había lucido en la película <em>Breakfast at Tiffany’s</em>, y el casi millón de dólares que pagaron por el traje se destinó para impulsar la creación de dos escuelas en Bengala. Su vida ha sido llevada al cine y al teatro y son muchas las biografías que pretenden narrar, como si de un relato bíblico se tratara, la vida de un ángel caído. Pese a una supuesta rivalidad que mantuvieron siempre, Elizabeth Taylor comentó luego de enterarse de que su frecuente competidora muriera: “Dios estará contento de tener un ángel como Audrey con Él”.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 27 Jan 2023 14:03:51 +0000</pubDate>
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