<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/victimas-de-la-violencia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 12 Apr 2026 13:01:22 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Víctimas de la violencia | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>LA DEMOCRACIA MUERE ENTRE PARADOJAS HISTÓRICAS Y TRAMOYAS INSTITUCIONALES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-democracia-muere-entre-paradojas-historicas-y-tramoyas-institucionales/</link>
        <description><![CDATA[<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos[i], junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. Seguramente por ello, desde [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. </p>



<p>Seguramente por ello, desde el colombiano más humilde hasta el más encumbrado; desde el casi analfabeta hasta el más erudito académico, considera que todavía vive en una de las democracias más longevas y estables del continente americano. Exceptuando, obviamente, la estadounidense, que hoy se encuentra en su fase agónica bajo el liderazgo de un autócrata como Donald Trump. Un autócrata que exhibe con orgullo su perfil de gánster político<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> impune en lugar de estadista, puesto que incitó la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021 para desconocer e impugnar el legítimo triunfo electoral del presidente Joe Biden, sin consecuencia judicial y menos política alguna. </p>



<p>Más bien todo lo contario, acaba de ser electo presidente por más de 71 millones de estadounidenses, cubriéndose así de inmunidad e impunidad. Algo muy parecido nos sucedió con la reelección del presidente Uribe entre el 2006-2010. Una reelección posible después de la aprobación de un artículito de la Constitución mediante la comisión del delito de cohecho, que le costó la condena a cárcel a sus ministros del Interior y Justicia, Sabas Pretelt de la Vega y de Salud, Diego Palacio Betancourt<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>, en el escándalo conocido como la “Yidispolítica”. </p>



<p>En la reelección de ambos presidentes, Trump y Uribe, la legitimidad democrática, que presupone la legalidad y el respeto a la Constitución, fue sustituida por su legitimidad carismática, pues a sus millones de electores nada les importó que ellos desconocieran en forma olímpica las reglas del juego democrático e incluso promovieran delitos. </p>



<p>Así, en forma imperceptible, muere la democracia en nombre de las elecciones, siendo esta la mayor paradoja de los tiempos aciagos que corren. Lo han demostrado en otras latitudes mandatarios tan distintos como Putin, Bukele, Ortega y Maduro, desde orillas ideológicas y políticas opuestas, pero con una personalidad carismática y autoritaria que los reviste y autoproclama como salvadores de sus pueblos, pero también victoriosos e impunes sepultureros de la democracia y el Estado de derecho, elegidos y admirados por millones de sus seguidores.</p>



<p><strong>La Tramoya De Elecciones Contra La Democracia</strong>.</p>



<p>Lo paradójico es que todo ello se realiza bajo la tramoya de las elecciones, que por sí solas parecen conferir legitimidad a semejantes gobernantes electos y estabilidad a la democracia. Tramoya en las dos acepciones del diccionario de la Real Academia Española (RAE). La primera, como <em>“conjunto de dispositivos manejados durante la representación teatral para realizar los cambios de decorado y los efectos escénicos”</em> y, la segunda, <em>“de enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña”</em>. Ambos atributos son propios de las mencionadas elecciones, sin que por ello se pueda afirmar que sean suficientes para la existencia de la democracia. Más bien suele suceder todo lo contrario.</p>



<p>En nuestro caso, los dos sentidos se cumplen simultáneamente, gracias al ingenio y la astucia de la llamada “clase política”, más allá incluso de las ideologías de derecha, centro o izquierda que exhiban sus líderes y partidos políticos. Basta recordar la “democrática” fórmula del Frente Nacional, que permitió “<em>realizar cambios de decorado y efectos escénicos</em>” durante 16 años, conservando casi intacto el Statu Quo para garantizar que el “país político” continuará viviendo a expensas del “país nacional”.</p>



<p>Se institucionalizó, entonces, aquello contra lo que Gaitán siempre luchó y le costó su vida: <strong><em>“el triunfo de las oligarquías liberales y conservadores”</em></strong> de una manera tan estable, civilista y antidemocrática que perdura y resiste hasta el presente, bloqueando o recortando tímidas reformas sociales como la agraria, laboral, pensional y de salud de este gobierno, que la oposición tilda de mamertas y comunistas porque supuestamente amenazan de muerte la democracia.</p>



<p><strong>Del Golpe de Opinión al robo de las elecciones y el holocausto de la Justicia.</strong></p>



<p>Así lo hizo el entonces presidente Carlos Llera Restrepo<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> cuando escamoteó y burló el triunfo del general Gustavo Rojas Pinilla en 1970, obtenido legítimamente en las urnas. Lo más irónico y paradójico es que a ese mismo general lo catapultaron y sentaron líderes civiles de ambos partidos en el solio presidencial en 1953, mediante un “golpe de opinión” promovido por el patricio liberal Darío Echandía y el conservador Mariano Ospina Pérez.</p>



<p>Tales acontecimientos, ambos profundamente antidemocráticos, se consumaron en nombre de la democracia y son por ello el mejor ejemplo de un <strong>“<em>enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña</em>”</strong>, como terminó siendo el juicio en el Congreso contra el general Rojas Pinilla promovido por los mismos que lo llevaron a la Presidencia. Enredo que solo en ocasiones extremas queda al desnudo y nos revela así el disimulo y la maña de esa falsa civilidad que exhiben impúdicamente supuestos líderes democráticos y jefes de Estado. </p>



<p>Una civilidad acostumbrada a gobernar en complicidad con el poder militar y su impunidad histórica casi absoluta, sin asumir responsabilidad alguna por la violación sistemática y generalizada de los derechos humanos y las libertades públicas, sin las cuales no existe democracia. </p>



<p>Así sucedió hace 39 años, el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando el poder civil, representado por el presidente Belisario Betancur, actuó en complicidad con el poder militar y en nombre de la democracia decapitó la cúpula de la rama judicial y fueron sacrificados 11 magistrados, al no atender el llamado de “cese el fuego” que imploraba el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía. <br></p>



<p>Como lúcida y valientemente lo expresó el entonces Procurador General de la Nación, Carlos Jiménez Gómez, en su denuncia ante la Cámara de Representantes: <em>“En el Palacio de Justicia <strong>hizo crisis en el más alto nivel el tratamiento que todos los Gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados</strong>”.</em> Ese es el típico tratamiento de las dictaduras, apenas comparable con el bombardeo de Pinochet a la Casa de la Moneda en Chile en 1971 contra el presidente Salvador Allende. Ambos operativos, respaldados por numerosos líderes civiles y ejecutados por militares, destruyeron en lugar de retomar los dos edificios republicanos, arrasando de paso con la democracia. </p>



<p>Un tratamiento que recientemente se repitió violentamente contra la población juvenil en el paro nacional del 2021, bajo la presidencia de Iván Duque, cuyo lema de “Paz con legalidad” terminó siendo paz con letalidad, pues dejó entre 46 víctimas mortales según la ONU<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a> y 80 para diversas organizaciones de derechos humanos, como “Rutas del Conflicto”<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>.</p>



<p><strong>La Tramoya de incivilidad y criminalidad del ELN</strong>.</p>



<p>Para completar semejante tramoya de incivilidad y criminalidad, hoy supuestos rebeldes del ELN exigen cínicamente al gobierno su reconocimiento como organización política insurgente, pero realizan un paro armado en el Chocó que alcanza un nivel de degradación insuperable y ahoga a miles de familias campesinas en el confinamiento de la desesperación, el hambre y la muerte, mucho más profundo que el agua de los ríos desbordados que las circundan. </p>



<p>Semejante comportamiento no es otra cosa que la criminalidad propia de un grupo armado organizado y como tal no tiene cabida reconocer al ELN como un grupo rebelde con proyecto político. </p>



<p>Sin libertad de locomoción de la población campesina no hay política, sino confinamiento, miedo y desolación, que es lo propio de los criminales y los reaccionarios con sus campos de concentración. </p>



<p>Por todo lo anterior, sin superar la paradoja mortal de la violencia política, el entramado de imposturas de esta tramoya estatal cacocrática y la supuesta civilidad de nuestros gobernantes y opositores armados, continuaremos muriendo en el ensueño de ser la democracia más longeva y estable de Suramérica. </p>



<p>Longeva en perpetuar múltiples violencias, desfalcar los bienes y el presupuesto público en beneficio de cacocratas disfrazados de políticos. Pero también muy estable en cavar trincheras y fosas comunes en defensa de una democracia y un Estado de derecho que ha sido condenado en 50 ocasiones por la Corte Interamericana de Derechos Humanos<a id="_ednref7" href="#_edn7">[vii]</a> por violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos fundamentales de su población, como las más de 6.000 víctimas de la Unión Patriótica<a id="_ednref8" href="#_edn8">[viii]</a> y su exterminio como partido político.</p>



<p><strong>Últimas noticias de la Tramoya nacional criminal.</strong></p>



<p>Para terminar, las noticias de esta semana condensan en forma inverosímil tan desolador escenario. Conocimos la absolución de Santiago Uribe<a id="_ednref9" href="#_edn9">[ix]</a> por falta de pruebas concluyentes en la conformación del grupo paramilitar de los llamados 12 apóstoles, por lo cual su hermano, el expresidente Álvaro Uribe, dio gracias a Dios, como si se tratará de un milagro celestial, que seguro espera se repita en la investigación penal en su contra por los delitos de soborno a testigo y fraude procesal. </p>



<p>Continuó con el reconocimiento de los miembros del Secretariado de la extinta Farc-Ep de haber reclutado cerca de 18.677 niños y niñas entre 1996 y 2016, según la imputación realizada por la JEP<a id="_ednref10" href="#_edn10">[x]</a>, además de cometer graves delitos contra su integridad personal, abusos y violencia sexual<a id="_ednref11" href="#_edn11">[xi]</a>. Y, por si fuera poco, el presidente Gustavo Petro nombra como gestor de paz a Hernán Giraldo<a id="_ednref12" href="#_edn12">[xii]</a>, temible jefe paramilitar del Bloque Tairona, apodado “taladro” por ser sindicado de la violación sexual de más de 200 niñas menores de edad, prontuario de depredador sexual por el cual fue expulsado de la jurisdicción de Justicia y Paz <em>“por seguir en la vía del crimen, ligado principalmente a delitos sexuales contra menores”</em><a id="_ednref13" href="#_edn13">[xiii]</a>. </p>



<p>Ante semejante tramoya criminal nacional, asistimos a la rehabilitación y absolución de numerosos victimarios, bien por cuestionados fallos judiciales o resoluciones gubernamentales, que terminan revictimizando y mancillando la memoria y dignidad de miles de víctimas. </p>



<p>Al anterior tramado y tinglado de impunidad, se suma la forma vergonzosa y oprobiosa en que el representante a la Cámara, Miguel Polo Polo<a id="_ednref14" href="#_edn14">[xiv]</a>, agredió a la Madres de Soacha al botar a la basura cientos de botas de plástico que simbolizaban la memoria de sus hijos ejecutados extrajudicialmente, cuyo número asciende a 6.400 “falsos positivos” que investiga la JEP<a id="_ednref15" href="#_edn15">[xv]</a> por los cuales ya han sido imputados numerosos agentes de la Fuerza Pública<a id="_ednref16" href="#_edn16">[xvi]</a>. </p>



<p>Crímenes que ahora niega cínicamente el representante Polo, contra toda la evidencia judicial demostrada por la JEP<a id="_ednref17" href="#_edn17">[xvii]</a>. Sin duda, estamos sumergidos en un desastre nacional no solo por causa de las lluvias, sino por la degradación ética y política de quienes persisten en llamar democracia a esta tanática tramoya institucional y defender este supuesto Estado de derecho que condena a millones de sus cándidos pobladores a malvivir y morir sin haberles garantizado el ejercicio de sus derechos ciudadanos básicos: los civiles: a la vida, libertad, propiedad, seguridad y justicia; los políticos: a elegir, expresarse y oponerse sin temor a ser asesinados o desaparecidos y los sociales a vivir en paz en un medio ambiente sano y a salvo de catástrofes evitables, con empleos decentes, pan, techo, educación, salud y dignidad, que es lo mínimo que garantiza, promueve y existe en toda auténtica democracia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/">https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/">https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845">https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/">https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro">https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro</a></p>



<p><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm">https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm</a></p>



<p><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf">https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf</a></p>



<p><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/">https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/</a></p>



<p><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/">https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/</a></p>



<p><a href="#_ednref11" id="_edn11">[xi]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/">https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/</a></p>



<p><a href="#_ednref12" id="_edn12">[xii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref13" id="_edn13">[xiii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref14" id="_edn14">[xiv]</a> <a href="https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette">https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette</a></p>



<p><a href="#_ednref15" id="_edn15">[xv]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container">https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container</a></p>



<p><a href="#_ednref16" id="_edn16">[xvi]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx">https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx</a></p>



<p><a href="#_ednref17" id="_edn17">[xvii]</a> <a href="https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/">https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108000</guid>
        <pubDate>Fri, 15 Nov 2024 00:16:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/14191206/Captura-de-pantalla-2024-11-15-a-las-1.05.08.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LA DEMOCRACIA MUERE ENTRE PARADOJAS HISTÓRICAS Y TRAMOYAS INSTITUCIONALES]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Violencia no inició con el asesinato de Gaitán</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/consideraciones-politicas/la-violencia-no-inicio-con-el-asesinato-de-gaitan/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es hora de replantear la convención histórica de que el periodo de la Violencia en Colombia inició con el asesinado de Jorge Eliecer Gaitán. Con los nuevos datos publicados por el Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) se evidencia que los hechos victimizantes en Colombia iniciaron antes del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Es hora de replantear la convención histórica de que el periodo de la Violencia en Colombia inició con el asesinado de Jorge Eliecer Gaitán. Con los nuevos datos publicados por el Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) se evidencia que los hechos victimizantes en Colombia iniciaron antes del asesinato del líder liberal. Aunque la información es primaria y hay <a href="https://rutasdelconflicto.com/notas/las-bases-datos-del-centro-memoria-disputas-contar-el-origen-del-conflicto-armado">debates por la metodología</a> con la que se está recolectando, lo cierto es que desde 1944 se evidencia <a href="https://micrositios.centrodememoriahistorica.gov.co/observatorio/portal-de-datos/base-de-datos/">un aumento en las cifras</a> de asesinatos selectivos y daño en bienes civiles; mientras que desde 1947 se observa el despunte en masacres, violencia sexual, entre otros. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Incluso, ante el hostigamiento que vivían los liberales y su impunidad, en abril de 1947 (un año antes de su muerte) Gaitán le remitió al presidente Mariano Ospina y al ministro de Gobierno un <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-marcha-del-silencio">“Memorial de Agravios”</a>. Ya en febrero de 1948, Gaitán convocó la “Marcha del Silencio” la cual reunió en el centro de Bogotá alrededor de 100 mil personas que protestaron contra la violencia ejercida contra simpatizantes del Partido Liberal. En la manifestación, los participantes debían guardar silencio como expresión de duelo por las victimas asesinadas por la policía en regiones como el Sumapaz, Tolima, Valle del Cauca y el Eje Cafetero.</p>



<p>Pero ¿cuál fue la fuente de la violencia en ese momento? Son varias las hipótesis planeadas, entre las que se cuentan: el triunfo del conservatismo en 1946 (luego de 16 años de liberalismo), lo cual devino en una sociedad cada vez más polarizada; la persecución y represión contra el movimiento gaitanista y los sectores subalternos que estaban emergiendo en plena Guerra Fría; sin embargo, la que más profundo ha calado está relacionada con la tenencia de la tierra.</p>



<p>Después del proyecto de reforma agraria impulsada por la Ley 200 de 1936 en el marco del gobierno de Alfonso López Pumarejo, en el campesinado se configuró la esperanza de que la tierra podía ser distribuida en un término de 10 años. La ley era expresa en proponer que, quienes concentraban tierras improductivas, tenían una década para ponerlas a producir, de lo contrario, el Estado podía expropiarlas para entregarlas a desposeídos.</p>



<p>A finales de la década del treinta e inicios del cuarenta fueron muchos los campesinos que invadieron terrenos privados improductivos con la finalidad de que el Estado cumpliera su palabra y distribuyera la tierra. Algunos de los grandes propietarios habían asumido el dictamen del gobierno y estaban dispuestos a entregar sus predios al Estado. A pesar de estos avances, con la Ley 100 de 1944 (impulsada por la misma administración de López en su segundo mandato), se instauró la contrareforma que empoderó a los propietarios de grandes extensiones y limitó los derechos adquiridos por los campesinos.</p>



<p>La respuesta de algunos terratenientes no se hizo esperar. Armaron con machetes, cuchillos y escopetas de fisto a sus peones y los enviaron a expulsar campesinos invasores, presentándose las primeras masacres y asesinatos selectivos en 1945. Este año fue traumático para el país: además del intento de golpe contra la administración de López Pumarejo en Pasto, llegó el gobierno interino de Alberto Lleras Camargo que hizo caso omiso a estos hechos delictivos y al inicio de la violencia en Colombia. Si bien el asesinato de Gaitán extrapoló la violencia, desde finales de 1944 y producto de la respuesta criminal de sectores terratenientes es que se presentan los primeros hechos victimizantes. &nbsp;</p>



<p>Aplaudo la sistematización de esta información (que empezó a realizar el CNMH en cabeza de Gloria Valencia Gaitán), pues ayuda a develar los orígenes del conflicto armado en Colombia que tiene como antecedente el periodo de la Violencia. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Maylor Caicedo</author>
                    <category>Consideraciones políticas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100931</guid>
        <pubDate>Fri, 17 May 2024 11:44:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/17064335/Jorge-Eliecer-Gaitan.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Violencia no inició con el asesinato de Gaitán]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maylor Caicedo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica: Así es la vida cuando se fue desplazado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cara-o-sello/cronica-asi-es-la-vida-cuando-se-fue-desplazado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia es un país tan diverso e indiferente que aquí se volvió común la palabra “desplazado” y, aún más, que haya personas que ostenten esa condición. A pesar de ser tan solo una de tantas historias de vida que hay en este país con dicha condición, esta crónica lo que busca es intentar explotar apenas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><b>Colombia es un país tan diverso e indiferente que aquí se volvió común la palabra “desplazado” y, aún más, que haya personas que ostenten esa condición. A pesar de ser tan solo una de tantas historias de vida que hay en este país con dicha condición, esta crónica lo que busca es intentar explotar apenas una burbujita de todas las que poseemos sobre la sociedad y la realidad de los otros en este país.</b></p>
<p>Cuando uno no está familiarizado con el tema, intentar conseguir algo no es tan sencillo. Así me ocurrió a mí, no tengo familiares desplazados ni ningún tipo de relación con el tema. Mi familia se mudó a Bogotá sin presiones ni amenazas. Y siendo así, contactar a un desplazado tampoco es tan sencillo; me tocó recurrir con contactos de familiares hasta que di, por medio de la vía telefónica, con William Torres*, un colaborador de una ONG que ayuda a desplazados en Bogotá y que después de varias llamadas prometió concederme una reunión con un amigo de él, que además de ser el líder de un grupo de apoyo a desplazados en la ciudad, era desplazado también.</p>
<p>Cuando llegó el día de la reunión, William me citó en un aparente viejo pero, de alguna manera, bien cuidado edificio lleno de oficinas en toda la Carrera 10 con Calle 19, en pleno centro de Bogotá. Me dice que allí van a estar él y su amigo, Daniel*. Y es así como, después de harto tiempo en medio del caótico tráfico de la ciudad y un Sol apabullante llego al Edificio. No había portería ni éste tenía algún nombre, la única forma de reconocer que uno había llegado al sitio indicado era por la placa y porque, en donde se supone debería haber una portería, había era una tienda de dulces pequeños y llamadas a celular atendida por una joven muchacha que me confirmó el sitio.</p>
<p>Después de subir en un ascensor bastante viejo, junto con un señor con varios años encima, una abundante barba y un largo cabello blanco, me bajé con él en el octavo piso de aquel edificio en un donde había un pasillo bastante pequeño y una sola puerta. Allí me abrió un hombre alto, de tez oscura, con una chaqueta negra de cuero con camisa naranja y un jean, sumado a un acento que expresaba que venía de la Costa Atlántica. Éste saludó al anciano y me hizo seguir. Una vez adentro se veía otro pasillo con dos puertas y allí estaba William, un hombre de piel morena, como de unos 1.70 metros, de unos 45 años y con grandes entradas en su cabellera vestido con una pinta bastante informal, digna de un sábado, el cual me llama con su marcado acento santandereano. Me hizo seguir a una de las dos oficinas junto con el hombre que me abrió la puerta y el anciano. Allí se presentó formalmente y, de paso, al hombre que nos abrió la puerta. Él era su amigo del que me había hablado, Daniel.</p>
<p>La oficina era bastante modesta. Tenía afiches que apoyaban la marcha del pasado 9 de abril y sobre conferencias o marchas a favor de los desplazados, nada había sobre partidos políticos o políticos en sí. Había una mesa con un computador de no más de cinco años y muchos arrumes de archivos, así como en el piso. Y por último, había una pancarta con consignas en contra de la precaria situación de los desplazados en el país colgada sobre la ventana, de forma que no se podía divisar hacia la Calle 19 que daba al frente.</p>
<p>—Siéntese un momento mientras aquí atendemos al hombre —dijo William, en referencia al hombre que subió conmigo en el ascensor.</p>
<p>No pasaron ni cinco minutos cuando Daniel se me acerca y me dice que vayamos a la otra oficina. Cuando entramos, veo que ésta dispone de una mesa larga y unas sillas plásticas como una sala de juntas. En el fondo una ventana que ocupaba casi todo el espacio de la pared y que daba a la Carrera 10, sobre ésta, otra pancarta más grande que traía la consigna:</p>
<p>El despojo es hambre y pobreza<br />
Defendamos el territorio<br />
La corrupción es ruina!!!<br />
Defendamos lo público</p>
<p>—Las puse ahí (las pancartas) porque se empaparon en la marcha ahorita el 1 de mayo —me dice Daniel para, supongo, justificar el porqué éstas estaban ahí.</p>
<p>En seguida, se sienta en una de las seis sillas que habían y me invita a sentarme a mí también. Y ahí, con una relajación interesante para lo que iba a contar, comienza un ‘flashback‘ sobre su vida y cuyo final estoy seguro él quisiera que terminara diferente.</p>
<p>***</p>
<p>Daniel Martínez nació en Ovejas, Sucre. Un pequeño municipio ubicado en una subregión de los Montes de María, que colinda con Bolívar y que se encuentra a unos cuarenta y uno kilómetros al noreste de Sincelejo. Nació a mediados de la década de los años cincuenta, en medio de una familia campesina y que, como muchos productores campesinos en este país, eran pobres. Ellos, cuando él era apenas un niño, tenían una parcela en arrendamiento en donde se vivía sujeto a las imposiciones de los dueños de la tierra.</p>
<p>En su gobierno, Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) impulsó una reforma agraria, que como dice el economista y profesor de la Universidad Libre de Cali, Álvaro Albán en su texto “Reforma y contrarreforma agraria en Colombia”, buscaba una redistribución de la tierra que le diera más inclusión a la propiedad a los campesinos y en donde “se buscaba promover un empresariado rural y granjas campesinas“. Y en esa coyuntura estaba la familia de Daniel, luchando por un pedazo de tierra. Pero es mediante la toma de tierras que ellos pudieron acceder a una parcela en propiedad, en Ovejas, la cual gracias a una titulación del Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA), creado en 1961, y que contaba con el apoyo de organizaciones campesinas y la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), se hizo legal.</p>
<p>Allí, el tiempo pasó y con mayor edad, enmarcada por una juventud que quería una mejor sociedad, sobretodo en y hacia el campesinado, Daniel se unió a varios movimientos y organizaciones campesinas con sede en Los Palmitos, también en Sucre pero a tan solo quince kilómetros al noreste de Sincelejo. Allí, el joven Daniel repartía su tiempo entre su parcela de catorce hectáreas, entregada a su familia en 1972, y haciendo las veces de líder campesino en dicha región caribeña.</p>
<p>Con el tiempo, logró escalar como líder campesino dentro de dichas organizaciones hasta el punto de ser el Presidente a nivel federal de los Usuarios Campesinos en el municipio de Los Palmitos, Director en la Asociación Municipal de Los Palmitos y tuvo entre sus manos la dirigencia departamental y nacional de muchos de los asuntos de ANUC. Pero todo ello trajo, para él y su familia, consecuencias negativas.</p>
<p>Para el año 1978, después de muchos años en su parcela, el Ejército y la Policía Nacional comienzan a sospechar de la actividad de varios líderes campesinos relacionándolos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), en una época cuando todavía ni siquiera la guerrilla estaba en la zona; es más, ni siquiera los grupos paramilitares existían oficialmente. Entre dichos líderes sospechosos estaba Daniel. El Estado utilizó, entonces, la represión y el delito de Rebelión para coartar a muchos líderes y, de esta manera, obtener información sobre la guerrilla. Capturaron y enviaron a los líderes campesinos acusados de guerrilleros al Cuartel de la Infantería de Marina en Coveñas, Sucre. Allí permanecieron durante tres meses bajo la tortura y la injusticia.</p>
<p>Después de tan aberrante episodio en donde claramente los tuvieron que dejar libres, no se dieron por vencidos y Daniel y sus compañeros continuaron trabajando por una mejor calidad de vida para los campesinos en Sucre. Muchos años después, su pasión por una mejora a su pueblo lo llevó a ser candidato a la Cámara de Representantes en las nuevas elecciones al Congreso que creó la naciente Constitución de 1991. Aunque no quedó, no perdió el impulso y participó para convertirse en concejal en su pueblo natal, Ovejas, en 1992. No obstante, eso no lo salvaría de ser detenido otra vez, esta vez durante cinco meses, por la Policía por presunta rebelión en 1993, y esta vez llevado desde Sucre a Barranquilla.</p>
<p>Esa es la historia de su primer desplazamiento, gracias a la paranoia y amenazas de las Fuerzas Armadas del Estado. Ello brevemente lo obligó a abandonar su parcela de la que dependían únicamente, a gran parte de su familia y a su pueblo. Llevándolo con su esposa y sus siete hijos hasta Barranquilla sin la opción de recibir alguna ayuda debido a que la condición de desplazado no existía en el país en esa época. No obstante, cuando se bajaron los ánimos volvieron para vivir la que sería la época más oscura de dicha región. Durante esos años, la violencia en los Montes de María se incrementó. Los paramilitares llegaron a hacerle frente a la guerrilla y hubo asesinatos por doquier de campesinos y demás civiles. Todo se convirtió en amenazas y masacres no solo a organizaciones sino a pueblos enteros. Nadie, que viviese en los Montes de María, se salvaba de la horripilante violencia que se veía.</p>
<p>Soportar y soportar, esa era la lucha de los campesinos inmersos en la guerra, una que parece no tener fin aun hoy. Muchos no pudieron y se terminaron yendo, Daniel y su familia trataron hasta donde pudieron. Corría el año 2000 y su desplazamiento, esta vez, a Barranquilla sí se veía como definitiva…</p>
<p>***</p>
<p>Hace poco se había ido William junto con el anciano y suena un teléfono, es uno de los dos celulares de baja gama con los que trabaja hoy en día Daniel. Me pide excusas para contestar y sale de la sala para hablar. Se podía escuchar que era una mujer y por lo que respondía Daniel, necesitaba ayuda con algo y pedía información sobre cuándo contactarlo en persona. Mientras, gracias a esta película que poco a poco me soltaban, lo que único que yo podía pensar ahí era en las injusticias y atropellos que ha creado el conflicto en el país. Se me venían en ese momento las palabras que pronunció en su breve visita a la oficina aquel anciano que llegó conmigo.</p>
<p>Mientras hablaba con William y Daniel, él explicaba que por los lados del Parque Tercer Milenio, a pocas cuadras hacia el occidente del Capitolio Nacional, hay unos lotes que pertenecen a una Iglesia del sector, las cuales ésta ni siquiera utilizaba ni les tenía mucha importancia hasta un día que el cura descubrió que varios desplazados se estaban quedando ahí, porque no podían pagar piezas en pensiones.</p>
<p>—El antisocial ese del cura se enteró que la gente se estaba quedando ahí y mandó a cercar el lote y a matar la vegetación para que quedaran solo piedras y la gente no se pudiera acomodar. ¡Pero claro! Hoy sí sale el malparido ese a marchar dizque por la vida y el respeto a los Derechos Humanos —decía en su intervención durante el diálogo dicho anciano. Y aunque el irrespeto a la propiedad privada no puede primar, hay gente que no encuentra más soluciones que esa, que dormir en la calle cuando llegan a una ciudad tan grande y fría, tanto en su clima como en sus habitantes, como lo es Bogotá.</p>
<p>También, durante ese momento improvisado de desconcentración, mientras veía al frente mío, pegado en la pared, un afiche que invitaba a la Mesa de participación de víctimas de Bogotá y otro que hablaba sobre una Jornada de Movilización contra la criminalización de la oposición y los líderes campesinos, pensaba en lo injusto y desgraciado que puede ser vivir en situación de desplazamiento en Bogotá. Pensaba en lo que me había contado Daniel y William antes de empezar. La historia era con respecto a las sonadas casas que prometió dar el presidente Juan Manuel Santos y que es un proyecto que hoy lidera su tan cuestionado ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras. Al parecer, las casas no las dan tan fácil como lo muestran en la Urna de Cristal y lo han afirmado el mandatario y su funcionario. Según parece, muchas de las casas las entregan es por medio de créditos y trámites eternos que incluyen un montón de papeleo y es una situación ante la cual muchos desplazados no pueden cumplir. Esto se unió al conflicto sobre el sitio para construir las casas con el Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Así, el pasado 2 de mayo se armó una protesta por parte de varios desplazados en la zona donde ya se han construido ciertas casas. Allí se les prometió mejorar y ser más eficientes con la entrega y construcción pero, como me mostraban, la situación no parecía mejorar prontamente.</p>
<p>Todos esos pensamientos se me daban mientras observaba hacia la calle, hacia la Carrera 10. Una de las vías más caóticas, contaminadas, peligrosas y ruidosas de Bogotá pero que, bajo el contexto y por lo que he visto en mis años de universitario, ha recogido y le ha dado sustento a muchas familias que vienen de muchas regiones de Colombia huyendo de la violencia y que cambian un cultivo de papa o café por la informalidad que trae vender artesanías que nadie mira ni quiere, vender objetos usados o vender fruta o salpicón en medio de la calle.</p>
<p>En ese momento aparece de nuevo Daniel, me pide de nuevo excusas y se sienta. Yo hago lo mismo mientras, cambio de película y vuelvo a mis apuntes hacia al año 2000 que corría en Barranquilla.</p>
<p>***</p>
<p>Barranquilla es una de las ciudades más prósperas de Colombia y, por qué no, la más grande e industrializada que tiene la zona Caribe. No obstante, asimismo son muchos los desplazados que recibe en busca de una nueva oportunidad, una oportunidad de ser alguien y lograr vivir a pesar de la marginación en la que este país se les somete. Ahí llega Daniel, su esposa y sus siete hijos, más exactamente al municipio de Malambo, a tan solo doce kilómetros al sur de Barranquilla.</p>
<p>La situación no es nada fácil en su lugar de origen, poco después de irse ocurren las masacres en el municipio colindante en Bolívar con Ovejas, Carmen de Bolívar, más exactamente en sus corregimientos llamados El Salado y Macayepo. Además, las autodefensas logran la masacre de 28 personas en cuatro corregimientos de Ovejas también. Incrementando el odio y una mayor cantidad de desplazados moviéndose a través de Colombia los cuales, según un artículo de la Revista Semana, después de las masacres comprendidas entre febrero de 2000 y enero de 2001 por parte de las AUC, tienen de un saldo de 4.000 personas.</p>
<p>Ante esto, Daniel solo puede es resignarse y luchar por algo mejor en Barranquilla. No obstante, gracias a su desplazamiento forzado, él perdió todo. La estabilidad, el tejido social con su familia (en su pueblo natal se quedaron sus papás y sus hermanos) y el vínculo social y político con su región quedó hecho trizas y totalmente roto. Hoy, después de 13 años, solo ha podido ir una sola vez a su casa y por muy escaso tiempo pero peor aún, ni siquiera pudo estar presente para el velorio y entierro de su papá. De esta manera, el dolor de irse no es solo a la hora de irse, el ser desplazado es un dolor hasta la muerte en la persona que lo sufre.</p>
<p>Cuando a uno le gusta algo trata de luchar por ello y es muy difícil no tratar de hacerlo cuando no se le tiene amor o pasión. Eso le pasó a Daniel que, una vez en Barranquilla, volvió a retomar sus andanzas en organizaciones campesinas, una labor que lo acompaña desde muy joven y en lo que ha tenido un total desenvolvimiento. Esta vez, se concentró en la población desplazada como él y en las dignidad de ellas como personas. Así, buscó hacer implementar la Ley 387 de 1997 que hablaba de un marco normativo de atención humanitaria a población desplazada. Era la primera ley en Colombia hecha para las víctimas directas del conflicto por desplazamiento y que consideraba a una persona desplazada como:</p>
<p>“Art.1. Es desplazado toda persona que se ha visto forzada a migrar dentro del territorio nacional abandonando su localidad de residencia o actividades económicas habituales, porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertad personales han sido vulneradas o se encuentran directamente amenazadas, con ocasión de cualquiera de las siguientes situaciones: Conflicto armado interno, disturbios y tensiones interiores, violencia generalizada, violaciones masivas de los Derechos Humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario u otras circunstancias emanadas de las situaciones anteriores que puedan alterar o alteren drásticamente el orden público.”</p>
<p>El problema era que se dio en una coyuntura en donde el conflicto estaba en su mayor auge y muchas familias, más que querer volver, querían era huir. No obstante, Daniel y otros compañeros de él lograron hacer grupos de trabajo y trabajar por la atención humanitaria a desplazados.</p>
<p>Pero en el ámbito personal la situación era muy adversa, tenían que vivir del rebusque y sobrevivir con lo que les diera esa labor. Fue una época enmarcada por el constante sufrimiento. Para completar, corría apenas un año de la llegada de los Martínez a Barranquilla cuando las amenazas volvieron a tocar a la puerta de esta familia. Tan solo para el 2001 mataron a nueve de los compañeros de Daniel. Así, no correría sino apenas un año y medio de hostigamientos cuando vendría un segundo desplazamiento. Esta vez, sería la capital del país el destino escogido para empezar una nueva vida.</p>
<p>Venir a Bogotá desde un lugar totalmente distinto es una tarea tortuosa y difícil, aun para el que viene voluntariamente. Sobrevivir en un sitio donde todo es lejos, el frío muchas veces puede ser inclemente con el que no está acostumbrado, en donde a pesar de estar dentro de un mismo país la cultura es totalmente distinta y la indiferencia sobre lo que pasa es la reina, en donde la comida no sabe igual y hasta la forma de vestir se debe cambiar. Esa es la Bogotá de los desplazados. Una Bogotá indolente y apabullante, lejos de los Centros Comerciales y el Parque de la 93.</p>
<p>El primer paso en la gran ciudad es vivir con la ayuda de alguna Fundación que lo que quiera ayudar a uno o de amigos que antes ya habían logrado emigrar a Bogotá y que poseían cierta estabilidad. Lo segundo era conseguir un empleo pero lastimosamente en Colombia se es muy viejo para conseguir empleo a los 35 años pero se es muy joven para pensionarse a los 60 años, así que no quedó más que vivir del rebusque vendiendo envueltos y con ello lograr pagar el arriendo de una pieza en alguna pensión, en donde el mes puede valer apenas $60.000 pero que muchas veces se torna imposible de pagar.</p>
<p>No obstante, el tiempo y la dedicación dieron su recompensa. Muchos de sus hijos lograron entrar a cursos en el Sena que gracias a la política gubernamental de Acción Social recibían unos apoyos de medio salario mínimo mensual. Con esta ayuda, las finanzas mejoraban y podían acceder a más opciones de mitigar sus necesidades. Sin embargo, la situación empezó a decaer nuevamente ante la enfermedad de la esposa de Daniel, le dio cáncer de piel, artrosis, descalcificación en los huesos y se le desarrolló el hipertiroidismo. Todas ellas originadas gracias al estrés creado el no saber qué iba a ser de sus vidas en esta nueva etapa. Mas lograr la atención no fue tan sencillo, fue un proceso de dedicación e interposición de tutelas. En Colombia decir que uno es desplazado, más que ayudar, mata lentamente.</p>
<p>Pero con el paso del tiempo la sostenibilidad ha ido mejorando, Daniel pudo validar su bachillerato a los 46 años y logró hacer un curso en la Universidad Simón Bolívar que le permitió trabajar de forma fija pero informal dentro de organizaciones sociales como la Corporación Opción Legal y con el Sistema Nacional de Unidad. Informal porque no ganaba sueldo fijo pero ha podido mantenerse durante todos estos años hasta el día de hoy.</p>
<p>***</p>
<p>El tiempo para hablar se está acabando así como nuestra reunión, empero, Daniel me cuenta un poco sobre cómo es ser líder de grupos desplazados en Bogotá. Sus ventajas y su lado oscuro. Las ventajas de trabajar con desplazados me cuenta, aún con la misma relajación como cuando comenzamos a hablar, es que uno conoce gente igual uno pero con distinto origen, victimario e historia de vida. Uno aprende a ser más tolerante por la cantidad de pensamientos y opiniones con los que uno se encuentra día a día. Además, ya se cuenta con el respaldo del gobierno nacional por medio de la Ley de tierras y víctimas de 2011, que a diferencia de la Ley de 1997, tiene más capacidad de desarrollarse e implementarse.</p>
<p>Pero como en la vida, ser líder tiene su lado negativo y un mundo donde las amenazas y hostigamientos son pan de cada día. Antes de las AUC, hoy de las BACRIM y de grupos anti Restitución y todavía de las Farc en varios casos. O incluso, de mismos líderes que se unen a organizaciones sociales solo para conocer quienes se mueven en ese medio y, aliados con grupos armados, es que comienzan los asesinatos o desplazamientos.</p>
<p>También hace énfasis en el alarmante número de casos de violación y abuso sexual a mujeres en Colombia. Sobre todo, a desplazadas, en donde cada seis horas una de ellas es abusada y en donde, en cálculos del gobierno, en la última década 400.000 mujeres fueron abusadas y el 25% de ellas, aun en Bogotá, volvieron a ser abusadas. Daniel también me habla de la discriminación en el sentido étnico y la estigmatización que muchos líderes sufren como adeptos de las Farc de parte de algunos sectores cuando la realidad no puede estar más alejada.</p>
<p>Otro hecho preocupante, según Daniel es que muchos líderes se están lucrando de la ayuda que prestan. Viven de la necesidad. Es decir, de acuerdo al caso que uno haya sufrido (violación, desplazamiento, etc.) se cobra una tarifa para que se le pueda prestar ayuda. Un cuarto hecho es el préstamo por varios paramilitares de los nombres de varios desplazados para pedir créditos en bancos que al no pagarlos hacen que muchas de estas personas estén reportadas en Datacrédito haciendo que no puedan sacar otros créditos.</p>
<p>El reloj marca la 1:30 p.m. y Daniel me comenta que ya se tiene que ir. Termina diciéndome que en general el panorama no es alentador pero sí espera que se haga la paz con las Farc, eso sí, sin dejar que aquellos que cometieron errores no paguen por ellos. Baja conmigo en el ascensor, me dice que se va a ver con un amigo. Una vez en la calle, se despidió de mí y me comenta que es la primera vez que viene alguien de la Universidad de Los Andes a entrevistarlo, —A mí me han entrevistado en Barranquilla y aquí, pero gente de la Nacional —me dice solo como por comentarme. Me pide información sobre este blog (el original para cual esta crónica fue creada) y me comenta que le interesa verlo y ver en qué andamos nosotros en Los Andes. Así, se pierde entre la gran cantidad de gente que pasa en aquella intersección siendo uno más en medio de la multitud pero que no es así, a él este país lo castigó siendo desplazado con todas las molestias que ello trae.</p>
<p>*Nombres cambiados para mantener la seguridad de los personajes.<br />
Bibliografía</p>
<p>—Albán, Á. (2011). La reforma y contrarreforma agraria en Colombia. Economía Institucional, XIII(24), 327-356.</p>
<p>—Coincidencias macabras. (2 de Junio de 2002). Revista Semana.<br />
—El Tiempo. (s.f.). Obtenido de http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/</p>
<p>—Senado, S. d. (24 de Julio de 1997). Ley 387 de 1997. Obtenido dehttp://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/1997/ley_0387_1997.html</p>
<p>Sebastián Narváez Cárdenas</p>
<p>Twitter: @Imnotpolitician</p>
]]></content:encoded>
        <author>Caraoselloblog</author>
                    <category>Cara o Sello</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/cara-o-sello/?p=21</guid>
        <pubDate>Wed, 31 Jul 2013 23:52:27 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica: Así es la vida cuando se fue desplazado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Caraoselloblog</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>