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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Vestales Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Máxima Celia Concordia (?-406)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/sin-categoria/maxima-celia-concordia-406/</link>
        <description><![CDATA[<p>La diosa olímpica Vesta, queriendo preservar su virginidad, carecía materialmente de una figura humana, toda vez que su hermano Zeus ayudara en la tarea de despojarla de un cuerpo para convertirla concretamente en el mismísimo fuego. Esto lo sabían los romanos y es por esto que la llama no debía apagarse nunca, y para su [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>La diosa olímpica Vesta, queriendo preservar su virginidad, carecía materialmente de una figura humana, toda vez que su hermano Zeus ayudara en la tarea de despojarla de un cuerpo para convertirla concretamente en el mismísimo fuego.</p>
<p>Esto lo sabían los romanos y es por esto que la llama no debía apagarse nunca, y para su custodia estaban las vestales. Aquella que por descuido dejara que el fuego se consumiera, sería castigada severamente, ya que este gesto podría generar el descontento de la diosa Vesta y traer la desgracia sobre toda la población. La tarea era, pues, de responsabilidad máxima. El fuego sagrado debía permanecer siempre encendido en el templo, para así mantener contenta a la diosa que velaba por el calor de los hogares, y así también por la fertilidad de los sembradíos y el amor entre las parejas. Las encargadas de velar para que las llamas nunca se apagaran eran las sacerdotisas conocidas como vestales, preservando un ritual tradicional que se remontaba siglos pero que llegaría a su fin con Máxima Celia Concordia.</p>
<p>El culto a la diosa Vesta data de la época en la que el rey Numa Pompilio propuso un cuerpo integrado por mujeres para que estuvieran encargadas de velar por el fuego del templo destinado para su adoración. El rey quería rendirle tributo a la diosa que había permitido salvar la vida de su hija, quien luego se convertiría en vestal y en la madre de los fundadores de Roma: Rómulo y Remo, por lo cual destinó un templo ubicado bajo la colina Palatina para dar inicio a una veneración que se prolongaría durante siglos.</p>
<p>Las vestales eran mujeres que desde niñas estuvieron preparándose para un día aspirar a ocupar el alto cargo de avivar continuamente la hoguera del templo divino. Antes de cumplir los diez años las aspirantes pasaban a integrar un colegio en el que durante treinta años se les instruiría en el encomiable oficio de consagrarse como sacerdotisas. Como rito de iniciación las niñas eran despojadas de sus cabellos y se les colgaba de un árbol, como una manera de poner a prueba su tesón y resistencia.</p>
<p>Estas futuras sacerdotisas debían ser hijas de patricios, además de jurar bajo pena de muerte que se mantendrían vírgenes hasta el último de sus días. Su destino, sin embargo, no sería desdichado, y antes gozarían de prebendas que jamás pudiera permitirse una mujer común del pueblo romano: no necesitaban de un tutor que velara por ellas y manejaban su dinero con plena independencia, aparte de los poderes que les eran conferidos por su posición sacerdotal, al punto de tener la potestad de reunirse con los altos monarcas religiosos.</p>
<p>Las vestales no solo estarían a cargo de velar por las llamas al interior de los templos, sino que además oficiarían las fiestas y ceremonias y serían las encargadas de liderar los rituales de veneración. Tenían también por responsabilidad la de custodiar los testamentos de personalidades célebres, como el testamento de Julio César, y así mismo proteger el <em>Palladium, </em>aquella estatua de Atenea que según el mito había sido puesta allí por el mismísimo Eneas luego de haber escapado de Troya.</p>
<p>Celia había asumido el cargo de vestal hacia el año del 384, quizás esperanzada en que un día y con el pasar de muchos años pudiera superar a su antecesora, quien estuvo al mando del templo durante casi seis décadas. Sin embargo esto no sería posible dado la llegada a Roma de la religión cristiana.</p>
<p>Y aunque ya Constantino había hecho el anuncio, sería Teodosio I “El Grande” quien en el año 380 y por medio del “Edicto de Tesalónica” declararía oficialmente al cristianismo ortodoxo como religión única del imperio romano. En adelante todo vestigio de las demás religiones y cultos debían ser abolidos, pasando a ser considerados como paganismo y prohibiendo la adoración pública de otros dioses, además de ordenar la demolición de varios de sus templos.</p>
<p>Las medidas no fueron tan radicales y a los creyentes no conversos se les permitiría de alguna manera seguir profesando su fe, pero a partir de ese momento ya no contarían con ningún tipo de apoyo por parte del Estado y estaba prohibido cualquier contribución de tipo privado. Las instituciones se fueron viniendo a pique y el debacle fue aún más notorio con la clausura de muchos templos. Concretamente el templo principal consagrado a Vesta fue cerrado en el año 391, luego de lo cual las sacerdotisas quedarían a la deriva, y según parece Celia todavía insistiría tres años más antes de dimitir en su cargo como <em>Vestalis Maxima</em>.</p>
<p>Celia sería pues la última vestal superiora de esta antigua religión romana que acabaría desapareciendo con la llegada oficial del cristianismo. Y no sería la última luego de ser destituida por haberse quedado dormida dejando apagar el fuego, ni por haberse excedido de alguna forma en sus funciones, ni mucho menos por haber fallado a su voto de castidad (tal como ya había ocurrido con más de 20 vestales), sino que sería la última porque su diosa se quedó sin patrocinios ni creyentes, y un dios único llegó para quedarse y remplazar a una cantidad de dioses que pululaban dispersos por todo un territorio, y que por cuestiones de política práctica bien merecían ser unificados en uno solo y verdadero.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90475" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/277.-CELIA-CONCORDIA-195x300.jpg" alt="MÁXIMA CELIA CONCORDIA" width="195" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                    <category>Sin categoría</category>
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        <pubDate>Thu, 23 May 2024 09:50:47 +0000</pubDate>
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        <title>Hestia (Vesta) </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/hestia-vesta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para los antiguos la fogata representaba no solamente el calor del fuego y el método de cocinar los alimentos, sino también el punto de encuentro alrededor del cual se convocaban para compartir, orar y realizar sus rituales y sacrificios, siendo la hoguera el entretenimiento cotidiano que hoy podría asemejarse al hábito de ver la televisión. [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Para los antiguos la fogata representaba no solamente el calor del fuego y el método de cocinar los alimentos, sino también el punto de encuentro alrededor del cual se convocaban para compartir, orar y realizar sus rituales y sacrificios, siendo la hoguera el entretenimiento cotidiano que hoy podría asemejarse al hábito de ver la televisión.</p>
<p>De allí la importancia de no dejar apagar la hoguera, avivar permanente el fuego y no dejar morir la llama. Para velar por el fuego era preciso que alguien lo controlara, estuviera vigilante y lo mantuviera encendido, y sin embargo un poco de intervención divina no vendría nada mal. Para ayudar en la custodia del fuego, los griegos invocaban a la deidad olímpica conocida como Vesta, quien tenía a cargo la encomienda divina de velar para que las llamas al interior de los hogares permanecieran encendidas.</p>
<p>El fuego era pues el centro; alrededor del fuego se constituía el hogar, y es así como Vesta será también la diosa protectora del hogar y de la cocina. El fuego era el elemento fundador, siendo así que cuando se quería fundar una ciudad, los antiguos transportaban una antorcha encendida con el fuego que daría inicio a un reciente proyecto de polis. De igual forma a los extranjeros se les daba la bienvenida invitándolos a acercarse al calor de las llamas y de esta manera manifestarles una grata acogida.</p>
<p>Hestia es una de las más antiguas diosas mitológica, hija primogénita de Cronos y Rea, hermana de Zeus, Poseidón, Hades, Hera y Deméter, y la primera que sería devorada por su padre luego de que un vaticinio le advirtiera de que uno de sus hijos acabaría por arrebatarle el trono. Así mismo sería la última en ser vomitada por Cronos, una vez y Zeus consiguió cumplir a la profecía y rescatar a sus hermanos del vientre de su padre.</p>
<p>Y pese a que es una de las diosas principales, su protagonismo es más bien discreto, siendo una deidad que poco trato tendría con los humanos, y por lo que escasean los relatos que narren sobre sus hechos y hazañas. Su personalidad es la de una diosa pacífica, que raras veces abandonaba sus aposentos celestiales para inmiscuirse con los asuntos terrenales o meterse en discusiones con los demás dioses.</p>
<p>Apenas acabó la contienda contra los Titanes, el gran Apolo y Poseidón se presentaron ante ella y le propusieron matrimonio. Aquí pudo haber surgido el primer combate entre dos dioses olímpicos, de no ser porque la diosa se decantaría por la virginidad, y así se lo hizo saber no solo a sus pretendientes sino también a su hermano y dios supremo, el magnánimo Zeus, quien para preservar esta virginidad la convertiría en una abstracción, el fuego, y así podría mantenerse siempre limpia y purificadora.</p>
<p>En adelante los griegos se dedicarían a ofrecerle en sacrificio las primeras presas de sus banquetes, y que eran asadas bajo las llamas ígneas de la diosa protectora del fuego. Y tal es su dedicación a la custodia de este elemento, y tan notorio sus ánimos pacifistas, que cuando Dionisos fue admitido para ocupar un puesto entre los doce dioses del Olimpo, Hestia prefirió hacerse a un costado y ceder su lugar para consagrarse en contante devoción a velar por el fuego.</p>
<p>Pocos referentes se tienen pues sobre esta diosa. En <em>El Fedro, </em>uno de los <em>Diálogos </em>de Platón, el filósofo cuenta de una diosa solitaria que suele pasar a solas en los recintos del Olimpo, distanciada del proceder humano, sin tomar partido entre las divisiones que eran comunes entre los dioses, quienes solían inclinar su voluntad y pasiones inmiscuyéndose en las guerras y en los pleitos humanos. Será por esto que Homero no la presenta en ninguna oportunidad dentro de sus dos obras más importantes, ambas con un prontuario de dioses que intervienen constantemente a favor o en contra de los asuntos humanos. Sin embargo en algunos himnos el poeta griego dedicará algunas palabras, invocándola junto a Hermes o contándonos de cómo la diosa Afrodita nunca lograría seducir a Hestia para que desistiera de su promesa virginal. Así también Homero recalca en la importancia de mantener encendido el fuego sagrado en el templo de Delfos dedicado al dios Apolo. En algún pasaje Diodoro Sículo cuenta que Hestia es quien enseñó a los humanos la manera de construir sus casas, y de allí que sea también la diosa de la arquitectura.</p>
<p>Pero tal vez el suceso más conocido sobre esta diosa lo sabemos gracias a Ovidio, quien cuenta que luego de que Rea celebrara un banquete en el que finalmente todos caerían dormidos, Príapo aprovecharía para acercarse a la diosa y en un estado total de ebriedad intentaría violarla, pero justo antes de que el malhechor se abalanzara sobre su presa el rebuzno del asno de Sileno despertó a Hestia, quien en medio del letargo pudo sorprender a su atacante. Príapo huyó, y desde ese momento el asno se convirtió en el animal preferido de Hestia, y conocedores del mito es por esto que los antiguos solían sacrificar los asnos adornados con guirnaldas y hogazas de pan y así contentar a su diosa.</p>
<p>Su representación antropomórfica se deduce de algunas monedas en las que aparece su supuesta efigie, y la suposición de su representación es debido a que figura al lado de uno de sus templos: se trata de una mujer bellísima que portaba en una de sus manos un cuenco y en la otra enarbolaba una antorcha encendida.</p>
<p>No solo era adorada al interior de las casas, sino también dentro de los recintos sagrados que eran dedicados a otros dioses, siendo pocos los templos que eran consagrados a su exclusiva veneración, como el famoso santuario de Hermíone que describe Pausinas, y otros tantos en Esparta, Ténedos, Naxos y Larisa.</p>
<p>Una vez los romanos se apropiaron de la cultura y el conocimiento griego, la diosa pasó a formar también parte de sus creencias, y a partir de ese momento sería más conocida como “Vesta”, constituyendo una deidad de relevante importancia dado que en su nombre se estableció el sagrado culto de las vírgenes vestales.</p>
<p>Eran conocidas como las vestales aquel séquito de sacerdotisas encargadas de cuidar que el fuego de los templos no se apagara nunca, y cuya peculiaridad sería la de haberse mantenido vírgenes. Es así como desde principios de la formación de Roma Vesta es adorada por colegios sacerdotales dedicados al culto y veneración de la diosa, e incluso se dice que Rea Silva, también conocida como Ilia, madre de Rómulo y Remo (quienes según el mito habrían fundado Roma), era según parece una sacerdotisa vestal.</p>
<p>Se cree que sería el hijo de Rómulo, Numa Pompilio, quien instauraría en Roma las festividades conocidas como la “Vestalia”, y en donde las principales sacerdotisas se reunían en uno de los templos dedicados a la diosa, ofreciéndole como tributo un burro coronado de flores, seguido por una procesión donde alzaban estatuas de la diosa. Y así también el infaltable fuego.</p>
<p>Es por esto que Vesta iría convirtiéndose en una deidad importante en toda Roma, considerándosele también como una protectora indiscutida del Imperio. Hestia es a veces emparentada o confundida o entremezclada con otras deidades de otras latitudes y territorios, comparándosele a veces con Tabiti y también con la diosa Fornax.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 06 Oct 2023 08:54:54 +0000</pubDate>
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