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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Universidades | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Docente de hora cátedra (ejemplo de trabajo por horas)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/docente-hora-catedra-ejemplo-trabajo-horas/</link>
        <description><![CDATA[<p>El trabajo por horas existe: así trabajan buena parte de los docentes universitarios y los médicos generales. Desconozco el ámbito laboral de los médicos, pero sí sé que los docentes de hora cátedra firman contratos de prestación de servicios por 16 semanas. Para ilustrarlo, asumamos que la universidad le paga a $40.000 la hora y [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-72932" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/02/Docencia1-1024x682.jpeg" alt="" width="840" height="559" /></p>
<p>El trabajo por horas existe: así trabajan buena parte de los docentes universitarios y los médicos generales. Desconozco el ámbito laboral de los médicos, pero sí sé que los docentes de hora cátedra firman contratos de prestación de servicios por 16 semanas.</p>
<p>Para ilustrarlo, asumamos que la universidad le paga a $40.000 la hora y que le ofrecen tres cursos de 4 horas cada uno. Por tanto, trabajará 48 horas al mes y recibirá $1’920.000. Al restarle seguridad social, quedan 1’660.000; es decir,  $13’280.000 en los 8 meses de trabajo (recuerden que los contratos son para 16 semanas). Por tanto, contará con $1’106.666 para cada mes del año.</p>
<p>Se dirá que no está mal ganarse más de un millón de pesos por trabajar 48 horas al mes o no trabajar en absoluto. Quizás estaría bien para un bachiller recién egresado, pero no para una persona que tiene maestría, publicaciones y experiencia (además de deudas y obligaciones).</p>
<p>Por lo general esta cantidad es insuficiente para cubrir sus gastos, por lo que debe buscar trabajo en otras universidades. No son pocos los que trabajan en cuatro lugares para cubrir sus necesidades. En el ejemplo hablé de tres cursos, pero lo normal es que las universidades ofrezcan uno o dos curso de cuatro horas. Rara vez ofrece tres cursos y casi nunca cuatro. Hay un detalle adicional: por cada contrato deben pagar salud y pensión. Es decir, si tienen cuatro contratos, deben pagar cuatro veces la seguridad social.</p>
<p>Frente a este panorama cabe preguntarse: ¿los profesores sienten pertenencia por alguna universidad? ¿Un docente recuerda a sus alumnos si trabaja en cuatro lugares? ¿En qué tiempo investiga o se actualiza?</p>
<p>Pero el asunto no termina ahí: los bancos no les conceden préstamos porque tienen contratos temporales, por lo que ni siquiera tienen posibilidad de aspirar a una casa por otra vía que no sea el ahorro. Como dijo una tuitera: “con la situación de los docentes me parece un milagro que no se hayan alzado en armas”.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=72931</guid>
        <pubDate>Wed, 05 Feb 2020 18:27:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Docente de hora cátedra (ejemplo de trabajo por horas)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Las diez universidades más antiguas del mundo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/las-diez-universidades-mas-antiguas-del-mundo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El devastador incendio de la Catedral de Notre Dame ocurrido esta semana nos ha recordado que su construcción se inició en el siglo XII, por la misma época en la que también se fundaron las primeras universidades de Francia: la de París y la de Montpelier. Esta coincidencia nos invita a revisar más exhaustivamente cuáles [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El devastador incendio de la Catedral de Notre Dame ocurrido esta semana nos ha recordado que su construcción se inició en el siglo XII, por la misma época en la que también se fundaron las primeras universidades de Francia: la de París y la de Montpelier. Esta coincidencia nos invita a revisar más exhaustivamente cuáles fueron las primeras universidades y cuándo se crearon, pues estamos sometidos, casi que exclusivamente, a conocer la historia a través de las guerras, los gobernantes y las catástrofes, pero poco conocemos, en general, sobre la historia a través de las universidades, la educación o la cultura.</p>
<p>Como bien debe resaltarse, pocas otras instituciones en la historia han significado como las universidades, una permanente defensa de la diversidad. Y precisamente, gracias a esa diversidad de las ciencias y de las disciplinas cultivada en las universidades, la humanidad ha logrado unidad también en la defensa del saber.</p>
<p>Al intentar hacer una lista de las primeras universidades, encuentro que la mayoría de fuentes consultadas toman las universidades europeas como las más antiguas del mundo. Tampoco hay unicidad en el criterio en la definición según la cual se haría ese listado; así por ejemplo algunos sostienen que aunque se aparte de la definición estricta, la primera universidad fue la de Atenas, fundada por Platón hacia el 388 a.C.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La UNESCO, por ejemplo, reconoce a la Universidad Islámica de Qarawiyyin de Marruecos, fundada en 859 por una mujer tunecina llamada Fatima Al-Fihri, como la primera en otorgar títulos, que se ajustaría al concepto de universidad, definida por la RAE como: “Institución de enseñanza superior que comprende diversas facultades, y que confiere los grados académicos correspondientes…”.</p>
<p>En un intento por realizar mi propia lista de las 10 primeras, finalmente he logrado establecer las siguientes:</p>
<ol>
<li><b>Universidad de Nalanda </b>(India). Fundada en el año 450.<br />
Se trató de una universidad budista que desapareció casi 800 años después de su fundación, en 1193, cuando un rey turco destruyó la ciudad. En su mayor esplendor llegó a tener 10.000 alumnos. Recientemente, tras otros 800 años, más exactamente en el año 2014, reabrió sus puertas en un nuevo campus a unos 10 kilómetros de distancia de su ubicación original.</li>
<li><b>Universidad de Al-Karaouine</b> (Marruecos). Fundada en el año 859.<br />
También denominada Universidad de Qarawiyyin. Como ya lo mencioné, reconocida por algunas organizaciones como la primera, tiene el honor de ser la más antigua, todavía en funcionamiento.</li>
<li><b>Universidad de Al-Azhar </b>(Egipto). Fundada en el año 972.<br />
Es la más antigua del mundo islámico. Se ha constituido en el centro de expansión de la teología y el conocimiento musulmán y es considerada la institución académico-religiosa más antigua que existe.</li>
<li><b>Universidad Al-Nizamiyya de Bagdad</b> (Irak). Fundada en 1065.<br />
Formaba parte de una serie de escuelas puestas en marcha por Nizam al-Mulk a principios del siglo XI. Su plan de estudios abarcó inicialmente estudios religiosos islámicos, literatura árabe, leyes islámicas y aritmética. Ha sido modelo para las universidades de la región.</li>
<li><b>Universidad de Bolonia</b> (Italia). Fundada en 1088.<br />
Es la más antigua del mundo occidental y representa la primera de las universidades con una estructura y organización como las conocemos hoy. Se le reconoce por dar inicio a los estudios superiores formales en occidente y desde hace 30 años ha sido el centro desde el cual se originó el famoso Acuerdo de Bolonia que reformó los estudios universitarios en todos los países de Europa, unificando planes de estudios y estableciendo la movilidad académica como mecanismo para facilitar el reconocimiento mutuo de créditos académicos entre universidades que otorgan titulaciones conjuntas.</li>
<li><b>Universidad de Oxford</b> (Inglaterra, Reino Unido). Fundada en 1096.<br />
Es considerada la universidad de habla inglesa más antigua del mundo. En 1167 el rey Enrique II prohibió a los ingleses estudiar en Francia, lo que produjo un crecimiento significativo en el número de estudiantes y desde entonces se convirtió en el más prestigioso centro de estudios en Inglaterra. Actualmente se le reconoce como una de las universidades de mayor calidad, especialmente en programas de humanidades.</li>
<li><b>Universidad de París</b> (Francia). Fundada sobre 1150.<br />
Se consolidó con la reunión de diversas escuelas construidas alrededor de la Catedral de Notre Dame que fueron formando su campus. Al comienzo, era el obispo de París el presidente de sus facultades. La Universidad de París, también es conocida como La Sorbona. Entre sus profesores y alumnos más célebres figuran: René Descartes, Pierre y Marie Curie, Louis Pasteur, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Victor Hugo.</li>
<li><b>Universidad de Montpelier</b> (Francia). Fundada en 1180.<br />
Famosa por su Facultad de Medicina, reconocida como uno de los más antiguos centros de saber francés, con un estatuto propio desde 1220, a la que acudían estudiantes de toda Europa, heredera del saber árabe y judío. En 1289 el papa Nicolás IV ordenó, desde Roma, la constitución apostólica «<i>Quia Sapientia</i>», creando así oficialmente la Universidad de Montpellier.</li>
<li><b>Universidad de Cambridge</b> (Inglaterra, Reino Unido). Fundada en 1209.<br />
Es la segunda universidad de habla inglesa más antigua del mundo. Fue fundada por una asociación de académicos que huyeron de Oxford tras una disputa. Aún mantiene una gran rivalidad académica con la Universidad de Oxford. Sobresale su calidad en las Ciencias.</li>
<li><b>Universidad de Salamanca</b> (España). Fundada en 1218.<br />
Es la universidad de habla castellana más antigua del mundo. Fue fundada por el rey Alfonso IX. En 1255 el papa Alejandro IV le reconoce la validez universal de los grados por ella otorgados y le concede el privilegio de tener sello propio; así junto con París, Oxford y Bolonia, formaba parte de las únicas cuatro universidades reconocidas en el mundo occidental.</li>
</ol>
<p>En sus orígenes, era el Papa quien prácticamente se tomaba el derecho de acreditar las universidades en occidente a través de bulas que así lo certificaban. Hoy en día, tenemos más de 20.000 universidades en el mundo que son objeto de mediciones externas a través de lo que se conoce como rankings universitarios. Dentro de la clasificación de las mejores, éstas primeras de occidente que han sobrevivido, siguen ocupando posiciones destacadas por su calidad. <span class="Apple-converted-space">   </span></p>
<p>@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=68239</guid>
        <pubDate>Thu, 18 Apr 2019 11:57:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las diez universidades más antiguas del mundo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
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                            </item>
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        <title>Cómo hacer una tesis sin fracasar en el intento</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/una-tesis-sin-fracasar-intento/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando se decide adelantar estudios de doctorado, obviamente se tiene la esperanza de concluirlos exitosamente; pero a diferencia de los grados previos que el aspirante pueda haber obtenido, el doctorado conduce al estudiante por una senda desconocida en la que casi siempre la experiencia acumulada es insuficiente. El doctorado está lleno de obstáculos inimaginables que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-67365" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/02/6d98a57d144fcc148201403f878e0faa-1-300x287.jpg" alt="" width="300" height="287" /></p>
<p>Cuando se decide adelantar estudios de doctorado, obviamente se tiene la esperanza de concluirlos exitosamente; pero a diferencia de los grados previos que el aspirante pueda haber obtenido, el doctorado conduce al estudiante por una senda desconocida en la que casi siempre la experiencia acumulada es insuficiente. El doctorado está lleno de obstáculos inimaginables que hay que superar, frecuentemente sin ayuda alguna. Su principal barrera es la tesis y ésta hay que realizarla con poca o ninguna ayuda, a veces ni siquiera con el auxilio del director, quien más bien se encarga de elevar su grado de dificultad.</p>
<p>En 1977 el escritor italiano y profesor de la Universidad de Bolonia, Umberto Eco (fallecido hace exactamente tres años), publicó un libro titulado “<i>Come si fa una tesis di laurea le materia umanistische”. </i>Se trata de una obra muy particular traducida a muchos idiomas, entre ellos al español bajo el título de “Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de estudio, investigación y escritura”, que ha agotado ya muchas ediciones. Este libro, aun cuando se escribió en una época anterior a la aparición de la internet, sigue vigente en el fondo de su contenido y puede ser considerado también como una guía práctica para escribir una tesis a prueba de Wikipedia, tal como se presenta en un reciente artículo del diario El País de España, con motivo de la aparición de tantos falsos doctores y tantos plagios de tesis en los últimos tiempos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La lectura del libro de Eco no solo es aconsejable o recomendable para estudiantes de doctorado de las áreas de humanidades, es una lectura obligada para todos los estudiantes de todas las áreas, antes de iniciar formalmente sus estudios de doctorado. La obra contiene consejos e indicaciones muy importantes para la localización de los problemas de investigación y la manera de afrontarlos con método y de exponerlos siguiendo ciertas técnicas de comunicación, pero estableciendo los límites necesarios en una tesis. Eco ilustra abundante y brillantemente los principales problemas que afronta la mayoría de los estudiantes de doctorado, causados por una mala elección del tema, por un mal cálculo del tiempo que llevará la tesis (casi siempre subestimado), por la elección de las fuentes, por la forma de citar, por la extensión de lo que se escribe, por no dominar suficientemente una segunda lengua y, algo muy importante, por no soportar al director.</p>
<p>Una pregunta esencial que debe hacerse el estudiante de doctorado, como lo recomienda Eco es: ¿A quién se habla cuando se escribe una tesis? ¿Al director? ¿A todos los estudiantes o estudiosos que luego tendrán ocasión de consultarla? ¿Al vasto público de los no especialistas? ¿Hay que plantearla como un libro que irá a parar a manos de miles de personas o como una comunicación erudita a una academia científica?</p>
<p>Pero hay recomendaciones que no están señaladas allí y que quiero añadir brevemente; me refiero a algunos aspectos no menos importantes cuando se inician los estudios de doctorado como son la edad, la actitud, la financiación o su utilidad.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>No creo que la edad sea un impedimento para concluir con éxito un doctorado, pero sí en cambio la actitud, que puede estar estrechamente relacionada con la edad. Quien empieza su doctorado después de los cuarenta creyendo que aún es el jefe porque desempeñó un cargo por mucho tiempo o que su palabra es la última o que es dueño de la verdad, dada una experiencia considerable, pronto entrará en la depresión que le producirá reconocer que su ego posiblemente estaba alimentado por la ignorancia o el poder que ejercía sobre algunas personas que se encargaban de alimentárselo o que se sentían obligadas a hacerlo. Como estudiante de doctorado en cambio, solo los argumentos ante personas con mayor autoridad y sabiduría pueden usarse como herramientas para convencer. Hay que retomar entonces, ante todo, la actitud de verdadero estudiante, pedir orientación, tener madurez y capacidad para aceptar continuas correcciones y tener muy claro que no se puede hacer una tesis en un mes con vistas a obtener una nota cualquiera para salir de la universidad a exhibir un título.</p>
<p>También está el caso contrario, del doctorando que es todo un genio y que con solo 22 años lo ha comprendido todo; no obstante, como bien lo señala Eco sin ironía, cuando aparece un estudiante así, su director demorará en reconocerlo y la humanidad tardará mucho en aceptarlo y su obra será leída y digerida durante cierto número de años antes de que se pueda captar su grandeza, así que es mejor no hacer alarde de esas grandes dotes con anterioridad al grado.</p>
<p>Más pronto que tarde el estudiante de doctorado será diagnosticado con la neurosis de la tesis; la abandona, la toma, la vuelve a dejar, la retoma, la utiliza como excusa para todas sus frustraciones y posiblemente en una de esas crisis decida abandonarla para siempre y no doctorarse nunca.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Las presentaciones de los avances, aunque se quieran hacer para el gusto de todo el mundo, deben convencer al director y posteriormente al jurado. Al director y al tribunal no se les puede controvertir como si estuviéramos en Twitter y casi siempre ellos tienen la razón, aunque siempre el estudiante esté convencido de tenerla plenamente. También es común y hasta normal que le hagan trizas sus reportes, exposiciones, informes o avances y que la frustración de sentir que se sabe cada día más, pero que también se entiende cada vez menos, acabe con la ilusión de ser doctor. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>A la tesis hay que dedicarle todo el tiempo, en forma exclusiva, y antes de tener la versión final se habrán escrito muchas otras que ya se creían definitivas y listas y que habían sido guardadas celosamente bajo el nombre de última, final, definitiva, décima quinta, etc.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El tiempo que se le dedica a la tesis es el más provechoso y al mismo tiempo, a medida que aumenta y no se tienen los resultados esperados, es el que mayor presión puede ejercer sobre el estudiante. Ese tiempo es incalculable, no respeta horario diurno o nocturno y es difícil de estimar o predecir con algún grado de precisión.</p>
<p>Aprovecho para compartir una anécdota: cuando era estudiante de doctorado en la Universidad de Mainz (Alemania), compartíamos en la facultad una oficina con otras y otros doctorandos de distintas áreas de matemáticas. El compañero alemán que usaba el escritorio frente al mío se propuso, desde el inicio, calcular el tiempo que iba a dedicar a la realización de su tesis, así que llevaba un cuaderno a todas partes en el que anotaba con minutos y segundos la hora de inicio y de suspensión de la actividad que realizaba para la tesis, con tal rigurosidad que cuando uno entraba a la oficina y lo saludaba, antes de contestar el saludo, miraba su reloj, anotaba la hora exacta, levantaba la cabeza para saludar y retomaba el trabajo después de mirar y anotar nuevamente la hora. Lo mismo hacía en cada pausa que hacía durante el día. Al final de la tarde totalizaba la dedicación de ese día y se despedía, mientras guardaba su cuaderno en la maleta para seguir su minuciosa contabilidad en casa. Desafortunadamente, como terminé mis estudios antes que él, nunca supe cuál fue el total de horas utilizadas en la realización de su tesis, un dato que siempre he querido conocer.</p>
<p>Por el tiempo que demanda la tesis y la atención que requiere, un estudiante de doctorado debe tener garantizada su plena financiación, aunque este soporte se encarga también de ejercer una horrible presión adicional. Un colega afirmaba: “para hacer un doctorado hay que estar becado, pero para sustentar la tesis hay que estar hambreado”. Esta “máxima” resume muy bien la situación, pues también con el tiempo, después de 4 o 5 años se pierde la vergüenza, y la comodidad de ser estudiante becado se transforma en una posición ideal (¿quién no sueña con ser estudiante de profesión?) y sólo el anuncio del fin de la beca sacude a algunos para poner fin a su tesis. Por supuesto no faltan los directores que buscan una abundante producción conjunta de artículos y retienen al estudiante más tiempo del necesario.</p>
<p>El cierre de la tesis y su sustentación suele ser un período traumático de máximo estrés. La presentación del documento debe ser impecable, las referencias exactas y como lo aconseja Eco, citar como si se estuvieran aportando testigos en un juicio. La preparación de la defensa y el estudio sicológico que el doctorando realiza de todos los miembros del jurado son parte de una tarea indispensable para poder convencerles a todos en una exposición en la que hay que lucirse. Sobre cómo presentar los resultados hay todo tipo de teorías, tantas como formas de criar un hijo, no obstante debe sobresalir la claridad y la sencillez ajustadas al tiempo disponible para exponer, demostrando que se domina el tema. Hay una frase que se dice que es de Einstein y que en una defensa de tesis tiene absoluta validez, por cuanto cualquier tribunal la conoce muy bien: “no entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela”.</p>
<p>Las vacaciones siguientes al fin de la tesis son una enorme recompensa que se va a ver afectada por el estímulo, dedicación y gusto por publicar los resultados que se derivaron de la investigación que condujo a la tesis, lo que se traduce en frenesí por el trabajo en medio de las soñadas vacaciones. Y así se llega al paraíso.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Por todo lo anterior es aún más reprochable que haya personas que se hagan pasar por doctores sin serlo.<span class="Apple-converted-space">   </span></p>
<p><span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>@MantillaIgnacio</p>
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        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=67363</guid>
        <pubDate>Thu, 21 Feb 2019 15:09:21 +0000</pubDate>
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