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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>union soviética Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Nancy Astor (1879-1964)</title>
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        <description><![CDATA[<p>“Los principales peligros de esta vida son las personas que quieren cambiarlo todo… o nada.” Ella fue de esas que nació para cambiarlo todo. A esta mujer no le temblaba la voz al momento de expresar lo que sentía. Hubiera tenido que nacer para cantante o poeta, pero siendo tan deslenguada e impulsiva lo mejor [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>“Los principales peligros de esta vida son las personas que quieren cambiarlo todo… o nada.” Ella fue de esas que nació para cambiarlo todo. A esta mujer no le temblaba la voz al momento de expresar lo que sentía. Hubiera tenido que nacer para cantante o poeta, pero siendo tan deslenguada e impulsiva lo mejor fue consagrarse a la política. “Mi vigor, vitalidad y descaro me repelen. Soy la clase de mujer de la que huyo”, diría en su momento.</p>
<p>Nancy nació en Danville, Estados Unidos, en medio de una familia acaudalada que años antes había perdido su fortuna pero que había logrado reponerse de esta bancarrota luego de terminada la Guerra Civil, y que ahora gozaba de latifundios y predios de los cuales sacaba una alta rentabilidad. En una de estas suntuosas mansiones, “El Mirador”, sería donde Nancy llevaría sus años felices de la infancia.</p>
<p>A sus 18 años se mudó a New York para iniciar sus estudios, y casi al llegar conoció a quien sería su primer esposo, Robert Gould Shaw II, con quien no tendría una buena relación, y con quien a la postre acabaría luego de cuatro años y la presencia en el mundo de un niño llamado como su padre. “Me casé por debajo de mis posibilidades. Todas las mujeres lo hacemos.”</p>
<p>En 1903 muere la mamá de Nancy, y es entonces cuando esta decide regresar a la vida campestre de “El Mirador” para hacerse cargo de la hacienda y de los negocios de la familia. Pero su estancia en la casa de su infancia no sería muy productiva, por lo que un año más tarde emprende un viaje por el país que tanto la maravillaría y que acabaría por conquistar: Inglaterra. A su regreso sería su padre quien le recomendaría mudarse, siendo así que para 1905, Nancy, su hijo y una de sus hermanas se trasladarían a la capital londinense.</p>
<p>El amor fue mutuo. Los ingleses se dejaron seducir por el desparpajo de aquella campechana vivaz, irónica, pícara, contestona, repentista, sagaz y hablantinosa, que parecía tener a todo una respuesta. Esta simpatía y sus encantos serían las virtudes con las que luego conseguiría ganarse no solo el aprecio sino también, años más tarde, sus votos en las urnas. Se cuenta la anécdota de una mujer que celaba a su hombre ante la presencia arrolladora de Nancy. La cuestiona: “¿Ha venido usted a llevarse nuestros maridos?” Su respuesta fue: “Si supiera usted los problemas que he tenido para librarme del mío…”</p>
<p>Sin embargo para 1906 vuelve al altar, esta vez con Waldorf Astor, otro “expatriado” como ella, un hombre que se le parecía en casi todo, ya que incluso coincidían en la fecha y año de sus nacimientos. Así también respecto a sus ideologías moralistas y a sus personalidades temperamentales, pero sobre todo a sus crianzas, ya que ambos habían nacido y pasado sus infancias en los Estados Unidos.</p>
<p>La pareja se mudó a una suntuosa mansión en Buckinghamshire, Cliveden, junto al río Támesis, y sus aposentos se convirtieron en el centro de reunión de varios prestigiosos representantes del partido conservador, y donde poco a poco Nancy iría forjando alianzas y aprendiendo el tejemaneje del mundo político, pasando muy pronto a conformar parte del círculo informal conocido como Milner’s Kindergarten.</p>
<p>Lo suyo no era celebrar banquetes donde asistía la crema y nata de la sociedad, ya que su interés parecía estar definitivamente enfocado a abrirse un campo en la arena pública y darse a conocer. “Lo único que me gusta de la gente rica es su dinero.” Fue por esto que la casa de los Astor también sirvió como un precario hospital improvisado donde se prestó servicio médico a los soldados canadienses que habían sido heridos durante los combates de la Gran Guerra.</p>
<p>Un aspecto considerable en su historia tendría que ver cuando se convirtió al cristianismo científico. Comenzó leyendo de manera desinteresada un par de libros que, de manera progresiva, paulatina, gradual, acabarían por convertirla en una férrea creyente y una fanática convencida. Su convicción era tan fuerte, que era común que estuviera intentando convencer a cualquiera de sus creencias y especialmente a sus hijos, y de esta misma forma no desaprovechaba ocasión para criticar con rigor la religión tradicional del cristianismo.</p>
<p>El marido de Nancy gozaba desde hacía años de un puesto como diputado de Plymouth en la Cámara de los Comunes, pero luego de suceder a su padre como segundo Vizconde tendría que abandonar su puesto para formar parte de la Cámara de los Lores, dejando el escaño vacante para que su esposa se aventurara en la carrera política.</p>
<p>En 1918 se llevó a cabo una reforma política que le permitió a las mujeres el poder de postularse para ejercer cargos públicos, y ese mismo año Constance Markiewicz sería la primera mujer en ser elegida por voto popular; pero no sería la primera en oficiar como diputada, ya que este honor histórico le correspondería a Nancy Astor, quien sería ciertamente la primera mujer en integrar el parlamento británico.</p>
<p>Sin embargo la campaña no sería para nada fácil, en especial porque sus supuestas conexiones provenían directamente de la carrera que había forjado su marido, y no propiamente de la esposa desconocida y lenguaraz que aparecía para robarse a gran número de votantes con su destellante simpatía. Se le achacaba además que fuera una oligarca sin mayor contacto ni conocimientos de la realidad social inglesa, y por lo cual sería increpada por alguien que le preguntó qué habían hecho los Astor por él en específico, y a lo que Nancy respondió: “Ya lo sabes, Charlie”, para luego coquetearle y sacarse una foto con él. Y era precisamente este carisma y gracia la que le valdría el aprecio de un público que se divertía con cada una de sus ocurrencias.</p>
<p>Durante su campaña también se cuidó dejando de lado sus posturas fundamentalistas, especialmente las referentes a la prohibición del alcohol, y así mismo consiguió convocar a varias mujeres en mítines y reuniones donde seguramente lograría un importante caudal de votos. “Nosotras, las mujeres, hablamos demasiado, pero ni siquiera así decimos la mitad de lo que sabemos.”</p>
<p>Siendo una de las más votadas, el 1 de diciembre de 1919 Nancy pasaba a ocupar su curul en la Cámara de los Comunes como representante del Partido Conservador, conocidos también como <em>“Tories”. </em>Y era como si Nancy adivinara su postrero porvenir y a pesar de que el camino en un principio parecía tan prometedor, y así fue: “Los pioneros pueden ser figuras destacadas, pero a menudo están solos.”</p>
<p>Una mujer en medio de un conglomerado de señores resultaba ya de por sí pintoresco. La polémica y controvertida parlamentaria procuró ser discreta en su vestir, discreta en ocupar otros espacios distintos de su escaño para codearse con los hombres en la cafetería y en fumaderos, y aunque dicha discreción no lograría explayarla al momento de contener su lengua. Según se cuenta el primer día en el parlamento la diputada tendría su primer llamado de atención luego de que la sesión se viera perturbada por no parar de hablarle a su compañero del lado.</p>
<p>Muchos fueron los contradictores que se oponían a sus propuestas, como aquella de hacer algunas reformas a las leyes de divorcio, y por lo que se le llamó hipócrita siendo que ella se había divorciado en Estados Unidos, gozando de las prebendas legales que ahora pretendía derogar. Sea como sea, lo cierto es que su paso por el órgano legislativo no tuvo mayor trascendencia. Defensora de la igualdad de sexos, propuso crear un partido especial para las mujeres, pero jamás se concretó, como sí logró cumplir con la creación de parvularios, e incluso donaría de su propio bolsillo para la financiación de proyectos educativos para menores. Estaba comprometida con la educación, y aunque sus comentarios siguieran la misma línea de la imprudencia. Decía: “La verdadera educación debería educarnos para ser algo mejor; en un egoísmo que nos una a la humanidad.”</p>
<p>Mostró siempre su simpatía por la unidad de los anglófonos y nunca ocultó su orgullo por el imperio británico. Y en donde sí que fue constante y no dio su brazo a torcer, sería en las iniciativas legales que restringieran el consumo de alcohol, y que a la postre consiguió con la ley que incrementó a los 18 años la edad en la que se permitía su consumo.</p>
<p>Durante los años veinte Nancy mantuvo una buena popularidad, inspirando a muchas mujeres a que tomaran también la iniciativa de lanzarse al ruedo político, e invitándolas además para que se enlistaran a formar parte del servicio civil y de la fuerza policial. Y pese a que también en Estados Unidos era célebre y querida, los años siguientes su imagen y aprecio comenzarían a decaer con notoriedad.</p>
<p>A finales de esta década logró mantener su curul luego de unas elecciones bastante apretadas contra el candidato laborista. El comienzo de la década de los treinta no pintaba nada bien. Incriminado por una acusación de homosexualismo, en 1931 su hijo Robert es llevado a prisión, y por esos mismos días Nancy daría un discurso bastante desacertado que acabaría por opacar todavía más su ya desgastada figura. Sucedió luego de que la selección nacional de críquet fuera derrotada, y a Nancy no se le ocurrió un mejor culpable del fracaso que el propio alcohol. Los jugadores y la gente en general no gustó mucho de que los llamaran borrachos, y su popularidad continuó decreciendo.</p>
<p>“La pena del éxito es que la gente que te asombra ahora te aburre”, decía, pero no así sucedió cuando conoció a un personaje que marcó su vida, el escritor George Bernard Shaw, con quien mantenía arraigadas e irreconciliables discrepancias, y pese a esto ambos disfrutaban de la compañía contradictoria del otro. Con Shaw viajó a la Unión Soviética cuando este le sugirió que lo acompañara y así pudiera despejarse de sus problemas. Y a pesar de que Astor se manifestaba contradictora del comunismo, su imagen se vería nuevamente deslustrada cuando su amigo se pronunció públicamente mostrándose partidario de la Rusia de Josef Stalin.</p>
<p>La verdad es que Astor tuvo incluso la valentía de cuestionar al dictador durante una entrevista a la que sería invitada, preguntándole por la muerte injusta de una buena parte de su pueblo. Según parece los traductores prefirieron cambiar el discurso y evitando molestar al mandatario dentro de sus propios dominios. Sea como sea, de regreso a Inglaterra su partido empezó a verla con cierto recelo y desconfianza, como una especie de traicionera que ahora congeniaba con las ideas del comunismo.</p>
<p>Nancy tampoco dejó una buena imagen mostrándose a favor de una nueva guerra mundial, y aunque se hubiera opuesto al nazismo por su postura contra las mujeres, sí que se parecía una simpatizante encubierta del régimen. Sería por esto que en Gran Bretaña la llamaban la mujer del <em>Führer</em>, y así mismo era conocida como la “Honorable Parlamentaria por Berlín”.</p>
<p>De lo que sí no cabrá duda es de su ideología antisemita, la misma que compartía Joseph P. Kennedy, y con quien mantuvo una copiosa correspondencia en donde al parecer ambos sugieren que Adolf Hitler podría convertirse en una solución para dos odios compartidos: los judíos y el comunismo. Sin embargo en una entrevista declaró que Hitler era muy parecido a Charlie Chaplin como para que pudieran tomarle en serio.</p>
<p>Los comentarios salidos de tono y sus tantas ocurrencias empezarían a jugarle en contra, y si antes deleitaba a las audiencias con sus dichos sardónicos, ahora Nancy se estaba convirtiendo en una señora molesta que solía perturbar y polemizar cada vez que abría la boca. Se exacerbó su odio por el comunismo y se profundizó su fanatismo religioso, logrando así que fuera su imagen la que cada vez estuviera más empañada.</p>
<p>La gente ya no le creía mucho, y esto porque su decadencia también empezó a ser notoria en su condición mental. En sus discursos se veía errante, en ocasiones perdida, incapaz de hilvanar algunas ideas, y por lo que poco a poco fue convirtiéndose más en una especie de burla que en una política útil. Ante la imposibilidad de debatir con alguien tan poco cuerdo, un parlamentario de la oposición comentó que es como “jugar al squash con un plato de huevos revueltos.”</p>
<p>Durante la Segunda Guerra su mansión volvería a ser una cede improvisada para atender otra vez a los soldados canadienses, y esto pese a que también con los ejércitos tendría sus desencuentros, y en especial cuando llamó “desertores” a aquellos soldados que se habían negado viajar a Francia. En respuesta a sus declaraciones las tropas compusieron una canción que acabaría haciéndose popular, y a la que titularon <em>La balada de los desertores del Día D: </em>“Querida Lady Astor, creemos que usted sabe mucho de la guerra. De pie en su escaño y contando mierda, usted es el bombón y el orgullo de Inglaterra. Creemos que su boca también está llorando por nosotros. Se lo dedicamos sus “Desertores del Día D” desde la soleada Italia.” Otros regimientos se atrevieron a decir que la animadversión de Astor a los ejércitos era debido a que un soldado había contagiado a su hija de una enfermedad venérea y que incluso la había embarazado.</p>
<p>Y si se creía que no era posible ganarse aún más el desprecio por buena parte de la sociedad, decir que en los últimos años también se incrementó su odio racial y su discriminación étnica. En Estados Unidos humilló a los estudiantes afroamericanos diciéndoles que su aspiración en la vida debería ser la de convertirse en los sirvientes que la atendían cuando era niña, y a los negros cristianos les recomendó agradecieran por la época esclavista ya que gracias a esta vivencia es que los negros se permitieron conocer el cristianismo.</p>
<p>Luego de haber sido reelegida siete veces consecutivas y después de veintisiete años como parlamentaria, Nancy Astor no se presentará nuevamente a las elecciones. “Ya de paso también me gustaría decir que la primera vez que Adán tuvo la oportunidad le echó la culpa a Eva.” Los <em>Tories </em>la consideraban ya un ser vetusto y ni siquiera su marido se prestó para apoyarla a una nueva candidatura, siendo así que en su discurso de despedida dejó en claro que su retiro no era del todo deseado por ella, y que tras su partida los hombres ya podían sentirse tranquilos. En su momento le escuchamos decir que “las mujeres tienen que hacer el mundo más seguro para los hombres ya que los hombres lo han hecho tan inseguro para las mujeres.”</p>
<p>Un enemigo acérrimo con quien protagonizaría sonados debates en el parlamento sería nada menos que el mismísimo Winston Churchill, a quien en una ocasión le diría: “Si usted fuese mi marido, le envenenaría el té.” Y en respuesta Churchill le contestó: “Señora, si usted fuera mi esposa, ¡me lo bebería!” Churchill diría que tener una parlamentaria como ella era tan desagradable como tener a un intruso toqueteándole en el baño, a lo que Astor respondió: “Usted no es tan atractivo como para tener que preocuparse por eso.” Para una fiesta de disfraces que estaba por celebrarse Churchill pidió alguna sugerencia para su disfraz, a lo que Astor le propuso: “¿Y por qué no viene sobrio, Primer Ministro?” Y es que desde siempre Nancy se confesaría abstemia: “Una razón por la que no bebo es porque deseo saber cuándo me lo estoy pasando bien.”</p>
<p>Los años venideros tuvo que padecer la muerte de los dos últimos hermanos que le quedaban, así como la de su mentor espiritual, además de un paro cardiaco que tuvo su marido luego de una discusión con ella, y que acabaría por distanciar a la pareja. Algunos ideales izquierdistas contagiaron la ideología del marido, por lo que la pareja se distanciaría para volver a reconciliarse un tiempo después, y hasta la muerte de Waldorf Astor en 1952, el hombre con quien compartió tantos años y con quien tendría cinco hijos. “Me niego a admitir que tengo más de 52 años, aunque eso haga a mis hijos ilegítimos”, decía, como siempre, en broma.</p>
<p>“¿Me estoy muriendo o es mi cumpleaños?”, dijo Nancy Astor, a quien se le irían yendo los suyos, sus más queridos. Ya habría muerto su amigo Shaw, y fue así como Nancy se iría perdiendo cada vez más en el olvido y en la soledad, hasta ese día del año de 1964 en el que moriría en casa de su hija, en Grimsthorpe, Lincolnshire, y sus restos descansan en Buckinghamshire.</p>
<p>Luego de un siglo de haberse convertido en parlamentaria, la ex primera ministra Theresa May inauguró en Plymouth una estatua de bronce junto a la que hubiera sido la casa de Astor, refiriéndose a ella con las siguientes palabras: “Hace cien años, Nancy Astor cambió la democracia británica para siempre y para mejor. Además de ser un monumento a una mujer valiente, espero que esta estatua inspire a personas de todos los orígenes a dar un paso al frente y participar de lleno en la vida pública.”</p>
<p>Cómica, cínica, explosiva, ingeniosa, delirante, se le recordará por sus tantas citas que no pudieron pasar desapercibidas. De carácter firme, sin pelos en la lengua al momento de defender sus ideas que bien sabía argumentar, convencida de sí misma, grotesca y vulgar, brillante, y de quien se decía incluso que tenía poderes hipnóticos, una mujer definitivamente particular y que, por lo mismo, consiguió abrirse paso en un mundo donde la única y primera mujer tendría que ser así, así como era Nancy Astor.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Thu, 30 May 2024 12:14:40 +0000</pubDate>
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        <title>Margaret Hilda Thatcher “La dama de hierro” (1925-2013)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/margaret-hilda-thatcher-la-dama-hierro-1925-2013/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cerca a la vía del tren, arriba de la tienda de comestibles de su padre, Margaret y su hermana pasarían su infancia, influenciadas desde pequeñas por las ideas políticas de papá, un predicador metodista que inculcó a sus hijas estas fuertes creencias religiosas. Luego de culminar sus estudios de primaria obtiene una beca para la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Cerca a la vía del tren, arriba de la tienda de comestibles de su padre, Margaret y su hermana pasarían su infancia, influenciadas desde pequeñas por las ideas políticas de papá, un predicador metodista que inculcó a sus hijas estas fuertes creencias religiosas.</p>
<p>Luego de culminar sus estudios de primaria obtiene una beca para la Escuela Femenina de Grantham Kesteven, mostrando ser una alumna avezada, aparte de destacarse en otras disciplinas como el piano, la poesía, o la práctica de hockey sobre césped y natación. Finalmente obtendría una beca para estudiar Química en Somerville College, Oxford, especializándose en cristalografía de rayos X, y graduándose con honores cuatro años después, obteniendo el título de grado de Bachelor of Science. Durante un breve periodo trabajó en Colchester, en Essesx, como investigadora química de plásticos BX.</p>
<p>Antes de abandonar Oxford, Margaret presidía la Asociación de Conservadores de la Universidad, causando impacto en algunos miembros del Partido Conservador, quienes quisieron postularla como candidata, y a pesar de que en un principio no figurara en la lista autorizada. Fue así como en 1951 Margaret figuraba como candidata conservadora para Dartford, lugar al que se trasladaría, y en el que había trabajado cuando estuvo a cargo de elaborar emulsionantes para la conservación de helados, y en donde de inmediato causaría curiosidad por tratarse de la competidora más joven y la única mujer. Dos veces lo intentó y en ninguna oportunidad lograría un escaño, pero en su última derrota ya se vería el perfil de una promesa que no tendría que esperar mucho para deslumbrar.</p>
<p>En 1951 conoció a Denis Thatcher, un acaudalado empresario con el que se casaría y tendría dos hijos mellizos, lo que impediría en ese momento que Ms. Thatcher se presentara a las elecciones, ya que se dedicaba al cuidado de sus hijos. Sin embargo los primeros años de su matrimonio, y auspiciada por su esposo, Margaret estuvo preparándose en el Colegio de abogados, recibiéndose en la categoría de <em>barrister</em> y obteniendo su especialización en derecho tributario.</p>
<p>Luego de una desgastante campaña, para 1959 es elegida como miembro del Parlamento (MP) por Finchley, y de inmediato comenzaría a mostrar una férrea ideología empeñada en combatir las políticas del gobierno Laborista. En adelante iríamos conociendo a una mujer con posturas que a veces parecerían contradictorias, unas veces acordes con lo que serían sus raíces y afinidades más profundas, y otras denotando cierto toque de modernidad. Es así como se opuso a su Partido cuando quiso conservar el <em>birching </em>(castigo físico que consiste en reprender con una vara) como un método escolar que debía conservarse en las escuelas; pero así mismo sería una de los contados miembros del Partido Conservador que se vio en favor de despenalizar las leyes de homosexualidad y así también legalizar el aborto. También impulsó iniciativas para prohibir la caza de animales, pero aprobaba la pena capital y se mostraba reacia a impulsar medidas que facilitaran la legislación sobre el divorcio.</p>
<p>Al mando de Edward Heath, en 1970 el Partido Conservador gana las elecciones generales y Thatcher es elegida para que oficie como Ministra de Educación y Ciencia. En su cargo redujo el gasto e hizo recortes para el sistema educativo estatal y priorizó la educación básica primaria. Dándole a unos para quitar a otros, como en cualquier decisión política, la promesa del Partido Conservador aprenderá “una valiosa lección. Había incurrido al odio político máximo por el beneficio político mínimo.”</p>
<p>A partir de entonces Margaret Thatcher quiso construir un personaje sólido que pudiera encarar los destinos de su Partido y así mismo de su nación. Muchos cercanos le vieron endurecerse hasta el punto de ser una mujer que sabía mostrarse sin un reflejo de duda, evitando las lágrimas y así también como las risas, y algunos la llamarían como frívola y falta de sentimientos. Lo cierto es que no quería develar signos de debilidad, dedicándose a trabajar en su voz y en su acento, y en especial en esa tonalidad aniñada, como un “gimoteo condescendiente y explicativo”, y así evitar las burlas, como aquella famosa en donde alguien se atrevió a comparar su voz con “un gato deslizándose sobre un pizarrón.”</p>
<p>Para las próximas elecciones el Partido Conservador había perdido su fuerza popular y fue vencido por el Laborista. Heath ya no gustaba y sería el momento en que Thatcher le hiciera frente, siendo así que para 1975 fue elegida como presidenta de su Partido.</p>
<p>Un año más tarde el mundo la conocería como “La dama de hierro”, luego de su discurso en el Ayuntamiento de Kensington, donde combatió con su oratoria los ataques desde la Unión Soviética, siendo bautizada de esta forma por el diario del Ministerio de Defensa soviético, <em>Kránaya</em> <em>Zvezda (Estrella Roja).</em></p>
<p>Unos meses antes de las presidenciales de 1978, los laboristas mostraban cumplidas muchas de sus promesas y era notorio el crecimiento de la economía, por lo que se perfilaban como los favoritos para mantenerse en el gobierno. Sin embargo Thatcher comenzó a repuntar, y fue entonces cuando el primer ministro James Callaghan decidió de manera arbitraria posponer un año las elecciones, a lo que Thatcher respondería tildando a los laboristas de ser unas “gallinas.”</p>
<p>Pero entonces las cosas no le saldrían del todo bien al Partido Laborista, viéndose azotado por las múltiples huelgas que serían conocidas como el “Invierno del descontento”, y que Thatcher aprovecharía impulsando campañas en su contra bajo el eslogan: “El laborismo no está trabajando”.</p>
<p>Fue así como en 1979 el Partido Conservador obtuvo una mayoría de asientos en la Cámara de los Comunes, y logrando posesionar como mandataria a la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en la historia del Reino Unido. En su discurso desde los aposentos del número 10 de Downing Street, la recién posicionada hizo una alusión a la famosa oración de San Francisco de Asís: “Donde haya discordia, llevemos la armonía. Donde haya error, llevemos la verdad. Donde haya duda, llevemos fe. Y donde haya desesperación, llevemos esperanza.”</p>
<p>Margaret Thatcher asumió las riendas de una nación en la que había un malestar social generalizado y un despertar racista, además de un descontento por buena parte de los ingleses, debido al incremento de extranjeros en territorio británico. Su popularidad creció más de diez puntos luego de pronunciarse respecto a las medidas inmigratorias: “El carácter británico ha hecho mucho por la democracia, por las leyes, y ha hecho tanto por todo el mundo que si existe algún temor que pueda inundarnos, la gente va a reaccionar actuando de manera hostil con aquellos que vienen… [las minorías] añaden más a la riqueza y variedad de este país. En el momento en el que la minoría amenaza en convertirse en grupo grande, la gente se asusta.” Sus políticas limitaban el número permitido de inmigrantes asiáticos, permitiendo en el caso de los vietnamitas que no sobrepasaran los diez mil.</p>
<p>Thatcher continuó reduciendo el presupuesto para la inversión en la educación superior, por lo cual la Universidad de Oxford no quiso nunca conferirle ningún título honorífico, diferente de como había venido siendo con los demás primeros ministros que tuvieron a Oxford como su alma mater.</p>
<p>Cada semana sabía rendir cuentas a la reina Isabel II -según es costumbre y deber para cualquiera que esté ocupando su cargo-, manteniendo con la Corona muy buenas relaciones y ganándose la confianza de la reina respecto a los asuntos de Estado. “Siempre encontré la actitud de la reina hacia el trabajo de gobernar absolutamente correcta… las historias de lucha entre ‘dos mujeres poderosas’ eran demasiado buenas como para ser un invento.”</p>
<p>Se dio entonces lugar a la Guerra de las Malvinas. Los habitantes de las Falkland Islands se mostraban en su mayoría a favor de conservar la soberanía del imperio, y sin embargo Argentina reclamó su potestad sobre el territorio, dando inicio a un combate desigual en el que los suramericanos apenas se verían apoyados por algunos países de la región. Tras 74 días de combate los ingleses se proclamaban victoriosos, lo que catapultó a Thatcher para que en las elecciones de 1983 fuera reelecta en su cargo de primera ministra. Dicho episodio le traería secuelas de por vida a su imagen de mujer implacable, y las decisiones que tomó para encarar el combate la han llevado a ser tildada por muchos como una “criminal de guerra”.</p>
<p>Los años siguientes emprendería quizás la más dura batalla en su historial político, queriendo reducir el poder sindicalista y teniendo que enfrentarse a un sinnúmero de huelgas que pondrían en jaque la economía de todo un país. Para 1984 más de un 10% de las minas de carbón que eran propiedad del Estado habían cesado sus actividades generando el despido de unos 20.000 mineros. Dos tercios de los mineros entraron en paro, pero la Dama de hierro se negaba a dar su brazo a torcer. En algún momento declaró, refiriéndose a algunos que no apoyaban sus propuestas al interior de su Partido: “¡Gira tú si lo deseas, la dama no se va a girar!”</p>
<p>En uno de sus discursos más fervientes la mandataria se atreve a comparar las Malvinas con la guerra que está dando contra los mineros: “Tuvimos que luchar con el enemigo en el exterior en las Malvinas. Siempre tenemos que estar alerta del enemigo interno, el cual es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad.”</p>
<p>Ese año de 1984 se contaron 1.221 paros. Un año después el gobierno anunciaba el cierre de 25 minas de carbón, generando un efecto económico notable en comunidades enteras, y estimando una pérdida de más de 1.500 millones de libras esterlinas, además de la caída de esta moneda frente al dólar estadounidense.</p>
<p>Luego de estos años de gobierno los desempleados alcanzaban la cifra de los tres millones y la industria había caído en un 30%; sin embargo en adelante comenzaría una recuperación paulatina, la economía se estabilizó, la inflación se redujo y así la tasa de desempleo. Thatcher se salió con la suya y, aunque no consiguió el cese de paros, sí conseguiría que cada año fueran menos, y hasta que en 1994 se privatizaran todas las empresas mineras. Curiosamente lo que no permitió nunca es que se privatizara el ferrocarril.</p>
<p>Los buenos resultados obtenidos durante el periodo reciente se verían justificados en las urnas. El Partido Conservador se atornillaba en el poder, y Margaret Thatcher era electa por tercera vez consecutiva para que continuara al mando del destino político de los ingleses.</p>
<p>Con los disidentes políticos irlandeses también mostraría su temple de acero: “El crimen es el crimen; no hay nada de político.” Por varias de sus medidas que acabarían afectando al pueblo irlandés, un político de aquel país le llamaría “la bastarda más grande que hemos conocido.” Sobrevivió así a un intento de asesinato en el Hotel Brighton por parte del movimiento IRA, donde cinco personas acabaron muertas, mientras que la temible Margaret resultaría ilesa.</p>
<p>Otro de sus rasgos más notorios sería su desafío frontal para encarar al comunismo y apoyar al presidente estadounidense Ronald Reagan en el marco de la Guerra Fría. Esta alianza representaría actualizar parte del arsenal inglés, adquiriendo misiles para submarinos y triplicando las fuerzas nucleares de su ejército. “El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás.”</p>
<p>A finales de la década de los noventa estuvo muy presente mientras los líderes Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan comenzaban a derrumbar el muro de humo que dividió a las dos potencias durante décadas: “Ahora ya no estamos en una Guerra Fría… Estamos en una nueva relación mucho más amplia de lo que la Guerra Fría fue.”</p>
<p>La invasión de Kuwait en Medio Oriente a través de tropas iraquíes a la cabeza de Saddam Hussein la sorprendería en Estados Unidos. De inmediato la dama de hierro se manifestó a favor de llevar una ofensiva militar, poniendo a disposición sus ejércitos para dar inicio a la Guerra del Golfo, e instando al presidente George H.W. Bush a que no vacilara en tomar medidas bélicas: “Este no es momento de flaquear”, sería su recomendación, y que casi podría confundirse con una orden.</p>
<p>Por otro lado no se mostró nunca cercana a la Comunidad Europea (antigua Unión Europea). Firmó un par de tratados mercantiles, pero cada vez se mostraba más reacia a participar de un sistema federal y una centralización de la toma de decisiones. Se negaba a renunciar a su independencia estatal y ceder su mando. En una conferencia en Brujas discrepaba del sistema: “No hemos retrocedido exitosamente las fronteras del poder del Estado en Gran Bretaña, solo para volverlas a ver impuestas a un nivel europeo, con un súper-Estado europeo ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas.”</p>
<p>En este tercer periodo la popularidad de Thatcher se vio gravemente afectada. Un impuesto conocido como el <em>poll tax </em>acabó por generar malestar social y así también al interior de su propio Partido, quienes tampoco compartían la visión de Thatcher respecto a la integridad europea.</p>
<p>Para 1990 no quiso insistir más, y a sus 66 años acabó por dimitir de su cargo como primera ministra y como cabeza de su Partido. Pasó a despedirse de su amiga la reina Isabel, hizo un par de llamadas a algunos de sus colegas en todo el mundo, dio un último discurso ante la Cámara de los Comunes, y dejó su casa del número 10 de Downing Street mostrando tal vez y por vez primera una actitud de congoja. “Estoy muy feliz de haber dejado al Reino Unido en un mucho mejor estado del que estaba cuando llegamos al poder hace once años y medio”, diría al despedirse.</p>
<p>El Partido Conservador le consiguió su remplazo logrando recomponer el rumbo de su mandato, siendo así que para las elecciones siguientes consiguieron una vez más, y por cuarto periodo consecutivo, reafirmarse en el poder.</p>
<p>Tras su renuncia le fue conferido el título nobiliario de baronesa Thatcher de Kesteven, en el condado de Lincolnshire, otorgándole una membresía vitalicia a la Cámara de los Lores. Y a pesar de que fuera ella misma quien se hiciera a un costado, no acabaría de sentirse expulsada y traicionada, expresando que “odiaba” regresar a aquellos recintos que finalmente habían terminado por desilusionarla. Confesó que de poder echar el tiempo atrás, no hubiera elegido dedicarse a la política, y que hubiera preferido la vida de una pintora.</p>
<p>Trabajó como asesora para la Philip Morris con un sueldo anual de 250.000 dólares, y cobraba 50.000 por cada discurso al que era convocada. En el marco de la Guerra de Bosnia se pronunció ante la OTAN para que interviniera respecto al genocidio étnico perpetrado por los serbios en los territorios de Gorazde y Sarajevo, refiriéndose a estos crímenes como a un suceso que recordaba los “peores excesos de los nazis” y alertando de que la situación podría convertirse en un nuevo “holocausto.”</p>
<p>La dama de hierro también mostraría su aspecto más noble liderando una fundación que años más tarde tendría que abandonar por falta de recursos financieros. Durante la década de los noventa sería rectora honoraria de la Universidad de William y Mary en Virginia y de la Universidad de Buckingham.</p>
<p>Quiso vivir una vida normal, y aunque ya parecía una tarea difícil de sobrellevar: “El hogar es a donde vienes cuando no tienes nada más que hacer.” Aprovecharía entonces para relatar dos volúmenes de memorias: <em>The Downing Street years </em>y <em>The path to power, </em>y unos años después publicaría un libro sobre asuntos políticos internacionales que dedicó al presidente Ronald Reagan: <em>Thatcher statecraft: strategies for a changing world.</em></p>
<p>Se mostró simpatizante del dictador chileno Augusto Pinochet, quien años antes la habría apoyado durante la intervención a las Malvinas, y a quien saludó con agrado en Londres luego de que éste fuera puesto bajo arresto domiciliario.</p>
<p>En el 2003 murió su compañero de toda su vida, de quien diría se mostró siempre como un leal compañero y quien nunca la hizo sentir sola: “Qué hombre. Qué marido. Qué amigo.” Un año más tarde moriría su hermana y así también su amigo Ronald Reagan.</p>
<p>Los honores y condecoraciones y halagos no se hicieron de esperar. Tony Blair siendo ya primer ministro se refirió a ella como “probablemente el líder laborista más formidable”. Para el 2007 se inauguró una majestuosa estatua de bronce con su figura, ante la cual la modelo en carne propia comentaría: “Hubiera preferido que fuese de hierro, pero el bronce hará que no se oxide.”</p>
<p>Entrado el nuevo siglo Thatcher comenzó a padecer los estragos de múltiples enfermedades cerebrovasculares que le impedirían continuar con su trasegar político. Los achaques empezaron a ser notorios, padeció una fuerte caída en donde se fracturaría el brazo y también le vimos desmayarse durante un discurso en la Cámara de los Lores. Varias veces fue hospitalizada e intervenida quirúrgicamente, y fue debido a su mal estado de salud que tuvieron que cancelar la conmemoración de su cumpleaños número 85.</p>
<p>Muchos sugieren que para ese entonces la dama de hierro sufría algún tipo de demencia senil, hasta el punto de confundir las guerras de las Malvinas con la de Bosnia, o evocar a su difunto marido como si éste aún estuviera con vida, y que olvidaba lo que decía o se le dificultaba hilvanar un par de ideas.</p>
<p>El 8 de abril de 2013 se encontraba en el Hotel Ritz cuando sufrió un accidente cerebrovascular que acabaría ocasionándole la muerte. Al instante la prensa mundial emitió el comunicado de que aquella mujer que se creía casi inmortal como el acero, había dejado finalmente este mundo. Los más altos mandatarios de todas partes se pronunciaron con mensajes de condolencias y muchos fueron los tributos y honores que se le rindieron, y así también muchos otros celebraron su desaparición, como el caso de las 3.000 personas que se dieron cita en el Trafalgar Square para vitorear la muerte de su odiada enemiga.</p>
<p>Su entierro se celebró según su voluntad. No quiso un funeral de Estado, y en cambio se decantó por el tradicional entierro católico con honores militares y que se llevó a cabo en la catedral de San Pablo de Londres. Sus restos reposan junto a los de su marido en el Royal Hospital Chelsea.</p>
<p>Margaret Thatcher supo mantener desde un principio ese talante férreo por el que destacó entre las demás mujeres. En sus primeras medidas para el recorte del presupuesto emitió un comunicado pidiendo más severidad: “No es lo bastante duro”, decía en su misiva. Así mismo sería quien probaría personalmente el armamento que compraba, inclinándose mejor por el modelo de la Ruger que encontraba más precisa que la RUC. Respecto a sus cuidados personales se caracterizó por ser discreta en sus necesidades y lujos, cubriendo parte de sus gastos con su patrimonio propio, cuando pudo haber sido costeado como parte de su oficio. No era pues ninguna despilfarradora, y comprendía como buena administradora el valor del dinero: “Nadie se acordaría del buen samaritano si sólo hubiera tenido buenas intenciones. También tenía dinero.”</p>
<p>Cuando François Mitterrand la conoció dijo: “Tiene los ojos de Calígula pero la boca de Marilyn Monroe.” Y es que su imagen parecería en todo caso contradictoria, o a lo menos polémica, ya que para muchos representó una guerrera ejemplar, mientras que otros la recordarán como a un ser monstruoso y despiadado.</p>
<p>Se le discute sí el que no haya sido propiamente quien más hizo por las mujeres, o al menos no lo suficiente, tratándose de una lideresa que pudo haber apoyado más las causas femeninas, e incluso algunas feministas la han llamado como una “enemiga”. Pese a esto, consideraba el poderío de la mujer como algo grande: “En cuanto se concede a la mujer la igualdad con el hombre, se vuelve superior a él.” Y de esta misma forma comprendía que los asuntos de mayor envergadura estaban también a la altura de la mujer común y corriente: “Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa estará más cerca de entender los problemas de llevar un país.”</p>
<p>El “thatcherismo” sería el término acuñado a esa corriente política de fuertes principios patrióticos y nacionalistas, medidas privativas y un liberalismo económico, una rígida moral tradicionalista y, en general, una notable fiereza y determinación política.</p>
<p>Tras once años y 209 días en el poder, no solo sería la primera mujer en ostentar ese cargo, sino quien más permaneció al frente del gobierno durante el siglo XX, y es por esto que la revista <em>Times </em>no dudaría al incluirla entre las mujeres más poderosas del siglo. Son muchos los documentales, series, libros, sátiras o canciones que cuentan de su vida y su personalidad, como la película en la que Meryl Streep encarnó a la dama de hierro, y por cuya actuación ganaría el prestigioso premio de la Academia.</p>
<p>Margaret vivió para verse representada en la gran pantalla, y así tuvo distinciones y reconocimientos de todo tipo, membresías, títulos, medallas, órdenes, y toda clase de condecoraciones que enaltecieron su indiscutida presencia de grandeza en la historia mundial.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 23 Feb 2024 06:58:06 +0000</pubDate>
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        <title>Totó la Momposina (1940)</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>En la aldea de Talaigua existe un pueblito ubicado al interior de una isla situada en el descomunal río Magdalena, ese río que nace en los Andes y desemboca en el Mar Caribe. El pueblito tiene el nombre de Mompox, y de allí que Sonia Bazanta Vides haya elegido el seudónimo de “Momposina”. Ella es una mezcla racial de aborígenes y españoles, cuando en el siglo XVI los indígenas rehuyeran a los conquistadores refugiándose en lo más profundo de los bosques, pero en años posteriores conseguirían mezclarse, comenzando de esta manera una nueva cultura sincrética, nutrida de dos mundos. Esta identidad pudo reconocerla siempre la cantautora colombiana: “La música que yo hago tiene sus raíces en una raza mixta; siendo africana e india, el corazón de la música es completamente percutiva.” Y es que estos ritmos de los tambores no sólo se alojaban en sus genes ancestrales, ya que los encontraría en la primera línea sanguínea junto al par de músicos que fueron sus padres. Así mismo la música en su familia tanto por vía materna como por vía paterna se remonta a varias generaciones. El abuelo Bazanta era un experto en el clarinete y director de una banda en Magangué, su padre era percusionista y su madre cantante y bailarina. De esta forma toda su familia vivía en torno a los ritmos de la música de la costa Caribe, siendo ella el fruto más fino de una dinastía que alcanzaría su fulgor toda vez que fuera la receta perfecta, el conjunto y el bagaje de un conocimiento legendario, y que desde muy joven quiso explayar al permitirse recorrer los distintos parajes de la costa Atlántica, indagando y conociendo de los pueblos caribeños las distintas formas de hacer música, así como sus tradiciones y costumbres propias. Momposina era ya una prometedora cantante y bailarina, contaba con la belleza, la fuerza y el talento, y ahora lo único que quedaba era pulir ese diamante en bruto hasta lograr sacarle todo el brillo. En Talaigua tendría a Ramona Ruíz como su mentora. Se trataba de una cantadora y voz líder del Chande, que eran las fiestas de la comunidad, y cuyos bailes interpretaría años más tarde Totó la Momposina sobre los escenarios de todo el mundo. Siendo todavía una adolescente, Totó integra una banda familiar que cobró cierta notoriedad a nivel local, ya que solían hacer apariciones frecuentes en <em>Acuarelas, </em>un conocido programa televisivo que se emitía cada sábado y en el que la familia bailaba al son del mapalé, el bullerengue y la cumbia. Por esos años Colombia estaba viviendo un conflicto que luego sería conocido como el período de La Violencia, donde liberales y conservadores se asesinaban por montones, y sería debido a este conflicto que la familia de los Bazanta Vides tuvo que mudarse a Barrancabermeja. Era un ambiente de terror, y en su infancia era común que Totó se topara en las calles con los muertos que habían dejado los tiroteos recientes, por lo que la familia tuvo que trasladarse a Villavicencio y un tiempo después instalarse finalmente en la capital. Su madre quiso mantener encendida la llama de la música, por lo que llevaría consigo todo el arsenal de instrumentos autóctonos del Caribe, e hizo de su casa en el barrio Restrepo un espacio de encuentro donde acudían los más prestantes músicos del folklor Caribe y que residenciaban en Bogotá. Tal es el caso de Pacho Galán, Lucho Bermúdez, Aníbal Vásquez, Los Gaiteros de San Jacinto, entre otros. Su hogar también sirvió de hogar para estudiantes que provenían de la costa y que no tenían dónde alojarse o a quién acudir. Totó estudió en el conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia y luego de su graduación comenzaría a darle forma a su producto propio. Combinó sus raíces y revitalizó los ritmos de la gaita, el porro, el sexteto y la chalupa. Supo integrar a sus espectáculos el sensual y cadente baile de la cumbia con el colorido de sus trajes, mezcla de la cultura indígena y española. La danza sugiere un cortejo en donde las mujeres sostienen una vela encendida en una de sus manos mientras los hombres esperan por su encuentro cercándolas en un corrillo. Sería así como su propuesta permitió que su país y el mundo entero se enterara de una pieza de arte que hasta el momento parecía desconocida. Fue ella quien hizo conocer la cumbia en todo el mundo, y su música estuvo acompañada por las letras tradicionales que expresaban las costumbres y el repertorio oral de los pueblos caribeños, acabando de darle forma a un producto genuino y digno de ser reconocido en todo el mundo. Su música se fue a recorrer los distintos países y junto a su grupo musical se iría de gira por Polonia, Suecia, Yugoslavia, Inglaterra, la Unión Soviética, la República Democrática Alemana y también en Alemania Occidental. En 1982 Gabriel García Márquez la invitó junto a una comitiva cultural para que lo acompañara durante la premiación del Premio Nobel en la ciudad de Estocolmo. Muchos creían que la comitiva pudiera resultar ridiculizada, pero contrario a esto gozó de la aceptación del público que disfrutó con un espectáculo que les ofrecía la música decantada de los pueblos del Caribe colombiano. Ese mismo año grabó un disco en Francia, <em>Totó la Momposina y sus tambores, La Colombie,</em> y se matriculó en la Universidad de La Sorbona, en París, para luego viajar a Centroamérica y profundizar sus estudios en Santiago de Cuba. En 1989 lanza un álbum patrocinado por el colectivo boliviano <em>Boliviamante, </em>y en 1991 participa de varios festivales en diversos países tales como Japón, Canadá, España, Finlandia y también en México, donde se presentó en los festivales de Cervantino de Guanajuato y en el de La Música del Caribe en Cancún. Pero sería en 1993 por medio de la fundación Peter Gabriel y el sello discográfico Real World Records cuando el álbum <em>La Candela Viva </em>vería la luz, y con este gran éxito el pleno reconocimiento mundial de la música que mejor sabía interpretar el folklor colombiano. En 1992 viaja a Sevilla para representar a Colombia en la Feria Mundial, y de la mano de MTM Colombia publicará dos álbumes de gran éxito: <em>Carmelina </em>de 1995 y <em>Pacantó </em>de 1998. En 1999 es galardonada con los Congos de Oro del Festival de Barranquilla en la categoría “Lo nuestro”, premio con el que volvería a alzarse una década después. Para 2002 es nominada al Premio Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum Tropical Tradicional por <em>Gaitas y Tambores. </em>En el 2006 se le distinguió con el premio a la trayectoria del Festival Womex, que “rinde homenaje a los artistas que han desarrollado un trabajo destacado de influencia en la vida cultural de su país y con proyección al mundo entero.” Para el 2009, con el apoyo de Astar Artes, lanza su álbum <em>La bodega, </em>y al año siguiente sería invitada a participar de la conmemoración del Bicentenario de Argentina, donde se reunirá con un selecto grupo de músicos latinos. En 2013 se le otorgó el Premio Grammy Latino Especial a la Excelencia Musical, y que le concedieron como un reconocimiento a su trayectoria excepcional y a su importante contribución artística. Dos álbumes más recientes: <em>Tamborero </em>con Real World Records, y del 2014 <em>El asunto, </em>con la producción de Sony Colombia. A lo largo de su carrera se ha reunido con personajes notables y con quienes ha compartido canciones y espectáculos: Gilberto Gil, Calle 13, Pablo Milanés, Jorge Celedón, Manu Chau, Carlos Vives y León Gieco, por citar algunos. En el 2017 la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia le concede el título de Doctora Honoris Causa. Totó la Momposina es reconocida, sin dudarlo, como una de las figuras más importantes y representativas de Colombia.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 31 Mar 2023 21:42:29 +0000</pubDate>
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