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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 02 May 2026 08:37:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de turismo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>México: pesca ilegal en la Reserva de la Biosfera Islas Marías amenaza tiburones y otras especies protegidas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/mexico-pesca-ilegal-en-la-reserva-de-la-biosfera-islas-marias-amenaza-tiburones-y-otras-especies-protegidas/</link>
        <description><![CDATA[<p>“¿Quieren ir a pescar?”, es la primera frase que un operador turístico contactado por sus servicios pronuncia tras la pregunta de si realiza recorridos con yates en la Reserva de la Biosfera Islas Marías. En toda esta área natural protegida, ubicada en el océano Pacífico mexicano, las actividades pesqueras están prohibidas, incluida la deportiva, de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Información gubernamental, testimonios de investigadores y datos satelitales demuestran la presencia de pesca ilegal al interior del área protegida, ubicada en el Pacífico. </em></li>



<li><em>Quienes ingresan a la reserva a bordo de embarcaciones han capturado ilegalmente especímenes con protección especial como la lapa gigante (Scutellastra mexicana) y sobreexplotadas como el caracol burro (Titanostrombus galeatus).</em></li>



<li><em>También pescan diferentes tipos de tiburones.</em></li>



<li><em>La pesca ilegal no se ha logrado erradicar por falta de recursos para vigilar todo el polígono de la reserva. </em></li>
</ul>



<p><strong>“¿Quieren ir a pescar?”</strong>, es la primera frase que un operador turístico contactado por sus servicios pronuncia tras la pregunta de si realiza recorridos con yates en la Reserva de la Biosfera Islas Marías. En toda esta área natural protegida, ubicada en el océano Pacífico mexicano, las actividades pesqueras están prohibidas, incluida la deportiva, de acuerdo con el Programa de Manejo vigente desde agosto de 2022.</p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/04/barco-estadounidense-sospechoso-pesca-ilegal-revillagigedo-lecturas-ambientales/">¿En qué va el caso del barco estadounidense sospechoso de pesca ilegal en parque Revillagigedo? | Lecturas ambientales</a></p>



<p>“Allá se pueden tirar a arponear, podemos ir a buscar las tunas (atún) o podemos llegar a las piedras a tirar de fondo y agarrar cabrillas, pargos, diferentes especies. Podemos ir a hacer jigging (una técnica para pescar grandes depredadores y capturar especímenes de gran tamaño), son muchos diferentes tipos de pesca que podemos hacer”, comenta el operador turístico sobre sus servicios en la empresa Cabo Yacht World.</p>



<p>En la llamada hecha en febrero de 2025, esta persona, que administra yates para hacer recorridos en los alrededores de Cabo San Lucas y otras regiones del Pacífico, cuenta que usualmente cuando llevan turistas a Islas Marías utilizan un yate grande que llaman mothership, el cual arrastra una embarcación pequeña o panga. En el área protegida anclan el yate y los clientes bajan a pescar en la lancha.</p>



<p>Dos semanas después de la llamada, el operador turístico se comunicó por mensaje diciendo que&nbsp;<strong>ya tenía el permiso para pescar en Islas Marías</strong>, pero no contestó cuando se le preguntó cómo lo había obtenido y quién se lo había entregado.</p>



<p>Los hallazgos de este reportaje se suman a las sospechas por pesca ilegal en la Reserva Nacional Revillagigedo que&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/revillagigedo-pesca-ilegal-barco-estadounidense/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mongabay Latam reveló a inicios de abril</a>, y por las cuales la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/revillagigedo-pesca-ilegal-barco-denuncia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">presentó luego una denuncia</a>&nbsp;ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).</p>



<p>Pablo Zamorano de Haro, director de la Reserva de la Biosfera Islas Marías, confirmó a este medio que&nbsp;<strong>en esta área protegida se realiza pesca ilegal</strong>&nbsp;y que las embarcaciones para pesca deportiva son las más frecuentes.</p>



<p>“Aquí en la zona de Isla Madre, que es donde estamos nosotros, prácticamente no se acercan embarcaciones porque se tiene visibilidad vía terrestre. Pero en las otras islas, San Juanito, Magdalena, Cleofas, que están retiradas de aquí y donde no tenemos ojos, ahí seguido cuando salimos se llegan a ver algunas embarcaciones y se les invita a retirarse”, sostuvo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259842"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183501/Yate-4-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-259842" /><figcaption class="wp-element-caption">Este es el yate que el operador turístico de Cabo Yacht World ofreció para pescar en la Reserva de la Biosfera Islas Marías. Foto: Cabo Yacht World</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>“Un yate premium que supera todas tus expectativas”</strong></h3>



<p>“Tenemos un chef que ha trabajado en restaurantes de cinco estrellas y ese yate lo tenemos en<strong>&nbsp;15 500 dólares</strong>&nbsp;por noche para ir a las Islas Marías, ya con comidas, bebidas, para pescar y con los permisos adecuados para poder pescar ahí. Mínimo serían tres noches y lo tenemos disponible para la última semana de marzo saliendo de Puerto Vallarta”, detalla por mensaje telefónico el operador de turismo.</p>



<p>La empresa&nbsp;<a href="https://www.caboyachtworld.com/about-us/">Cabo Yacht World</a>&nbsp;ofrece los recorridos en yates de lujo mediante Instagram, Facebook, X, YouTube y en un sitio web propio con información publicada sólo en inglés. Sin embargo, en sus publicaciones no aparecen los recorridos que realiza a las Islas Marías, sólo los que organiza en Cabos San Lucas, San José del Cabo y La Paz.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259843"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183505/Yate-interior-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-259843" /><figcaption class="wp-element-caption">Interior de uno de los yates de lujo que ofrece Cabo Yacht World. Foto: Cabo Yacht World</figcaption></figure>



<p>“Ofrecemos alquileres de yates inigualables, donde podrás experimentar el encanto de aguas cristalinas en un yate premium que supera todas tus expectativas”, asegura en su página web.</p>



<p>Uno de esos yates premium es el&nbsp;<a href="https://www.caboyachtworld.com/96ft-mardiosa-yacht-in-cabo-san-lucas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mardiosa</a>, que comparte nombre y características con una embarcación con bandera estadounidense que&nbsp;<strong>registró 10 horas de&nbsp;<a href="https://globalfishingwatch.org/map/fishing-activity/default-public/vessel/35158e1db-b3f1-9fc3-ad19-b709981ecf83?start=2012-01-01T00%3A00%3A00.000Z&amp;end=2025-12-31T23%3A59%3A59.999Z&amp;longitude=-108.06885147094727&amp;latitude=22.54536968960468&amp;zoom=5.184423444342002&amp;dvIn[0][id]=vessel-052c2ae07-7a38-b272-4221-b05370f029e2&amp;dvIn[0][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[0][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[0][cfg][track]=~2&amp;dvIn[0][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[0][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[0][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[0][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[0][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[0][cfg][rVIs][0]=3e356d0d0-0b95-b42d-3118-a223521fcc7e&amp;dvIn[0][cfg][rVIs][1]=e7623eb34-4d29-2e79-2d46-8f282ddeabbb&amp;dvIn[0][cfg][rVIs][2]=319e148d8-8771-9518-f303-6b0b10fd8ae8&amp;dvIn[0][cfg][clr]=~8&amp;dvIn[0][dT]=false&amp;dvIn[1][id]=vessel-a758c7003-3f74-cedb-f018-4b84b1f615c3&amp;dvIn[1][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[1][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[1][cfg][track]=~2&amp;dvIn[1][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[1][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[1][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[1][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[1][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[1][cfg][clr]=%23FCA26F&amp;dvIn[1][dT]=false&amp;dvIn[2][id]=vessel-14cb6218d-dba4-2e1c-110e-c595f5a0c0a0&amp;dvIn[2][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[2][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[2][cfg][track]=~2&amp;dvIn[2][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[2][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[2][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[2][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[2][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[2][cfg][clr]=%23ABFF34&amp;dvIn[2][dT]=false&amp;dvIn[3][id]=vessel-e8d1affef-f7b3-dfd2-8f09-61f9292916a5&amp;dvIn[3][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[3][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[3][cfg][track]=~2&amp;dvIn[3][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[3][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[3][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[3][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[3][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[3][cfg][clr]=%23C0CA33&amp;dvIn[3][dT]=false&amp;dvIn[4][id]=vessel-8ea848043-3222-8849-ca51-6ef79ee7955c&amp;dvIn[4][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[4][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[4][cfg][track]=~2&amp;dvIn[4][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[4][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[4][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[4][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[4][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[4][cfg][clr]=%23AD1457&amp;dvIn[4][dT]=false&amp;dvIn[5][id]=vessel-4800daf60-0ddd-579b-5d5a-77a3c3ce318c&amp;dvIn[5][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[5][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[5][cfg][track]=~2&amp;dvIn[5][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[5][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[5][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[5][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[5][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[5][cfg][clr]=%230B8043&amp;dvIn[5][dT]=false&amp;dvIn[6][id]=vessel-fc8e68047-7800-e788-002b-fc71d5184beb&amp;dvIn[6][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[6][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[6][cfg][track]=~2&amp;dvIn[6][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[6][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[6][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[6][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[6][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[6][cfg][clr]=%23F4511F&amp;dvIn[6][dT]=false&amp;dvIn[7][id]=vessel-2dee5e9ac-c68a-b25f-90ba-4863e14ce04d&amp;dvIn[7][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[7][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[7][cfg][track]=~2&amp;dvIn[7][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[7][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[7][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[7][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[7][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[7][cfg][clr]=%23F09300&amp;dvIn[7][dT]=false&amp;dvIn[8][id]=vessel-35158e1db-b3f1-9fc3-ad19-b709981ecf83&amp;dvIn[8][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[8][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[8][cfg][track]=~2&amp;dvIn[8][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[8][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[8][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[8][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[8][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[8][cfg][rVIs][0]=af4d58bcc-ca6b-8384-bfc4-0df835a1cf98&amp;dvIn[8][cfg][clr]=%2333B679&amp;dvIn[8][cfg][vis]=true&amp;dvIn[8][dT]=false&amp;dvIn[9][id]=vessel-fc7859571-10b5-bced-933a-4b40970fe5a1&amp;dvIn[9][dvId]=fishing-map-vessel-track-v-3&amp;dvIn[9][cfg][info]=public-global-vessel-identity%3Av3.0&amp;dvIn[9][cfg][track]=~2&amp;dvIn[9][cfg][events][0]=~3&amp;dvIn[9][cfg][events][1]=~4&amp;dvIn[9][cfg][events][2]=~5&amp;dvIn[9][cfg][events][3]=~6&amp;dvIn[9][cfg][events][4]=~7&amp;dvIn[9][cfg][clr]=~8&amp;dvIn[9][dT]=false&amp;dvIn[10][id]=context-layer-protectedseas&amp;dvIn[10][cfg][vis]=true&amp;dvIn[11][id]=vessel-group-1738780923205&amp;dvIn[11][category]=vesselGroups&amp;dvIn[11][cfg][vis]=true&amp;dvIn[11][cfg][filters][vGs][0]=islas_marias-user-public&amp;dvIn[11][cfg][dss][0]=public-global-presence%3Av3.0&amp;dvIn[11][cfg][dss][1]=public-chile-presence%3Av20211126&amp;dvIn[11][cfg][dss][2]=public-panama-presence%3Av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target="_blank" rel="noreferrer noopener">esfuerzos de pesca aparente</a>&nbsp;</strong>el 19 de abril de 2024 en la reserva, de acuerdo con&nbsp;<em>Global Fishing Watch (GFW)</em>, una plataforma que muestra la actividad de pesca a nivel mundial.</p>



<p>Los esfuerzos de pesca aparente son la forma en la que GFW nombra aquellos eventos que se pueden clasificar como&nbsp;<strong>pesca posiblemente realizada</strong>. La plataforma identifica estos hechos mediante el análisis de los datos obtenidos con el Sistema de Identificación Automática (AIS por sus siglas en inglés) que tienen los barcos para transmitir su posición. Esta información, más otros datos como la velocidad del barco y los movimientos que realiza, son interpretados por el algoritmo para determinar si es o no una posible actividad de pesca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259832"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183359/Mardiosa-Cabo-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-259832" /><figcaption class="wp-element-caption">El yate Mardiosa, de Cabo Yacht World, comparte nombre y características con una embarcación que registró 10 horas de pesca aparente en la reserva el 19 de abril de 2024. Foto: Cabo Yacht World.</figcaption></figure>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se puso en contacto con el operador de turismo para recoger su versión sobre las afirmaciones hechas en la llamada telefónica. Al identificarnos como periodistas,&nbsp;<strong>el operador negó que la empresa&nbsp;<em>Cabo Yacht World</em>&nbsp;ofreciera servicios de pesca</strong>&nbsp;al interior de la reserva y pidió que nos comunicáramos con ella vía correo electrónico.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;escribió a la dirección indicada, pero hasta la publicación de este reportaje, la empresa no dio su comentario.</p>



<p>El Mardiosa no es un caso aislado.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó la información satelital de las embarcaciones que ingresaron a la reserva en los últimos 10 años y comprobó actividades sospechosas de pesca en todos ellos. Esa información, además, fue cotejada con datos obtenidos mediante solicitudes de transparencia a diferentes entidades de gobierno y testimonios de investigadores que han monitoreo la región por más de 20 años.</p>



<p><strong>Solo en 2024, este medio identificó 10 barcos realizando actividades sospechosas de pesca</strong>&nbsp;al interior de Islas Marías, lo que fue confirmado por los analistas de GFW. De todos ellos, seis tenían bandera de México y cuatro de Estados Unidos. Además, cinco usaban red de cerco para capturar atunes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259827"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183329/2024.png" alt="" class="wp-image-259827" /><figcaption class="wp-element-caption">Trayectorias de embarcaciones que ingresaron a Islas Marías en 2024 y que realizaron actividades sospechosas de pesca. Why Wouldnt We y Mardiosa, ambos con banderas estadounidenses, son los que registraron más horas de aparente pesca. Imagen capturada a partir del análisis hecho por Mongabay Latam en Global Fishing Watch</figcaption></figure>



<p>El problema es de larga data, puesto que, a lo largo de una década, al menos un barco al año registró esfuerzos de pesca aparente en el área protegida. En 2016, el año con más registros, 17 barcos realizaron actividades sospechosas de pesca al interior de la reserva.</p>



<p>Estos datos, coinciden con la información recopilada mediante solicitudes a diferentes entidades gubernamentales que, al igual que las afirmaciones del director de la Reserva,&nbsp;<strong>confirma que la pesca ilegal es un problema</strong>&nbsp;en esta área natural protegida. Los testimonios de los investigadores apuntan a que esta actividad ha provocado la disminución de la lapa gigante (<em>Scutellastra mexicana</em>), una especie sujeta a protección especial; el caracol burro (<em>Titanostrombus galeatus</em>) y diferentes tipos de tiburones.https://flo.uri.sh/visualisation/22732507/embed</p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/04/la-nueva-viga-mercado-mariscos-pesca-mexico/">Visita al segundo mercado de mariscos del mundo: la falta de controles y de leyes impide detectar la pesca ilegal en La Nueva Viga</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Incautaciones y detenidos por pescar ilegalmente en Islas Marías</strong></h3>



<p>En julio de 2022, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó mediante un comunicado sobre la&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/conanp/articulos/con-apoyo-de-semar-y-conapesca-combatimos-la-pesca-furtiva-en-islas-marias?idiom=es" target="_blank" rel="noreferrer noopener">incautación de cinco embarcaciones menores</a>&nbsp;y un buque que transportaban equipo de pesca dentro de Islas Marías. Las embarcaciones llevaban redes de cerco para la captura de atún, alrededor de 200 metros de chinchorro (otro tipo de red), equipo de buceo, cañas de pescar y otros insumos.</p>



<p>Ese mismo año, Amílcar Leví Cupul Magaña, doctor en ciencias pesqueras y profesor de la Universidad de Guadalajara en Puerto Vallarta, vio tres pangas con instrumentos de pesca, conocidos como líneas, cerca de la Isla Cleofas, uno de los islotes de la reserva. También vio otras dos embarcaciones de pesca deportiva: una anclada y otra recorriendo una línea de pesca al lado oeste del islote.</p>



<p>“Del lado este de la isla, en una zona que está muy protegida, encontramos líneas y pedazos de redes. Hacia la costa tienes una parte rocosa donde llegan y se resguardan los peces, ahí hay muy buenos cardúmenes y es donde se acercan (las embarcaciones)”, comparte el profesor, quien ha explorado el archipiélago desde 2007.</p>



<p>A los datos del comunicado de Semarnat se suman los de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Secretaría de Marina (Semar) y Fiscalía General de la República, a quienes se les solicitó información mediante transparencia. Aunque a todas las entidades se les pidieron datos desde 2014, la mayoría sólo entregó de años recientes y la información que manejan es dispar.</p>



<p>La Oficina de Representación de Protección Ambiental en el estado de Nayarit y la Dirección General de Delitos Conmutaciones, Denuncias y Quejas, ambas de Profepa, registran un total de&nbsp;<strong>19 denuncias por actividades de pesca</strong>&nbsp;en la reserva Islas Marías: siete en 2022, seis en 2023 y otras seis en 2024.</p>



<p>La Dirección General de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas de Profepa, en cambio, sólo tiene registradas&nbsp;<strong>tres embarcaciones</strong>&nbsp;que fueron identificadas realizando pesca ilegal en los últimos 10 años. Las tres fueron interceptadas en julio de 2023 y a una de ellas se le incautó una línea de pesca denominada “palangre” y un ejemplar de atún aleta amarilla.</p>



<p>La única información que entregó la Semar, una de las dependencias encargadas de vigilar la reserva, es que en 2023 detuvieron por pesca ilegal&nbsp;<strong>a cuatro personas</strong>. Se les incautaron aproximadamente 21 kilos de langosta azul (<em>Panulirus inflatus</em>), 61 kilos de caracol (aunque no especificó el nombre científico) y nueve kilos de lapa gigante (<em>Scutellastra mexicana</em>), una especie que está sujeta a&nbsp;<a href="https://www.dof.gob.mx/normasOficiales/4254/semarnat/semarnat.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">protección especial</a>&nbsp;por la Semarnat. Por estos hechos, un juez dictó una&nbsp;<strong>sentencia de tres años de prisión</strong>&nbsp;y multa de 83 422 pesos mexicanos (4 250 dólares), además de 10 570 pesos mexicanos (530 dólares) como reparación del daño.</p>



<p>La Conapesca, por su parte, informó que sólo una persona recibió una sentencia por pesca ilegal en el área protegida en 2023 y que en 2020 fue incautado un aparejo de pesca compuesto por una línea madre de aproximadamente 5 kilómetros y 45 anzuelos.</p>



<p>La Fiscalía General de la República tiene un registro más amplio:&nbsp;<strong>nueve personas fueron detenidas entre 2014 y 2019</strong>&nbsp;por la probable comisión de delitos ambientales en Islas Marías.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259838"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183442/Octavio_Aburto-Marias_017-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-259838" /><figcaption class="wp-element-caption">La pesca está prohibida en todas sus formas dentro de la Reserva de la Biosfera Islas Marías para conservar la biodiversidad. Foto: Octavio Aburto Oropeza</figcaption></figure>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/04/proyecto-tiburon-salvar-especies-golfo-de-california/">Proyecto Tiburón: una alianza entre científicas y pescadores busca salvar a estas especies en el Golfo de California</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Protección en papel</strong></h3>



<p>La protección de Islas Marías tiene una historia de 25 años y desde el principio se consideró el resguardo de su biodiversidad, pero los datos y testimonios demuestran que esto no se cumple. El 27 de noviembre de 2000 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que el archipiélago se declara área natural protegida con el carácter de reserva de la biósfera.</p>



<p>“Es un área muy rica en cuanto a biomasa y diversidad de especies, justamente por eso es que se estima y se procura que se mantenga como&nbsp;<strong>un área sin pesca</strong>”, dice Pablo Zamorano de Haro, el director de la Reserva de la Biosfera Islas Marías.</p>



<p>Once años después, el 10 de junio de 2011, se hizo público en el mismo diario federal el Programa de Manejo, que desde esa fecha se constituyó como el instrumento para regular el área. Esa primera versión permitía la pesca, pero&nbsp;<strong>sólo en algunos polígonos del área</strong>&nbsp;y únicamente para investigación científica y para el consumo de las personas que se encontraban en el Complejo Penitenciario Islas Marías. Esta prisión, construida sobre el archipiélago, se mantuvo activa hasta marzo de 2019.</p>



<p>Después del cierre del complejo fue necesario establecer nuevas reglas administrativas para ordenar las actividades que se podrían realizar en la reserva. Fue así que&nbsp;<strong>el 20 de agosto de 2021</strong>&nbsp;se publicó una nueva versión del programa de manejo que estipulaba que toda el área marina de la reserva era considerada&nbsp;<strong>zona prohibida de pesca</strong>. La única excepción la tiene permitida el personal oficial que se encuentra en la reserva realizando tareas de administración y vigilancia. Ellos pueden pescar, pero solo para su consumo.</p>



<p>“Con la finalidad de conservar los ecosistemas marinos de la reserva de la biósfera la actividad pesquera no se permitirá bajo ninguna de sus diferentes variantes (industrial, ribereña, deportivo-recreativa y de autoconsumo, entre otras), ya que ésta produce cambios en la estructura de los ecosistemas marinos, los impactos se deben a la afectación a las especies que coexisten con las especies objetivo, así como a la pérdida o abandono del equipo de pesca”, cita&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/11C9VZ_w8_8eHBAuAPmBSTyPs0w6ls-gq/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el documento.&nbsp;</a></p>



<p>El&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1fBtkDWNJkClsIj6tgG4EwuQ716jxjJeL/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">programa de manejo</a>&nbsp;fue actualizado una última vez en&nbsp;<strong>agosto de 2022</strong>, sin embargo, este nuevo texto<strong>&nbsp;mantiene la prohibición de pesca</strong>&nbsp;en sus diferentes variantes (industrial, ribereña, deportivo-recreativa y de autoconsumo, entre otras), a excepción del autoconsumo que pueda realizar el personal de vigilancia.</p>



<p>“El programa de manejo dice que desde 2022 nada más es posible la pesca de autoconsumo y para el personal oficialmente destacado de Marina o de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas”, confirma Zamorano de Haro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259837"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183433/Octavio_Aburto-Marias_010-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-259837" /><figcaption class="wp-element-caption">“Islas Marías es un área muy rica en cuanto a biomasa y diversidad de especies” y por eso “se procura que se mantenga como un área sin pesca”, dice Pablo Zamorano de Haro, el director de la Reserva. Foto: Octavio Aburto</figcaption></figure>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/04/revillagigedo-pesca-ilegal-marina-barco-ee-uu/">Secretaría de Marina de México evade informar sobre posible pesca ilegal en Revillagigedo y se descarta reportar barco sospechoso a EE.UU</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La pérdida de tiburones y otras especies</strong></h3>



<p>El doctor Amílcar Leví Cupul Magaña, quien también participó en la recopilación de información marítima para la versión del programa de manejo que fue publicada en 2011, cuenta que&nbsp;<strong>en 2014</strong>&nbsp;visitó el mercado del pueblo pesquero La Cruz de Huanacaxtle, en Bahía de Banderas, un municipio del estado de Nayarit. Ahí, asegura, pudo observar&nbsp;<strong>tiburones que habían sido pescados en Islas Marías</strong>.</p>



<p>“Eran como tres o cuatro ejemplares, los estaban pesando. Había tiburones toro (<em>Carcharhinus leucas</em>) y nodriza (<em>Ginglymostoma unami</em>). También vi peces loro (<em>Scaridae</em>) que están en riesgo y atún aleta amarilla (<em>Thunnus albacares</em>)”, comparte el investigador.</p>



<p>No era la primera vez que veía tiburones pescados en Islas Marías.&nbsp;<strong>En 2006</strong>&nbsp;pudo observar cómo llegaban pangas a la Isla Isabel cargadas con tiburones tigre (<em>Galeocerdo cuvier</em>), toro (<em>Carcharhinus leucas</em>), gata (<em>Ginglymostoma cirratum</em>) y martillo (<em>Sphyrna lewini</em>) que los pescadores habían atrapado en Marías. En fotos que tomó el investigador Pedro Medina Rosas ese año se ven tiburones grandes enteros y cortados a la mitad en embarcaciones pequeñas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259866"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29213714/Pedro-Medina-Rosas-en-2006-2-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-259866" /><figcaption class="wp-element-caption">Panga con tiburones pescados en la Reserva de la Biosfera Islas Marías en 2006, según el investigador Amílcar Leví Cupul Magaña. Foto: cortesía Pedro Medina Rosas</figcaption></figure>



<p>“No supimos de dónde eran (los pescadores), si de Sinaloa o San Blas (Nayarit), y decían que habían pescado en Marías. Algunos tiburones los tuvieron que cortar a la mitad para que cupieran a lo ancho de la panga para que imagines el tamaño de los animales”, comparte Cupul Magaña.</p>



<p>En fotos que el profesor de la Universidad de Guadalajara tomó el siguiente año, en 2007, se ven pescadores cortando tiburones martillo en Bahía Tiburoneros, en Isla Isabel, cercana a la reserva. En la arena, los hombres amontonan aletas y cabezas de los animales. El especialista asegura que los pescadores le explicaron que los habían capturado en Islas Marías.</p>



<p>Agrega que desde 2007 a la fecha, también ha observado una&nbsp;<strong>disminución de los peces cirujanos</strong>&nbsp;(<em>Acanthuridae</em>), que son importantes dentro del equilibrio ecológico de las islas, y de los peces herbívoros comúnmente conocidos como loros o pericos (<em>Scaridae</em>), que mantienen el equilibrio entre corales y algas.</p>



<p>“Le están pegando a los depredadores tope, pero también a la base, a los que sostienen la parte de la herbivoría del sistema. Se está haciendo un desequilibrio en ese sitio, por eso es que esta área a veces batalla tanto en recuperarse”, comenta el investigador.</p>



<p>“En islas María, la primera vez que fuimos, en 2010, pudimos observar que alrededor del 93 % de los arrecifes que monitoreamos se encontraban saludables. Observamos un sitio bastante bien conservado con muchos depredadores tope, es decir, todos esos organismos que controlan a otras poblaciones como es el caso de los pargos, los jureles y los tiburones”, cuenta Ismael Mascareñas Osorio, maestro en ciencias por la Universidad Autónomo de Baja California Sur e investigador en el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS).</p>



<p>En un segundo recorrido realizado en&nbsp;<strong>2018</strong>, el investigador encontró un panorama distinto: en una de sus exploraciones pudo ver<strong>&nbsp;50 o 60 conchas de lapa gigante depredadas</strong>, es decir, abiertas y consumidas. Esta especie está sujeta a&nbsp;<strong>protección especial</strong>&nbsp;por la Semarnat y al menos hasta 2023 se seguía pescando, según la información entregada por la Semar a Mongabay Latam.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183334/Amilcar-Levi-Cupul-Magana-2007-1-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-259828" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburones capturados en Islas Marías según el investigador Amílcar Leví Cupul Magaña. Foto: archivo de Amílcar Leví Cupul Magaña, 2007</figcaption></figure>



<p>“En Islas Marías hay de las últimas poblaciones naturales de lapa gigante, que incluso aparece en las ofrendas del Templo Mayor (el centro religioso más importante de la antigua ciudad de Tenochtitlan). Era una población que se distribuía por todo el Pacífico mexicano y que ahora la podemos observar nada más en ciertas islas de Islas Marías”, detalla el investigador.</p>



<p>Cerca de las lapas, Mascareñas Osorio encontró en el mar alrededor de 1200 ejemplares de caracol burro (<em>Titanostrombus galeatus</em>) con la marca de que ya habían sido consumidos: un orificio que se utiliza para extraer la pulpa.</p>



<p>También observó embarcaciones realizando pesca dentro de la reserva y detectó un patrón similar al descrito por el operador de la empresa Cabo Yacht World: embarcaciones grandes con ollas para cocinar recibían los caracoles recolectados por barcos más pequeños que se acercaban a los arrecifes. Además, fue testigo de otra técnica empleada entre Isla María Madre e Isla Magdalena, donde dos lanchas pescaban con papalotes o cometas.</p>



<p>“Es generalmente la (técnica) que utilizan para pescar tiburón u otros depredadores tope”, dice el investigador. Atan al papalote líneas de pesca y luego lo sueltan para que se eleve al cielo, explica el experto. Cuando el papalote baja es porque algún animal ha quedado atrapado en los anzuelos, detalla.</p>



<p>El programa de manejo vigente describe que en el archipiélago se han registrado al menos<strong>&nbsp;23 especies de tiburón</strong>. Sin embargo, también menciona que la presión pesquera ha sido alta sobre muchas especies de peces, incluyendo tiburones, así como moluscos y crustáceos, principalmente en las zonas lejanas, donde la vigilancia es menor en comparación a la Isla María Madre.</p>



<p>“La relativa ausencia de tiburones de tallas grandes puede deberse a la histórica presión de una gran pesquería de tiburones en las cercanías del archipiélago, incluyendo la cercana isla Isabel, lo que se evidencia con diversas artes de pesca abandonadas en la zona”, cita el programa de manejo.</p>



<p>Además, agrega que “las evidencias indican que especies como el caracol burro (<em>Titanostrombus galeatus</em>) y la lapa gigante (<em>Scutellastra mexicana</em>) han sido sobreaprovechadas, y podrían estar en peligro de extinguirse, de no establecer medidas que restrinjan su aprovechamiento con fines de recuperación de sus poblaciones”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259834"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183417/Octavio_Aburto-_DSC7554-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-259834" /><figcaption class="wp-element-caption">El 12 de mayo de 2018, el profesor Octavio Aburto Oropeza y un buzo hallaron conchas de caracoles burro rotas por el consumo durante una expedición. Foto: Octavio Aburto Oropeza</figcaption></figure>



<p>Octavio Aburto Oropeza, profesor investigador en el Instituto de Oceanografía Scripps de la Universidad de California, en San Diego, y quien ha realizado monitoreos en el Pacífico durante 25 años, también participó en las expediciones del archipiélago junto a Mascareñas Osorio en 2010 y 2018.</p>



<p>Asegura que la etapa en la que hubo más pesca ilegal en la reserva fue entre&nbsp;<strong>2012 y 2018</strong>. Según menciona, ello se debería a que en 2012 la Marina dejó de patrullar la zona y la Secretaría de Seguridad Pública asumió esa responsabilidad, aunque no contaba con los medios necesarios para realizar las labores de vigilancia por mar, sobre todo en las islas más alejadas.</p>



<p>Esto coincide con los registros de GFW que indican que en la última década, los años con mayor número de embarcaciones involucradas en actividades sospechosas de pesca&nbsp; fueron 2016, con 17 embarcaciones, y 2017, con 12.</p>



<p>“Más personas empezaron a oír que ya nadie vigilaba en Islas Marías y pasaron tres fenómenos: barcos atuneros cruzando el polígono, pesca artesanal a pequeña escala y pesca recreacional con arpones. Lo más importante de eso es que hay mucha gente que paga mucho dinero por hacer esa pesca y entonces tienes un barco grandote que no debería de estar ahí”, dice Aburto.</p>



<p>El investigador detalla que el patrullaje regresó a manos de la Marina en 2018, lo que provocó mejor vigilancia. Esto concuerda con los datos de GFW que muestran que el número de barcos realizando aparente pesca ese año en la reserva disminuyó a tres. El año pasado, sin embargo,&nbsp;<strong>volvió a aumentar a 10</strong>.</p>



<p>Aburto Oropeza asegura que uno de los fenómenos de pesca más importantes al que se le debe prestar atención es la que ofrecen&nbsp;<strong>empresas de turismo para que extranjeros</strong>&nbsp;puedan pescar en la reserva atunes o especies grandes, por cantidades muy altas de dinero, como hace Cabo Yacht World en sus yates de lujo.</p>



<p>“Son empresas que ya saben que pueden atraer a italianos u otros europeos que les gustan los atunes enormes y les cobras 3000 o 5000 dólares por cuatro días para buscar animales grandes en un lugar que no está tan sobrepescado como la mayoría”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29183345/Amilcar-Levi-Cupul-Magana-2007-7-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-259830" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburones capturados en Islas Marías según el investigador Amílcar Leví Cupul Magaña. Foto: archivo de Amílcar Leví Cupul Magaña, 2007</figcaption></figure>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/04/antartida-expedicion-cientifica-encuentra-microplasticos-degradacion/">¿Estamos perdiendo la Antártida?: expedición científica encuentra microplásticos y señales de degradación en continente blanco</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Las condiciones geográficas lo permiten</strong></h3>



<p>El profesor Amílcar Leví Cupul Magaña explica que la pesca ilegal es posible en el archipiélago en parte por su distribución geográfica.&nbsp;<strong>La Isla Cleofas</strong>, en particular, es un punto vulnerable, ya que se encuentra alejada de la Isla María Madre, desde donde se realizan las labores administrativas y de vigilancia del área protegida. Esto permite que la pesca ilegal se realice sin ser detectada y las distancias facilitan que los pescadores huyan hacia las costas continentales antes de ser detenidos.</p>



<p>Para evitar la pesca ilegal, Pablo Zamorano de Haro, director de la Reserva de la Biósfera Islas Marías, coordina recorridos en los que se supervisan las islas alejadas de Isla María Madre, no obstante, menciona que sólo tienen una embarcación para realizarlos y hay escasez de gasolina.</p>



<p>“Nos falta el capitán de relevo, marineros y abastecimiento de combustible”. Además, “es muy complicado estar llevando la lancha al continente para que le den mantenimiento porque no tenemos aquí mecánicos”, agrega.https://flo.uri.sh/visualisation/22904547/embed</p>



<p>Zamorano de Haro considera que la mejor estrategia para evitar que siga la pesca ilegal en la reserva es utilizar&nbsp;<strong>avances tecnológicos</strong>&nbsp;para vigilar de forma remota. Para adquirir esos sistemas, no obstante, requiere de recursos económicos que por ahora no tiene.</p>



<p>“Lo vemos como una oportunidad para probar nuevas tecnologías: seguimiento en tiempo real, cámaras de alto alcance, radares, sin embargo, todo esto obviamente es una inversión fuerte. Tenemos que ir buscando alternativas y fuentes de financiamiento para esto”, dice.</p>



<p>El director asegura que tiene buena comunicación con la Secretaría de Marina, dependencia que sí tiene embarcaciones para hacer rondines, pero aún así la pesca ilegal sigue sucediendo. “Es muy complicado porque es una zona con muy buenos recursos, la gente quiere venir aquí a pescar y viene con todos los riesgos que esto pueda representar. Sí hay pesca, tampoco es que sea desbordante, pero sí es importante redoblar esfuerzos para evitarla”, comenta el encargado del área protegida.</p>



<p>El profesor Cupul Magaña considera que para evitar la pesca ilegal en la reserva es importante que se&nbsp;<strong>refuercen las actividades de vigilancia,</strong>&nbsp;tanto de la Conanp como de la Marina, lo que requeriría una mayor asignación de recursos económicos por parte de la Secretaría de Hacienda.</p>



<p>“Las únicas noticias que oyes cuando hablan de presupuesto es que ya le van a recortar el 10, 20 o 30 por ciento a estas dependencias de gobierno. Debería ser todo lo contrario porque cuidan el capital natural de nuestro país y nos lo estamos acabando porque no tenemos la capacidad de manejarlo por falta de recursos”, asegura el investigador.</p>



<p>La oficina del comisionado de la Conanp informó a Mongabay Latam que la institución recibió un incremento presupuestal para este sexenio, que comenzó el 1 de octubre de 2024, aunque no detalló las cifras. El recurso actual asignado a esta institución —responsable de cerca del 13% del territorio nacional y 232 áreas naturales protegidas federales— es de&nbsp;<strong><a href="https://www.pef.hacienda.gob.mx/work/models/GOpef25P/PEF2025/Loungbqw/docs/16/r16_aae.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">1001 millones de pesos</a>&nbsp;(51 millones de dólares),</strong>&nbsp;de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2025, frente a los&nbsp;<a href="https://www.pef.hacienda.gob.mx/work/models/btrnZkyc/PEF2024/rpdngkxq/docs/16/r16_aae.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">983 millones</a>&nbsp;(50 millones de dólares) aprobados el año anterior. Aunque el aumento nominal fue de 1.83%, si se toma en cuenta la inflación, en términos reales esto representa una reducción de 2.4% respecto al presupuesto de 2024.</p>



<p>Gina I. Chacón Fregoso, coordinadora del informe&nbsp;<a href="https://nossamexico.com/wp-content/uploads/2024/12/NOSSA_CLQI2025_101224_FIN_lt.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Cuidar lo que importa: el presupuesto para el cuidado del ambiente y las áreas naturales protegidas en el PPEF 2025</a>, de la coalición Noroeste Sociedad Civil para la Sustentabilidad Ambiental (NOSSA), confirma que este monto fue aprobado y publicado en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2025. En su análisis, la coalición concluye que “a cada hectárea protegida se le está asignando un promedio de 10.2 pesos (0.52 dólares)”.</p>



<p>La oficina de la Conanp también destacó la existencia de alianzas internacionales consolidadas desde hace tiempo para ayudar a la Conanp, así como la actual articulación de estrategias como el cobro de derechos y acuerdos interinstitucionales compensatorios que, asegura, fortalecen tanto la conservación como el trabajo de las y los guardianes de las áreas protegidas.</p>



<p>En respuesta a si han considerado el uso de tecnologías de vigilancia remota en zonas de difícil acceso —como algunas de la Reserva de la Biosfera Islas Marías—, la Conanp indicó que con la Semar busca aplicar tecnológicas para mejorar el monitoreo de fauna, el cuidado del medio ambiente y la seguridad en estas zonas protegidas. “En Islas Marías también trabajamos en conjunto para mejorar las condiciones”, agregó la dependencia. Sin embargo, la Semar no respondió las preguntas enviadas a su área de prensa sobre su estrategia de vigilancia en la reserva.</p>



<p>Frente a estos desafíos, el investigador Octavio Aburto Oropeza agrega que lo más importante para eliminar la pesca ilegal es lograr que las compañías de pesca entiendan que no solamente afectan a otras personas, sino que&nbsp;<strong>ellos mismos en un futuro no tendrán que pescar.</strong></p>



<p>“Si se sigue pescando seguirán estos arrecifes el mismo camino que han seguido otros que básicamente se han quedado sin especies, sin diversidad, y que cada vez son más débiles ante los cambios que vemos en el clima”, concluye el profesor.</p>



<p><em><strong>Edición:</strong>&nbsp;Michelle Carrere</em></p>



<p><em><strong>Imagen Principal:</strong>&nbsp;el 12 de mayo de 2018, el profesor Octavio Aburto Oropeza y un buzo hallaron conchas de caracoles burro rotas por el consumo durante una expedición.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Octavio Aburto Oropeza</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/mariana-recamier/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Mariana Recamier</em></a><em> en Mongabay Latam. </em><a href="https://es.mongabay.com/2025/04/mexico-pesca-ilegal-islas-marias-amenaza-tiburones-especies-protegidas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Thu, 01 May 2025 13:45:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[México: pesca ilegal en la Reserva de la Biosfera Islas Marías amenaza tiburones y otras especies protegidas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Las travesías en bicicleta son una especialidad en el ciclismo aficionado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/las-travesias-en-bicicleta-son-una-especialidad-en-el-ciclismo-aficionado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pedalear durante varios días seguidos, con maletas abordo y con un destino definido es toda una especialidad, que puede convertirse en un estilo de vida. Cada año vemos más ciclistas yendo de turismo en bicicleta.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Bogotá, 8 de enero de 2025. </strong>En el ciclismo aficionado y recreativo encontramos una amplia baraja de prácticas que hacen de este deporte una fuente casi inagotable de nuevas experiencias. Una de esas ‘modalidades’ es la travesía, tal vez, una de las más exigentes y a la vez más satisfactoria por lo que esta implica.</p>



<p>Hablar de travesías en bicicleta es hablar de recorridos largos, fortaleza, experiencia, exploración, reflexión y turismo. Pongo como ejemplo mi más reciente viaje entre Bogotá y San Agustín, en el departamento del Huila que realicé con mi amigo Arkadiusz Peryt de Polonia, durante la última semana de 2024.</p>



<p>Esta ‘mini’ travesía de cuatro días, 550 kiómetros, 20 aguaceros, 15 cervezas, 12 tintos y un pinchazo, para mí fue mucho más que pedalear como un autómata. Inconscientemente, estuve recogiendo mis pasos, pues este mismo trayecto Bogotá-San Agustín, fue mi primer viaje largo en bicicleta, en junio de 2014, año en el que apenas me había contagiado con el ‘virus’ del ciclismo.</p>



<p>Dicho de otra manera, estaba celebrando 10 años de esa mi primera travesía, que había repetido en la Semana Santa de 2022. En ambas ocasiones me había embarcado en solitario, confiado de mi capacidad de estar conmigo mismo durante varios días, una de las cualidades deseadas para soretear las travesías.</p>



<p>Diez años después, con muchísimos kilómetros en las piernas y experiencias acumuladas, disfruté de esa gran capacidad física de hacer las mismas jornadas que hice en 2014, pero sin sentirme tan agotado como en aquella ocasión. Rodar 150 kilómetros diarios en promedio, con 5 kilos de peso extra, hoy me parece que es la medida justa para mi gusto y mis capacidades.</p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>Trayecto:</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>Primer día</strong>: Bogotá – El Espinal<br><strong>Segundo día</strong>: El Espinal – Neiva<br><strong>Tercer día</strong>: Neiva – Guadalupe<br><strong>Cuarto día</strong>: Guadalupe – San Agustín</p>



<p>Soy huilense, entonces, tengo una conexión especial con esta región llena de gente amable y parajes entrañables. En especial, he sido ‘víctima’ de una atracción por San Agustín, aquel palacio de fauna y flora, ciudad arqueológica del sur de Colombia. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115548" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Mirador del Río Magdalena y represa de Betania en el departamento del Huila</em></figcaption></figure>



<p>Ya perdí la cuenta de las veces que he visitado ese lugar y las camitas que he realizado visitando sus maravillas naturales, como la laguna que le da vida al río Magdalena, en el páramo de las papas, en el límite geográfico entre el Huila y el Cauca.</p>



<p>Una ‘mini’ travesía ciclística como esta ya contiene todo lo que un gran viaje de dos semanas implica: cambios bruscos del clima, retos mecánicos, pueblos atractivos, caseríos para olvidar, miedos, pequeños descubrimientos.</p>



<p>Uno de los asuntos llamativos es la respuesta del cuerpo a lo largo de la travesía, porque muchos están enseñados a hacer un día de fondo a la semana, pero desconocen sus capacidades o debilidades en una seguidilla de salidas intensas. </p>



<p>Cuando hay que rodar más de cien kilómetros, durante más de cinco horas y varios días seguidos, la situación es muy dinstina. Por eso me gusta más la travesía que particiar en un Gran Fondo.</p>



<p>Al margen de lo anterior, es necesario decir que llevar una maleta ligera, otra de las recomendaciones más básicas, es tan importante como ir bien acompañado, otro aspecto crucial para disfrutar el camino.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115546" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Arek Peryt, un polaco aficionado al ciclismo, en el alto de Pericongo</em></figcaption></figure>



<p>En esta ocasión, mi amigo extranjero ‘Arek’, fue la mejor rueda posible, pues no sólo coincidíamos en el ritmo del pedaleo, la calma en el manejo de las dificultades, sino que estábamos sintonizados con un carácter flexible propicio para negociar la mayoría de las decisiones tomadas sobre los lugares en los cuáles parar, dónde y qué comer, entre otros asuntos de convivencia, que a lo largo de los días son determinantes. La comunicación es clave. ¡Pilas!</p>



<p>El polaco convertido en escarabajo lleva una larga estadía en Colombia, por lo que está más que adaptado a nuestra cultura. No era su primera, ni su última travesía en bicicleta. Este profe de inglés de una universidad privada de Bogotá ha tenido la oportunidad de pedalear trechos largos en sitios icónicos de Europa y, más recientemente, en China, donde vivió los años de pandemia.</p>



<p>Es un ciclista. Con ello quiero decir que es un minimalista. Un estoico. No hay otra manera de ser ciclista, eso se aprende con el paso de los años. ¿Qué se aprende? A navegar la vida tal cual como venga en el siguiente kilómetro. Se disfruta o se sufre lo que hay en el tiempo presente y punto.</p>



<p>&#8211; ¿Sobre qué conversan durante 150 kilómetros? &#8211; Me preguntó Alejandra, cuando llegamos a Neiva.</p>



<p>&#8211; Sobre todo, y sobre nada- le respondí</p>



<p>Porque de conversar sobre el clima, pasamos a describir la jornada anterior o hablar sobre lo que está por venir. En ocasiones practicamos nuestro speaking en inglés, en otras he trato de aprender algo de polaco con el polaco y, cuando no, hablamos sobre las mujeres de nuestros sueños y dónde podríamos encontrarlas. !Don Quijote y Sancho!</p>



<p>Sin duda ser buen conversador o intentar serlo, es más que necesario. Aunque, también hay muchos kilómetros del valiosísimo silencio.</p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>‘Leyes’ de la travesía:</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background">Bicicleta en buen estado<br>Óptimas condiciones físicas<br>Equipaje ligero (menos de 3 kilos)<br>Pedalear sin afán<br>Actitud estoica<br>Planificación de la ruta<br>Detenerse a disfrutar paisajes<br>Disfrutar la gastronomía regional<br>Ser buena compañía consigo mismo o con otros<br>Cargar efectivo</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="767" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-767x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115549" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-767x1024.jpg 767w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-768x1025.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767.jpg 959w" sizes="(max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Momento &#8216;seco&#8217; entre Gigante y Garzón en el departamento del Huila</em></figcaption></figure>



<p>Diez años después de mi primer viaje Bogotá – San Agustín en bicicleta, puede apreciar algunas variaciones, por ejemplo, la mejoría de la vía entre Neiva y San Agustín, la cual está terminando de ser repavimentada. ¡Un punto a favor de dicho destino!</p>



<p>Hace diez años no existía la represa del Quimbo, cuya construcción cambió muchísimo el paisaje entre Gigante y Garzón. En 2014, aprecié solamente la represa de Betania, por hablar de algo polémico para muchos opitas. Noté que los pueblos por los que pasamos, en su mayoría, están más plagados de motocicletas y ruido.</p>



<p>Pero no sólo aprecié cambios arquitectónicos, sino humanos. Mis amigos que visité en la primera ocasión ahora son padres y madres de niños de 10 años. ¡Hemos ido navegando la vida, cada quien a su manera, sin duda!</p>



<p>En mi interior advertí una gran fortaleza física y espiritual. Lo resalto porque ha pasado una década desde la primera vez y, en este tiempo he visto a mucha gente pasar por esta orilla. No sé cómo, pero me he sabido mantener en <strong>pedal de lucha.</strong></p>



<p>Para no alargar el cuento, termino detallando que el recorrido ciclístico terminó en esos cuatro kilómetros de subida al 7% de dificultad que preceden la entrada triunfal a San Agustín, sobre la cual nos acompañó un un aguacero enceguecedor, sin precedentes. Cada gota era un porrongado de agua.</p>



<p>En ese pueblo de la magia arqueológica, nos alojamos en la Finca Tierra Activa, ubicada en la vereda el Purutal, un punto estratégico para las actividades turísticas.</p>



<p>No sé cuál sea mi próxima travesía, si mi cuarto viaje a la costa Caribe o mi primer gran tour a Quito, Ecuador o, una exploración a los llanos orientales. Lo que sí tengo claro, es que cuento con el entusiasmo para dar el primer pedalazo.</p>



<p>Agradecimientos:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115550" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Alejandra Vallejo con quien compartimos un par de cervezas y una cena rápida en Neiva<br>Hugo Calderón y Patricia Trujillo por las cervezas, la comida abundante y el alojamiento en Guadalupe<br>Daniela Trujillo por las achiras originales y el tinto en Altamira<br><a href="https://tierractiva.com/">Finca Alojamiento Tierra Activa</a> en San Agustín por acogernos con tanto cariño</p>



<p><a href="https://www.strava.com/clubs/746143/posts/34406268">Galería de fotos</a></p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos<br>Instragram: la_sinfonia_del_pedal</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110136</guid>
        <pubDate>Thu, 09 Jan 2025 13:53:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/09084421/OVXK0474.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las travesías en bicicleta son una especialidad en el ciclismo aficionado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>CARA + CECA…PLUS. EPISODIO 11.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/cara-cecaplus-episodio-11/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nos encontramos en la VIDA con los VERDADEROS MOMENTOS… PERSONAJES…PAÍSES… TIEMPOS…que son el CARA + CECA  PLUS de eso que creemos deberían SER. El YIN y el YAN dirían los ORIENTALES… HOY  la ELECCIÓN  para un MUNDO de CAMBIO … es el INVIERNO o el VERANO… Una dicotomía de EXPERIENCIAS  que deseamos VIVIR… ambas válidas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Nos encontramos en la VIDA con los VERDADEROS MOMENTOS… PERSONAJES…PAÍSES… TIEMPOS…que son el CARA + CECA  PLUS de eso que creemos deberían SER.</p>
<p>El YIN y el YAN dirían los ORIENTALES…</p>
<p>HOY  la ELECCIÓN  para un MUNDO de CAMBIO … es <strong>el INVIERNO o el VERANO…</strong></p>
<p>Una dicotomía de EXPERIENCIAS  que deseamos VIVIR… ambas válidas en su CARA &amp; CECA…PLUS</p>
<p>ARRANCAMOS con el INVIERNO, ese que tiene muchos adeptos, digno de estas imágenes que sin lugar a dudas SEDUCEN por su sabor y paradójicamente calidez…obviamente sin dejar en claro lo DURO  que es…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Frío extremo en la región nórdica e inundaciones persistentes en el noroeste de Europa" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/jCcypW75C-Y?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Ahí esta también el  VERANO, ese que también tiene sus  ADEPTOS y que con lleva otros COMPORTAMIENTOS…lo ideal un lugar que nos proponga distintas ESCENARIOS con climas variados donde en COLOR &amp; CALOR hagan de las suyas…Para lo cual no hay que irse muy lejos…</p>
<p>Como DICEN  aquí …</p>
<p><iframe loading="lazy" title="🎖⛔ SEGURO NO LOS CONOCES - ARGENTINA mejores LUGARES para visitar ✅  Turismo Argentina 2024" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/bu-XsOIzbsA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>PROPUESTAS son propuestas… Con cuál se QUEDA..?</p>
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<p><strong><br />
CONTINUARÁ&#8230;</strong></p>
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<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97843</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Jan 2024 11:36:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/IMG_8077.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[CARA + CECA…PLUS. EPISODIO 11.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title> Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/ontmoetingsgracht-canal-encuentro/</link>
        <description><![CDATA[<p>La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la autopromoción en la pasarela abierta de las pantallas creyéndose inocentemente digno de la atención del mundo. Contrario a lo que se pregona desde el oportunismo y las ventas que apuntan a nuestra impulsividad, las &#8220;comunidades&#8221; que forman las culturas cibernéticas rara vez unen a diferentes seres humanos  con un propósito común. Son grupos ansiosos, motivados por emociones inmediatas, a duras penas clientes que se dejan desangrar por mercados cada vez más invasivos. Perder el contacto entre humanos, pensar que los chats, las redes sociales o los video juegos sustituyen el impacto y el poder educativo de los encuentros físicos es preferir el inmediatismo a la una existencia medianamente regida por planes, sueños y capacidad en el tiempo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Lo anterior lo he escrito escrito en un blog. Eso no deja de ser paradójico. Ningún pregón sirve si no traemos a colación ejemplos que aterricen su tono. Éste lo traigo desde Amsterdam, una de mis moradas que a veces se resiste a narrar a fondo la historia de sus migrantes (de los refugiados, claro, pero también de otro tipo de desposeídos) y que, por ende, se condena a vivir en su pasado.  Algo así diría el novelista Ilja Leonard Preijffer.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-94864" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg" alt="" width="840" height="291" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-150x52.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-300x104.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-768x266.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1200x416.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal.jpg 1366w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" />        </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">No me deja de alegrar que muchos habitantes de los primeros pisos de las casas de esta ciudad decoren sus ventanas para el deleite de los que pasan por la calle. Con objetos delicados, crean narrativas que sugieren algo de su privacidad, como lo hace cualquiera que seduce con prudencia y sabe dosificar su entrega. Como lo hace cualquier belleza que sabe que su paso fugaz es suficiente para retar al amor.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las piezas de porcelana blancas y azul-Delft (gatos congelados miran hacia la calle, figuras de niños regordetes en vestidos tradicionales mandan un beso al cristal, un jarrón ofrece los colores de los tulipanes al transeúnte desconocido) son las que más se encuentran. Sin embargo, a los caminantes más pacientes y atentos se les revelan plantas exóticas cuidadas con esmero de coleccionista, alguna bandera que anuncia orgullosa todos los colores del arco iris, un barco de madera reconstruido a escala miniatura con nostalgia de relojero…</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Invadida a diario por turistas que hormiguean sus calles y canales con ansiedad voraz, las viejas casas del Jordaan y de otros barrios centrales de La Venecia del Norte ofrecen una generosidad al transeúnte que no he podido encontrar en otra parte. Lo participan de sus orgullos cotidianos, comunican los detalles minúsculos de unas vidas que el visitante logra intuir más no aprehender. Le dan a conocer particularidades de las vidas, pero pasan como pájaros por encima de los siempre afanosos personajes que, con celulares, mochilas y horarios de selfie, siempre serán extraños.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">En las casas de la ciudad también hay espacio para grandes nombres grabados en yeso eterno sobre las paredes. Unos son imponentes heráldicas que anuncian la casa de éste o aquel explorador del siglo de oro holandés. También están los símbolos de un esclavista o el anuncio que se congeló bajo una fragancia remota de faros que arrastró un comerciante desde un mar perdido. Vigentes o no, estos símbolos de poder en los pisos altos o los aros de las puertas, no riñen con las decoraciones que los habitantes del Amsterdam actual ofrecen. Sugieren, nunca cuentan con precisión. De ahí su poesía. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94865" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg" alt="" width="450" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg 450w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">Cualquier día de estos di con una escena digna de cualquier pintor de la Edad de Oro. Amanecía. La ciudad se desprendía de su niebla con luz blanca y limpia (una que Leonardo Padura nombraría “modesta y serena”). Yo caminaba a orillas de uno de los canales. Desde la ventana de un primer piso iluminaba un color cálido, que parecía hablar de una jornada de trabajo o de actividad hogareña pura y silenciosa. Se anticipaba a los turistas y a sus timbres de bicicletas inexpertas, a los chirridos de sus pedales sobreactuados y al ronroneo mortificante de sus botes con megáfonos pregrabados que se tomarían la ciudad antigua dentro de poco, como todos los días. Alrededor de la luz opaca de ese marco, una negrura tentadora, la oscuridad que invita a cualquier sueño o pesadilla.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me acerqué. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me topé con un viejo en el interior de casa. Lo vi peinado impecable, con los lentes sobre su nariz enorme, leyendo algún periódico. Se veía saludable, salvo por un tubo delgado y amarillento que pasaba por debajo de su nariz. Ni eso le quitaba la pacífica dignidad con la que proyectaba al mundo que despertaba. Me hizo recordar a mi abuelo, para el que, en los últimos años de su invierno, los afanes y las expectativas habían dejado de ser el motor de los días. Alguno de los Pessoas de <i>El libro de desasosiego escribió</i> “Si nuestra vida fuese un eterno estar en una ventana”.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94866" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg" alt="" width="800" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">La del viejo estaba un poco abierta y, aún con la brisa lejos, reconocí el olor a café fresco que procedía de la casa del señor y su silencio matinal. Lo más seguro es que ya había pasado por su primera taza. En la ciudad se toma un promedio anual de 8.3 kg de café per cápita, unos 22 gramos al día por persona. Es no es errado decir que cada uno de los 724 mil adultos de Amsterdam consume en promedio al menos 3 tazas de café al día. Sin duda este viejo había incorporado el café a su pacto honesto con la soledad de sus despertares.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">La bebida más tomada en el planeta, después del agua, parece tener una historia de amor con Amsterdam. Hay 116 cafés por cada 100 mil personas; esto es un número significativo si consideramos que San Francisco , que es la ciudad de mayor número de cafés en el mundo (235 por cada 100 mil habitantes), tiene 4.6 millones de residentes, mientras que Amsterdam tiene 1.2 millones. Marcas legendarias y nuevas se mueven entre la niebla o el vapor del verano. habitantes, el aroma de granos recién tostados y prestos para moler impide que el humo empalagoso de la marihuana palidezca el aire (aunque, alguien debe decirlo, ambos hagan a veces tan buena combinación). El café, quiero pensar, es a hoy lo que en su momento fueron en la ciudad el olor a cargas frescas de arenque, a granos bálticos, a alquitrán, linaza y madera para construir nuevos barcos, con los que durante breves, pero intensos años del siglo XVII, las compañías navieras holandesas dominaron los océanos del mundo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Quiero imaginarme que desde el declive de las flotas holandesas, y tras perder tantas batallas contra los ingleses, franceses y españoles, un imperio de sentidos se dobló sobre sí mismo para curar sus heridas. Habrá eligió el silencio, las luces nostálgicas de las farolas y los placeres de tabernas discretas y burdeles intencionalmente mal disimulados. Quiero pensar que desde entonces las ventanas generosas tienen la certeza de ser dignas de una pieza de museo, resistentes a guerras mundiales y a los indicios de una próxima gran extinción motivada por las hordas de personas con afán de selfie y talento nulo para la autenticidad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hay presencias que sentimos, a pesar de la distancia. Permanecí inmóvil un rato ante la escena, como queriendo retener la comunión con un mamífero salvaje distraído, tratando de ser discreto desde mis cavilaciones sin desayuno. El viejo me notó en el andén opuesto a su ventana. Se acomodó las gafas sobre los ojos, pues se habían escurrido hasta la punta de la nariz para leer mejor, y me miró unos segundos, como tratando de reconocer a alguien o queriendo entender la razón de mi quietud.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Luego se incorporó con algún esfuerzo y quiso empujar la ventana hacia arriba. Empecé a alejarme por pensar que incomodaba al hombre y creyendo anticipar algún reclamo, pero su voz raspada me hizo volver la mirada. Con un inglés claro, a pesar de los quiebres de su acento, me preguntó: </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; ¿Busca usted algo?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Viene un amigo, atiné a responder en un holandés que creí digno de esa madrugada. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">El viejo hizo un gesto con la mano, como disculpándose por distraerme de mi espera. Se dispuso acomodarse de nuevo para continuar su lectura, pero antes de cerrar la ventana dijo:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Si su amigo no llega, me avisa. Yo también puedo dejarlo esperando. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Se rio por encima de un ataque de tos y repitió la despedida con la mano antes de bajar el marco. Me reí también y lo saludé por última vez. Fingí una llamada a mi celular y avancé hacia el nororiente, rumbo a una de las calles que ya llevaba bicicletas y tranvías hacia el centro de la ciudad.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94867" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg" alt="" width="493" height="657" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg 493w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">No recuerdo con precisión el resto del día. Seguro hice diligencias y admiré otras cosas de la ciudad de mis ancestros. Pero saqué una conclusión para el oficio que desempeño en un Colegio. En tiempos donde nadie escucha a nadie, sino prefiere venderse con videos fingidos de levedad insoportable, a lo mejor la educación moderna también deba motivar estos encuentros discretos, desprovistos de protocolos y casi nunca celebrados. Los momentos bendecidos por una marca de intimidad compartida con extraños nos pueden dar un respiro de la lógica de competencia constante y consumo irrelevante, pero responsable de la próxima gran extinción. Un gesto entre dos personas, que posiblemente no se vuelvan a ver, da cuenta de un halo de los humanos que se resisten a resumir la existencia a castigos para la ineficiencia y premios para las ventas. No debemos perder la capacidad de asombro ante los pequeños brillos. No debemos permitir que la automatización de la rutina termine opacando la calidez o las pálidas sorpresas que nos guardan caminatas desprevenidas. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Ahí quedará el viejo: un refugio discreto para cuando la escoria humana, una vez más, me apriete la garganta. Ese pensionado, lejos de la amargura, mientras se marchita en una relación generosa con el entorno, para mi siempre será consciente de que su intimidad compartida bien vale un espacio destacado en las reservas de las celebraciones.</span></p>
]]></content:encoded>
        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94547</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Jun 2023 17:20:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[ Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Teatro Cartagena y la nostalgia de los tiempos idos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/politicamente-insurrecto/teatro-cartagena-la-nostalgia-los-tiempos-idos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Juan Diego Perdomo Alaba Twitter: @perdomoalaba A la memoria de Carlos Eduardo Castro Trujillo, el alumno más aventajado de don Víctor Nieto. El Festival de Cine de Cartagena, que también se fue, te quedó debiendo un homenaje merecido. Buen viaje, primo querido.   Las imágenes en movimiento, ese intento de cine que en el siglo XIX [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56757 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/20170418_174403-1024x576.jpg" alt="20170418_174403" width="840" height="473" /></p>
<p style="text-align: justify;">Por: <strong>Juan Diego Perdomo Alaba </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Twitter: <strong>@perdomoalaba</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>A la memoria de <strong>Carlos Eduardo Castro Trujillo</strong>, el alumno más aventajado de don Víctor Nieto. El Festival de Cine de Cartagena, que también se fue, te quedó debiendo un homenaje merecido. Buen viaje, primo querido.  </em></p>
<p style="text-align: justify;">Las imágenes en movimiento, ese intento de cine que en el siglo XIX desarrollaron en Francia los <strong>hermanos Lumière</strong>, llegó a <strong>Cartagena de Indias</strong> a mediados de 1897 y según registros históricos, la primera función se hizo con un <strong>vitascopio Edison</strong> en el <strong>Teatro Mainero</strong>, el primero y único de la época en la ciudad inaugurado el 6 de septiembre de 1874, ubicado en el centro histórico en la calle del Coliseo donde funcionaron los almacenes Mogollón y Sears, y la antigua sede de la Escuela Taller hoy en Getsemaní.<span id="more-56746"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En diciembre de ese año se proyectaron las primeras películas con el <strong>kinetoscopio</strong>, aparato que antecedió al <strong>cinematógrafo</strong> de los Lumière. En ese entonces no se invitaba al cine sino al ‘kine’ que significa movimiento en griego. El Mainero se deterioró y desapareció a principios del siglo XX.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56748 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089577623.jpg" alt="fb_img_1496089577623" width="900" height="543" /></p>
<p style="text-align: justify;">Este novedoso esparcimiento comenzó a ganar adeptos, se necesitó entonces un espacio más amplio, cómodo y con condiciones técnicas para las proyecciones. Resulta que en 1905 <strong>Belisario Díaz</strong>, un apasionado del séptimo arte y precursor del cine nacional, tomó en arriendo un lote de propiedad de Bernardo Porto ubicado frente al Camellón de los Mártires, donde funcionaron las capillas de La Veracruz y San Francisco, luego teatros Cartagena y Colón, y nace allí el primer teatro para la exhibición cinematográfica en el país, el <strong>Teatro Variedades</strong>, una estructura semicircular de madera con ornamentos parecidos al circo teatro de la Serrezuela. En ese mismo lugar el 8 de marzo de 1941 se inauguró con la película norteamericana ‘El cielo y tú’ de Anotale Litvak, el que fuera el teatro insigne de la heroica, el <strong>Teatro Cartagena. </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56750 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089923545.jpg" alt="fb_img_1496089923545" width="510" height="314" /></p>
<p style="text-align: justify;">La época de oro del cine mexicano coincidió con lo que el investigador y docente <strong>Ricardo Chica Geliz</strong> llamó ‘El espacio urbano del cine en Cartagena 1936-1957’. En diferentes sectores de la ciudad hubo más de una docena de teatros que ya no existen: <em>El Padilla, Rialto, Miramar, España, Colonial, Esmeralda, San Roque, Granada, Calamarí, Bucanero, Claver-Colón; cinemas La Matuna y Capitol; Salones Cartagena, Universal, Del Virrey, Torices, El Dorado y Heroica. Y el más importante del barrio El Bosque, el Teatro Miriam, y el más pequeño, El América; y en Blas de Lezo, el Don Blas.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56764 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/216853_150429798431097_1222535551_n.jpg" alt="216853_150429798431097_1222535551_n" width="421" height="645" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pesadilla final: la muerte de Freddy </strong></p>
<p style="text-align: justify;">En 1991 tenía ocho años y tres sitios de diversión en Cartagena que me hacían feliz: el trencito Bimbo en Bocagrande, las atracciones mecánicas del centro comercial Getsemaní y los teatros del mismo sector. <strong>El centro recreacional El Edén en el barrio Las Gaviotas</strong>, recién inaugurado, se sumaba a mis lugares favoritos. Hoy lamentablemente ninguno existe. Y de este último, solo promesas…</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56751 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089985392.jpg" alt="fb_img_1496089985392" width="648" height="403" /></p>
<p style="text-align: justify;">En el 90 mamá me había llevado al teatro Calamarí -según comentarios de la época el mejor de todos-, a ver Robocop II y Mi probre diablillo. Fue fascinante hacer la fila, pasar por el torniquete, comprar crispetas con gaseosa y caminar por un pasaje largo hasta llegar a esa sala donde me abstraía de la realidad. Ver ese telón gigante que proyectaba imágenes rocambolescas siempre me produjo asombro y emoción, nunca imaginé que en ese mismo lugar alguna vez se coronó a la <strong>señorita Colombia</strong> y fue sede única de las primeras ediciones del <strong>Festival Internacional de Cine –hoy FICCI-.  </strong></p>
<p><figure id="attachment_56755" aria-describedby="caption-attachment-56755" style="width: 899px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56755 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496090568045.jpg" alt="Estreno de la película norteamericana 'El mundo en tus brazos' 1952" width="899" height="559" /><figcaption id="caption-attachment-56755" class="wp-caption-text">Estreno de la película norteamericana &#8216;El mundo en tus brazos&#8217; 1952</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">Al año siguiente estrenaron <strong>‘La muerte de Freddy Krueger’</strong>, un icono del terror. Le rogué a mi madre que me llevara a verla. Invitamos a una amiga de la cuadra, tenía mi edad, quizá mayor. Estábamos expectantes, me sudaban las manos, quería enfrentarlo, medir mis miedos. Volvimos al Calamarí, pasamos el torniquete e ingresamos a ese pasadizo lóbrego parecido a un túnel con olor a excretas de murciélago que conectaba con la sala, unos 200 metros tal vez. Faltando unos pasos, de la nada sale un personaje al que le detallé con impresión un sombrero de pana café, buzo de franjas rojas y negras, rostro corroído por quemaduras y unos guantes de navaja multiusos, era Krueger persiguiéndonos; espantados corrimos en dirección a la salida, nos correteó con saña el muy desconsiderado. Macabro infeliz. Fueron segundos eternos de persecución. Después de ese episodio no fui capaz de entrar a ver la película y mi mamá casi desbarata al tipo. No era para menos.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56758 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/maxresdefault-1024x576.jpg" alt="maxresdefault" width="840" height="473" /></p>
<p style="text-align: justify;">Luego se me envolató la vida. Nos mudamos a otra ciudad, regresé. Me fui nuevamente, volví. Y así, encontré que en 1998 habían cerrado el Teatro Cartagena y el Colón. El comodato duró 15 años desde que <strong>Cine Colombia</strong> lo tomó por allá en el 83 cuando apenas nacía. Volví a cine en el 2000 a ver <strong>‘La virgen de los sicarios’</strong> en una sala del centro comercial Los Ejecutivos que tampoco existe. Dos mil pesos costó la entrada.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56752 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089993110.jpg" alt="fb_img_1496089993110" width="960" height="671" /></p>
<p style="text-align: justify;">En el Cartagena anécdotas hay muchas. Recuerdo una que me encontré en Facebook: cuenta una forista que en el 74 se estrenó la película <strong>Terremoto</strong> de Mark Robson, con sonido <em>surround</em>. Instalaron unos parlantes grandísimos en el Teatro para provocar la sensación de temblor y ruido. En la primera función se empezó a caer el cielo raso con el teatro lleno. “Fue la locura”, comentaron algunos.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56766 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/423003_1686851424788919_295794370_n.png" alt="423003_1686851424788919_295794370_n" width="843" height="403" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>De Club Cartagena y Claustro de San Francisco a Four Seasons</strong> <strong>Hotels and Resorts </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Según los certificados de tradición a fecha de 2013, los teatros Cartagena, Bucanero, Calamarí y Rialto son de propiedad de la empresa Cine Colombia; mientras que el Teatro Colón (antiguo Claver) y el claustro San Francisco donde hoy funciona una de las sedes de la Universidad Rafael Núñez, son propiedad del <strong>Círculo de Obreros San Pedro Claver</strong> que dirige don <strong>Jaime de la Cruz</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">El Teatro Cartagena se erigió sobre la Iglesia de la primera Orden –capilla de la Veracruz- donde según el historiador español <strong>Enrique Marco Dorta</strong> estarían enterrados los restos de <strong>don Blas de Lezo</strong>; y el Colón, sobre la Iglesia de la segunda, capilla San Francisco. Hoy queda la Iglesia de la tercera Orden donde comienza la Calle Larga, también propiedad del Círculo de Obreros que entregó en comodato a la <strong>Arquidiócesis de Cartagena</strong> quien a su vez la cedió para su administración y mantenimiento a la <strong>Armada Nacional</strong>.</p>
<p><figure id="attachment_56747" aria-describedby="caption-attachment-56747" style="width: 720px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56747 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1490465296497.jpg" alt="Antiguo mercado público " width="720" height="493" /><figcaption id="caption-attachment-56747" class="wp-caption-text">Antiguo mercado público</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">En 1948 la Nación le entrega en comodato al <strong>Circulo de Obreros -fundación de los jesuítas-</strong> las ruinas del Convento San Francisco para que lo restaure y le de buen uso con la única condición de que si el Círculo desaparece el convento le será devuelto. Desde 1871 fue convento, beneficencia, coliseo, escuela de varones, hospital para ciegos, fábrica de sombreros, asilo de mendigos. En 1995 el Club Cartagena fue declarado Monumento Nacional y en el 2000 el conjunto del Claustro y la Iglesia de San Francisco fueron declarados Bien de Interés Cultural de carácter Nacional.</p>
<p><figure id="attachment_56765" aria-describedby="caption-attachment-56765" style="width: 843px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56765 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/263898_1712328562241205_949901916_n.png" alt="263898_1712328562241205_949901916_n" width="843" height="403" /><figcaption id="caption-attachment-56765" class="wp-caption-text">1974</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">El Conjunto Conventual Franciscano es el primer convento concluido de manera integral en Cartagena. Todo un complejo religioso, un testimonio de la preceptiva tridentina que constituyó en su momento el punto de partida del desarrollo urbano del barrio Getsemaní.</p>
<p><figure id="attachment_56749" aria-describedby="caption-attachment-56749" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56749 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089681803-300x225.jpg" alt="Teatro Colón (1988)" width="300" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-56749" class="wp-caption-text">Teatro Colón (1988)</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">En 2014 se elaboró un <strong>Plan especial de manejo y protección –PEMP-</strong> arquitectónico aprobado ese mismo año por el Ministerio de Cultura para garantizar la protección, conservación y sostenibilidad del conjunto de inmuebles que comprende el Club Cartagena, el Claustro de San Francisco y su zona de influencia. Define a su vez las posibilidades de restauración y ampliación de cada predio que lo compone. En 2015 lo aprobó el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena -IPCC- y 2016 aprobó el proyecto. <strong>El grupo Santo Domingo</strong> compró el Club Cartagena frente al parque Centenario y los predios propiedad de Cine Colombia para construir allí el hotel <strong>Four Seasons</strong>. Al parecer aún no llega a un acuerdo con el hotel Monterrey; con el Círculo de Obreros existe un pre acuerdo según su director, pues la idea es hacerse a todo el conjunto. El proyecto lo desarrolla <strong>San Francisco Investment</strong> de <strong>Valorem S.A</strong>, un <em>holding</em> que agrupa la mayoría de las inversiones de la familia Santo Domingo. Una fuente consultada que está al frente de esta iniciativa precisa que la demora para arrancar en firme con la obra es porque quieren cuidar que se cumpla estrictamente con la normatividad, permisos, licencias y demás estudios técnicos y morfológicos que se le exigen a estos monumentos nacionales para su intervención. Solo falta la resolución aprobatoria del Ministerio de Cultura para emitir la licencia de construcción. Si todo va bien, comenzarían a intervenir en el segundo semestre del año e curso.</p>
<p style="text-align: justify;">El anhelo colectivo de recuperar ese gran epicentro cultural para la ciudad es una entelequia de tozudos que nos rehusamos a aceptar la realidad. La nostalgia de los tiempos idos nos hace desvariar. Pero a falta de iniciativas públicas, el desarrollo privado en esta Cartagena de unos pocos no da tregua, es avasallante, descomunal y debe continuar. Dicen quienes conocen el proyecto que es la primera iniciativa de esa envergadura en la ciudad la cual dinamizará la economía del sector pues no solo aumentarán el número de habitaciones para Cartagena como destino sino que trae consigo un brazo comercial interesante. Pone en valor los BIC involucrados. Según el arquitecto restaurador Jaime Correa, &#8220;todo un polo de desarrollo para Getsemaní&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando paso y miro sus portones sellados con un mural pintado con <em>graffitis, </em>no dejo de pensar en esa magia especial que había adentro. Esas escalinatas anfitrionas de chistes, cuentos y charlas siempre con sabor cerveza, cóctel de camarón, rosquitas o perro caliente. Notarias del tiempo y sus aconteceres.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56756 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/20170321_154353-1024x576.jpg" alt="20170321_154353" width="840" height="473" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ADENDA: </strong>este bloguero se irá por un tiempo pero algún día volverá. Solo hasta cuando la VIDA se lo permita. ¡Gracias!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Fuentes:</strong></p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><em>‘Génesis y evolución del cine en Cartagena’ del profesor Raúl Porto Cabrales.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>‘Cartagena de Indias, relatos de la vida cotidiana y otras historias’ del profesor Rafael Ballestas Morales.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>Jaime de la Cruz, director del Círculo de Obreros San Pedro Claver.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>Jaime Correa, arquitecto restaurador cartagenero,</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>Resolución número 1458 de 2015, PEMP Club Cartagena y Claustro de San Francisco.</em></li>
</ul>
<p><strong>Fotos:</strong> <em>archivo de Jaro Pitro  &#8211; Grupo en Facebook: Fotos antiguas de Cartagena</em> <a href="https://www.facebook.com/groups/10375747639/">https://www.facebook.com/groups/10375747639/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Diego Perdomo Alaba</author>
                    <category>Políticamente insurrecto</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=56746</guid>
        <pubDate>Wed, 31 May 2017 05:48:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Teatro Cartagena y la nostalgia de los tiempos idos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Diego Perdomo Alaba</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
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