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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Tolima | Blogs El Espectador</title>
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        <title>A la paz total se llega a través de una taza de café</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/a-la-paz-total-se-llega-a-traves-de-una-taza-de-cafe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hombres y mujeres firmantes de paz y víctimas del conflicto armado encontraron en el café un motivo para sacudir los dolores que dejó la guerra. Ellos y ellas serán protagonistas de la 3ª Feria Internacional del Café este fin de semana en El Líbano, Tolima.  </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Las cicatrices que dejan la guerra en el alma y la memoria son imborrables, pero hay quienes optaron por sobreponerse al dolor y al pasado, curando heridas a través de la cultura cafetera.</p>



<p>La gobernación del Tolima invitó a un grupo de periodistas de Bogotá a una cata de café para contarnos que este año su departamento realiza por tercera vez la Feria Internacional de Café, “la única feria cafetera a cielo abierto del mundo”, dice&nbsp;la mandataria Adriana Magali Matiz.</p>



<p>Se le pone la piel chinita hablando del milagro social y económico que está viviendo el municipio de Planadas, el último de los municipios del departamento hacia el sur, colindante con el Huila, y el primer productor de café del Tolima, que es a su vez el tercer productor de café colombiano. El sueño de esta mujer, cuya familia se cuenta entre las víctimas del conflicto, es posicionar al departamento como segundo mayor productor de café antes de dejar el cargo en 2027.</p>



<p>Para llegar a Planadas se atraviesa la cordillera de los Andes con su imponente Cañón de las Hermosas. El territorio fue en otros tiempos tierra de paeces y del cacique Yucairo,&nbsp;pero quizás lo que más le dio fama es que allí nacieron las guerrillas liberales, lideradas por el dirigente agrario Jacobo Prías Álape o&nbsp;<em>Charro Negro</em>, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Al ser asesinado Prías Álape, en 1951, en este municipio se ubicó la llamada República de Marquetalia, en el corregimiento de Gaitania, génesis de las extintas FARC.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Municipio de Planadas. Fotografía tomada de la cuenta en X de la Fundación Natura Colombia. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080505/ZETA-FERIA-DEL-CAFE-PLANADAS-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-119055" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080505/ZETA-FERIA-DEL-CAFE-PLANADAS-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080505/ZETA-FERIA-DEL-CAFE-PLANADAS-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080505/ZETA-FERIA-DEL-CAFE-PLANADAS-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080505/ZETA-FERIA-DEL-CAFE-PLANADAS-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080505/ZETA-FERIA-DEL-CAFE-PLANADAS-2048x1536.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Hace 60 años, dos guerrilleros, alias&nbsp;<em>Tirofijo&nbsp;</em>o&nbsp;<em>Manuel Marulanda Vélez</em>&nbsp;(Pedro Antonio Marín) y alias&nbsp;<em>Jacobo Arenas&nbsp;</em>(Luis Alberto Morantes) empuñaron las armas, y armaron a los campesinos de la región, para combatir contra el Estado. Cuentan que al presidente de la época, Guillermo León Valencia, le llegó una carta firmada por Marulanda en la que le reclamaba por el abandono en que se hallaba la región, pero cuentan también que la misiva nunca obtuvo respuesta. &nbsp;</p>



<p>“Planadas fue el epicentro de esa guerra entre la guerrilla y el Estado de 1964 en adelante”, añade la gobernadora, oriunda de Río Blanco, municipio vecino de Planadas, así que ella y su familia sufrieron las consecuencias del conflicto armado. “Perdimos familiares en la guerra”, se lamenta.</p>



<p>Distante a 231 kilómetros de Ibagué, Planadas es ahora tierra de promisión.&nbsp;En medio de las balas, las familias cafeteras se mantuvieron firmes, cultivando el grano. Más de una década antes del Acuerdo Paz en 2016, empezó el proceso de&nbsp;transformación&nbsp;y recuperación del territorio, gracias al coraje de la población y al apoyo de la fuerza pública.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">“El municipio de Planadas es el verdadero ejemplo de La Paz Total” Adriana Magali Matiz, Gobernadora del Tolima 👀🎥🔗👇🏻 <a href="https://t.co/cBLaeSvHWM">https://t.co/cBLaeSvHWM</a> <a href="https://t.co/jFpz3fmAZb">pic.twitter.com/jFpz3fmAZb</a></p>&mdash; Valeria Cardona (@VCardonaTeleSUR) <a href="https://twitter.com/VCardonaTeleSUR/status/1952809540610867394?ref_src=twsrc%5Etfw">August 5, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>El año pasado, allí  se celebró la segunda Feria Internacional de Café y la propia Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia visitó el lugar para dar fe de una nueva historia. Diplomáticos de Noruega, México, Irlanda, Cuba, Reino Unido, Brasil y Argentina, fueron testigos de cómo víctimas y firmantes de paz, a través de organizaciones sociales, han encontrado sentido de hermandad, pertenencia y progreso, por medio del cultivo y comercialización del grano.</p>



<p>“Desde mi&nbsp;posesión, he invitado al presidente Petro a que vaya a Planadas y vea el verdadero ejemplo de la paz total”, dice la gobernadora Matiz, desde la Federación Nacional de Cafeteros.</p>



<p>Vino a Bogotá con motivo de la tercera <a href="https://tolima.gov.co/feria-internacional-de-cafe#">Feria Internacional de Café </a>que se realizará el 9 y 10 de agosto en el municipio de El Líbano. Uno de los eventos centrales será la <em>Catación de cafés de la Paz</em> en el parque principal. </p>



<p>“Queremos mostrar la historia de resiliencia de quienes transformaron el dolor de la guerra en segundas oportunidades”, concluye, mientras confiesa su gusto por el buen café.&nbsp;<em>“Cuando uno conoce el café de especialidad ya no puede volver al café básico, que es el que conocen la mayoría de los colombianos”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El municipio de El Líbano, en el Tolima, espera la presencia de nueve países y 20 mil visitantes este fin de semana, durante la tercera edición de la Feria Internacional de Café. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="750" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080832/ZETA-FERIA-DE-CAFE-LIBANO-BAJA-1024x750.jpg" alt="" class="wp-image-119056" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080832/ZETA-FERIA-DE-CAFE-LIBANO-BAJA-1024x750.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080832/ZETA-FERIA-DE-CAFE-LIBANO-BAJA-300x220.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080832/ZETA-FERIA-DE-CAFE-LIBANO-BAJA-768x562.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08080832/ZETA-FERIA-DE-CAFE-LIBANO-BAJA.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119052</guid>
        <pubDate>Fri, 08 Aug 2025 13:32:31 +0000</pubDate>
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        <title>Letras, un puerto para graduarse como ciclista aficionado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/letras-puerto-graduarse-ciclista-aficionado/</link>
        <description><![CDATA[<p>El páramo de Letras es el puerto de montaña mítico por excelencia en Colombia y uno de los más largos del mundo. Su trazado inicia en Mariquita a 495 msnm y termina en el límite entre los departamentos del Tolima y Caldas, a 3679 msnm. Dicho ascenso es una prueba decisiva para los ciclistas aficionados, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>El páramo de Letras es el puerto de montaña mítico por excelencia en Colombia y uno de los más largos del mundo. Su trazado inicia en Mariquita a 495 msnm y termina en el límite entre los departamentos del Tolima y Caldas, a 3679 msnm. Dicho ascenso es una prueba decisiva para los ciclistas aficionados, que siempre estamos en la búsqueda de nuevos y más exigentes retos.</p>



<span id="more-56154"></span>



<p><strong>Bogotá, 2 de mayo de 2017. </strong>Puedo decir que el ascenso en bicicleta al Alto de Letras es un ensayo contra la renuncia. Los extenuantes 80 kilómetros de carretera serpentina son el examen más difícil para todo ciclista aficionado que le guste ostentar de sus proezas sobre la bicicleta. Pasar la prueba, no es más que dominar los crecientes deseos de renuncia que suelen atacar los ánimos de los escarabajos.</p>



<p>Recibí el ‘diploma’ de ciclista aficionado en la tarde del domingo 30 de abril 2017, fecha en la que una espesa neblina cubrió la cordillera, llevando consigo lluvias inesperadas y frío. Inicié el reto en San Sebastián de Mariquita (495 msnm), pueblo de tierra ardiente, dónde había llegado el día anterior en bicicleta, desde Bogotá.</p>



<p>Ese domingo, encaré con mucha paciencia esos primeros 25 kilómetros, hasta el empinado municipio de Fresno, un tramo para calentar el cuerpo. En ese empinado segmento, sobresalían árboles de guanábana, aguacates, y cultivos de café, entremezclados con matas de plátano.</p>



<p>El calentado de fríjoles y el tinto que tomé en aquel pueblo tolimense de acento paisa, me sirvieron de ‘combustible’, hasta el final de recorrido y, dicha parada fue la única de ese &nbsp;riguroso examen para ciclistas aficionados. Tal vez, ‘examen’ es una palabra presumida, más para ese campesino que al verme pasar, comentó socarronamente: “No hay que meterse con los bobos, porque ellos se matan solos”.</p>



<p>El desalentador comentario me recordó el viaje en bici a la Guajira, a principios de 2016, cuando pinché subiendo el alto de Las Pavas, en la vía a Medellín. Allí, con mi cara llena de sudor y grasa, mientras solucionaba el percance mecánico, un niño se me acercó y con la más pasmosa curiosidad me preguntó: “¿Usted es un ciclista de verdad?”. En esa ocasión, sonreí y muy contrariado le pedí al infante que me ayudara con la llanta para que dejara de preguntar.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/IMG_20170430_120751.jpg" alt="img_20170430_120751" class="wp-image-56160" title="últimos kilómetros del ascenso a Letras " /></figure>



<p></p>



<p>A pesar de mis atuendos de ciclista y de los exigentes retos que me impongo, yo no compito, ni me preparo para la Vuelta a Colombia, ni el Tour de Francia, ni el Giro de Italia, pues para eso están los más jóvenes con capacidades extraordinarias, cuyos registros dejan a cualquiera con la boca abierta. Por ejemplo, el mejor tiempo en el Alto de Letras es de 3 horas 34 minutos.</p>



<p>A cambio de eso, en los tres años que llevo de aficionado activo, he desarrollado un gusto por viajar, explorar pueblos, ciudades y conocer rutas &nbsp;en bicicleta. Por ejemplo, dos semanas antes, había escalado 63 kilómetros en mi máquina de aluminio, entre Apulo y Bogotá. A principios de 2016, había recorrido 1600 kilómetros entre la capital colombiana y la Guajira, y a finales de 2014, me había enfrentado al gigantesco reto de pasar los Andes, a través de la ruta que comunica a Argentina con Chile.</p>



<p>Volviendo al ‘examen’, pasé por La Aguadita y luego por Padua, otro pueblo tolimense de acento paisa, donde los campesinos hacían sus remesas, vendían patos, tomaban cerveza y bajaban las cargas de los tradicionales <em>jeeps</em>.&nbsp; Padua es el mejor punto para tomar un descanso, pues luego de ese corregimiento, siguen Las Degaditas, lugar en el que inicia la parte más dura.</p>



<p>Mis ánimos se trastocaron en Mesones, al escuchar que aún me faltaba lo más duro y que por lo menos, en una hora llegaría a la meta. No llevaba ningún aparato para medir la velocidad, ni los kilómetros andados, iba a puro corazón, como se dice en el bajo mundo ciclístico.</p>



<p>Esos últimos kilómetros de curvas sinuosas, fueron una conexión con la naturaleza, el silencio y el agua, pues abundaban las cascadas a lado y lado de la vía. También, fueron una conexión con lo más profundo de mí ser, toda vez que salieron a flote algunas preguntas incómodas como: ¿soy un ciclista de verdad? ¿Quién me mandó a sufrir? ¿Por qué preferí el ciclismo en vez de la natación?</p>



<p>Según los registros, la primera vez que alguien pasó en bicicleta por esa vía, fue a finales de 1950, tiempos en los que se exploraban las vías para la Primera Vuelta a Colombia. “No escuchaba sino el sonido de los sapos y los grillos”, recuerda Efraín Forero, el Indomable Zipa, el primer ciclista en pasar el páramo.</p>



<p>El último tramo lo transité bajo la lluvia y acompañado de un viento tan frío como el de un congelador. Tras seis horas y 27 minutos de lucha, aparecieron los bosques enanos típicos del páramo y me parecía estar concluyendo la jornada. Un verdadero éxtasis de alegría y de dolor.</p>



<p>Pedalazo tras pedalazo, había abierto camino entre la niebla. Curva tras curva, había domado mis demonios. Allá, a 3.679 msnm, a la una de la tarde, luego de siete horas de pedaleo, una mujer del restaurante Sopa de Letras me preguntó desprevenidamente: “¿ustedes por qué hacen eso?”. Hubo un corto silencio. “Por gusto”, le respondí, mientras temblaba como un frailejón.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/IMG-20170430-WA0006.jpg" alt="img-20170430-wa0006" class="wp-image-56159" /></figure>



<p>Por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Información y Contacto:</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: @La_Sinfonia_Del_Pedal</p>



<p>mail: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Tue, 02 May 2017 21:31:38 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
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        <title>Armero, la negligencia y la incomunicación. Una tragedia colombiana en réplica permanente.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/coyuntura-politica/armero-una-tragedia-colombiana-en-replica-permanente/</link>
        <description><![CDATA[<p>Me desvelo al encontrarme buenos amigos. Golpeados con una pena que los destroza&#8230; expresan con frecuencia: hubieramos preferido haber muerto con nuestras familias y no vivir en la indiferencia de un infierno que ya dura un cuarto de siglo. Jorge Uribe Ramón. S.J.(1) A finales de 1984, por primera vez en muchos años, la actividad sísmica [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right">
<p style="text-align: right"><em>Me desvelo al encontrarme buenos amigos. Golpeados con una pena que los destroza&#8230; expresan con frecuencia: hubieramos preferido haber muerto con nuestras familias y no vivir en la indiferencia de un infierno que ya dura un cuarto de siglo.</em></p>
<p style="text-align: right"><em>Jorge Uribe Ramón. S.J.(1)</em></p>
<p style="text-align: right">
<p style="text-align: right"><em><br />
</em></p>
<p>A finales de 1984, por primera vez en muchos años, la actividad sísmica del Volcán del Ruiz comenzó a denotar una agitación claramente anormal. El 22 de Diciembre, la estación monitora del Instituto Geofísico de los Andes, adscrito a la Universidad Javeriana, registró desde Bogotá lo que serían los primeros estudios científicos del volcán,  revelando en los sismogramas, tendencias  anormales que aún en silencio, incubaban la que sería la peor tragedia natural de que exista registro en la historia de Colombia.</p>
<p><span id="more-11053"></span></p>
<p><img decoding="async" class="recurso_post aligncenter size-full wp-image-236" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2010/11/ARMERO-despues.jpg" alt="ARMERO - Despues" width="688" height="437" /></p>
<p>Durante todo el año de 1985, existieron tanto por parte del gobierno nacional, como de los equipos de investigación y expertos, descoordinadas advertencias que servían de argumento para justificar, desde diversos sectores políticos, la existencia de escazas condiciones de preparación frente a una eventual explosión. Entre los distintos llamados, se destacan estudios de investigación de la experta Marta Calvache, y el Profesor Eduardo Parra, dirigidos al presidente Betancourt, y cuyos resultados fueron divulgados en medios de comunicación. A pesar de describir con claridad el mapa de riesgo de Armero, y relacionar de ignoradas fuentes bibliográficas la letalidad del volcán, los estudios no fueron tenidos en cuenta, y pasaron, junto con otros llamados de atención, al olvido. Para la fecha de los acontecimientos, además, Armero carecía de frecuencia única para emergencias,  lo que en medio de la tragedia, significó desarticulados e ineficientes esfuerzos de comunicación de la defensa civil, las fuerzas armadas, la administración departamental y la Cruz Roja.</p>
<p>En junio de ese mismo año, Juan Duarte, investigador adscrito al Instituto Geofísico, recibe la orden de reclutar y organizar un  grupo de expertos que se encargarían de monitorear el comportamiento del volcán. Los medios económicos de la misión escaseaban y era necesario, recurrir tanto a material de uso personal de los miembros del grupo como a aportes de la Central Hidroeléctrica de Caldas – CHEC- y la Geological Services. El principal objetivo consistió en montar una red de cinco estaciones de registro sismológico, cuyas primeras cuatro se ubicaron en las inmediaciones del nevado, y cuya quinta, se ubicaría en  la zona conocida como “El Billar”, junto al cráter Arenas, la zona de mayor peligrosidad para las actividades de registro.</p>
<p style="text-align: center">(2) Cañón del Rio Lagunilla<img loading="lazy" decoding="async" class="recurso_post aligncenter size-full wp-image-207" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2010/11/Armero-Canon-Rio-Lagunilla.jpg" alt="Armero Canon Rio Lagunilla" width="548" height="397" /></p>
<p>El fatídico 13 de noviembre, mientras gran parte del país se interesaba en el desenlace deportivo entre Millonarios y el Cali, el equipo de monitoreo, conformado por Duarte, el ingeniero Bernardo Salazar,  Fernando Gil y un colaborador, conocedor de la zona, reportan la finalización del montaje de los instrumentos de monitoreo y comienzan a valorar los registros de los sismógrafos manuales. En el ambiente, a pesar de los esfuerzos realizados en la consecución del soporte tecnológico que facilitara las labores de recolección de información, quedaba el sinsabor de conocer que en el evento de una catástrofe no había medios suficientes que permitieran coordinar medidas de evacuación pertinentes desde el campamento base con la alcaldía del municipio. Paradójicamente, en medio de la tragedia el mayor soporte en telecomunicaciones con que contó el alcalde, lo debió a las acciones espontaneas de radioaficionados en Armero y Bogotá, y gran parte de la información que se manejó en la zona del desastre, se debió a un reporte acertado pero insuficiente, emitido por un boletín esporádico, trasmitido por Caracol y RCN, en el que el Sargento Mayor de la Cruz Roja Atiliano Salgado Moreno, en medio de la transmisión deportiva advertía la necesidad de tomar medidas urgentes que permitieran salvar la vida de los pobladores de la periferia del nevado.</p>
<p>En la primera ronda realizada, cerca del Rio Gualí, los expertos veríficaron extrañamente lo que venía a ser el preámbulo de la explosión. A las 3 de la tarde, la falda del volcán emitía anormales detonaciones que anticipaban el desbordamiento del mismo. Ante la preocupación, durante toda la tarde en diversos turnos, el equipo con incipientes sistemas de comunicación, inicia la trasmisión sísmica, con advertencias a operadores de radio en Manizales, en las que informan con desespero desde la base del nevado, que la erupción estaba a punto de comenzar. A esa hora, a pesar de la situación, no había medios de socializar la gravedad de los hechos con el alcalde de Armero, quien a pesar de su preocupación, ignoró al no poder ser informado, el desarrollo y magnitud de la avalancha . A las 9.29 de la noche, el volcán emite una fuerte explosión, iluminando las cercanías a pesar de la pesada niebla que le rodeaba. Ocho minutos mas tarde, y ante la interrupción de las comunicaciones y la inminente posibilidad de perder la vida, el grupo en atropellada carrera, en medio de piedras y ceniza, emprende camino hacia Manizales, informando a la población, en medio del acelerado desalojo, la necesidad de ubicarse en zonas seguras,  lejanas a los causes de los ríos Chinchiná y Rio Claro.</p>
<p>Durante toda la tarde, el alcalde de Armero, Ramón Rodríguez, enterado de la gravedad de la situación, envía una comisión encargada de verificar el estado del Rio Lagunilla, que conectaba a Armero con el nevado. Adicionalmente solicitó con vehemencia comunicarse con el Gobernador del Tolima, Eduardo García Alzate, para que se autorizara el desalojo de la población de Armero, lo que implicaba a su vez la movilización de los habitantes de Lérida, Ambalema, Cambao, Mariquita y Honda. De la negligencia del gobernador, quedan declaraciones de la secretaria del fallecido alcalde, y testimonios de testigos de la escena, en la que se señala que ante los desesperados pedidos del mismo, tanto el secretario del departamento como el gobernador, se reían, ignorando la amenaza. Con el pasar de las horas, el gobernador se hizo negar a las llamadas de Rodríguez, condenándolo a morir con su pueblo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="recurso_post aligncenter size-full wp-image-206" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2010/11/Armero-Mapa.jpg" alt="Armero Mapa" width="661" height="540" /></p>
<p>La afluente del Rio Azufrado y Lagunilla, lentamente, y durante horas, almacenó más de 200 millones de metros cúbicos de Lodo, material volcánico, agua de los ríos y el nevado, y restos vegetales, que al desatarse formaban olas de hasta treinta metros de altura, acumuladas de forma desigual a lo largo del cañón. A las 11.15 de la noche el alcalde reportó a las autoridades de emergencia, que el agua entraba precipitadamente a su vivienda. A las 11.28 de la noche, desde Bogotá, se perdió comunicación con los esfuerzos de radioaficionados en Armero. A esa misma hora Armero se hundió en un silencio perpetuo. Desde las 11 de la noche, completando un recorrido de 48 kilómetros, el lodo y los residuos volcánicos, devastaron Armero, avanzando a una velocidad de más de 43 kilómetros por hora, cegando la vida a más de sus 22.000 pobladores, y configurando en medio de la noche, entre sofocados gritos de los habitantes del municipio, un panorama de cuerpos mutilados, inidentificables figuras, lodo y escombros.</p>
<p>Hoy en día, la memoria de Armero palpita aún en el corazón de una Colombia que a pesar de sus avances, desconcierta por una mezcla extraña de celebraciones e indiferencia en medio de tragedias anunciadas. Lo que parece una página borrada, 25 años después se replica inexplicamente en regiones que reviven cada año historias de desamparo, pobreza y olvido.  La imagen de Omaira, la niña de trece años convertida temporalmente en símbolo de esperanza, y su incomprensible agonía en medio de la desolación, representan no un recuerdo sino el desaventurado denominador de un país en permanente reinvención. Apático a la existencia incuestionable de una población en apariencia unida, pero en verdad fragmentada en ciudadanos de distintas categorías, cuya valía, como en la tarde del desastre, se administra al arbitrio de gobernantes de turno.<br />
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El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
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<p>(1). Compilador, periodista y testigo de la tragedia. Investigador.</p>
<p>(2). Imágenes. El volcán y la avalancha : 13 de noviembre de 1985. Autor: Colombia. Presidencia de la República. Bogotá. Colombia.</p>
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        <author>Renny Rueda Castañeda</author>
                    <category>Coyuntura Política</category>
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        <pubDate>Sun, 14 Nov 2010 06:25:43 +0000</pubDate>
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