<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/testimonio/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de testimonio | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &amp;#8211; cuarta parte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cancer-la-oscuridad-la-luz-cuarta-parte/</link>
        <description><![CDATA[<p> No se puede vivir con miedo a morir Mi colega Myriam Muñoz  ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><b><span class="Apple-converted-space"> </span></b>No se puede vivir con miedo a morir</p>
<p><i>Mi colega Myriam Muñoz<span class="Apple-converted-space">  </span>ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que cada vez padecen más personas en el mundo: el cáncer.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p><i>Su vocación docente le ha despertado un interés especial por compartir su experiencia para inspirar, contribuir y enseñar cómo sobrellevar la vida luchando enferma, no contra unos, sino contra varios cánceres. Y aunque su intención inicial era hacer llegar solamente a sus amigos y familiares su conmovedor relato, es imposible guardar esta historia de vida ejemplar, que despierta mi admiración, sin compartir más ampliamente su testimonio.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p><i>Sería egoísta guardar para solo un reducido grupo este maravilloso testimonio que será de gran utilidad para los lectores; por eso, con la autorización de Myriam, he decidido publicar en cuatro entregas, su historia.</i></p>
<p style="text-align: center"><b>DE LA OSCURIDAD A LA LUZ</b></p>
<p style="text-align: center"><b>Cuarta entrega</b></p>
<p style="text-align: center">Myriam Muñoz</p>
<p style="text-align: left">Recalco nuevamente lo importante que es hacerse controles periódicos, en conocer bien su cuerpo, para estar pendientes de cualquier cambio que esté ocurriendo, antes de que sea demasiado tarde. Este síndrome afecta hasta tercer grado de consanguinidad, a mis sobrinas inicialmente no se tuvo claridad de qué les afectaba, de la una se podía sospechar por genética. Para ambas hubo quimioterapia, pero no se pudo salvarlas. Quiero también recordar la consanguinidad; sobre todo en Boyacá la gente se casaba entre parientes, mi papá y mi mamá eran primos en segundo grado; con mi mamá hicimos una vez un recuento de los familiares con cáncer y llegamos a la conclusión de que donde uno de los apellidos estaba repetido, había un cáncer en la familia.</p>
<p>Otra cosa que quiero comentar por experiencia es que en el cáncer influye mucho la parte psicológica, la muerte de su hija afectó tanto a mi hermano, según mi sentir, que empezó a empeorar.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Yo hice un curso en Futurelearn, on-line, “Hablemos de cáncer”. Yo ya era sobreviviente de tres cánceres y tenía experiencias y conocimientos pues yo estudio y leo mucho, a pesar de que los tutores no le daban importancia a la parte emocional, yo les hice ver cómo influía esta parte en la recuperación. En el curso podíamos escribir nuestros sentimientos y experiencias, estos cursos son impartidos por universidades e institutos del Reino Unido, de los comentarios yo leía con gran tristeza, cómo las personas eran dejadas solas con sus sufrimientos, había un compañero que tenía que viajar desde las afueras de Londres, hasta alguna parte en el centro de Londres y él compartía, cómo no había quien lo acompañara para recibir las quimioterapias y esto lo estresaba tanto que no sentía mejoría.</p>
<p>Nosotros no fuimos a Bogotá durante año y medio, luego empezamos a viajar para hacer los controles de salud, los médicos estaban muy ocupados pues todo el mundo quería hacerse los controles a los que no se había tenido acceso.</p>
<p>Empecé con un dolor en el pie izquierdo, me hicieron ecografía, que posiblemente era un pequeño trombo en las venas superficiales, un doppler que no llegó a concluir nada, me ordenaron tomar aspirineta, pero ese medicamento me ha molestado el estómago, lo suspendí, pero continuaba el dolor fuerte, me ordenaron entonces meloxicam y a los tres días sangré del estómago, ahí fue alarma roja, me ordenaron entonces endoscopia y colonoscopia, le comenté al gastroenterólogo que había sangrado y me hizo biopsia de la úlcera pero la patología no mostró nada contundente, que si había sospechas de malignidad, repetir el examen. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Como era fin de año y mis hijos con sus familias venían a visitarnos estábamos muy emocionados, venía el único nieto, yo estuve para su nacimiento y desde entonces no nos veíamos, sólo por videollamada, mi esposo no lo había visto personalmente, fue un mes muy agradable.</p>
<p>Nuevamente en febrero me hicieron la endoscopia y una biopsia y esta vez el resultado fue un tumor maligno del duodeno. Otra vez alarma, el gastroenterólogo contactó al mejor cirujano hepatobiliar pues era una cirugía muy grande y de cuidado. Aquí era importante no dejar pasar el tiempo. Yo cumplí este año 40 años desde la primera operación de cáncer, yo expresé a mi gastroenterólogo que ya había sobrevivido mucho al cáncer, pero uno siempre quiere vivir un poco más, tal vez quería hacer más tallas en madera, enseñar lo aprendido en esta etapa, no sé, hasta tratar de hacer conciencia en las personas, no sólo en mi familia, el hecho de estar alertas ante los cambios en la salud, el hecho de dar importancia al ejercicio físico y a la alimentación bien balanceada, además de tener en cuenta la historia familiar respecto al cáncer. Por eso estoy escribiendo estas líneas y quiero compartir mis experiencias con todos los que quieran leerlas.</p>
<p>Fui programada con dos cirujanos, el hepatobiliar y el gastroenterólogo, me quitaron el duodeno, la vesícula biliar, la cabeza del páncreas y parte del yeyuno, de ahí en adelante no estuve muy consciente, tuve dos operaciones, muchas complicaciones con las que yo no contaba pues siempre había comido sano y hacía bastante ejercicio aunque con lo del dolor del pie y todo lo que de ahí salió, creo que influyó en las complicaciones, estuve 20 días en cuidados intensivos, entubada 15 días y con nada de movilidad, ya consciente empecé a colaborar para recuperar parte de mi físico, perdí 13 kilos aunque me daban alimentación parenteral. Estuve en total 6 semanas en el hospital.</p>
<p>Al principio no podía comer mucho y no digería bien lo comido, hubo que organizar una dieta, pues estaba con insulina y además la dieta de no tener colon y de no tener vesícula. Después de seis semanas salí del hospital y empezamos fisioterapia y terapia ocupacional, ésta me ayudó mucho, mi hijo estaba preocupado pues me puso una operación numérica y la hice mal, yo que era la mente veloz, y hacía bien todas las operaciones, eso fue el colmo. Con la terapia ocupacional empecé a mejorar el lenguaje, la parte aritmética, observación, memoria, atención, fue lo mejor y estaba distraída.</p>
<p>Después de salir del hospital empezaron los controles con todos los médicos, yo salí con enfermera día y noche pues no podía orinar, al principio en el<span class="Apple-converted-space">  </span>hospital tenían que hacerme cateterismos cada 4 horas, cuando salí eran cateterismos cada seis horas, había que hacer algo, llamé a un amigo que es como un hermano, él es anestesiólogo y también practica medicina china, vino al apartamento con un compañero y me hicieron terapia, acupuntura y otras terapias, me sentí bien, a los tres días pude empezar a orinar, después de una semana ya no necesité más cateterismos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Tuve cita con el oncólogo y como había salido un ganglio infiltrante me mandó quimioterapia oral, Capecitabina, la tuve por seis ciclos, también me ordenó hierro, esto era en el hospital y por medio intravenoso, perdí un poco de cabello y las huellas digitales, de resto lo soporté bien.</p>
<p>Empecé a recuperar fuerza y a caminar sin problemas, hasta pensé en seguir tallando la madera, es lo que más me gusta, como estoy anticuagulada, no debía cortarme, así que compré unos guantes de cota de malla de acero, no los he estrenado, empecé a organizar mi vida nuevamente, pero cinco meses después, o sea en septiembre se presentaron más problemas.</p>
<p>Con todas estas preparaciones y operaciones había pasado un año y medio en el que no había tomado calcio, no había hecho ejercicio, me empezó un dolor en la espalda. Primero pensé que podía ser efecto secundario de la quimioterapia, ¡pero oh! sorpresa, el oncólogo me mandó hacer tres resonancias magnéticas y un tac, según el radiólogo había una vértebra, la T8 fracturada colapsada, pero podría ser metástasis. Inicialmente se descartó la metástasis pero el especialista en columna quería que se me hiciera una biopsia del hueso, se programó y me la iban a hacer, pero al final no se pudo debido a fragilidad de mis huesos, una osteoporosis muy avanzada.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Ahora el problema es que ya tengo tres vértebras colapsadas y hace más de dos meses tengo dolor lumbar debido a que no tengo músculos abdominales, todo lo que traté de mejorar en años anteriores lo perdí este año que pasó. Menos mal que había hecho ejercicio y me había alimentado bien dentro de mis dietas, de lo contrario no estaría escribiendo estas líneas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>También entretanto me operaron de un tumor basocelular en el labio, todo salió bien y no necesité cirugía plástica.</p>
<p>El problema de la columna vertebral degeneró en dolores lumbares muy fuertes y mucho impedimento para caminar y en general problemas de movilidad. Ahora sigo en muchos exámenes de sangre, resonancias, tacs, infinidad de cosas por eso quiero terminar de compartir estas experiencias con ustedes pues esto último ha sido muy estresante. También contacté a otro especialista y me hizo bloqueos para el dolor, me han funcionado.</p>
<p>Ya he estudiado algo acerca del dolor y cómo poder controlarlo sin tanta droga, digo droga pues la base para estos medicamentos, por lo menos los que me han recetado es el tramadol y la codeína, no he permitido otros, pues me provocaron alucinaciones. En estos estudios aconsejan hacer meditación y la respiración que se trabaja en yoga.</p>
<p>Leí un libro de Donald Robertson, “Piensa como un emperador romano”, trata de Marco Aurelio, quien fue un emperador filósofo, de la línea estoica, de allí cito unos pensamientos que me han ayudado:</p>
<p>“Lo que importa no es lo que sientes sino cómo respondes a esos sentimientos”.</p>
<p>“El dolor no es ni insoportable ni eterno si estás al tanto de sus límites y no le agregas nada de tu imaginación”.</p>
<p>Hay que analizar bien y trabajar en aplicarlos en nuestra vida diaria y en cómo controlar el dolor, la mente humana es lo más poderoso que existe, pero hay que saberla utilizar para bien. A mí no me gustaba la filosofía pero después de leer este libro le he cogido cariño y llegué a la conclusión de que sin saberlo yo sigo la corriente del estoicismo, lo cual me ha ayudado con todos mis cánceres.</p>
<p>Yo soy matemática pura y en mi estudio me enseñaron a resolver problemas, no sólo de matemáticas sino en general de la vida, pero sobre todo me enseñaron a pensar y a enfrentar los problemas para tratar de resolverlos, a veces no podemos resolver todo, pero también aprendí que si no tengo el poder para resolver o para mejorar una situación, no debo estresarme y dejar que el que tenga el poder y la capacidad, lo resuelva.</p>
<p>Para concluir, quiero hacer énfasis nuevamente en dar la debida importancia a lo que sentimos, de no ignorar a nuestro cuerpo, no dejar pasar de largo los controles como nos pasó en la pandemia, o por miedo a lo que los controles puedan encontrar, ya que el no poder hacer los controles a tiempo permite la proliferación de cánceres y otras enfermedades mortales, las cuales al ser tratadas a tiempo podrían dar otro resultado.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Otra cosa importante es la historia familiar, hay que hacer saber al médico todo lo que ha pasado en la familia y recalco que es importante compartir esas experiencias con los amigos y familia, pues no estamos exentos de sufrir de estas enfermedades y no tenemos porqué avergonzarnos si hemos padecido de cáncer, a cualquier persona le puede ocurrir, aunque no tenga el síndrome de Lynch.</p>
<p>Quiero agradecer de todo corazón a mi familia y amigos por toda la ayuda que me han brindado para sobrellevar estas enfermedades que he pasado y a lo mejor seguiré padeciendo, especialmente quiero agradecer mucho a los médicos que me han tratado, operado y aconsejado, a ellos los considero mis ángeles de la guarda y siempre han estado allí para ayudarme. No doy nombres de estos ángeles para no ponerlos en problemas, pero les estoy en deuda.</p>
<p>Me gusta compartir lo que he pasado en cuanto a enfermedades, pues pienso que mi actitud puede ayudar a muchas personas; primero si el cáncer se descubre en etapa temprana, es curable en la mayoría de los casos, el diagnóstico de cáncer no quiere decir que es sentencia de muerte, por eso recalco la importancia de la detección temprana, de la historia familiar y conocer el cuerpo para detectar eventos importantes sin llegar a la psicosis. Espero que estas líneas puedan ayudar a muchas personas.</p>
<p>Como me demoré para acabar este artículo, en este tiempo he empezado a hacer mis actividades acostumbradas, hace un mes ya no tengo dolor ni uso los medicamentos para el dolor, ya he tallado algo de madera, siempre la talla me da paz, para mí es como meditar y me gusta lo que logro. Quiero animar a los que hayan estado en circunstancias parecidas para que luchen si es posible.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96864</guid>
        <pubDate>Sun, 05 Nov 2023 15:44:55 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &#8211; cuarta parte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &amp;#8211; tercera parte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cancer-la-oscuridad-la-luz-tercera-parte/</link>
        <description><![CDATA[<p> No se puede vivir con miedo a morir Mi colega Myriam Muñoz  ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><b><span class="Apple-converted-space"> </span></b>No se puede vivir con miedo a morir</p>
<p><em>Mi colega Myriam Muñoz<span class="Apple-converted-space">  </span>ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que cada vez padecen más personas en el mundo: el cáncer.<span class="Apple-converted-space"> </span></em></p>
<p><em>Su vocación docente le ha despertado un interés especial por compartir su experiencia para inspirar, contribuir y enseñar cómo sobrellevar la vida luchando enferma, no contra unos, sino contra varios cánceres. Y aunque su intención inicial era hacer llegar solamente a sus amigos y familiares su conmovedor relato, es imposible guardar esta historia de vida ejemplar, que despierta mi admiración, sin compartir más ampliamente su testimonio.<span class="Apple-converted-space"> </span></em></p>
<p><em>Sería egoísta guardar para solo un reducido grupo este maravilloso testimonio que será de gran utilidad para los lectores; por eso, con la autorización de Myriam, he decidido publicar en cuatro entregas, su historia.</em></p>
<p style="text-align: center"><b>DE LA OSCURIDAD A LA LUZ</b></p>
<p style="text-align: center"><b>Tercera entrega</b></p>
<p style="text-align: center">Myriam Muñoz</p>
<p>La vida siguió su curso y después del nacimiento de mi hija yo había quedado con fuerte sangrado cuando menstruaba, me hicieron un legrado, pero no dio ningún resultado. Después del primer legrado, me practicaron otro y en la patología se diagnosticó un carcinoma moderadamente diferenciado en el endometrio y endocervix, cuando fui por el resultado de la patología, el genetista me había llamado para decirme que acababa de leer un artículo en donde se aseguraba, que las mujeres que teníamos ese gen que no protegía del cáncer de colon teníamos el 35% de probabilidades de tener cáncer de matriz o de ovarios, así que no importaba la patología me hiciera operar, pero ya la patología había dado lo sospechado. Lo único que se me ocurrió decir al recibir el resultado de la patología fue: POR QUÉ A MÍ, y a mi esposo: ME TIENEN QUE OPERAR, ya sabía yo que lo mejor en ese caso era la cirugía. Así fue como me hicieron una histerectomía total y nuevamente como fue en primer estadio, no me tuvieron que hacer quimioterapia o radioterapia, las células cancerosas habían salido ya en<span class="Apple-converted-space">  </span>el legrado, luego cuando analizaron lo que me habían extirpado, todo estaba ya libre del cáncer.</p>
<p>Mi hermano mayor era también profesor de Matemáticas de la Universidad Nacional, de tal suerte que cuando me operaron a mí, él ya había sido operado y como todavía no le habían empezado la quimio, él me reemplazó en mis clases mientras yo me recuperaba, siempre estuvimos el uno para el otro. Cuando a él le empezaron la quimioterapia yo a veces lo reemplazaba, en ese entonces él ya se había pensionado y dictaba un curso en la Universidad de Los Andes, cuando él no podía yo lo reemplazaba.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>En este momento quiero resaltar y quiero agradecer a mi hermano mayor, pues él estuvo presente en todas las etapas importantes de mi vida. Primero fue hermano mayor, cuando murió mi papá, fue mi papá, siempre tan paciente y comprensivo, cuando decidí que quería estudiar matemáticas puras en la Universidad Nacional, él me colaboró, primero convenciendo a mi mamá de que yo sí podía con ese estudio. Como primera medida tenía que ser bachiller y yo estaba en la Normal de Señoritas en Tunja, pasé al Colegio Boyacá hasta con beca y me gradué como Bachiller. Presenté el examen de admisión y entré a la universidad, en ese momento mi hermano era profesor de la Universidad y yo me convertí en la “hermanita de Chepe”. Él fue profesor mío en una materia. Me gradué y me fui con beca para estudiar a Alemania, un poco más tarde él se fue con beca de estudio para Francia, pasado un tiempo fui a presentarle al hombre que hoy es mi esposo, él le dio el visto bueno y se alegró por mí, pero estaba<span class="Apple-converted-space">  </span>triste pensando qué tal vez no me volvería a ver pues mi esposo es de Turquía, yo le contesté que el mundo da muchas vueltas y no sabemos el futuro, eso pasó y después de varios años ya estábamos en Colombia para vivir, en ese momento él era el director del departamento de Matemáticas y Estadística así que fue mi jefe directo. Como nosotros hacíamos investigación, fuimos compañeros en un grupo liderado por el profesor Takeuchi, entonces fuimos colegas. Después yo fui la presidente de la Sociedad Colombiana de Matemáticas, él se convirtió en “el hermano de Myriam”. Siempre fue mi guía y consejero.</p>
<p><span class="Apple-converted-space"> </span>Leyendo y estudiando sobre el cáncer, aprendí que, si uno sangraba por el recto, el cáncer estaba localizado en el colon descendente como en mi caso, en el sigmoide, si uno estaba con anemia el cáncer se localizaba en el colon ascendente como en el caso de mis dos hermanos.</p>
<p>La gente en la universidad comentaba que me había dado una recaída, pero esto no es el caso, es un nuevo cáncer, no es metástasis, tiene que ver con el gen. Según los investigadores, tengo el síndrome de Lynch tipo 2, le llamaron así en honor al gran genetista Dr Lynch. Es decir, siempre puede aparecer otro cáncer que no tiene que ser metástasis.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Nuevamente la vida siguió su curso, esta vez no tuve problemas con el manejo de la parte psicológica, ya había aprendido acerca del cáncer, que detectado a tiempo no es mortal, y que hay que saber llevar las consecuencias de cada operación. Mis hijos ya habían crecido lo suficiente y estábamos integrados a la sociedad y a la economía, ellos habían aprendido a trabajar y a ser independientes, a pesar de que a mi hija todavía le faltaba un año de bachillerato, ya no era preocupante, todo eso fue lo que influyó para que yo estuviera más tranquila. Siempre he pensado que uno educa a los hijos para que sean independientes.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>En algún momento pensé, ya vi a mis hijos crecer, estudiar, graduarse, casarse, doctorarse, trabajar, es más de lo que yo esperaba después del primer cáncer.</p>
<p>Como me descubrieron el cáncer apenas empezando, nuevamente no hubo necesidad de ninguna quimioterapia o radioterapia, a pesar de la operación tan grande, me recuperé rápido y al mes ya estaba trotando en el estadio de la universidad, como era mi costumbre. El ejercicio es de gran ayuda en la vida, no sólo ayuda en la parte psicológica, también ayuda a prevenir el cáncer. La otra parte importante en la prevención del cáncer son los controles periódicos, nunca se debe bajar la guardia.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El trabajo, el ejercicio, una dieta saludable le dan a uno calidad de vida. Así tuve otros años de vida tranquila. Entre tanto me pensioné, mi hija se había graduado, empezó a estudiar en la Universidad Nacional y luego se fue a estudiar a Estados Unidos.</p>
<p>Ya pensionada nos fuimos de paseo por bien merecidos siete meses y al regreso pensamos en radicarnos fuera de Bogotá, terminamos en Villa de Leyva, compramos un lote e hicimos construir una casa en un sitio tranquilo. Llevábamos un año viviendo allá cuando empecé a sentirme acelerada, yo que siempre haciendo deporte, la frecuencia cardiaca es baja, me sentía como si hubiera corrido la maratón, me tomé la tensión y estaba alta, nunca había tenido tensión alta, igualmente el ritmo cardiaco estaba muy alto, decidí llamar a mi médico general y me recetó un medicamento para la tensión, mientras viajaba a Bogotá, era viernes y como no se estabilizó la tensión decidí viajar el lunes a Bogotá. Yo le decía a Dios, con tanto esfuerzo que construimos la casita y apenas llevábamos un año viviendo allá, que me dejara disfrutarla un poco más, Él ha respetado mi súplica.</p>
<p>Viajé en el primer bus y en ayunas, de manera que pude ir directo a la universidad al médico; primero me ordenó un cuadro hemático, tenía una anemia terrible, así que ordenó examen para sangre oculta y claro salió sangre oculta, el siguiente paso fue ordenar endoscopia y colonoscopia. El gastroenterólogo que me realizó los exámenes encontró un pólipo en el intestino, el cual extirpó e inmediatamente se envió a patología, él sabía ya que era canceroso, le pregunté: si la patología sale negativa, qué hacemos, me dijo: hacemos colonoscopia hasta que salga positiva, o sea que ya era claro que había que actuar rápido. Regresé a casa con mi hermana y mi cuñado, ellos siempre me han colaborado con la casa y con los animales, en ese momento teníamos dos perros y tres gatitos; debía regresar a Bogotá, esta vez acompañada de mi esposo.</p>
<p>Entretanto salió el resultado de la patología y como se esperaba era cáncer de colon, tenia que buscar a un cirujano. En enero de ese año me habían realizado los exámenes de rigor y estaba bien, pero en septiembre fue cuando me detectaron el cáncer, de ahí la importancia de estar alertas a cualquier cambio, no para estresarse, pero si para hacer las cosas a tiempo.</p>
<p>Un cirujano amigo, quien no me podía operar pues no estaba adscrito a la universidad, me recomendó a su mejor estudiante de todo su tiempo de trabajo como profesor, el mejor gastroenterólogo que he conocido; el cáncer se descubrió el 22 de septiembre y el 3 de octubre ya estaba operada, me quitaron todo el colon y se hizo una operación especial, pues ni mi hermano ni yo hemos tenido colestomía.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>De esa operación me recuperé bien, aunque no tan pronto como hubiera querido, estaba el factor de la edad y la dieta adecuada.</p>
<p>Además de la familia y amigos, los animalitos me han dado mucha paz y cariño, yo que tenía pánico a los perritos, llegué a tener cinco perros grandes: dos Golden Retrievers, dos pastores Collie y una criollita, el Golden más grande y viejo murió hace dos años, él era mi guardaespaldas. Los cuatro restantes son todos adoptados y muy tiernos además de no ser agresivos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Pasaron los años, mi hijo hizo su doctorado en economía en la universidad de Brown y empezó como profesor de en la Southern Methodist University en Dallas, Texas, mi hija hizo su doctorado en física espacial en la Universidad de Kansas, luego un postdoctorado en el Instituto Weizman en Israel, luego otro postdoctorado en Bélgica, donde se quedó a trabajar y a vivir. Escribo esto pues estoy muy orgullosa de lo que ellos y yo logramos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La vida transcurría tranquila y yo siempre pendiente de mis controles pues además de los cánceres que se podían presentar por el síndrome de Lynch tipo<span class="Apple-converted-space"> </span>II, tuve un primer un cáncer de piel escamo celular y luego como a los tres años un escamocelular y un basocelular, SIEMPRE HAY QUE ESTAR EN CONTROLES, con este síndrome uno no sabe ni cuándo ni dónde se va a presentar otro cáncer.</p>
<p>Entretanto llegó la Pandemia del COVID-19. Boyacá, mi departamento, cerró fronteras, el condominio donde vivimos cerró puertas a empleadas domésticas y jardineros, todos los días en el pueblo a las 4:30 p.m. empezaba toque de queda hasta las cinco a.m., los fines de semana, sábados, domingos y festivos, nadie podía salir de su casa, sólo los carnetizados como domiciliarios, entre semana había el pico y cédula, es decir de acuerdo al último número de la cédula y al correspodiente se empezaron los trabajos de domiciliarios, que favoreció tanto al que compraba como al que traía, pues por ejemplo joyerías, almacenes que no fueran de víveres y restaurantes cerraron, fue una situación difícil. Los médicos sólo atendían telefónicamente y en algunos casos con video.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Esto contribuyó a que no se pudieran hacer los controles de rigor y por eso mucha gente enfermó y sobretodo, estoy aterrada de la cantidad de personas a las que les diagnosticaron cáncer, con tan mala suerte que el cáncer ya estaba muy avanzado y había hecho metástasis. Para muchos de mis amigos ya era tarde y murieron en esos días, además algunos médicos y veterinarios conocidos, también murieron, muchos por COVID-19, pues todavía no había vacunas.</p>
<p>Durante la pandemia mi hermano mayor tuvo obstrucción intestinal, lo operaron y para desbloquear, con tan mala suerte, le hicieron, varias perforaciones en el intestino, así que dos días después tuvieron que operar otra vez para cerrar las perforaciones, quedó una perforación abierta con la consecuente peritonitis y con tanto antibiótico no se dieron cuenta. Pasado un año, tuvo que hacerse exámenes y le descubrieron un cáncer de estómago, lo programaron para cirugía, lo abrieron pero no pudieron hacer nada, dentro del abdomen todo estaba adherido. Le empezaron a hacer quimioterapia bastante fuerte y así siguió en tratamiento por más de año y medio.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La segunda hija de mi hermano enfermó y también le detectaron cáncer. Ella murió a los pocos meses. También una sobrina segunda tuvo cáncer y no sobrevivió, murió a los cinco meses de mi sobrina. Mi hermano murió a los dos meses de mi sobrina segunda.</p>
<p>Como vemos, nuevamente la genética tiene mucha influencia en el cáncer.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96863</guid>
        <pubDate>Fri, 27 Oct 2023 17:06:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &#8211; tercera parte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &amp;#8211; segunda parte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cancer-la-oscuridad-la-luz-segunda-parte/</link>
        <description><![CDATA[<p>No se puede vivir con miedo a morir Mi colega Myriam Muñoz  ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No se puede vivir con miedo a morir</p>
<p><em>Mi colega Myriam Muñoz<span class="Apple-converted-space">  </span>ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que cada vez padecen más personas en el mundo: el cáncer.<span class="Apple-converted-space"> </span></em></p>
<p><em>Su vocación docente le ha despertado un interés especial por compartir su experiencia para inspirar, contribuir y enseñar cómo sobrellevar la vida luchando enferma, no contra unos, sino contra varios cánceres. Y aunque su intención inicial era hacer llegar solamente a sus amigos y familiares su conmovedor relato, es imposible guardar esta historia de vida ejemplar, que despierta mi admiración, sin compartir más ampliamente su testimonio.<span class="Apple-converted-space"> </span></em></p>
<p><em>Sería egoísta guardar para solo un reducido grupo este maravilloso testimonio que será de gran utilidad para los lectores; por eso, con la autorización de Myriam, he decidido publicar en cuatro entregas, su historia.</em></p>
<p style="text-align: center"><b>DE LA OSCURIDAD A LA LUZ</b></p>
<p style="text-align: center"><b>Segunda entrega</b></p>
<p style="text-align: center"><b><span class="Apple-converted-space">  </span></b>Myriam Muñoz</p>
<p>Después de 6 meses mi esposo pudo viajar a Colombia, fue excelente para nosotros y ya con tranquilidad, quedé embarazada, siempre he sabido que acá en Colombia tenemos muy buenos<span class="Apple-converted-space">  </span>médicos y eso me dio seguridad. Estuvimos viajando por Colombia ese fin de año y yo me cuidaba pues tenía la sospecha de que ya estaba embarazada. Al regresar del viaje se confirmó mi sospecha con un examen de orina y algunos de sangre.</p>
<p>Durante el embarazo yo seguía con diarreas frecuentes y de vez en cuando veía coágulos de sangre en las deposiciones, pero debido al embarazo no podía hacer nada.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Mi hija nació bien y a término y yo la amamanté y como producía tanta leche donaba el sobrante a niños nacidos antes de tiempo, tengo un hijo de leche reconocido.</p>
<p>Cuando habían pasado seis meses y medio de nacer mi hija se me secó la leche de la noche a la mañana, menos mal que yo me había sacado leche en la noche y tuve para darle a la niña al otro día.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Pensé en ese momento que era el tiempo de desparasitarme. El médico me dio un medicamento contra amibas y otro contra lombrices ya que hacía unos diez años no me desparasitaba. Tomé los dos a la vez y seguramente eso me produjo sangrado rectal, consulté un médico y como no tenía hemorroides me envió al proctólogo, Germán Romero Miranda, él me hizo un primer examen y solo con el tacto notó que había algo, así que ordenó una radiografía, el colon por enema.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El radiólogo supo de inmediato lo que pasaba, “Ca de colon” escribió en el informe. Yo lo leí e inmediatamente llamé al proctólogo, él me dijo que había que operar de inmediato. Mientras la preparación y las reservas de sala quirúrgica pasaron 10 días. Mi hija tenía 8 meses.</p>
<p>La operación fue un éxito, luego de la recuperación visité al oncólogo, según la patología, carcinoma en forma de anillo de servilleta muy localizado, estaba en el sigmoide y era moderadamente diferenciado, me quitaron 17 centímetros de colon y como el cáncer apenas estaba comenzando no tuve necesidad de quimioterapia.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Naturalmente no todo era color de rosa, yo estaba deshecha psicológicamente, tenía un hijo de ocho años, una hija de un año, mi esposo recién llegado, no hablaba español ni tenía trabajo, menos mal que yo ya era docente en la Universidad Nacional. Lo único que pensaba era: no me puedo morir, ellos me necesitan.</p>
<p>Uno tiene también pensamientos egoístas, yo pensaba que no iba a ver a mi hija gatear, ni siquiera la oiría hablar; tenía que luchar; siempre he sido una guerrera. Cualquier sensación rara era motivo de preocupación, mi hijo estaba con estreñimiento y sangró en una deposición, inmediatamente lo llevamos al proctólogo quien le realizó una rectosigmidoscopia, y no era nada, solo una lesión al hacer la deposición, pero como estábamos tan preocupados y alarmados, se pensaba lo peor.</p>
<p>Estuve un año con preocupación constante, hubiera necesitado ayuda psicológica, pero la gente pensaba en ese momento que se necesita el psicólogo sólo si se está enfermo mentalmente, pero la ayuda de un profesional en salud mental era importante. Menos mal que la docencia y la investigación me absorbían, además tenía el trabajo de la casa, los hijos, el esposo, que eran mi apoyo. Poco a poco volví a la normalidad. Creo que se me fue un año en ese estrés. Naturalmente había que hacer controles y exámenes para determinar mi estado, pero ningún profesional médico se preocupó por saber cómo me sentía y qué pensaba.</p>
<p>En algunos países existen grupos de apoyo para sobrevivientes de cáncer, no sólo apoyan psicológicamente, también ayudan para que las personas no se sientan aisladas, ayudan también a las familias, cuando se ha tenido cáncer no es bueno que los demás sientan lástima por uno, al contrario hay que dar fortaleza para seguir adelante y no dejarse acabar con malos pensamientos. Por eso es tan importante lo de los grupos de apoyo, las amistades y que las familias no abandonen al enfermo, los médicos que lo tratan a uno también forman parte de este apoyo, me parece excelente el tratamiento que nos dan en el Hospital Universitario Nacional, por ejemplo, cuando la persona va a una cita, piden que uno vaya acompañado y hacen entrar al acompañante con el paciente, en parte para que se esté acompañado y en parte para que el acompañante se entere de primera mano lo que está pasando, pues a veces el paciente trata de que las cosas parezcan menos grave de lo que son, y se empiezan a crear esperanzas que a veces no se deberían tener.</p>
<p>Entretanto mi hermana menor quien había estado desde hacía un tiempo más enferma que yo y a quien no le habían podido diagnosticar nada, estaba muy anémica por lo que se sospechaba que era leucemia, pero no había ningún dictamen seguro, así que la convencí para que fuera a consulta con mi proctólogo y resultó que también tenía cáncer de colon. Fue operada dos meses después que yo. A ella le hicieron quimioterapia, su patología era un carcinoma altamente diferenciado, pero estaba llena de apéndices por lo que le quitaron 51 centímetros de colon. En ese momento teníamos 31 y 33 años. A ella le hicieron un año de quimioterapia.</p>
<p>Nosotros teníamos un tío, hermano de mi papá, que ya había sido operado tres veces de cáncer de colon, la última vez precisamente cuando yo estaba recién llegada. A los dos meses de la operación de mi hermana nos ordenaron a los tres el examen de sangre de antígeno carcinoembrionario. Fuimos al Instituto Nacional de Cancerología que era el único que lo hacía. Cuando entramos dos hermanas y un tío operados de cáncer de colon, fue el revuelo en el instituto, pues aún no era claro que podía haber una relación genética en el cáncer de colon. Nos pidieron que permitiéramos hacer un estudio genético. También había alguien del Instituto Nacional de Salud que quería hacer por su cuenta otro estudio. La Universidad Nacional de Colombia en El departamento de Genética también quería involucrarse con otro estudio, así que nos sacaron sangre a muchos miembros de la familia.</p>
<p>Transcurrieron muchos años y no se llevó a cabo el estudio por parte de ninguno de los que habían propuesto hacerlo.</p>
<p>Cada tres meses tenía que someterme a exámenes, de sangre, radiografías, gamagrafía hepática, mamografías, etc. también me hicieron el cierre de trompas pues no debía tener más hijos. Finalmente, me suspendieron la gamagrafía y las radiografías para no exponerme a tanta radiación, con el tiempo aprendí a escuchar a mi cuerpo y en el servicio médico de la Universidad, siempre estuvieron pendientes de mis controles y con cualquier cosa rara, se prendían las alarmas, pues yo no me quejo por cualquier cosa, y así mantenía mi salud bajo control.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Pasó un tiempo de tranquilidad, me acostumbré a hacer ejercicio todos los días en el estadio, algunas veces, ejercicio dirigido como el de prevenir osteoporosis. Además yo trotaba todos los días 5 kilómetros. La ginecóloga de aquella época empezó a formularme hormonas, pues, a veces tenía en la menstruación sangrados fuertes, hasta me hicieron un legrado, se acercaba entretanto la menopausia.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Debido a que había padecido cáncer, no eran aconsejables las hormonas en mi caso. A veces los médicos no miran los antecedentes del paciente y están con una idea fija de acuerdo a sus experiencias.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Pasados unos pocos años, mi tío murió de cáncer de hígado. Ya era el segundo en la familia de mi papá, del que yo no sólo tenía noticia, también era el único tío por parte de padre que estaba en contacto con nosotros. Tengo entendido que otros dos hermanos murieron de cáncer, aunque en aquella época, y uno de ellos trabajaba en el Amazonas, no se sabía ni se tenía contacto con los médicos especialistas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Mi tío tenía cuatro hijos, la menor estudió medicina y estaba haciendo el rural, no se sentía bien pero tampoco la habían podido diagnosticar, un día tuvo vómito de sangre, ahí empezó la alarma, le hicieron una exploración y descubrieron cáncer de colon, nadie pensó en los antecedentes familiares, ella misma decía, “pero yo tan joven”, en ese momento tenía 24 años, yo le hice la observación de que nosotras también éramos jóvenes cuando nos operaron de cáncer de colon, a ella le habían dejado bolsa para colostomía, al año la operaron para quitar la bolsa pero encontraron una gran masa encima del estómago, a los pocos meses murió. A los hijos segundo y al tercero de mi tío los tuvieron que operar también de cáncer de colon, a ellos les quitaron todo el colon, la mamá de estos parientes era prima de mi tío, ella murió años más tarde de cáncer de estómago. Nuevamente entraba en juego el hecho de que los padres eran familiares, con primero y segundo grado de consanguinidad. El cáncer se ensañó con nosotros. Mis primos siguen sanos.</p>
<p>Unos años más tarde, en 1998 mi hermano mayor, que entonces tenía 58 años, estaba muy anémico, a raíz de lo cual le hicieron los exámenes correspondientes hasta que se diagnosticó el cáncer, estaba localizado en el colon ascendente, fue operado y en dicha operación le quitaron todo el colon, conectaron directamente el intestino delgado con el recto. A mi hermano le hicieron quimioterapia.</p>
<p>El entonces subdirector del Instituto de Genética de la universidad Nacional, Dr. Alejandro Giraldo, después de una charla que sostuvimos, se interesó por nuestro caso, y comenzó otro estudio genético en el Instituto de Genética de la Universidad con la participación del Dr. H.T. Lynch, el descubridor de algunos genes que iban de la mano con el cáncer de colon. Dr. Lynch analizó la sangre de nosotros, los tres hermanos, que ya habíamos sido operados de cáncer de colon y encontró que el gen responsable de nuestro cáncer era el MLH1. En un congreso de Medicina al que fue invitado Dr. Lynch, nuestro caso fue presentado; él estaba interesado en saber qué medidas estábamos tomando para tratar de evitar estos cánceres, pues como yo había leído que si un individuo, podría ser una niña de 10 años, se le encontraba el gen dañado, le extirpaban todo el colon, como prevención, lo cual nos parecía demasiado, mi hijo le comentó, que si él era diagnosticado con ese gen, él se haría los controles del caso hasta que de pronto le diagnosticaran el cáncer y en ese momento sí se haría operar. Él tenía dos ejemplos, su mamá y su tío, su tío que ya había sido operado y con un posoperatorio difícil y su mamá que todavía llevaba una vida normal y que no dejaba pasar los controles y las alarmas. El Dr Lynch llevó la sangre de mis hijos, y la analizó, ellos resultaron libres de esta anomalía genética.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96732</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Oct 2023 15:57:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &#8211; segunda parte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &amp;#8211; primera parte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cancer-la-oscuridad-la-luz-primera-parte/</link>
        <description><![CDATA[<p>No se puede vivir con miedo a morir. Mi colega Myriam Muñoz  ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No se puede vivir con miedo a morir.</p>
<p><em>Mi colega Myriam Muñoz<span class="Apple-converted-space">  </span>ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que cada vez padecen más personas en el mundo: el cáncer.</em></p>
<p><em>Su vocación docente le ha despertado un interés especial por compartir su experiencia para inspirar, contribuir y enseñar cómo sobrellevar la vida luchando enferma, no contra uno, sino contra varios cánceres. Y aunque su intención inicial era hacer llegar solamente a sus amigos y familiares su conmovedor relato, es imposible guardar esta historia de vida ejemplar, que despierta mi admiración, sin compartir más ampliamente su testimonio.<span class="Apple-converted-space"> </span></em></p>
<p><em>Sería egoísta guardar para solo un reducido grupo este maravilloso testimonio que será de gran utilidad para los lectores; por eso, con la autorización de Myriam, he decidido publicar en cuatro entregas, su historia.</em></p>
<p style="text-align: center"><b>DE LA OSCURIDAD A LA LUZ<span class="Apple-converted-space"> </span></b></p>
<p style="text-align: center"><b>Primera entrega</b></p>
<p style="text-align: center">Myriam Muñoz</p>
<p style="text-align: left">Era el 30 de agosto de 1981, diríamos que fue en el milenio pasado, ese día nació nuestra hija. Ese es nuestro punto de partida en mi historia personal con el cáncer. Fue un día memorable, desde muchos puntos de vista; estábamos iniciando una nueva vida en Colombia, en Bogotá; después de siete años<b> </b>había podido dar a luz por segunda vez, pues ya teníamos a nuestro hijo, pero debido a la dificultad del primer parto no había logrado embarazarme nuevamente y en dos semanas iniciaría mi trabajo como profesora asistente en el Departamento de Matemáticas y Estadística de la Universidad Nacional de Colombia.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Primero una pequeña reseña de mi vida anterior. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Nací en Zetaquira, un pueblito de Boyacá, cuando ya había comenzado la violencia después del 9 de abril de 1948, luego de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, caudillo que aspiraba a la presidencia de la república. Yo fui la quinta de seis hermanos.</p>
<p>Muchos meses más tarde, en el gobierno de Laureano Gómez, nos convertimos en desplazados por la violencia, claro que con la suerte de que un tío nos acogió en su casa en Tunja hasta que pudimos conseguir una vivienda.</p>
<p>Mi papá consiguió trabajo en la fábrica de Licores de Boyacá, él trabajaba en estadística. Aunque yo no tenía tres años, recuerdo que él trabajaba a una cuadra de la casa y yo lo esperaba todos los días en el camino, cuando él venía para almorzar y él me regalaba unas pequeñas cajitas de cartón.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Luego los recuerdos se convirtieron en ver a mi papá siempre enfermo, a veces pasaba largas temporadas en el hospital y se fugaba para visitarnos, pues a nosotros los pequeños no nos permitían entrar al hospital; finalmente fue operado y murió de cáncer de estómago. Papá tenía 45 años. A mi papá al operarlo le quitaron parte del estómago y luego tuvo metástasis. Allí empezó mi contacto con el cáncer. Aunque era muy pequeña cuando murió mi papá, en este momento sentí que fue una gran pérdida; fue muy difícil para mí, pues él nos quería mucho y yo pienso que siempre hace mucha falta la figura paterna. A pesar de mi corta edad, sentí que la muerte de mi papá me marcó. Yo todavía recuerdo algunas vivencias con mi papá desde que tenía dos años. Siempre he pensado en la influencia que tiene la parte psicológica en el desarrollo de las enfermedades, sobre todo del cáncer. Quiero resaltar acá que mis padres eran familiares en segundo grado de consanguinidad.</p>
<p>La violencia para mí había quedado en Zetaquira, aunque yo apenas tenía un año cuando fuimos desplazados, pues en Tunja creo que no se escuchaba mucho al respecto. Más adelante oiría de mis compañeros de colegio y de universidad, todos los desmanes ocurridos, sobre todo en el Tolima, aunque también en Boyacá. No voy a entrar en detalles acerca de la violencia que se vivió en aquella época, pues se han escrito muchos libros al respecto, pero aunque no hablamos de ella, de alguna manera quedamos marcados.</p>
<p>Tuve una niñez más o menos normal, nunca me molestó el que fuéramos pobres, siempre había comida balanceada en nuestra mesa, pues mi mamá era una trabajadora incansable, quedó viuda a los 38 años, tenía 6 hijos que educar y que alimentar, ella trabajaba en la contraloría las 8 horas legales, 5 días a la semana, en las noches cosía y junto con la empleada del servicio y la señora de la lechería hacían deliciosas panelitas de leche que nosotros distribuíamos. Tampoco nos faltaron los regalos en Navidad, puesto que en los árboles de navidad de las casas de algunos tíos maternos siempre había regalos para nosotros.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Desde muy niña tuve problemas digestivos; recuerdo que muy pequeña jugaba con un camello de goma y decía que tenía colitis y le cortaba la cola, pienso que debido a mi débil salud, una de mis primeras palabras fue colitis. Mi mamá contaba que de bebé tuve disentería. También recuerdo que a los cuatro años fui al dentista pues tenía mal los molares y lo que hacían en aquella época era sacar las piezas con caries, los molares que me extrajeron dejaron los sitios hasta que me salieron los nuevos molares a los 15 años, creo que desde entonces tenía deficiencia de calcio y la mala dentadura influye en los problemas digestivos. Estas enfermedades me molestarían a lo largo de mi vida, era muy delicada de salud, tuve anemia, era muy delgada, muy calmada para una niña de mi edad, tal vez era demasiado seria y no tomaba nada a la ligera, además era muy intelectual, me gustaba estudiar, leer y hacer manualidades, era buena alumna; no me agradaba que se rieran de mí (creo que a nadie le gusta), en particular nunca me ha gustado que se burlen de nadie.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Como éramos seis hermanos jugábamos siempre juntos, los mayores nos enseñaban y jugaban con nosotros los pequeños, mi hermano mayor fue como un padre para nosotros. Desde 4. de primaria decidí que quería estudiar matemáticas puras, mi hermano mayor había estudiado licenciatura en Matemáticas y Física para poder trabajar y ayudar a mamá, después de un tiempo entró a estudiar Matemática Pura en la Universidad Nacional y lo aceptaron en segundo año en la carrera de Matemáticas Puras. Así que en la atmósfera machista se dijo: tu hermano tan inteligente y habiendo hecho una licenciatura lo recibieron en segundo año, es mucho atrevimiento que tú pretendas estudiar Matemática Pura en la Universidad Nacional. Pero mi hermano mayor dijo: yo sé que ella puede, yo me la llevo. Así fue como después de tres días de exámenes de admisión, entré a estudiar a la Nacional, allí me convertí en “la hermanita de Chepe”.</p>
<p>Cuando estaba en la universidad, a veces sufría de unos cólicos terribles que me mantenían en cama por tres días, pero nadie supo la causa. Es posible que tuviera un colon irritable y la presión del estudio y del trabajo me causaban tanta tensión que llegaba a estos estados de dolor. Yo estudiaba Matemáticas Puras en la Universidad Nacional de Colombia, tenía un grupo de estudio y entre semana todos los días estudiábamos hasta las dos de la madrugada, para luego estar lista a las seis, ya que a partir de sexto semestre yo era monitora y en octavo semestre enseñaba dos cursos en otras carreras y era monitora de análisis en la carrera de Matemáticas, además de las seis materias que cursaba; sin embargo los fines de semana casi siempre festejábamos, había mucha camaradería con mis compañeros y fuimos muy buenos amigos, con algunos de ellos aún conservamos esa amistad.</p>
<p>Siempre fui muy rebelde, no me gustaba que me mandaran, por eso tuve muchos roces con la familia, así que tomé la determinación de irme del país y empecé a buscar becas para posgrado, presenté papeles en ICETEX para una beca a Alemania, tuve tres oportunidades de beca, Alemania, Francia y Austria, pero la beca para Alemania era la mejor, por eso me preparé para ésta y la logré.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Mientras se llegaba el tiempo de mi partida, trabajé primero en la Universidad del Valle, en ese año empezaron los problemas estudiantiles y estuvimos 6 semanas en la Universidad Del Valle, pero la cerraron y entonces empecé a trabajar en la UPTC en Tunja pues así como me había prometido, no viviría en Bogotá.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Siempre he sido optimista y las cosas me salen bien sin pensarlo, el día anterior al viaje mis amigos me dieron serenata y luego nos fuimos al apartamento de una de mis amigas, dentro de las personas que los acompañaban estaba un muchacho que acababa de llegar de Alemania y había dejado novia en Frankfurt, él me dio el teléfono de ella y me trajo un regalo para que se lo diera. La idea era que ella me ayudara mientras me iba para Boppard a donde iniciaría el curso de alemán. Yo había estudiado dos años de alemán; en aquella época los estudiantes de matemáticas debíamos aprender inglés o francés y alemán o ruso y yo había escogido inglés y alemán. Al llegar a Frankfurt la llamé y ella tan amable me recogió del aeropuerto y me instaló en su cuarto por los 4 días que yo debía esperar para ir a Boppard. Ella era francesa y tenía amigas inglesas, suizas, etc. fue muy agradable haberla conocido, fue mi primera buena impresión de Alemania.</p>
<p>Puesto que lo que interesa en este escrito es mi contacto con el cáncer, resumiré mi vida en estos años. En Alemania estuve 7 años, conocí mucha gente, me casé con un ciudadano turco y tuvimos allá nuestro primer hijo. En Mainz hice mi Diplom Mathematiker más tarde hice el doctorado y luego emigramos a Turquía, en donde estuvimos dos años, trabajé como docente en la Universidad Tecnológica del Medio Oriente en Ankara, pero según mi criterio fueron los años más difíciles que ha vivido Turquía en los últimos tiempos: una anarquía reinante, una devaluación galopante, una inflación diaria.</p>
<p>La situación cada vez era más insegura, yo salía a trabajar a la universidad y mi esposo y mi hijo se quedaban con la incertidumbre de si yo regresaría a casa sana y salva, puesto que diariamente había atentados y luchas entre izquierda y derecha y la universidad donde trabajaba a pesar de haber sido construida por los americanos, era netamente izquierdista. Con tanta incertidumbre decidimos emigrar a Colombia. Mi esposo tenía que prestar servicio militar, por lo que yo me vine adelante con mi hijo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Siempre es difícil el cambio. Yo llegué a Bogotá y a la semana hubiera querido devolverme; después de nueve años en el extranjero yo era casi una extraña hasta para mi familia y amigos. Claro no encontré el sitio que había dejado. Sin embargo con la suerte de siempre a los 15 días de mi llegada ya tenía trabajo en la Universidad Nacional y había logrado que a mi hijo le recibieran en el colegio Andino, en donde me ofrecieron también trabajo, pues necesitaban con urgencia un profesor de matemáticas, mi hijo pudo entrar entonces al colegio Andino al grupo de los alemanes, a pesar de que no había presentado el examen de madurez, el niño no hablaba español, entró con matrícula condicional pero como era tan buen estudiante, nadie se volvió a acordar de dicha matrícula. Puesto que necesitábamos dinero, ya que en Turquía no habíamos podido ahorrar y sólo trajimos los libros y las alfombras, yo trabajé arduamente.</p>
<p>El cambio fue no sólo de país, también las costumbres, el idioma, los hábitos de alimentación, pues me había acostumbrado al Abend Brot, o sea en la noche una comida muy liviana con pan y té. En Colombia y en mi familia se comía completo tanto al almuerzo como en la noche, también me había desacostumbrado a las salsas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Por otro lado, la separación física de mi esposo nos afectó mucho a mi hijo y a mí. Para los niños pienso que es más sencillo, el profesor de su curso era hombre y él hizo transferencia de la falta de su padre al profesor, pero yo me sentía muy sola a pesar de tener tanto trabajo: dictaba 34 horas de clase a la semana. Aun estando con la familia, me sentía extraña y no tenía con quien compartir mis angustias y mis afanes. En ese entonces no existía el internet, el correo era muy demorado y hablar por teléfono con Turquía era casi imposible.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Sin darme cuenta, empezaron los malestares digestivos, pero con tanto trabajo y algo de ignorancia respecto de la salud, no le di importancia, pero tenía diarreas frecuentes y la comida en la noche me caía mal, pero como a veces no alcanzaba a almorzar bien, comía mejor en la noche para compensar.</p>
<p>Quiero dar importancia a no dejar pasar los malestares que no se habían sentido anteriormente.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96731</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Oct 2023 22:20:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &#8211; primera parte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>